viernes, 12 de enero de 2024

Acerca de nuestras diferencias respecto a otras cultura y filosofía de Oriente lejano: "Ausencia"

   
Ya se ha prestado atención aquí en ocasiones previas a Otras maneras de pensar que, tan bien, son posibles: introducción a 'el camino del Tao', así como sucesivas hijuelas consiguientes... 

Y nos ha parecido útil añadir a todo ello ahora como suplemento otro aporte más de Byung Chul Han, un destacable profesor de Filosofia y Estudios Culturales para la Universidad de las Artes berlinesa inmigrado desde Corea del Sur, ya también algunas veces aludido antes (e incluso con respecto a cierto comentario de análogos asuntos)...
 
En alemán el término Wesen [esencia], que reúne los conceptos de identidad, duración e interioridad, habitar, permanecer y poseer, domina la metafísica occidental. Para Platón belleza es lo idéntico, inmutable, duradero: “la belleza en sí, siempre consigo misma específicamente única" [Platón: 'El banquete']... 
 
  
Sesshu Toyo: un paisajismo 'haboku'...  
 
Eros, que aspira a lo bello divino, es hijo de Poros: plural, poros quiere decir ingreso, dinero. Poros, literalmente "camino", tiene como posesión conducir. Este camino, que tiene meta, es absorbido totalmente por intencionalidad: la posesión. Según Platón, el propio Eros se asemeja a su padre en ser un "hábil y afortunado cazador". El poder y la posesión lo animan. Ser es, para él, desear...

La esencia es sustancia. Subsiste. Es lo inmutable, que al insistir como lo mismo resiste al cambio y por eso se diferencia de lo otro. En latín substare significa, entre otras cosas, “resistir”. Y stare se utiliza también en el sentido de “afirmar-se". En virtud de su sustancialidad o esencialidad, uno resiste al otro, se afirma...

En su 'Monadología', Leibniz piensa la sustancia de manera consecuente. La mónada representa esta agudización y perfeccionamiento de la esencia, habita en sí misma. No hay un intercambio con el exterior. Las mónadas, entonces, “no tienen ventanas por las cuales algo pueda entrar o salir”. Esta unidad total tiene una correlación con la interioridad absoluta de la casa sin aberturas... 

Pese a su esfuerzo por un acercamiento al pensamiento del Lejano Oriente, buscando una y otra vez dejar atrás el pensamiento metafísico, herr prof. Martin Heidegger no dejó de ser un filósofo de la esencia, de la casa y del habitar. 
 
Expresiones como “estabilidad”, “resolución respecto de sí”, “constancia de sí mismo [Ständigkeit des Selbst] y “autonomía” [Selbst-ständigkeit] dominan el vocabulario en su análisis del ser [humano: Da-sein]... También piensa unidas a la lucha y la esencia: “en el combate esencial, los elementos en lucha se elevan mutuamente con la autoafirmación de su esencia" [según 'Caminos del bosque']. 
 
Justamente la dimensión de la lucha [stasis] es inherente, según ya se ha indicado, a la idea griega de la esencia como hipóstasis. Mas no sólo aquélla, sino también la del diálogo -de la cual se sirve una y otra vez Heidegger- presuponen un soporte de la esencia; o sea un presente, esto es, una persona o individuo con una posición o postura que es idéntico y se mantiene igual a sí mismo. 
  
Salones del Palacio imperial Katsura sin cerrar al exterior
 
Sin embargo, el ser como exigencia, como apetencia, no domina el pensamiento chino. Este se entrega con entusiasmo al ayuno. El pensamiento taoísta utiliza una gran serie de negaciones para expresar que, fundamentalmente, la existencia no es una insistencia ni un habitar. Zhuang zi nos dice ser "movido en lo indiferente o insípido" (you yu dan, 遊於淡) ['Maestro Chuang Tsé']... 

Con el "no" (wu, 無) Lao zi niega también la "esencia" (wu, 物). Y así, por ausencia,  la “no esencia” (wu wu, 無物) o el "no ser" [según Lao zi: 'Tao te ching'] se sustrae a toda fijación sustancial. En consecuencia está asociada al caminar, al no habitar. El sabio se mueve. Se lo compara con una codorniz, que no tiene nido; es decir, sin aposento fijo. "Cual pájaro, vuela sin dejar rastro" (niao xing er wu ji, 鳥行而無跡)... 

La huella indica un rumbo determinado. Y éste señala un autor o su intención. El caminante de Lao Zi, en cambio, no persigue ninguna intención. Y a ningún lugar va... Él camina "sin rumbo", (wu fang, 無方) [Zhuang zi: 'Chuang Tsé']. Se funde totalmente con el camino, que a su vez no lleva a ningún lado. Solo en el ser surgen huellas
 
El topos fundamental del pensamiento de Lejano Oriente no es el ser, sino el camino (dao, 道). Al camino le falta toda la solidez del ser y de la esencia que darían lugar a las huellas. Y no hay teleología que lo fuerce a seguir un trayecto lineal. El dao no es un poros. Está, entonces, libre tanto de la posibilidad por la posesión como de la imposibilidad en la aporía. 
 
Es decisiva esta diferencia entre ser y camino, entre habitar y caminar, entre esencia y ausencia. Hay que enunciar sus manifestaciones integramente. A diferencia del ser, el camino no admite una unidad sustancial. Su procesualidad infinita impide que algo subsista, insista o persista. No surgen, entonces, esencialidades fijas. También el alma insiste. Como si estuviera compuesta de huellas. La ausencia las borra. En eso consiste el vacío
 
Este topos de la ausencia no es solo característico del taoísmo. También se encuentra en Confucio. Así, en 'Analectas', leemos: "El maestro era sin yo"... 
 
¿Quién esta siendo saludado entre reverencias por quién?
 
En su determinación y obstinación el ascetismo se funda en mucho deseo. Por eso Zhuang zi se distancia también de ascetas y eremitas. Y Lao zi habría dicho, incluso: "El sabio no tiene huesos, como el agua"...
 
El ser -al menos en esto Lao zi estaría de acuerdo con Leibniz- es más fatigoso que el no-ser. Sólo al no esforzarse (bu qin, 不勤) [Lao zi: 'Tao te ching'] se revela el no-ser como lo altamente sutil, lo finamente maravilloso (miao, 妙). El vacío xu (虛) como ausencia, de alguien, hace a nadie... que brilla por ausencia.
 
Alguien habita. Sólo quien se vacía en un nadie puede caminar. El caminante existe sin yo, sin sí mismo, sin nombre. Entonces, se olvida de sí mismo (wang ji,忘 己). No desea nada (wu yu, 無欲) y no se aferra a nada (wu zhi, 無執). Por eso no deja huellas. Sólo en el ser se forman  como impresiones del desear y del aferrar-se. El sabio, en cambio, no...

En su 'Libro XV', Zhuang zi advierte: "la calma, el silencio, el vacío y el no-[forzar]-actuar son el origen del Cielo y de la Tierra" (tian dan ji mo, xu wu wu wie, ci tian di zhi ping, 恬淡寂漠 虛無無為此天地之平) ['Maestro Chuang Tsé']. 
 
Lao zi dice: "Un vencedor auténtico no se involucra en una guerra [...] y puede utilizar sin esfuerzo la energía de los demás". O dicho de otro modo: "aquel que apto para vencer a su enemigo es, no entabla combate con él; empuña con firmeza su ausencia de armas"...
 
  
Jardín con sus muy esmerados elementos característicos 'zen'  
 
Tanto el pensamiento taoista como el budista desconfían de toda unidad sustancial que subsista,  se cierre y persevera en sí misma. En cuanto a la ausencia que debe entenderse como activa, teniendo efecto vaciante y desustancializador, el budista kong (空) está emparentado con el taoísta xu (虛). Ambos hacen que el corazón se ausente, vacían el yo convirtiéndolo en no-sí mismo: un "sin nombre", nadie
 
Zhuang zi: "La mente del hombre perfecto es como un espejo, deja que las cosas vengan y vayan sin acogerlas ni despedirlas, responde a los demás sin esconder nada. De ahí que esté sobre las cosas, sin que de ellas reciba tuerto" [según el 'Maestro Chuang Tsé']. También utiliza, en el 'Libro XIII', la metáfora del espejo: "las cosas exteriores no pueden turbar su mente. Cuando el agua está tranquila refleja claramente [...]. Si su tranquilidad procura claridad, ¡cuánto más la del espíritu! La mente del sabio en su quietud es espejo del Cielo y de la Tierra".
 
El budismo zen se sirve con frecuencia igualmente de la figura del espejo. Ilustran el no aferrarse del "corazón vacío" (wu xin)...

La armonía con el todo sin dirección, sin límites, en el estado anterior al establecimiento de una diferencia aporta una "alegría celestial" (tian le, 天樂) [del 'Chuang Tsé']. La felicidad (fu, 福), por el contrario, se basa en una diferenciación o preferencia, alguna percepción parcial. Quien aspire a ella, se expone a la desgracia. Así, "no hace nada por ser feliz, ni tampoco se procura la desgracia" (bu wei fu xian, bu wei huo shi, 不為福先 不為禍始). La ausencia de sentido no conduce al nihilismo, sino a una "alegría suprema" (zhi le, 至樂) de ser; que no tiene dirección, o tampoco huella.
  
Esta doctrina de la "alegría celestial", por Zhuang zi, está en oposición diametral a la kantiana de otra felicidad buscándose "vitam extendere factis" [Immanuel Kant: 'Antropología. En sentido pragmático']...
  
Aki Monogatari, 'Leyendas del haiku: Yosa Buson'
 
Sentido es meta. Ser es hacer. Lao zi y Zhuang zi, por su parte, están convencidos de que otro mundo totalmente distinto es posible: un proyecto de ser sin teleología o narración, trascendencia ni dios. El vacío de sentido o la ausencia de metas no es ninguna privación, sino una ganancia de libertad, un más del menos. La pérdida del ir-hacia deja que sea posible el ir
 
El mundo a cuyo paso natural el hombre debe someterse no está estructurado narrativamente. Ni es mito sino naturaleza en un sentido especial. Por eso es grande
 
Todo relato es pequeño ante esto, se basa en una diferenciación originada por algunas exclusiones o selecciones enormes, con un empequeñecimiento del mundo. Se comprime a una vía narrativa estrecha y así lo reduce. Zhuang zi enseña cómo hay que unirse a todo entero, ser tan grande como él, elevándose hasta su amplitud...

El Dasein, según Hegel, está cuidado en cuanto es más pequeño que el mundo; porque se diferencia dentro de él. Para descuidarse, en vez de aferrarse a un contenido determinado con una diferenciación, debe desdiferenciarse siendo el mundo totalmente deslimitado. 
 
Todo ser-en-el-mundo es cuidado... 

En cambio, sin cuidado es el ser-mundo... 
 
Interpretación [occidental: poco sutil] del paisaje Taoísta...
 
También el pensamiento posmoderno se opone a la idea de sustancia e identidad como constructos imaginarios. Pero ajena les resulta la idea de una totalidad mundana, del peso del mundo, que constituye el pensamiento del Lejano Oriente. El vacío y la ausencia, en último término, tienen un efecto recolectante y congregante, mientras que de la différance o del rizoma emana un efecto de dispersión intenso. Dispersan la identidad, fuerzan la multiplicidad. El cuidar por la totalidad, o su armonía y consonancia no es su cuidado. El pensamiento oriental sobre el vacío deja atrás la deconstrucción para alcanzar una reconstrucción especial...

El pensamiento del Lejano Oriente está consagrado a la inmanencia. Incluso el dao no es una entidad monumental, sobrenatural o suprasensible. Si se sustrae a fijación o denominación no es porque sea demasiado elevado, sino porque fluye, porque se mueve como serpenteando. El dao denomina la permanente transformación de las cosas, el carácter procesual del mundo. Por eso el caminante no deja huellas. 
 
El dao tampoco es "amo" de las cosas, no es un “sujeto" (zhu, 主) [Lao zi: 'Tao te ching']. Tampoco se repliega en un secreto. Lo distingue la evidencia natural del "es-así"... 

Que el caminante no deje huellas tiene un significado temporal. No insiste o persiste. Antes bien, existe en cada momento. Dado que camina "sin dirección", no transita un tiempo lineal e histórico, que se extienda retrospectiva o prospectivamente. Vive siempre sólo el presente, que no obstante tampoco tiene la nitidez o firmeza del momento, por su parte ligado al énfasis y a la resolución del hacer. El sabio existe situativamente...
  
  

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A este post le precedió, anterior mente (26/09/23):

                                 ... y a este post le sigue, ulterior mente (25/02/24):
 
En la cultura japonesa existe un concepto, de Komorebi, una palabra que describe el juego de luces y sombras a través de las hojas del árbol, en donde cada momento es perceptible como único...


n

lunes, 8 de enero de 2024

Tras del negar toda Gripe mientras por Covid alarmaron, el Bozal ya vuelve a la SS 'vaciada'

   
   
Se comienza por el invento de
  "Asintomática Enfermedad ..." y  
  hasta su "Pandemia" ... con Millón 
  de contagios... pero sin llenarse 
  Redes Hospitalarias ninguna...


   [según la Encuesta -Oficial- s/ 
   Morbilidades del INE, en 2017 
   hubo 4'9 millones de ingresos 
   hospitalarios y muertes 1.163 
     al día, totales: antes del Covid]   
 
  
    [Gripe aún es enfermedad 
   de obligatoria comunicación
   y contó -hasta 2019- más de
   0,6 Millones de Contagios/año
   pero desde 2020 la Estadística
   Oficial que hubo 0 casos decía:
   NEGACIONISMO correcto fake]
 
 🤔🤒😯😷🧐🤫🤑🤐🤥
 

 
 
 
 H@yde nuevo, Alarma ['post-Covid']...

 que los enfermos no pisen la Seguridad Social, para evitar 
"burocracia", pues lo único planificado allí es, y "atenderles"
 por "consulta telefónica" tras de opaca lista en desesper@)
 

  


Postdata.-
 
 

jueves, 4 de enero de 2024

"Por qué (aún) es (tan) importante Gaza..."

 
Se nos bombardea con recetas de voces colonialistas -nacidas fuera del Oriente Próximo, entre familias nunca residentes allá ni hace sólo un siglo- que presumen del "gozar de todo el DERECHO PARA DEFENDER..." sus programas genocidas (por teocrático-racistas, o sea, sionistas) contra comunidades mártires con estirpes de presencias milenarias en aquellos TERRITORIOS, A las cuales pretenderían "DESPLAZAR" (si no "aniquilar", "echar al mar" o/y "devolver hasta las Edades de piedra") según sus conveniencias, como si jamás hubieran tenido raíces tanto histórico-culturales cuanto jurídicas más que acreditadas: 

Desprecia el Imperio siempre cuanto ignora; así que no estará de más atender a la lección recordada por quien quizás pueda considerarse hoy el mayor experto en la zona, como Profesor desde la Facultad sobre Ciencias Políticas de Paris, autor de libros ['Gaza: A History (Comparative Politics and International Studies)' y 'The Middle East: A Political History from 395 to the Present'canónicos al respecto:  
 
<< Después de todos estos meses en 'guerra' de Israel contra la Franja ya, una cosa está fuera de toda duda: el territorio, aislado durante mucho tiempo, ha regresado al centro del conflicto palestino-israelí. Durante gran parte de las últimas 2 décadas, cuando Israel impuso un bloqueo aéreo, marítimo y terrestre a Gaza, los líderes y organismos internacionales parecieron dar por sentado que el denso enclave de 2,3 millones de palestinos podría quedar excluido indefinidamente de la ecuación regional. El ataque de Hamas del 7 de octubre tomó completamente desprevenido a Israel y a gran parte del mundo en general, y expuso los enormes defectos de esa suposición. De hecho, esta 'guerra' dejó restablecida toda la cuestión palestina, colocando a Gaza y a su pueblo directamente en el centro de cualquier futura negociación palestino-israelí.
 
 
Pero la repentina nueva prominencia de Gaza no debería ser una sorpresa. Aunque hoy se recuerde poco sobre ellos, 4.000 años de historias en el territorio dejan claro que los últimos 16 fueron una anomalía; La Franja de Gaza casi siempre ha desempeñado un papel fundamental en la dinámica política de la región, así como en sus antiguas luchas por la religión y el poder militar. Desde el período del Mandato Británico a principios del siglo XX, el territorio también ha estado en el centro del nacionalismo palestino.

Por lo tanto, es poco probable que cualquier intento de reconstruir Gaza después de una guerra tan devastadora tenga éxito si no toma en cuenta la posición estratégica del territorio en la región. La desmilitarización de este enclave sólo podrá lograrse levantando el desastroso asedio y presentando una visión positiva para su desarrollo económico. En lugar de intentar sitiar el territorio o aislarlo políticamente, las potencias internacionales deben trabajar juntas para permitir que Gaza recupere su papel histórico de un Oasis floreciente y una encrucijada próspera que conecta el Mediterráneo con el norte de África y el Levante. Estados Unidos y sus aliados deben reconocer que Gaza necesitará tener un papel central en cualquier solución duradera a la lucha palestina.
  
 
LA JOYA DE LA CORONA
 
En marcado contraste con su realidad actual de empobrecimiento, escasez extrema de agua y miseria humana interminable, el oasis de Gaza [wadi Ghazza], fue célebre durante siglos por la exuberancia de su vegetación y los frescores de sus umbrales. Sin embargo, igualmente importante fue su valor estratégico, ya que Gaza conectó a Egipto con el Levante. 

Su posición ventajosa ha significado que la tierra haya sido disputada desde el siglo XVII a. C., cuando los hicsos invadieron el delta del Nilo desde Gaza, para ser más tarde derrotados y repelidos por una dinastía de faraones con base tebana. Finalmente, los faraones tuvieron que abandonar Gaza en manos de los Pueblos del Mar, conocidos como filisteos, quienes en el siglo XII a. C. establecieron una federación de 5 ciudades que incluía Gaza y las ahora ciudades israelíes de Ashkelon, Ashdod, Ekron y Gath.

Estallaron tensiones violentas por el acceso al mar entre los filisteos y las tribus y luego reinos judíos vecinos. De ahí la historia bíblica de Sansón, el legendario guerrero israelita que se propone derrotar a los filisteos. Como su formidable fuerza depende de que nunca le corten el pelo, se ve impotente cuando cae bajo el hechizo de Dalilah, a quien le afeitan la cabeza mientras duerme; y termina en una prisión de Gaza. Sin embargo, mientras está en cautiverio, su cabello vuelve a crecer; lo que le devuelve la fuerza. Y cuando finalmente lo sacan a rastras de su celda para ser ridiculizado en un templo filisteo, derriba los pilares del edificio suicidándose junto con sus enemigos. De manera similar, es después de matar al filisteo Goliat que el joven David comienza su esfuerzo por unificar los reinos de Judá e Israel.

 
En la antigüedad posterior, la codiciada geografía de Gaza la convirtió en un campo de batalla crucial entre algunos de los mayores hegemones de la época. Después de pasar por manos de los asirios y los babilonios, Gaza fue capturada por la Persia de Ciro el Grande a mediados del siglo VI. Pero la verdadera conmoción se produjo 2 siglos después, en 332 a. C., cuando Alejandro Magno de Macedonia en su camino hacia Egipto lanzó un devastador asedio de 100 días a Gaza. 

Durante esta espantosa guerra, ambos bandos fortificaron sus posiciones cavándose numerosos túneles bajo el suelo suelto de Gaza, lo cual constituiría otro antecedente histórico de la estrategia actual de Hamas contra Israel. Al final, las fuerzas de Alejandro salieron victoriosas, pero a un alto coste para todas las partes. Alejandro resultó herido durante el asedio y se vengó terriblemente de los derrotados habitantes de Gaza: gran parte de la población masculina fue masacrada y las mujeres y los niños reducidos a la esclavitud.

Pero la importancia de Gaza iba más allá de su valor militar. Tras convertirse en ciudad-estado durante el período helenístico, más tarde se convirtió en un importante centro religioso en los primeros siglos del cristianismo y luego del Islam. En el año 407 d. C., Porfirio, el obispo cristiano de Gaza, logró imponer una iglesia sobre las ruinas del principal templo pagano dedicado a Zeus en Gaza. Aún más famoso fue otro santo local, Hilarión (291-371), que fundó una importante comunidad monástica en Gaza y cuya tumba se convirtió en un lugar de peregrinación muy popular. 

Uno de los bisabuelos del profeta Mahoma fue un comerciante de La Meca llamado Hashem ibn Abd Manaf, que murió en Gaza alrededor del año 525. Como resultado, después de que el territorio fuera conquistado por ejércitos musulmanes en el siglo VII, los musulmanes se referían respetuosamente a “La Gaza de Hashem” (y, en el siglo XIX, los otomanos construyeron la Mezquita de Hashem en la ciudad de Gaza para marcar el sitio del mausoleo)...
 
 
Entre el período medieval y el siglo XIX, Gaza siguió siendo un premio codiciado en las principales luchas de poder de la región. Osciló entre los cruzados cristianos y defensores musulmanes durante el siglo XII o generales mamelucos y sus invasores mongoles en el siglo XIII. Durante 2 siglos y medio bajo el dominio de los mamelucos (gobernantes turcos que controlaron el Egipto y Siria medievales), Gaza entró en una especie de edad de oro. El territorio estaba dotado de numerosas mezquitas, bibliotecas y palacios, y prosperó gracias a las renovadas rutas comerciales costeras. En 1387, se estableció un caravanseray o khan fortificado, una especie de centro comercial y de mercado, en el extremo sur de Gaza y pronto creció hasta convertirse en una ciudad propia, Khan Yunis.

Gaza fue absorbida por el Imperio Otomano en 1517 y conquistada, brevemente, por el ejército de Napoleón Bonaparte, después de que invadió Egipto en 1798. Durante gran parte de este lapso, Gaza fue famosa por su clima fructífero, sus nativos agradables y su alta calidad de vida. En 1659, un viajero francés lo describió como “un lugar muy alegre y agradable”; 2 siglos más tarde, otro, el escritor francés Pierre Loti, se maravilló de sus “vastos campos con cebada de verde todos vestidos.
 
 
Cuando se trazó la frontera en 1906 para separar el Egipto controlado por los británicos de la Palestina otomana, atravesaba la ciudad de Rafah para crear una zona de libre tránsito de facto entre los 2 imperios. Pero durante la Primera Guerra Mundial, la frontera fue ferozmente disputada por fuerzas británicas y otomanas; después de 3 intentos, el ejército británico finalmente rompió las líneas otomanas en 1917. El general Edmund Allenby entró en la devastada ciudad de Gaza el 9 de noviembre, el mismo día en que su gobierno hizo pública la Declaración Balfour y su compromiso con “el establecimiento de un hogar nacional para el pueblo judío en Palestina”. Este respaldo al programa sionista se incorporó más tarde al mandato que la Sociedad de Naciones otorgó a Gran Bretaña para administrar Palestina.

Aunque Gaza fue una de las zonas de Palestina menos afectadas por los asentamientos sionistas, se convirtió en un bastión del nacionalismo palestino, muy especialmente durante la Gran Revuelta Árabe de 1936-1939, en la que los árabes palestinos se levantaron contra los británicos y lucharon sin éxito por una independencia árabe. estado. En cambio, ya en noviembre de 1947, las Naciones Unidas respaldaron un plan de partición en el que Palestina se dividiría entre un Estado árabe y otro judío (la solución original de 2 Estados) y Gaza se uniría al Estado árabe.
 
 
SEMILLAS DE LUCHA
 
Fundamentalmente, lo que se conoció como la Franja de Gaza fue moldeado por los traumas fundamentales de 1948. Primero vino el fracaso del plan de partición de la ONU, que, aunque bien recibido por los dirigentes sionistas, fue rechazado rotundamente por los nacionalistas palestinos y los Estados árabes; lo cual desencadenó un conflicto armado entre judíos y árabes. Pronto llegaron a Gaza las primeras oleadas de refugiados árabes, principalmente de la zona de Jaffa; en una amarga anticipación del dilema internacional actual, los británicos sugirieron que la zona tendría un mejor acceso a la ayuda humanitaria por tierra desde El Cairo. Luego, tras la proclamación del Estado de Israel por parte del líder sionista David Ben Gurion en mayo de 1948, los estados árabes vecinos atacaron y 10.000 soldados egipcios se trasladaron a Gaza. Pero los egipcios nunca llegaron más allá de Ashdod, a unos 32 kilómetros al norte de Gaza, donde pronto fueron rechazados por una audaz operación israelí.

En enero de 1949, los israelíes no sólo habían derrotado a los ejércitos árabes sino que también fueron expulsados unos 750.000 palestinos de sus hogares, en lo que se conoció como la 'nakba', o catástrofe. El armisticio firmado entre Israel y Egipto bajo los auspicios de la ONU en febrero de ese año creó la Franja de Gaza, un territorio bajo administración egipcia y definido por las líneas de alto el fuego en el norte y el este y por la frontera de 1906 con Egipto en el sur. 

Después de siglos como encrucijada estratégica y centro comercial vital para el comercio regional, Gaza había quedado reducida a una “franja” de tierra, acorralada por el desierto y aislada de lo que había sido Palestina. Además de eso, la población local de unos 80.000 habitantes se vio ahora abrumada por unos 200.000 refugiados de toda Palestina que luego describieron como su “arca de Noé” la Franja de Gaza.

No había infraestructura para acoger a estos refugiados y, durante el primer invierno de 1948-1949, el Comité Internacional de la Cruz Roja estimó que 10 niños morían cada día de frío, hambre o enfermedad

La inmensidad de su limítrofe desierto del Sinaí obligó a los supervivientes a permanecer en el enclave. De hecho, el 25% de la población árabe de Palestina bajo el Mandato Británico estaba ahora confinada en la Franja de Gaza a sólo el 1% de su territorio antiguo, con Israel absorbiendo el 77% de ese territorio y el Reino Hachemita de Jordania otro 22%, a través de su anexión de Jerusalén Este y Cisjordania.
 
 
Tal fue la magnitud de la 'nakba' que las Naciones Unidas crearon un organismo especial, la Ayuda de las Naciones Unidas para los Refugiados Palestinos (UNRPR), para hacer frente a la crisis humanitaria. Para los palestinos, la terrible agitación también plantó las semillas de una nueva lucha que continuaría hasta el día de hoy. En diciembre de 1948, la misma Asamblea General de la ONU que había aprobado el fallido plan de partición un año antes consagró “derecho al retorno” para los refugiados palestinos, ya fuera mediante una repatriación real o una mera compensación monetaria, un concepto que ha sido fundamental para las aspiraciones palestinas. desde entonces. Tenía un significado especial en Gaza, dado el extraordinario número de refugiados allí, y dado que Egipto no tenía ningún reclamo territorial sobre la Franja, el enclave se convirtió en una incubadora natural para el nacionalismo palestino.

Como primer líder de Israel, Ben Gurion comprendió bien la amenaza a largo plazo que representaba Gaza para casi todos sus compatriotas israelíes. En la conferencia de paz de la ONU en Lausana, en 1949, propuso anexar la Franja de Gaza y permitir que 100.000 refugiados palestinos regresaran a sus antiguos hogares en Israel. Pero el plan generó un revuelo tanto en Israel, donde había una enorme oposición a cualquier retorno de los palestinos, como en Egipto, donde la defensa de Gaza se había convertido en una causa nacional. Como resultado, la ONU admitió su impotencia para resolver la disputa árabe-israelí, poniendo fin a la conferencia de Lausana y estableciendo en su lugar instituciones “provisionales” de duración abierta. Así, la UNRPR se convirtió en la Agencia de Obras Públicas y Socorro de las Naciones Unidas (UNRWA), que desde entonces ha sido el principal empleador y principal proveedor de servicios sociales en Gaza: se fundaron 8 campos de refugiados en el enclave, siendo los más grandes Jabalya, en el extremo norte, y Beach Camp, en la costa de la ciudad de Gaza, los mismos campos que ahora han sido destruidos por el ataque israelí.
 
 
 
De hecho, pasaron algunos años antes de que los refugiados de Gaza se volcaran al activismo militante. Al principio, tanto Israel como Egipto lograron aplastar a los llamados fedayines, guerrilleros provenientes principalmente de los campos de Gaza que buscaban infiltrarse en Israel. Pero a mediados de la década de 1950, el líder egipcio Gamal Abdel Nasser comenzó a utilizarlos para ataques indirectos contra Israel, iniciando así el ciclo de los ataques y represalias que aún hoy tan estrechamente asociado está con el territorio. En abril de 1956, el oficial de seguridad de un kibutz cercano al enclave palestino fue asesinado por infiltrados de Gaza, lo que provocó que Moshe Dayan, el jefe del Estado Mayor israelí, advirtiera a los israelíes sobre los agravios no resueltos que se gestaban a fuego lento en aquellos territorios: "No lo hagamos hoy, echarles las culpas a los asesinos”, dijo Dayan. “Durante 8 años han estado en los campos de refugiados de Gaza y, ante sus ojos, hemos convertido sus tierras y aldeas, donde ellos y sus padres vivieron, en nuestro hogar”.

Erradicar la presencia fedayín de Gaza se convirtió en una máxima prioridad para Ben Gurion y Dayan. En noviembre de 1956, el ejército israelí tomó el control de la Franja como parte de una ofensiva coordinada con Francia y el Reino Unido contra el Egipto de Nasser: durante los 4 meses de ocupación, alrededor de hasta 1.000 palestinos fueron asesinados por las fuerzas israelíes (incluidas 2 masacres documentadas por la UNRWA en las que al menos 275 fueron ejecutados en Khan Yunis y 111 en Rafah). El trauma fue tan profundo que cuando los israelíes se retiraron bajo la presión de Estados Unidos, la población palestina pidió el regreso del gobierno egipcio en lugar de la administración fiduciaria de la ONU que inicialmente se había previsto. Se había perdido una oportunidad histórica de construir una entidad palestina que pudiera evolucionar hasta convertirse en un Estado. Mientras tanto, los fedayines huyeron a Kuwait, donde fundaron, en 1959, el Movimiento de Liberación Palestina, conocido como Fatah, con Yasser Arafat como líder.

La segunda ocupación israelí de Gaza comenzó en junio de 1967, después del triunfo israelí en la Guerra de los 6 Días. Dayan, ahora ministro de Defensa, con el futuro primer ministro Yitzhak Rabin como jefe de gabinete, borró cualquier rastro de frontera entre Gaza e Israel, apostando a que la atracción del mercado laboral israelí disolvería el nacionalismo palestino. Pero la población local, no obstante, apoyó durante 4 años una guerra de guerrillas de baja intensidad, hasta que Ariel Sharon, el comandante israelí de la región (más tarde también primer ministro), arrasó con topadoras partes de los campos de refugiados y derrotó a la insurgencia. Hoy, el ejército israelí está utilizando exactamente el mismo mapa que utilizó Sharon para distinguir las llamadas “áreas seguras” de las zonas de combate en la ofensiva en curso.
  
 
HACER UN MONSTRUO
 
Los líderes más visionarios de Israel habían reconocido desde hacía tiempo que el problema de los refugiados de Gaza no desaparecería. En 1974, siguiendo a Ben Gurion, Sharon propuso reasentar a decenas de miles de refugiados palestinos en Israel para abordar los agravios palestinos, al menos simbólicamente. Pero una vez más la idea fue rechazada. En lugar de ello, Israel comenzó a enfrentar a los Hermanos Musulmanes de Gaza, liderados por el jeque Yassin, contra los nacionalistas de la Organización de Liberación Palestina, ahora controlados por Fatah. En particular, el gobernador militar israelí asistió a la inauguración de la mezquita de Yassin en Gaza en 1973, y 6 años después, Israel permitió que dichos islamistas -reconstituidos al fin en Hamas- recibieran fondos cuantiosos mientras reprimía cualquier conexión establecida con la OLP.

Durante un tiempo, esta política de dividir y conquistar pareció funcionar bien para Israel en Gaza, con útiles enfrentamientos entre nacionalistas e islamistas en 1980. Pero a finales de la década, toda una generación había crecido bajo la presión constante de los colonos israelíes; quienes, aunque sólo eran unos pocos miles, llevaron al ejército de ocupación a excluir a la ya exigua población de Gaza de una cuarta parte del enclave. Fue en el campo de refugiados de Jabalya en Gaza donde comenzó la primera Intifada, en diciembre de 1987, desde la cual pronto se extendió a toda la Franja y luego a Cisjordania. Los jóvenes palestinos desafiaron al ejército israelí con sus piedras y tirachinas, pero también obligaron a Arafat y a la OLP a respaldar la solución de 2 Estados. 

En respuesta, Yassin transformó su organización en Hamas (un acrónimo de “Movimiento para la Resistencia Islámica”) acusando a la OLP de haber traicionado el “sagrado” deber de “liberar Palestina”. Una vez más, la inteligencia israelí aprovechó aun más esas divisiones para debilitar a los resistentes palestinos en la Intifada y esperó hasta mayo de 1989 para encarcelar a Yassin. Pero el levantamiento popular continuó hasta que el apoyo a la paz en Israel llevó a Rabin al cargo de primer ministro, en julio de 1992.
 
 
Al iniciar conversaciones secretas con la OLP, la prioridad de Rabin era retirar a Israel de la Franja de Gaza y al mismo tiempo proteger a los colonos israelíes allí. Los acuerdos de Oslo, firmados en septiembre de 1993, crearon una Autoridad Palestina para hacerse cargo de los territorios evacuados por Israel. Arafat entró en Gaza 10 meses después, creyendo que él mismo había liberado el territorio, o al menos la parte bajo control palestino, mientras que la población local estaba convencida de que había pagado el precio más duro por tal liberación. Este malentendido, junto con la corrupción rampante de la Autoridad Palestina, jugó directamente en manos de Hamas. En 1997, una fallida operación de inteligencia israelí contra el líder de Hamas, Khalid Meshal, en Jordania, condujo al arresto de agentes israelíes. Para asegurar su liberación, el Primer Ministro Benjamín Netanyahu se vio obligado a entregar a Yassin, que había estado cumpliendo cadena perpetua en Israel y regresó triunfalmente a Gaza.

La creciente agresividad de Hamas y la crisis del proceso de paz llevaron al estallido de la segunda Intifada en septiembre de 2000. La impactante ola de ataques suicidas ayudó a llevar a Sharon al poder de forma aplastante en febrero de 2001. Después de sitiar a Arafat en Ramallah y matar a Yassin en Gaza, Sharon creía que su victoria sería completa sólo después de la evacuación israelí de la Franja de Gaza. Esta retirada unilateral tenía como objetivo asegurar una nueva línea defensiva israelí alrededor del enclave y se llevó a cabo sin consultar a Mahmoud Abbas, que había sucedido a Arafat como jefe de la OLP y la Autoridad Palestina. Pero la apuesta de Sharon arruinó el ambicioso plan de desarrollo de 3.000 millones de dólares para Gaza que había diseñado James Wolfensohn, el enviado especial del Cuarteto para Oriente Medio (Rusia, Estados Unidos, la Unión Europea y las Naciones Unidas).

Naturalmente, Hamas reclamó la retirada israelí como una victoria y ganó las elecciones parlamentarias patrocinadas internacionalmente unos meses más tarde, en enero de 2006. Avergonzados por el resultado imprevisto, Estados Unidos y la Unión Europea decidieron boicotear a Hamas hasta que reconociera a Israel y renunciase a la violencia. Pero al año siguiente, Hamas, que no había sido reformado, después de haber matado a cientos de sus rivales, había obtenido el control total de la Franja, que luego fue sometida a un bloqueo total israelí (con la cooperación de Egipto, que controla el paso fronterizo de Rafah en el sur). En muchos sentidos, las políticas israelíes habían llevado a Hamas al poder en Gaza, un poder que el bloqueo no ha hecho más que consolidar desde entonces.
  
 
¿UN CAMINO A LA PAZ?
 
La actual guerra entre Israel y Hamas, legado de las políticas seguidas desde 2006, es también resultado de la negación de la rica identidad histórica de Gaza. Durante los últimos 16 años, los líderes israelíes pensaban que habrían ya encontrado la fórmula óptima para dejar de lado a Gaza por completo: más de 2 millones de palestinos podrían quedar excluidos de la ecuación demográfica entre las poblaciones judía y árabe en Israel, Jerusalén Oriental y Cisjordania; y la Autoridad Palestina, cegada por su amarga disputa con Hamas, se resistió a cualquier intento de aliviar el bloqueo en Gaza, un enfoque que socavó aún más la ya menguante legitimidad de la Autoridad Palestina. Mientras tanto, la división del liderazgo palestino condenó cualquier esfuerzo para reactivar el proceso de paz y permitió que los asentamientos israelíes se expandieran constantemente en Cisjordania. 

De vez en cuando, Israel participó en lo que los expertos en contraterrorismo describieron como guerras “cortadoras del césped” en Gaza, con, desde su punto de vista, una proporción sostenible de bajas en gran medida militares, aunque los palestinos muertos eran principalmente civiles. En 2009, murieron 13 soldados israelíes y 1.417 palestinos. En 2012, la proporción era de 6 israelíes por 166 palestinos. En 2014 eran 72 israelíes por 2.251 palestinos, y en 2021, 15 por 256. Mientras tanto, la Unión Europea y los Estados del Golfo siempre estuvieron dispuestos a pagar la factura para reconstruir las ruinas de la Franja.
 
 
Pero la idea de que la terrible realidad humana de Gaza pudiera simplemente ignorarse era una ilusión: el 7 de octubre de 2023, el status quo se derrumbó con la horrible ola de asesinatos de Hamas. La violencia sin precedentes que Israel ha estado desatando en Gaza desde entonces, en la que hasta ahora han muerto más de 21.000 palestinos y, en una cruel repetición de los recuerdos de la Nakba, -una abrumadora mayoría de sus 2,3 millones de habitantes han sido desarraigados de sus hogares- ha provocado ondas de choque en todo el Medio Oriente y más allá. 

El objetivo de guerra declarado por Netanyahu –la “erradicación” de Hamas– se hace eco de los de Ben Gurion en 1956, sólo que en una escala mucho mayor y con el mundo entero observando. Incluso suponiendo que se pueda lograr ese objetivo, no habrá ningún Nasser que ponga orden en el enclave después de la retirada israelí. Así pues, Israel parece destinado a ser perseguido por la misma “Franja de Gaza” que creó en 1948, con un ciclo continuo de guerras y ocupación que sólo conducirá a un activismo palestino más radical.

Para que israelíes y palestinos disfruten en última instancia de la paz y la seguridad que tanto merecen, Gaza debe volver una vez más a sus raíces como la próspera encrucijada que fue durante siglos. Para empezar, la política de asedio y bloqueo debe terminar, permitiendo que el territorio finalmente se reconecte con el resto de la región. Al mismo tiempo, aprovechando el papel histórico de Gaza como importante centro comercial, se debe implementar una estrategia concertada de redesarrollo, que haga eco del plan de Wolfensohn de 2005, para permitir que Gaza pase de la asistencia internacional a una economía autogenerada. Ésta es la clave para que el territorio sea desmilitarizado bajo supervisión internacional y en el marco de una solución de 2 Estados.
 
 
Por supuesto, será extremadamente difícil lograr que algo de todo esto suceda, particularmente después de una guerra tan despiadada que amenaza con engendrar otra renovada generación de militancia palestina. Pero no quedan soluciones fáciles. Esta estrategia podría ser la única salida a la actual espiral asesina: como lo ha sido durante siglos, Gaza está una vez más en el centro de una gran guerra, pero también es la clave para la paz y la prosperidad en Medio Oriente. >>

(Jean-P. Filiu: "Por  qué  es  importante  Gaza", 1/01/2024, 'Foreign Affairs'