jueves, 29 de febrero de 2024

Ni Rusia ni Occidente saben "cómo rematarían esta Guerra" -de masiva carnicería- en Ucrania

  
 

Hace 24 meses Rusia invadió con el beneplácito local muy mayoritario varias regiones ucranianas rusófilas contiguas a la península de Crimea (que 8 años más atrás ya se había re-anexionado, después de otros 59 antes habérsela cedido a Ucrania cuando ambas estaban dentro de la URSS) y en esta nuestra UE se desató el clamor 'unánime' para ir contra ello ¡a la Guerra! (por recuperar tal terreno para la nación exmiembro del Pacto de Varsovia que se presumía futura nueva socia de la OTAN)... aunque no se había hecho ya lo mismo cuando desde hace 75 años Israel comenzó (¡y aún continúa...!) ocupando partes crecientes de Palestina contra todas las resoluciones de la ONU que insisten condenando su flagrante vulneración de la Legalidad internacional; e incluso, si por el Consejo de Seguridad se vetaron sobre Gaza varios mandatos de Alto al fuego, en Ucrania ni siquiera se ha planteado ninguna votación proponiéndolo...

 

Mientras cualesquier resistencias en Palestina frente a las Fuerzas Armadas Israelitas (instrumento para un supuesto "derecho a Defensa" de la "democracia"... por más que se desempeñaren fuera de toda la Ley Global...) es calificada indefectiblemente como "terrorista"... en Ucrania, por contra, lo "democrático" dicen que pídenos apoyar a la resistente Ucrania, es decir armarla: todos parecen proseguir teniendo claro que debiera mantenerse indefinida tamaña sangría [criminal mente] pese a las evidencias del que sólo iría sirviendo... PARA NADA¡Maldita toda Guerra... y maldit@ quien propone armarla!

 

 

"Dado que Suiza será anfitriona de una cumbre de paz en Ucrania este verano, el presidente ucraniano, Volodymyr Zelensky, tiene grandes esperanzas de que a su país fortaleceráPero con la guerra de Rusia contra Ucrania en su tercer año, es poco probable que otra Cumbre ofrezca un gran avance; no sólo porque Moscú no estará presente sino, más importante aún, porque no tienen ya ninguna visión clara de lo que significa una victoria hoy... -¡ni del cómo lograrla!- ninguna de las partes.


Todavía se supone mucho sobre las intenciones del presidente ruso Vladimir Putin de subyugar completamente a Ucrania, pero si bien lo aceptaría si pudiera conseguirlo, el Kremlin mantiene sus objetivos confusos tanto como lo eran cuando comenzó su “operación militar especial” hace dos años: "Habrá paz cuando alcancemos nuestros objetivos", dijo Putin en diciembre; "la desnazificación y desmilitarización de Ucrania, su estatus neutral". Esto significa todo y nada, o puede interpretarse como cualquier cosa que quiera el Kremlin.


Sería más prudente que los formuladores de políticas occidentales emitieran juicios sobre las intenciones del Kremlin basándose mejor en las acciones que en sus palabrasLa maquinaria de guerra rusa, aunque está en mejor posición que hace un año, difícilmente es capaz de tomar Kiev como intentó hacerlo al comienzo de la guerra; y desde mediados de 2022 se ha centrado en ganancias territoriales en el este.

 

CNN looks back at the 2 years of war in Ukraine...
  

Después de anunciar la anexión ilegal de las regiones ucranianas de Luhansk, Donetsk, Zaporizhia y Kherson en septiembre de 2022, Moscú se ha limitado en gran medida a intentar capturar la totalidad de esas regiones. En cuanto a lo que hará si eso alguna vez sucede, Moscú está señalando a Occidente una postura mucho más agresiva de lo que tiene la intención o la capacidad de llevar a cabo, probando hasta qué punto puede salirse con la suya.

"La operación militar especial comenzó como una operación contra Ucrania, pero con el tiempo tomó la forma de una guerra contra el Occidente colectivo", afirmaba reciente y paradójicamente el portavoz del Kremlin, Dmitry Peskov.


Y lo hacía en parte porque los aliados occidentales de Ucrania expresan, a su vez, planes e intenciones que sólo son muy vagos¿Estados Unidos, la UE y el Reino Unido ofrecen a Ucrania ayuda limitada para defender su territorio (como parecen estar haciendo en realidad) o están de hecho librando una guerra por poderes para “derrotar” a la Rusia de Putin (como parecen estar diciendo)?


Tal como lo está haciendo el Kremlin, los aliados occidentales de Ucrania están dando muestras de su determinación de “derrotar” a Rusia sin articular realmente lo que significa esa derrota. Lejos de mantener al Kremlin más alerta, esta ambigüedad estratégica en realidad hace parecer a las potencias occidentales débiles desde el punto de vista de Moscú, prometiendo demasiado para compensar la falta de voluntad política.

 

  Ukrainian anti-aircraft gunners monitor the sky on February 20, 2024, 

  just 
a few days shy of 2º anniversary of Russia’s full-scale invasion... 

 

Esto se hizo evidente en la Conferencia de Seguridad de Munich, donde la descripción de un responsable de la formulación de políticas resumió la sustancia de la estrategia de Occidente en Ucrania: Muchas palabras, pero ningún compromiso concreto”.

Una razón para esto es que durante el último año, el objetivo declarado de victoria de Ucrania –recapturar todos los territorios ucranianos ocupados, incluida Crimea, bajo control ruso desde hace casi una década– parece sólamente cada vez más irreal.

El apoyo militar que los aliados de Ucrania están dispuestos y son capaces de ofrecer se detiene precisamente donde radica la escasez más apremiante de Ucrania: mano de obra. A pesar de los recientes comentarios grandilocuentes del presidente francés Emmanuel Macron sobre “no excluir” el envío de tropas a Ucrania, las potencias de la OTAN no están considerando nada seriamente esta medida destructiva o escaladora, y con razón.

Pero en Ucrania la cuestión sigue en pie. “El problema más inmediato es falta de personal en cada unidad”, dijo el comandante de una compañía ucraniana recientemente, haciéndose eco del creciente reconocimiento en el frente de Ucrania de cuán grave se ha vuelto el problema.

 

 Ukrainian emergency services extinguish a fire in a residential 

building following missile attack in capital Kyiv on February 7.

 

De hecho, Zelensky despidió a su comandante en jefe, Valerii Zaluzhnyi, el mes pasado en medio de una controversia sobre las sugerencias de que podrían ser necesarios hasta 500.000 soldados más para alcanzar los objetivos de Ucrania. La propuesta era inviable desde el punto de vista financiero y político, por lo que Zelensky despidió al general y lanzó un reinicio del mando militar, pero sin ampliar el ejército ni reducir sus objetivos.

Hay otro problema: una cosa es hacer que las fuerzas rusas regresen a sus posiciones antes del 24 de febrero de 2024 (por difícil que pueda ser después de dos años de guerra), pero otra muy distinta es desalojar a las administraciones rusas de facto de los territorios de Donetsk, Luhansk y Crimea que ocupan desde hace una década.

Pero la coalición occidental en pro de Ucrania no está teniendo en cuenta estas realidades y, en medio de la creciente renuencia de los partidos de derecha en Estados Unidos y Europa a asumir los costos, está recurriendo en cambio a una retórica triunfalista.

Un reciente libro blanco del Ministerio de Defensa de Estonia se comprometió a “derrotar la teoría imperialista de la victoria de Rusia”, pero sin definir exactamente lo que eso implicaba. 
 

A Ukrainian serviceman fires a Swedish-made howitzer

at Russian position in the Donetsk region, in December

 

Los aliados del expresidente estadounidense Donald Trump que se oponen al paquete de ayuda que se ha estancado en el Congreso estadounidense pueden estar equivocados al pensar que 60 mil millones de dólares no cambiarán la realidad en el campo de batalla: más armas pueden ayudar y ayudarán a Ucrania a mantener su defensa y tal vez recuperar más territorio. Pero difícilmente garantizarán el “destino del mundo libre” o “salvará la democracia tal como aún la conocemos hoy”, según afirmaron algunos legisladores estadounidenses cuando apoyaban el proyecto de ley.

El problema es que, si bien más armas y ayuda ayudarán a Ucrania a defenderse, no puede haber garantías de que un país de unos 37 millones de habitantes pueda finalmente derrotar a un adversario de más de 140 millones. Sugerir a la ligera que inevitable sea esto engañó a Ucrania, siembra desconfianza entre los contribuyentes occidentales y señalará debilidad a Rusia.


Aunque hay margen para endurecer las sanciones que ya están en vigor, no forzarán ningún cambio rápido en la política del Kremlin y, a medida que los países occidentales comienzan a agotar sus propias reservas de armas y municiones, también hay un límite a la cantidad de ayuda militar adicional que se puede proporcionar.

 

Ukrainian President Zelensky and US VicePresident Harris, along with members of

 their delegations, meet for talks at the Munich SecurityConference on February 17.

 

La ley y la justicia pueden decir que Ucrania merece liberar los territorios ocupados, pero el pragmatismo sugeriría que pudiere ser este algún objetivo sangriento e incluso inalcanzable. Los aliados occidentales deben empezar a reconocer sus recursos limitados, o al menos los límites de lo que pueden o ofrecerán a Ucrania.


Esto significará ser honesto a la hora de definir lo que se puede lograr en la práctica. Está muy bien declarar que el único objetivo aceptable es la “derrota” absoluta de Putin. Pero cuando las limitaciones políticas y económicas limitan los recursos que Occidente está dispuesto a desplegar, seguir insistiendo en ello bien puede arrinconar a Kiev, obligándolo a elegir entre la paz y una guerra eterna en pos de alguna noción poco clara de “victoria”.


Por desagradable e injusta que sea, la victoria más plausible puede requerir no sólo un mayor apoyo militar a Ucrania, incluidas serias garantías de seguridad, sino también cierto reconocimiento de que Kiev puede tener que abandonar algunos de sus objetivos, ya sea mediante promesas de neutralidad o, tan duramente, una pastilla como esta es para tragar: algunos de los territorios ocupados."

 
 





domingo, 25 de febrero de 2024

Lo que decía Platón ajeno a la deriva racional-lógica de neo-platonismo escolástico-idealista

 
Si hubiéramos de sintetizar alguna gran diferencia del pensamiento en Oriente frente a lo muy mayoritario entre nuestras mentalidades occidentales herederas de las grandes corrientes abrahámico-judeocristiana, grecolatina e ilustrada, quizá podría ser: "NO exclusivismo ideológico confesional o religión monoteísta; sino desapegos respecto a cualquier dualismo entre dogmas y heterodoxias, con sincretismos pluralistas espirituales respecto al qué sea la divinidad o lo sagrado, e inmanencia físico-naturalista..."

Sin embargo, en Occidente NO todo fue siempre sólo así, enfeudado por secuelas del [re-que-te-cicl-abusa-dísimo...] 'mito de la caverna': tanto entre los conocidos como pre-socráticos (o, en realidad, pre-platónicos) cuanto hasta en el mismísimo Platón han habido también posturas mucho más próximas a lo que terminaría luego por considerarse propio y específico de las culturas orientales.

 * Primeramente: "lo que para Anaximandro era un ρχή [arjé], aquello de donde las cosas proceden, es para Heráclito algo muy simple: unas cosas proceden de otras... Y lo que llamamos la totalidad de la realidad es -como él decía- ensamblaje, ρμονία [armonía]: el ensamblaje de todas las cosas viniendo unas de otras y pereciendo para dar lugar a otras. Aquí aparece el πέρας [peras] NO como una delimitación de las cosas respecto al principio indefinido de donde proceden, sino como la delimitación de unas cosas respecto de otras. En el ensamblaje de todas ellas consistiría precisamente la estructura misma del mundo real..."

 ** Y aun más: "Lao-Tse, el famoso filósofo chino autor de 'Tao Te Ching', dijo que “quien sabe NO habla y el que habla no sabe”; acaso no fuera más que misticismo de Oriente, mejor quedarnos con la tradición occidental [...] Sin embargo, desde ahí en su inicio encontramos la misma idea, también. Aristóteles en el 4º capítulo de su 'Física' ya nos hace mención a las “enseñanzas NO escritas” de Platón, “ágrapha dógmata denominadas, en griego. Sin duda, enseñanzas platónicas había: una que podríamos llamar exotérica, a saber, todos los 'Diálogos...'; y al parecer, si hemos de creerle, otra esotérica obviamente no escrita en ninguna parte. De hecho, hay un grupo de académicos que han sido llamados la 'Escuela de Tübingen' y están tratando de reconstruir los fundamentos de dichas doctrinas esotéricas. 

Si realmente sí, o no, hubo alguna enseñanza secreta no escrita es desconocido. Lo sí sabido es que Platón guardó una opinión muy parecida a la de Lao-Tse, con relación al saber, por lo menos respecto del más excelso e importante [...] porque trata el tema en lo que se llama su 'Carta Séptima'. Históricamente, hay 13 cartas que se han atribuido a Platón. Existe debate sobre la autenticidad de todas ellas, pero entre las 13, esta 7ª es de la que más acuerdo hay sobre su autenticidad [...] Es un texto muy largo que se ocupa en mayor parte de cuestiones políticas muy prácticas, consejos que Platón intenta dar a un grupo de personas tratando de lograr cambios políticos en la 'polis' de Siracusa; y en medio de tales consejos prácticos Platón inserta una reflexión filosófica donde nos explica los límites para lo que podemos expresar filosóficamente. Eso es lo que interesa tratar, pero no está nada desligado del contexto político de la carta; así que veamos el contexto, primero.
 
 
En el año 399 a.C., Sócrates murió, al ser condenado por un tribunal de sus compatriotas atenienses. Cuando joven, su amigo y alumno Platón se ilusionaba con la idea del dedicarse a la política pero, viendo de cerca el lado sucio en la misma tras de la catástrofe que fue el reino de los Treinta Tiranos más la restauración de aquella democracia que mató al querido maestro, su desilusión fue completa. Cercano a los 40 años de edad, empezó una serie de viajes: primero a Megara (aledaña de Atenas) y también a Egipto,  Cirene (en lo que ahora es Libia), el sur de Italia y la ciudad de Siracusa en la costa oriental siciliana (Cuando pensamos en Antigua Grecia lo hacemos más que nada en Atenas, pero no debe olvidarse cómo fue una gran potencia por el Mediterráneo: a lo largo de las tierras que lo comprenden había colonias de gente hablando griego, y así era el caso de Siracusa).

Platón hizo un total de 3 viajes a Siracusa, llegando por primera vez en el año 387 aproximadamente. Fue invitado por su alumno Dion, quien era cuñado de Dionisio I, el gobernante o, como le decían, el tirano de Siracusa. No está claro cómo Dion llegó a ser discípulo de Platón, pero era uno entre los mejores que tuvo. Del mismo dice la carta 7ª que “asimiló [mis enseñanzas] con tanto interés y entusiasmo como ninguno de los jóvenes con quienes tuve relación”. La esperanza de Dion era que Platón en Siracusa pudiese hacer realidad cuanto algunos años después sería el sueño de 'La república': convertir a un rey en filósofo.

El rey en cuestión, el tirano Dionisio, no era un alumno tan entusiasta y atento como Dion [...] Dionisio estaba acostumbrado a la gente sumisa o aduladora en su presencia, y Platón así no fue. Le decía que la buena vida no trataba sobre todo aquel lujo, con orgías y vino, sino de justicia o templanza; que los que siguen una vida de puro placer sensual eran esclavos a sus pasiones: aunque no se lo dijese directamente, la implicación es que Dionisio era un esclavo, cosa que no le cayó del todo bien al tirano. Es más, Platón enseñaba lo contrario: que un hombre, aun cuando fuera esclavo, podría ser feliz siempre y cuando fuese justo y tuviera un alma bien ordenado. Tras de unos cuantos meses con esto Dionisio se hartó y puso las enseñanzas de Platón a prueba... ¡al venderlo como esclavo! Afortunadamente, varios amigos lograron recatarlo; y así terminó su primer viaje a Siracusa, con una catástrofe total.

Platón regresó entonces a su Atenas, en donde lanzó la inicial Academia. Durante los posteriores 20 años escribió muchos de sus famoso 'Diálogos...' Luego, en 367, murió Dionisio y tomó su lugar el hijo también llamado igual. Dion, el alumno y amigo de Platón, seguía en la corte y trabajaba de cerca con el nuevo tirano. Vio que, donde su padre fue viejo con opiniones y hábitos muy arraigados, Dionisio II era un joven más abierto; había mostrado interés en nuevas ideas... Así que, Dion escribió a Platón y lo invitó nuevamente a Siracusa esperando que tendrían esta vez más suerte.

Al principio Platón fue recibido con mucha pompa y entusiasmo y el joven Dionisio II fue un alumno atento, pero con el tiempo dos cosas empezaron a deteriorar las expectativas. La primera, y era esperable, que toda la atención prestada por el rey a Platón y Dion provocó celos en los demás cortesanos. Empezaron los chismes y también acusaciones no tan veladas del que Platón estaba usando sus enseñanzas para distraer o incluso hechizar a Dionisio a fin de que Dion con su familia pudieran tomar el control sobre Siracusa. Y no eran únicamente los de la corte aquellos que sentían celos. El propio Dionisio empezó a sentirlos. Era claro que Platón estimaba mucho el talento filosófico de Dion, opinión que no había mostrado hacia la persona del tirano. Así que Dionisio terminó exiliando a Dion y despidiendo a Platón.

Platón se repatrió en Atenas, hacia su academia, donde Dion luego lo acompañó. En años consecutivos éste viajaría mucho a lo largo de Grecia, recibiendo diversos reconocimientos y honores públicos, lo cual sin duda hubo de haberle irritado también a Dionisio pues ¿qué tirano no quiere ser el centro de atención? Dionisio tomó posesión sobre propiedades de Dion en Siracusa privándole así de ingresos, y escribió a Platón mandándole de nuevo invitación para continuar allí con los estudios, insinuando que si no regresaba las cosas irían mal para Dion. Así que 6 años después de su anterior último viaje, en el 361, Platón volvió a Siracusa.
 
Anaximandro, un proto-filósofo, tras Tales de Mileto ...
 
Resultó que Dionisio había escrito un libro tratando las más profundas verdades de la filosofía. Platón no le dijo directamente que fuese basura, pero en su carta explica por qué no es posible escribir semejante libro; y más bien, le puso una prueba: en 'La república' describía la educación de los políticos, larga y difícil hasta poder alcanzar el nivel necesario para gobernar bien a un Estado, con mucho detalle. Si uno escucha todo eso respondiendo positivamente, o acepta con gusto y dedicación las condiciones, pasa la prueba. Mas al parecer Dionisio no la pasó, aunque tampoco le importaba. Quería que Platón se quedara en Siracusa, quizás como un adorno de su corte, por el prestigio que su presencia pudiera prestarle. Durante un tiempo estuvo preso allí pero eventualmente unos amigos lograron liberarlo, y retornó a su Atenas; mas por Siracusa no reaparecería nunca más.

Unos años después, Dion volvió a Siracusa con una fuerza armada y logró quitarle su control a Dionisio: durante unos 4 años era el nuevo tirano de Siracusa, pero luego uno de sus asociados lo mató. Y tras del caos en que devino la ciudad, los amigos de Dion escribieron a Platón solicitando su consejo. Obviamente estaban muy enojados y querían vengarse de los traidores, pero sin poner en peligro la posibilidad para lograr sus metas políticas. Lo que respondió Platón es la famosa 'Séptima Carta'... donde se relata todo lo recordado hasta este punto. 

Para dar su consejo pudo haber escrito una carta mucho más corta, sin tanto detalle sobre sus 3 viajes. Se extendió, según parece, porque la carta es mucho más que mero responder a una pregunta; como 'La apología', el diálogo que redactó en defensa de Sócrates, esta 'Carta Séptima' es también apología del mismo Platón, con sus idearios e intentos de realizarlas en el mundo real. Tan potentes e influyentes fueron aquellas ideas que 2.300 años después Karl Popper, en su libro 'La sociedad abierta y sus enemigos', tachó de totalitario el pensamiento de Platón; para él había sido un enemigo de la sociedad libre y abierta. E incluso en la propia época hubo muchos que consideraban su pensamiento, especialmente lo que planteó con 'La república', como una justificación para un gobierno tiránico. Así que cuando produjo esta carta Platón necesitaba justificarse y deslindar su teoría, o sea, la concepción de una buena vida... con respecto a las actitudes y actos de los tiranos efectivos como Dionisio.

[Bien, antes de ver la naturaleza de su apología o defensa, convendría recordar un poco sobre la palabra “tirano”. Para nosotros, todo lo “tiránico” es peyorativo, se refiere a una persona ejercitadora del poder en alguna forma cruel, opresiva o caprichosa. En la Grecia Antigua no tenía, necesariamente, igual connotación. Se refería sólo a cualquiera cuya posición de poder no la heredó (como es el caso de un rey), sino que se promocionó mediante otros medios; como, por ejemplo, un general que demuestra éxito en el campo de batalla y es aclamado para líder máximo (vale decir, tirano). Sería más parecido o lo que nosotros llamamos mandatario, presidente o soberano. Un filósofo que llegase a mandatario sería un tirano en este sentido; o, a la inversa, un soberano como Dionisio llegaría también a ser filósofo. La preocupación de Platón en su carta y lo que pretendía esclarecer fue que aquel amigo Dionisio el tirano no era filósofo, pese a cuanto lo intentara, jactándose de serlo.]

Como se ha visto, en algún momento antes del tercer y último viaje de Platón a Siracusa, Dionisio había escrito un libro con el que trató los temas más profundos de la filosofía. Sea que haya basado su escrito en las enseñanzas que recibió del maestro, de algún otro o que todo lo haya descubierto por cuenta propia, para Platón -como dice la carta- “es imposible que haya comprendido nada de la materia. Desde luego, no hay ni habrá nunca una obra mía tratando estos temas; ya que no se pueden precisar, en efecto, como se hace con otras ciencias”. 

Cuando Platón emitió estas palabras había ya escrito la mayor parte de sus 'Diálogos', ninguno de los cuales comunica conocimiento filosófico en el sentido más profundo de la palabra, conforme a lo que dice aquí. No dice Platón que semejante conocimiento sea imposible; sino sólo que no podría exponerse de forma lingüística, o sea, que no se puede lograr mediante un pensamiento discursivo.
 
 
En el libro 'La república' expresa esta idea por la analogía de la línea dividida. La línea representa toda la realidad, pero puede dividirse entre una parte sensible y aquella otra que es inteligible, pudiéndose a su vez dividir estas dos partes de modo que tengamos 4 zonas de toda ella. Los objetos que corresponden a la parte más baja son sombras e ilusiones, y la imaginación es la facultad mental que les corresponde. Subiendo la línea, tenemos en su segunda sección los objetos empíricos de la experiencia común; percepción y creencia son los estados cognitivos que les corresponden. Pasando al lado inteligible, tenemos en una tercera sección la hipótesis y los objetos ideales de las matemáticas; el ejercicio mental que capta esos objetos es, en griego, dianoia, o el razonamiento discursivo. Semejantes cosas pueden tratarse y comunicarse mediante lenguaje, sea oral o escrito. Y sin embargo, hay un último aspecto de la realidad cuyos objetos ya no pueden conocerse de dichas formas, las ideas: captables mediante noesis intuitiva, no discursiva.

Si Dionisio realmente hubiera entendido las enseñanzas de Platón, jamás habría escrito un libro que pretendiera exponerlas. Sin embargo, si es así, ¿qué pretendía éste al enseñarle cosas? Es más, ¿qué pretendía al escribir los 'Diálogos'? Si la filosofía en su acepción más profunda no puede comunicarse, ¿podría entonces enseñarse? Para buscar una respuesta, volvamos a su carta. Dice: “Si yo hubiera creído que podían expresarse satisfactoriamente con destino al vulgo, por escrito u oralmente, ¿qué otra tarea más hermosa habría podido llevar a cabo en mi vida que manifestar así lo que sería un supremo servicio a la humanidad y sacar a la luz en beneficio de todos la naturaleza de las cosas? Ahora bien, yo no creo que la discusión filosófica sobre dichos temas sea, como se dice, un bien para los hombres; salvo para unos pocos que ya están capacitados para, con unas pequeñas indicaciones, descubrir la verdad por sí mismos. En cuanto a los demás: a unos les cubriría de un injusto desprecio, lo que es totalmente inadecuado; y a otros con una vana y necia suficiencia, convencidos de la sublimidad por las enseñanzas recibidas”.

De tales palabras muchos han sacado la interpretación de que Platón tenía dos enseñanzas distintas: una exotérica para las masas del vulgo, y otra esotérica para unos cuantos iniciados, como los miembros de su Academia. ¿Por qué sin embargo escribió para las masas, cuando ahí no se comunicaba filosofía? Quizás como una cortina de humo ocultando las enseñanzas de verdad que, lejos de hacer bien a los hombres, provocarían soberbia o desprecio. Sea como sea, el comentario de Aristóteles sobre las doctrinas no escritas de Platón apoya esta interpretación y ha llevado al buscar o intentarse descifrar por algunos esa doctrina secreta de Platón, según es el caso de la Escuela de Tübingen.

Pero esa interpretación esotérica de Platón no convence, al menos del todo, y eso por razones que comentaba él en la propia carta; dice que “hay, en efecto, un argumento serio oponiéndose a quien se atreve a escribir sobre dichas materias cualquier cosa”. El argumento que procede a contar plantea 5 aspectos o elementos involucrados en la plena comprensión de cualquier objeto: “Hay en todos los seres 3 elementos necesarios para que se produzca el conocimiento; otro 4º es el conocimiento mismo, más debemos colocar en 5º lugar el objeto en sí, cognoscible y real. El elemento 1º es el nombre, el 2º es la definición, el 3º la imagen y el 4º el conocimiento”.

Para ilustrar lo que quiere decir, Platón da como ejemplo de un objeto el de “círculo”. Como vimos, el primer elemento por el que conocemos un objeto es el nombre. Si ahora fuera la primera vez que se oyera ese nombre, está claro que sería insuficiente para conocer el objeto al que refiere. Imagínese que dijeran el nombre “arrebol”. ¿Sabríamos a qué se refiere? Lo más probable es que no. Si nos muestran sus imágenes veremos unos ejemplos del arrebol dándonos cuenta de cómo tiene que ver con el color rojo, en especial el de las nubes iluminadas por los rayos del sol. Así, muy rápidamente, hemos tocado los primeros 3 elementos en la lista de Platón. Volvamos a su ejemplo para tratarlos con calma.
 
 Sócrates, Platón y Aristóteles: los consecutivos Maestros...
 
El nombre “círculo” es una palabra tan arbitraria que pudo haber sido cualquier otra, un signo que no guarda ninguna relación esencial con aquello a lo que se refiere, por cuanto no es suficiente para tener conocimiento de qué sea el círculo. Saltemos de momento la cuestión de la definición para ver lo de la imagen. Dice Platón: “En tercer lugar, la imagen que se dibuja y se borra, se torna en círculo y se destruye; pero ninguna de tales cosas le ocurre al círculo mismo, al que se refieren todas las representaciones, pues distinto es a todas ellas”. Podemos dibujar círculos de varios tamaños y colores pero aquel objeto que andamos tratando de conocer, el círculo como tal, no corresponde a ninguna de todas ellas. Y los puedo borrar, también; sin embargo el círculo como un objeto de conocimiento no desaparece. Además, para cualquier círculo empírico (sea dibujado sobre papel o hecho de madera en un taller), si examinamos su circunferencia veremos irregularidades; lo cual, por pequeñas que sean, hace que no sea perfecta y realmente circular.

Según Platón, ninguna representación o modelo es suficiente para el conocimiento, pero no lo es por quedarnos cortos. ¿Con relación a qué? Respecto de la definición. “En segundo lugar viene la definición, compuesta de nombres y predicados: "aquello cuyos extremos distan por todas partes por igual del centro" sería la definición de lo que se llama 'redondo', 'circunferencia', 'círculo'...” ¿Puede ser suficiente para tener conocimiento del círculo? Muchos científicos hoy en día dirían que sí, pero no Platón. En la medida que la definición no sea más que múltiples nombres, diversas palabras, tendrá el mismo problema que identificamos con el conocer un objeto por su nombre. Además, para uno mismo puede haber diferentes definiciones con distintos nombres. Por ejemplo, en el 'Libro I de Los Elementos', Euclides define círculo como sigue: “es una figura plana comprendida por una sola línea (llamada circunferencia) de tal modo que todas las rectas dibujadas que caen sobre ella desde un punto de los que están dentro de la figura son iguales entre sí”.

Ahora bien, si cada uno de sus elementos se considera por separado, ninguno será suficiente para dar cuenta sobre todo el conocimiento que tenemos del objeto. Pero si se consideran en conjunto, sí. Recordemos que Platón empezó su análisis diciendo “Hay en todos los seres tres elementos necesarios para que se produzca el conocimiento”. En la experiencia relacionamos ciertos nombres con ciertas cosas del mundo. Hacemos abstracciones, desarrollamos definiciones y aun cuando erramos o el lenguaje nos puede despistar, ello nos parece suficiente para producir conocimiento: lo que Platón denominaba una opinión verdadera... Dice: “Lo cuarto es el conocimiento e inteligencia, la opinión verdadera en relación a estos objetos: todo ello debe considerarse como una sola cosa, que no está ni en las voces ni en las figuras de los cuerpos, sino en las almas; por lo cual evidencia ser algo distinto tanto a la naturaleza del círculo en sí como de los tres elementos anteriormente citados”.

Tengamos claro que lo que Platón está intentando explicar es el conocimiento que tenemos de un objeto; su pregunta es cuáles puedan ser los componentes o elementos en ese conocimiento. Lo extraño es que uno entre todos ellos, el cuarto, sea... ¡el propio conocimiento! ¿Cómo puede ser, él mismo, un elemento más en su producción? Estrictamente hablando, éste no es ningún verdadero elemento sino el momento del conocerse, como culminación para la presencia e interacción de los otros cuatro elementos. ¿Y cuáles son estos? Ya se han enumerado los primeros 3: nombres, definiciones e imágenes. El 4º, ó lo que Platón llama 5º, se mencionó al final de la última cita. Decía ser el conocimiento “distinto tanto a la naturaleza del círculo en sí como de los tres elementos anteriormente citados”. El círculo 'en sí' sería, pues, un último elemento del conocimiento; la 'Idea' platónica (tan reutilizada, por tanta filosofía posterior...), en definitiva.

No son muchos los filósofos hoy en día creyentes en las 'Ideas' de Platón: dirán que les resultan de sobra, pues al tener la definición de algo ya tenemos un conocimiento del mismo; mas Platón respondería “Ok, la definición es una expresión lingüística, compuesta por palabras. ¿A qué se refieren éstas, cuál es su objeto?” El sentido común dice que las palabras hacen referencia a cosas en el mundo pero ya vimos cómo nuestro conocimiento no puede ser de ninguna cosa particular, ya que no se desvanece cuando el objeto deja de ser, como un círculo dibujado y luego borrado. Entonces, las palabras de la definición no pueden hacer referencia a imágenes, modelos o cosas en el mundo; ¡pero tampoco pueden referirse a sí mismas! O sea, que al conocer el círculo lo conocido no es la simple palabrería del ‘círculo’ ni tampoco el conjunto de palabras que constituyen una definición. Si así fuera, sería como el maestro en ese cuento budista o taoísta que señala la luna con su dedo. El dedo es como la palabra que hace referencia. Si el alumno del maestro se quedara viendo el dedo en vez de la luna, sería como decir que lo que conocemos al conocer el círculo no son más que las palabras indicándolo.
 
  
El lenguaje no es aquí simplemente auto-referencial. Entonces, posiblemente el objeto de nuestro conocimiento, la referencia de la definición, será un concepto en la mente. Sin embargo, si el conocimiento del círculo dependiera de que alguien efectivamente pensara en semejante concepto, sería contingente; si nadie pensara el concepto de círculo, si los seres humanos ya no existiesen, cesaría también toda existencia para la naturaleza del ‘círculo’. Para evitar este problema, según Platón, es necesario postular un elemento 5º independiente de las contingencias del mundo empírico: el círculo 'en sí' mismo...

Bueno, el argumentario de Platón sobre las 'Ideas' fue mucho más extenso y no se ha de tratar aquí. Lo interesante ahora es cómo todo esto puede ayudar al entender lo que dice del que nunca escribió él sobre temas de la filosofía, precisamente los temas que Dionisio pretendía tratar en su libro. Volvamos a la cita completa; dice Platón: “Desde luego, no hay ni habrá nunca una obra mía tratando estos temas. En efecto, no pueden precisarse como se hace con otras ciencias; sino que tras de una larga convivencia con el problema y después de haber intimado con él, de repente como la luz que salta desde la chispa, surge la verdad en el alma y crece ya espontáneamente”. Otras ciencias pueden precisarse o comunicarse lingüísticamente porque las verdades que tratan son empíricas. Verdades filosóficas o metafísicas, en cambio, no. No obstante, eso no quiere decir que la escritura no valga; ni que los 'Diálogos' de Platón, por ejemplo, sean una distracción para ocultar otras enseñanzas esotéricas.

En 'La república', Sócrates con sus interlocutores buscan la justicia; y él dice que, si comparan la naturaleza de la ciudad que construyen con la del hombre, a lo mejor esa comparación genere una chispa de justicia saliendo a la vista. Sea el tema el círculo, cosas como la justicia o la belleza, tiene que tratarse forzosamente con los elementos que se han discutido; es decir mediante nombres, definiciones, imágenes y el conocimiento parcial o provisional generado por estos. Juntamos estos elementos, comparando uno frente al otro con la esperanza de que salga una chispa. No hay nada garantizado aquí. A diferencia de las ciencias, la filosofía no procederá de forma progresiva ni acumulativa. Es decir, no vamos paso por paso armando el conocimiento filosófico, como un albañil ladrillo a ladrillo construye una casa. Más bien, según dice Platón, “tras de una larga convivencia con el problema después de haber intimado con él, de repente como la luz que salta de la chispa, surge la verdad en el alma y crece ya espontáneamente”. Todos los elementos o componentes del conocimiento, desde la palabra hasta la Idea, son necesarios; pero lo que resulta en la combinación de los elementos, la chispa, no puede reducirse a ninguna de las partes componentes: es pues aquello que la escritura no sabe tratar, formalizar o comunicar...
  
  
Por último [...] cabe citar la idea tanto de Hanna Arendt como de Theodor Adorno et alii del que "un pensar filosófico no deja ningún producto que puede exponerse y comunicarse". Si es así, entonces ¿de qué tratan todos los artículos y libros que se publican en filosofía, incluso los que ambas figuras escribieron? Podemos confiar en que la reflexión de Platón con su 'Carta Séptima' sería una manera interesante de abordarlo. Las palabras, imágenes, y representaciones que constituyen los libros de filosofía son necesarias ... pero es un error verlo el producto final y acabado del pensamiento, como hizo Dionisio

No se trata nunca sino de aquel dedo que señala... O quizás alguna mejor metáfora sería como lo siguiente: a diferencia del científico, que avanza conocimiento haciendo pequeños experimentos en un laboratorio, todo filósofo se halla más bien por el campo de noche, acompañado de unos cuantos amigos; va frotando dos palos entre sí con la esperanza del (tarde o temprano) alcanzar a ver salir tan sólo una pequeña chispa iluminando un poco la oscuridad que nos rodea."
  
   

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A este post le precedió, anterior mente (12/01/24):