jueves, 26 de octubre de 2023

"El riesgo en IA deberá tratarse tan seriamente como la Crisis Climática..." [GoogleDeepMind]

   
 
El mundo debe tratar sobre los riesgos de la Inteligencia Artificial con la misma seriedad que la Crisis Climática y no puede permitirse el lujo de retrasar su respuesta, advirtió una de las principales figuras de la tecnología.

Mientras el gobierno del Reino Unido se prepara para organizar una Cumbre sobre la seguridad de la IA, Demis Hassabis dijo que la supervisión en esta industria podría comenzar con un organismo similar al del famoso Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático (IPCC).
 
 
Hassabis, el director ejecutivo británico de la unidad de Inteligencia Artificial de Google, dijo que el mundo debe actuar de inmediato para abordar los peligros de la tecnología, que incluyen ayudar a la creación de armas biológicas y amenazas existenciales que plantean los sistemas 'superinteligentes'.

"Debemos tomarnos los riesgos de la IA tan en serio como otros desafíos globales importantes, cual el Cambio Climático", dijo. “A la comunidad internacional le tomó demasiado tiempo coordinar una respuesta global efectiva a esto, y ahora estamos viviendo con las consecuencias de eso. No podemos permitirnos el mismo retraso con la IA”.
  
Hassabis, cuya unidad creó el revolucionario programa 'AlphaFold' que representa estructuras de proteínas, dijo que la IA podría ser "una de las tecnologías más importantes y beneficiosas jamás inventadas".

Sin embargo, dijo a 'The Guardian' que se necesitaba un régimen de supervisión y que los gobiernos deberían inspirarse en estructuras internacionales como la mayor precedente. "Creo que tenemos que comenzar con algo como el IPCC, donde es un acuerdo científico y de investigación con informes, y luego ir avanzando a partir de ahí".
 
 
Y añadió: “Entonces lo que me gustaría ver eventualmente es un equivalente del CERN (Centro Europeo para la Investigación Atómica) para la seguridad de la IA que investigue sobre eso, pero a nivel internacional. Y luego tal vez algún día haya algún tipo de equivalente de la OIEA, que realmente audite estas cosas”.

La Agencia Internacional de Energía Atómica (OIEA) es un organismo de la ONU que promueve el uso seguro y pacífico de la tecnología nuclear en su esfuerzo para prevenir una proliferación de las armas nucleares, incluso hasta mediante inspecciones. Sin embargo, Hassabis dijo que ninguna de las analogías regulatorias utilizadas para la IA era “directamente aplicable” a la tecnología, aunque se podían extraer “lecciones valiosas” de las instituciones existentes.

La semana pasada, Eric Schmidt, ex director ejecutivo de Google, y Mustafa Suleyman, cofundador de 'DeepMind', pidieron la creación de un panel estilo IPCC sobre IA. Aunque los funcionarios del Reino Unido apoyan tal medida, se cree que creen que su creación debería llevarse a cabo bajo los auspicios de la ONU.

Hassabis dijo que la IA podría brindar “oportunidades increíbles” en campos como la medicina y la ciencia, pero reconoció preocupaciones existenciales en torno a la tecnología. Se centran en el posible desarrollo de Inteligencia Artificial General (AGI), sistemas con niveles de inteligencia iguales o superiores a los humanos que podrían evadir el control humano.
 
 
Hassabis fue uno de los firmantes en mayo de una carta abierta advirtiendo que la amenaza de extinción de la IA debería considerarse un riesgo a escala social a la par de las pandemias y la guerra nuclear. “Deberíamos empezar a pensar y a investigar ahora. Me refiero a ayer, en realidad”, dijo. “Por eso firmé, y mucha gente firmó, esa carta. Es porque queríamos darle credibilidad a que es un tema razonable para discutir”.

A algunos expertos de la industria tecnológica les preocupa que la AGI o IA “divina” esté a solo unos años de emerger, aunque también existe otra opinión alternativa de quse están exagerando los temores sobre la amenaza existencial. Hassabis dijo que faltaba mucho tiempo para que el mundo desarrollara sistemas AGI, pero "podemos ver el camino hacia allí, por lo que deberíamos discutirlo ahora".

Dijo que los sistemas de IA actuales "no presentan riesgos, mas para las próximas generaciones... pueden tenerlos cuando tengan capacidades adicionales como planificación y memoria y otras cosas... Serán fenomenales para buenos casos de uso, pero también tendrán riesgos".
 
 
La próxima Cumbre que se celebrará los días 1 y 2 de noviembre en Bletchley Park, la base de los descifradores de códigos de la Segunda Guerra Mundial, incluido Alan Turing, se centrará en la amenaza de que los sistemas avanzados de Inteligencia Artificial ayuden a crear armas biológicas, llevar a cabo ciberataques devastadores o evadir el control humano. Hassabis será uno de los asistentes, junto con los directores ejecutivos de empresas líderes en Inteligencia Artificial, incluida 'OpenAI', el desarrollador de 'ChatGPT 'con sede en San Francisco.

La unidad de Hassabis ha logrado avances significativos en la tecnología de IA, como la creación del programa 'AlphaGo AI' que derrotó al mejor jugador del mundo en Go, un juego de mesa chino, y el innovador proyecto 'AlphaFold' que predice cómo las proteínas se pliegan en formas 3D, un proceso que ha allanado el camino. camino para avances en una variedad de áreas, incluida la lucha contra las enfermedades.

Hassabis dijo que era optimista acerca de la IA debido a su potencial para revolucionar campos como la medicina y la ciencia, pero que era necesario encontrar algún “camino intermedio” para gestionar la tecnología. La IA ha saltado a la agenda política después del lanzamiento público el año pasado de 'ChatGPT', un chatbot que se convirtió en una sensación debido a su capacidad para producir respuestas de texto altamente plausibles a indicaciones humanas escritas, desde la producción de largos ensayos académicos hasta recetas y solicitudes de empleo, e incluso ayudar a las personas a revocar multas de estacionamiento.
 
 
Las herramientas de generación de imágenes de IA, como 'Midjourney', también han asombrado a los observadores al crear imágenes realistas, incluida una notoria “fotografía” del Papa con una chaquetilla [fake] acolchada, lo que generó preocupaciones de que actores deshonestos pudieran usar herramientas de IA para producir desinformación en masa.

Esos temores han alimentado las preocupaciones sobre el poder potencial de la próxima generación de modelos de IAHassabis, cuya unidad está trabajando en un nuevo modelo de IA llamado 'Gemini' que generará imágenes y texto, dijo que imaginaba un sistema estilo 'Kitemark' para los modelos emergentes.

Este año, el gobierno del Reino Unido lanzó el grupo de trabajo 'Frontier AI', cuyo objetivo es crear directrices para probar modelos de IA de vanguardia y podría convertirse en un punto de referencia para los esfuerzos de prueba a nivel internacionalHassabis dijo: "Me imagino que en el futuro tendríamos esta batería de 1.000 pruebas, o podrían ser 10.000 pruebas, y luego obtendríamos la seguridad 'Kitemark' a partir de eso". 
 
 
El bando pesimista que expresa los citados temores tiene sólidas credenciales. Geoffrey Hinton, un científico informático británico a menudo descrito como uno de los “padrinos” de la IA moderna, renunció a su trabajo en Google este año para expresar más libremente sus temores sobre la tecnología.

Hinton expresó en mayo su preocupación por que las empresas de IA estén tratando de construir inteligencias con el potencial de superar a la humanidad"Mi confianza en que esto no sucedería por un tiempo se ha visto sacudida por la comprensión de que la inteligencia biológica y la inteligencia digital son muy diferentes, y la inteligencia digital es probablemente mucho mejor".

Stuart Russell, otro importante científico informático británico, ha advertido sobre un escenario en el que la ONU pide a un sistema de Inteligencia Artificial que cree un catalizador auto-multiplicador para desacidificar los océanos, con la instrucción de seguridad de que el resultado no es tóxico y que ningún pez están perjudicados. Pero el resultado consume una cuarta parte del oxígeno de la atmósfera y somete a los humanos a una muerte lenta y dolorosa. Los críticos de la cumbre argumentan que centrarse en el riesgo existencial ignora problemas a corto plazo como los 'deepfakes'El gobierno parece haber reconocido las preocupaciones inmediatas, y la agenda de la cumbre se refiere a la interrupción de las elecciones y a que las herramientas de Inteligencia Artificial producen resultados sesgados. 
 
 
Hay hasta tres categorías de riesgo, todas “igualmente importantes”, y es necesario trabajar ya en todas ellas simultáneamente. El primero son los riesgos a corto plazo, como los 'deepfakes' y los sesgos. "Ese tipo de cuestiones... obviamente son cuestiones muy apremiantes, especialmente con las elecciones del próximo año. Así que... necesitamos soluciones ahora". 'Google DeepMind' ya ha lanzado una herramienta que marca las imágenes generadas por IA.

La segunda categoría de riesgo son los actores deshonestos que acceden a herramientas de Inteligencia Artificial, a través de sistemas ajustables y disponibles públicamente conocidos como modelos de código abierto, y los utilizan para causar daño. “¿Cómo se puede restringir el acceso a los malos actores, pero de alguna manera permitir todos los buenos casos de uso? Ese es un gran debate”.

El tercero es el AGI, que ya no se considera una posibilidad fantástica. Los sistemas super-poderosos podrían tardar “más de una década”, pero la idea de controlarlos debe comenzar de inmediato. También existen opiniones alternativas en este campo. Yann LeCun, científico jefe de IA en 'Meta' de Mark Zuckerberg y una figura respetada en la IA, dijo la semana pasada que los temores de que la IA pudiera acabar con la humanidad eran "absurdos".
 
 
No obstante, una preocupación entre quienes se preocupan por los sistemas 'superinteligentes' es la noción de que podrían evadir su control“¿Puede filtrar su propio código, extraer su propio código, mejorar su propio código”, dice Hassabis? “¿Puede copiarse a sí mismo sin autorización? Porque todos estos serían comportamientos indeseables, porque si quieres cerrarlo, no quieres que lo solucione copiándose en otro lugar. Hay muchos comportamientos como ese que serían indeseables en un sistema poderoso”.

Dijo que las pruebas tendrían que diseñarse para evitar la amenaza de tal comportamiento autónomo. “De hecho, hay que desarrollar una prueba para probar eso... y luego se puede mitigar, y tal vez incluso legislar contra ello en algún momento. Pero primero hay que hacer la investigación”. La situación se complica aún más por el hecho de que ya existen herramientas de IA generativa de gran capacidad (tecnología que produce texto, imágenes y voz plausibles a partir de simples indicaciones humanas) y aún están construyendo el marco regulatorio para enmarcarlas.

Están surgiendo señales de un marco, como los compromisos con la seguridad para las IA firmados por importantes empresas tecnológicas occidentales en la Casa Blanca en julio. Pero los compromisos son voluntarios... Y el trabajo en materia de seguridad debe comenzar “ayer”...


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domingo, 22 de octubre de 2023

Extracto [sobre un recorrido histórico] en "L' HOMME REVOLTÉ", por Albert Camus (fin)

      [continúa tras de la 8ª parte

     
V.2.- Mesura y desmesura  
 
El extravío revolucionario se explica primero por la ignorancia o el desconocimiento sistemático de aquellos límites que parecen inseparables a la naturaleza humana y que nos descubre, precisamente, la rebeldía... Los pensamientos nihilistas, porque desdeñan esta frontera, acaban arrojándose a un movimiento uniformemente acelerado. Nada los detiene ya en sus consecuencias y éstas justifican entonces la destrucción total o la conquista indefinida. 

Sabemos ahora, al cabo de esta larga investigación sobre la rebeldía y el nihilismo, que la revolución sin más límites que la eficacia histórica significa la servidumbre sin límites. Para escapar a ese destino el espíritu revolucionario, si quiere permanecer vivo, debe sumergirse por las fuentes de la rebeldía e inspirarse con el único pensamiento que fiel es a sus orígenes: uno de los límites. Si el límite descubierto por la rebeldía lo transfigura todo, si todos los pensamientos o acciones que superan cierto punto se niegan a sí mismos, hay en efecto una medida de las cosas y del hombre.   

Los quanta, la relatividad hasta ahora y las relaciones de incertidumbre definen un mundo sin realidad definible más que para la escala de dimensiones medianas, que son las nuestras. Las ideologías que dirigen nuestro mundo nacieron en el tiempo de las magnitudes científicas absolutas. Nuestros conocimientos reales no autorizan, por el contrario, más que un pensamiento de las magnitudes relativas [entre aquellos "dos infinitos, en lo sumamente grande y pequeño", a los que ya nos apuntó Pascal...]  

Ni lo real es enteramente racional ni lo racional del todo real. Lo hemos visto a propósito del su[pe]rrealismo, el deseo de unidad no exige sólo que todo sea racional; pretende que, además, lo irracional no sea sacrificado: no se puede decir que nada tiene sentido, puesto que se afirma con ello un valor consagrado por un juicio; ni que todo tiene un sentido, puesto que la palabra todo no tiene significación para nosotros.    
     
Némesis asistiendo al supremo Zeus: una diosa para la justicia
  
La virtud no puede separarse de lo real sin convertirla en principio de mal. Tampoco puede identificarse absolutamente con lo real sin negarse a sí misma. El valor moral manifestado por la rebeldía, por último, ya no está por encima de la vida y de la historia, más de lo que ambas lo están por encima de él.  

La civilización jacobina y burguesa supone que los valores están por encima de la historia, y su virtud formal funda entonces una repugnante mistificación. La revolución del siglo XX decreta que los valores están mezclados con el movimiento de la historia, y su razón histórica justifica una nueva mistificación. La mesura, frente a este desorden, nos enseña que hace falta una parte de realismo a toda moral: la virtud enteramente pura es criminal; y hace falta una parte de moral a todo realismo: el cinismo es criminal. Por eso, la verborrea humanitaria no está más fundada que la provocación cínica.

En este límite, el «Existimos» define paradójicamente un nuevo individualismo. Existimos ante la historia, y ésta debe contar con tal «Existimos» que, a su vez, ha de mantenerse en la historia. Necesito a los demás que me necesitan a mí y a cada uno. Cada acción colectiva, cada sociedad suponen una disciplina, y el individuo, sin esta ley, no es más que un extraño doblegado bajo el peso de una colectividad enemiga. Pero sociedad y disciplina pierden su dirección si niegan el «Existimos».  
  
V.2.1.- El pensamiento de Mediodía

Tanto el sindicalismo [revolucionario] como la municipalidad son sendas negaciones, en beneficio de lo real, del centralismo burocrático y abstracto (el proudhoniano Tolain, después partidario de la Comuna, dijo que «los seres humanos sólo se emancipan en el seno de sus grupos naturales»). La revolución [cesárea] del siglo XX parte de lo absoluto para moldear la realidad. La rebeldía, inversamente, se apoya en lo real para encaminarse por un combate perpetuo hacia la verdad (...) de abajo arriba.     

La historia de la 1ª Internacional en la cual el socialismo alemán lucha sin cesar contra pensamiento libertario de los franceses, italianos y españoles, es la de las luchas entre la ideología alemana y el espíritu mediterráneo [véase la carta de Marx a Engels el 20 de julio del 1870 deseando una victoria de Prusia sobre Francia: «La preponderancia del proletariado alemán sobre su hermano francés al mismo tiempo lo sería la de nuestra teoría sobre lo de Proudhon {quien a su vez dejó escrito, en sus 'Carnets' el 24 de septiembre del 1847, que Marx era "la tenia del socialismo"...} anima nuestra historia [occidental] desde todo el mundo antiguo.
   
  
La mesura no es lo contrario de la rebeldía. Ésta es aquello que la mesura es, la ordena, defiende o crea de nuevo a través de la historia y sus desórdenes. El origen mismo de dicho valor nos garantiza que no puede ser sino desgarrado. No vence a lo imposible ni al abismo. Se equilibra con ellos. La desmesura guardasiempre su sitio en el corazón del hombre, en el lugar de la soledad, por mucho que hagamos. Llevamos todos en nosotros nuestros presidios, crímenes y estragos. Pero nuestra tarea no está en desatarlos a través del mundo; sino en combatirlos entre nosotros mismos y los demás. La rebeldía, o secular voluntad del no soportar de que Barrès hablaba, está en el principio de tal combate aún hoy día. Madre de las formas, fuente de verdadera vida, nos mantiene siempre en pie en el movimiento informe y furioso de la historia.
 
V.3.- Más allá del nihilismo
   
«La obsesión con la cosecha y la indiferencia por la historia —escribe admirablemente René Char— son los dos extremos de mi arco». El cristianismo histórico aplaza más allá de la historia la curación del mal y del crimen que, no obstante, se sufren en el interior de la historia. El materialismo contemporáneo, como servidor de la historia, acrecienta el campo del crimen histórico y lo deja al mismo tiempo sin justificación; salvo en el futuro que pide, todavía, la fe. En los dos casos, hay que esperar y, durante este tiempo, el inocente no cesa de morir. Desde hace veinte siglos, no ha disminuido en el mundo la cantidad total del mal. Ninguna parusía, ni divina ni revolucionaria, se ha cumplido. Una injusticia permanece pegada a todo sufrimiento, hasta el más merecido a los ojos de los hombres. Ante las fuerzas que lo abruman, sigue gritando el largo silencio de Prometeo. Pero ha visto ya, entre tanto, volverse contra él y mofarse a los hombres

Cogido entre el mal humano y el destino, el terror y lo arbitrario, no le queda más que su fuerza de rebeldía para salvar del crimen lo que aún puede salvarse sin ceder al orgullo de lo blasfemo... Tan pronto como la rebeldía, olvidando sus generosos orígenes, se deja contaminar por el resentimiento, niega la vida: corre a la destrucción y hace levantarse a la cohorte socarrona de aquellos pequeños rebeldes, simiente de esclavos, que acaban ofreciéndose actualmente por todos los mercados de Europa para cualquier servidumbre; ya no es rebeldía ni revolución, sino rencor y tiranía...
 
 Hybris: desmesura, falta de moderación...
 
Entonces, cuando la revolución deviene tal mecánica desmesurada y asesina, se impone como sagrada una nueva rebeldía en nombre de la mesura y la vida. Más allá del nihilismo, todos nosotros, entre las ruinas, preparamos un renacer. Aunque pocos lo saben... 

Negando la justa grandeza de la vida, han tenido que apostar por su propia excelencia. A falta de algo mejor, se han divinizado... y ha empezado su desventura; pero Kaliayev y sus hermanos en rebeldía del mundo entero rechazan por el contrario la divinidad, ya que insisten rechazando el poder ilimitado de dar muerte. Eligen, y nos dan un ejemplo, la única regla original hoy día: aprender a vivir y a morir, y, para ser hombre, rehusar creerse dioses. 

Nosotros elegiremos Ítaca, la tierra fiel, el pensamiento audaz y frugal, la acción lúcida, la generosidad del hombre que sabe. En la luz, el mundo sigue siendo nuestro primero y nuestro último amor. Nuestros hermanos respiran bajo el mismo cielo que nosotros, la justicia vive; entonces nace la alegría extraña que ayuda a tanto vivir cuanto morir y que nosotros rechazamos en adelante aplazar para más tarde. En la tierra dolorosa, ella es la cizaña incansable, el amargo alimento, el viento duro venido de los mares, la antigua y la nueva aurora. 

Con ella, a lo largo de los combates, reconstruiremos el alma de este tiempo y no excluirá nada de lo que la inteligencia y la energía en Europa han proporcionado sin descanso al orgullo de un tiempo miserable. Todos pueden resucitar, en efecto, junto a los sacrificados de 1905... pero con la condición de que se corrijan unos a otros y de que un límite, en el sol, los detenga a todos. Cada uno diciéndole al otro que no es Dios; aquí se acaba el romanticismo.

Hay que aprender tanto a vivir cuanto a morir, y (para ser hombres) el rehusar al -¡nunca, jamás!- pretenderse cualquier dios...  
  
   
__________
 
Por último, al finalizar este recorrido del texto, puede ser útil recapitularlo trayendo aquí de nuevo algunas ideas con las que al principio habíamos arrancado en su Introducción
 
 
    " Y abiertamente consagré mi corazón a la tierra grave y doliente; y a menudo en las noches sagradas le prometí amarla con fidelidad hasta la muerte, sin miedo por su pesada carga de fatalidad, y no despreciar ninguno de sus enigmas: así me até a ella en un lazo mortal. "

Hölderlin ('La muerte de Empédocles')


viernes, 20 de octubre de 2023

'Laudate Deum' nuevo dogma científico: Papa contra negacionismos del Cambio Climático...

  
🧐 🤦🏻‍♂️ 🤥 👻 🤣                      

Incluso quienes no tendríamos interés ninguno en debatir cuestiones eclesiales ni papistas podemos reconocer tanto la importante trascendencia del suceso citado como el muy adecuado carácter de lo razonado, por este -tan crítico- comentario que sigue {👏👏👏 }, a continuación:
   
"Tras quince años estudiando y escribiendo sobre el cambio climático (antes, calentamiento global), he llegado a varias conclusiones: 1º/ la ciencia actual no es aún capaz de comprender los entresijos del clima, un sistema multifactorial, no lineal, complejo y caótico, por lo que la demonización del CO2 y las afirmaciones y atribuciones rotundas no son más que propaganda pseudocientífica; 2º/ económicamente estamos ante la mayor estafa de la Historia y, políticamente, ante un intento de subvertir el orden político-económico occidental mediante el miedo a unos apocalipsis inventados; 3º/ más allá de esta agenda de poder subyace una ideología anti humanista (...) 

De ahí mi pesar al leer la exhortación apostólica Laudate Deum del papa Francisco sobre una “crisis climática” completamente inexistente donde se asegura que “ya no se puede dudar del origen humano del cambio climático” (n.11). ¿Qué es este documento magisterial de la Iglesia Católica...? Laudate Deum es un breve texto complementario de la encíclica Laudato Si, publicada en 2015 (...) en el libro-comentario de la Biblioteca de Autores Cristianos en el que participaron varios cardenales (entre ellos, Müller), obispos y sacerdotes [1]. En aquel caso ya escribí un comentario que titulé 'La Sombra de Galileo' y, por razones obvias, para nada oculté mi inquietud con respecto a varios aspectos de la encíclica. Pues bien, si Laudato Si me produjo una viva inquietud, la lectura de Laudate Deum me ha causado una gran alarma.

La exhortación prácticamente no habla de Dios: de 73 puntos, sólo se le menciona en siete, y las escasas cinco citas bíblicas parecen introducidas con calzador. De hecho, podría decirse que se trata de una exhortación política más que apostólica, con un lenguaje más próximo a un informe de la ONU que a un documento magisterial de la Iglesia. Asimismo, de las 44 citas a pie de página, 27 corresponden al papa Francisco citándose a sí mismo y 9 a fuentes científicas, casi todas de la agencia climática de la ONU (IPCC). De hecho, más allá de una referencia a un discurso de Pablo VI sacado de contexto, no hay citas de Magisterio precedente.

Finalmente, se trata de un texto repleto de discutibles detalles técnicos que toma partido en controversias científicas, repite de forma acrítica los eslóganes y letanías catastrofistas de los profetas de calamidades y puede generar confusión (...) Por ello, con obediencia a la verdad, me siento obligado a realizar una serie de consideraciones.
 
Cuestionables afirmaciones científicas
 
Laudato Si afirmaba que “sobre muchas cuestiones concretas la Iglesia no tiene por qué proponer una palabra definitiva” (LS 61) ni “definir las cuestiones científicas” (LS 188). En efecto, la Revelación divina “no implica en sí misma una teoría científica particular, [puesto que] la asistencia del Espíritu Santo en ningún caso se presta a garantizar explicaciones relativas a la constitución física de la realidad” [2] . Por eso, “la Iglesia, con su doctrina social, no entra en cuestiones técnicas” [3]. Entonces, ¿cómo puede seguir Laudate Deum afirmando categóricamente que “ya no se puede dudar del origen humano del cambio climático” (n.11)?

En efecto, la primera parte de la exhortación (n.1-19) realiza un elevado número de rotundas afirmaciones asumiendo un grado de certeza que no tienen ni los propios científicos. Por ejemplo, cuando dice que “sabemos” que cada vez que aumente la temperatura en 0,5°C aumentarán ciertos fenómenos extremos (n.5), da categoría de certeza a meras predicciones de modelos de ordenador que tienen un pobre historial de predicción no soportada por la evidencia empírica.

Además, la exhortación se basa casi únicamente en el IPCC de la ONU, “una entre las mayores fuentes para la desinformación” mediante “pseudociencia” del cambio climático, en palabras del Premio Nobel de Física del 2022, John Clauser [4]. Como he explicado en otros lugares, esta institución es uno de los principales símbolos de la corrupción de la ciencia, dominada por una agenda de poder globalista que tanto Laudato Si como su continuación parecen ignorar.
  
  
Laudate Deum trata de la “crisis climática” dando por sentado que tal cosa existe. Sin embargo, más de 1.800 científicos (entre ellos dos premios Nobel de Física) se han unido a la Declaración del Clima Mundial, que niega la existencia de ninguna emergencia climática y denuncia la evidente injerencia de la política en la ciencia del clima [5] a la vez que reconoce las enormes limitaciones de los imprecisos modelos de predicción en los que se basan las predicciones climáticas, en abierto contraste con la credulidad de Laudate Deum.

Por otro lado, al contrastar una “abrumadora mayoría” de científicos con el “ínfimo porcentaje de ellos que intenta negar esta evidencia” (¿desde cuándo la ciencia o la verdad se decide por mayoría?) la exhortación toma partido despreciando a los que cuestionan “la evidencia” (n.13). Idéntica actitud adoptó la Academia Pontificia de Ciencias cuando se negó a escuchar a la multitud de científicos escépticos antes de Laudato Si [6] a pesar de que la propia encíclica defendía que “la Iglesia debe escuchar y promover un debate honesto entre los científicos, respetando la diversidad de opiniones” (LS 61). No lo ha hecho. Claro está, la propia Laudato Si se contradecía cuando acusaba de actitudes obstruccionistas a los que “niegan el problema” (LS 14).

Laudate Deum utiliza asimismo un lenguaje alarmista y sensacionalista extraño al rigor y serenidad al que nos tiene acostumbrado el Magisterio. Así, afirma que el mundo “se va desmoronando y quizá acercándose a un punto de quiebre” (n.2) y que “la posibilidad de llegar a un punto crítico es real (…) De allí no se regresa” (n.17). Sin embargo, incluso científicos alejados de toda sospecha reconocen que este supuesto punto de no retorno (tipping point) es especulativo o no existe [7]. En realidad, se trata de un arma propagandística destinada a generar un sentimiento de urgencia en la toma de medidas políticas. De hecho, dicho punto “de no retorno” se va retrasando conforme las fechas pasan y el apocalipsis no llega.

La exhortación afirma que “los signos de cambio climático están ahí” y que “nadie puede ignorar que en los últimos años hemos sido testigos de fenómenos extremos” (n. 5). Sin embargo, no podemos notar los signos de un cambio climático, que sigue escalas de tiempo de siglos o milenios, por lo que es inentendible que afirme que “basta una sola generación” (n.6) para constatar dichos cambios o considere “períodos largos” a “décadas” (n.8).

Así, Laudate Deum defiende que el aumento del nivel del mar “puede ser fácilmente percibido por una persona a lo largo de su vida, y probablemente en pocos años muchas poblaciones deberán trasladar sus hogares” (n.6). En realidad, desde el mínimo de la última glaciación hace 20.000 años, el nivel de los mares ha aumentado cerca de 120 metros, pero en las últimas décadas aumenta entre 1-2 mm por año (según los mareógrafos) y unos 3mm al año (según los satélites) [8]. En cualquier caso, el propio IPCC estima un rango inferior de crecimiento de 10 cm de aquí al 2050 y un aumento “más incierto” para después [9], cifras irrisorias que no convencen a nadie para trasladar sus hogares “en los próximos años”. Baste recordar que la primera predicción de que los mares iban a cubrir las Islas Maldivas data de 1988 y daba un plazo de 30 años para su desaparición bajo las aguas [10]. El plazo se cumplió; la predicción, no. Quizá por ello los grandes promotores de la ideología del cambio climático (Obama, etc.) han adquirido mansiones al borde mismo del mar.

En segundo lugar, tampoco han aumentado sensiblemente los fenómenos extremos. El propio IPCC lo reconoció en su 5º Informe (AR5): que “no hay una tendencia significativa de la frecuencia de huracanes en el último siglo (…), ni evidencia respecto al signo de la tendencia de las inundaciones a nivel global (…), ni suficiente evidencia respecto a la tendencia observada en sequías a nivel global desde mediados del s. XX” [11]. Las series históricas avalan estas afirmaciones [12]. En su último informe (AR6), el IPCC ha intentado acentuar su alarmismo, pero sigue manteniendo, por ejemplo, su “baja confianza” en la atribución de sequías a la acción humana en la inmensa mayoría de las regiones del globo citando estudios que “muestran su desacuerdo con la atribución antrópica” de las mismas [13], al contrario de lo que hace Laudate Deum repetidas veces.

Esta exhortación menciona el típico alarmismo del “derretimiento de los polos” (n.16) aludiendo a un posible escenario de “total” derretimiento del hielo de Groenlandia y de buena parte de la Antártida (n.5), aunque el propio párrafo del IPCC que cita Laudate Deum otorga a este escenario una “evidencia limitada” (el grado más bajo de evidencia), dato que la exhortación omite. En realidad, el hielo de Groenlandia (10% del total del planeta) es hoy superior a la media histórica [14] y parece que su ligera disminución en la década anterior se habría debido a causas naturales [15]. El hielo continental de la Antártida, reservorio del 90% del hielo del planeta, se mantiene bastante estable [16] al igual que el hielo flotante que rodea el continente antártico [17], que, tras su máximo de los últimos 40 años alcanzado en 2014, es hoy similar al que había en 1966 [18]. La NASA estima que, como mucho, la Antártida está perdiendo un 0,0005% de hielo cada año [19] con lo que tardaría unos 200.000 años en derretirse, aunque con una temperatura media de -57°C y sin haber sufrido calentamiento alguno en los últimos 70 años [20] dudo que tengamos que preocuparnos. Finalmente, el hielo del Ártico supone menos de una milésima parte del hielo del planeta y además flota, por lo que su derretimiento no afectaría al nivel de los mares (principio de Arquímedes), mientras los glaciares, mencionados dos veces en esta exhortación, sólo suponen cuatro milésimas del hielo del planeta.
 
 
La exigencia de rigor del Magisterio
 
El rigor exigible a un documento magisterial no resulta compatible con afirmaciones imprecisas y carentes de toda evidencia factual. Es el caso de Laudate Deum cuando defiende que “millones de personas pierden su empleo debido al cambio climático” y que “el aumento del nivel del mar, las sequías y muchos otros fenómenos han dejado a mucha gente a la deriva” (n.10). En sentido opuesto, y sin aportar ningún dato, el documento defiende que la transición hacia formas renovables de energía es capaz de generar “innumerables puestos de trabajo”. Más bien ocurrirá lo contrario, pues las energías renovables son ineficientes, caras e intermitentes y encarecen enormemente la factura eléctrica al exigir una duplicación del sistema de generación con fuentes térmicas tradicionales para suplir las horas del día en que no sopla el viento y no luce el sol.

Aunque no deje de causar perplejidad la naturaleza político-científica del Laudate Deum, la misma forma atropellada de dar datos apunta a que este documento se ha realizado con precipitación y sin las debidas correcciones, probablemente por querer adelantarse a la próxima cumbre climática (COP 28) en noviembre. No sería la primera vez, pues el momento elegido para publicar Laudato Si fue pocos meses antes de la Cumbre del Clima de París.

Por ejemplo, Laudate Deum afirma inexactamente que “la concentración de gases invernadero (…) se mantuvo estable hasta el s. XIX, por debajo de las 300 ppm” (n.11). No se trata de los gases invernadero en general, sino sólo del CO2 (el mayor gas de efecto invernadero, con gran diferencia, es el vapor de agua). En cuanto a su estabilidad, en los últimos 800.000 años y hasta 1960 osciló aproximadamente entre 180 y 300 ppm. Hoy es de alrededor de 400 ppm o sólo el 0,04% de la atmósfera (por eso se denomina gas residual), pero hace 500 millones de años se estima que era hasta 20 veces superior al nivel de hoy [21]. Otro ejemplo es que, tras afirmar que el calentamiento en el último medio siglo ha sido de 0,15 grados centígrados por década (¿cómo van a notarse lo cambios en una generación?), dice que “a este ritmo” en posible que en diez años suba 0,4 grados centígrados más (n.12). Asimismo, la afirmación de que las erupciones volcánicas suelen provocar calentamiento (n.14) resulta chocante, pues suelen provocar un enfriamiento de la atmósfera, [22] como lo es la acientífica alusión a “poblaciones arrasadas por maremotos” también causados, según Laudate Deum, por el calentamiento global y no por el movimiento de placas tectónicas (n.7).

Finalmente, la exhortación también alerta sobre “la deforestación en las selvas tropicales” (n.17) pese al que los datos desmienten todo alarmismo. La masa forestal del planeta parece haber aumentado en los últimos 40 años [23] en parte gracias al aumento de CO2, alimento por antonomasia de plantas y árboles, fuente de vida en el planeta que, lamentablemente, Laudate Deum (como hiciera Laudato Si) tilda de contaminante (n.9). El CO2, ¿contaminante? Esto es, en palabras de un científico, “un abuso del lenguaje, de la lógica y de la ciencia”.[24] En cuanto a los bosques “tropicales”, la deforestación es inferior al 0,5% anual [25] y en parte se debe al loable objetivo de abrir espacios para la agricultura.
 
El paradigma tecnocrático y la política en Laudate Deum
 
Tras los primeros 19 puntos realizando alarmistas afirmaciones que se limitan a hacer eco de la agenda climática de la ONU, la mayor parte de Laudate Deum (n.20–60) habla de política en dos partes diferentes. La primera (n.20–33) menciona lo que la exhortación, en línea con Laudato Si, denomina “paradigma tecnocrático”, y previene acertadamente del peligro de un ser humano convertido en dios y ensoberbecido por su poder. Esta necesaria llamada de atención, sin embargo, queda eclipsada por su dificultad para comprender que precisamente el mayor exponente del paradigma tecnocrático lo tenemos en el IPCC de la ONU, en la Agenda 2030 y en las ateas élites globalistas de Davos. Cabe preguntarse a quién se refiere la exhortación cuando habla de “grandes poderes económicos” o de las “élites del poder”, si no son ésas.

En este sentido, creo que debería ser objeto de reflexión el paralelismo de ciertas posturas con la de personajes como Alexander King, fundador del Club de Roma y gran antinatalista del s. XX, cuando escribía que “el enemigo común de la humanidad es el hombre”, añadiendo: “Al buscar un nuevo enemigo que nos una hemos encontrado que la idea de la amenaza del calentamiento global (…) encajaría perfectamente” [26]. Lo mismo podría decirse de Maurice Strong, millonario canadiense y secretario general de la Conferencia de la ONU para el Medioambiente y Desarrollo en 1991, cuando afirmaba que “los actuales estilos de vida y los modelos de consumo de la clase media –incluyendo el elevado consumo de carne, el uso de combustibles fósiles, etc.– no son sostenibles”. Según James Dellingpole, lo que más interesaba a Strong era “la idea de un gobierno mundial dirigido por una élite autonombrada”, y muy pronto detectó que la mejor manera de lograrlo era “manipulando y explotando la preocupación internacional sobre el medio ambiente” [27]. Nunca se nos mencionan sus intereses económicos [de la Agenda Verde], al contrario que los de la industria de combustibles fósiles. Sin embargo, sólo en los primeros seis meses de 2023 se han superado los 360.000 millones de dólares en inversiones en energías renovables que dependen del mantenimiento del alarmismo climático.

La segunda parte (n. 34-60) se subdivide a su vez en tres epígrafes: unas reflexiones sobre política internacional, una somera historia de las cumbres del clima y unas propuestas para la cumbre del clima COP 28 que se celebrará dentro de un mes en Dubai y que, como hemos comentado, parece ser el motivo principal de esta exhortación. En este largo apartado, perteneciente al ámbito de la política y extraño al contenido de un documento magisterial, destacan tres puntos controvertidos. 
- El primero es la sorprendente justificación de los grupos ecologistas “radicalizados” (n.58). 
- El segundo es la insistencia en la creación de “organizaciones mundiales más eficaces (…) dotadas de autoridad real” (n. 35), lo que supondría la génesis de un gobierno mundial no muy distinto de los promovidos por las “élites del poder” de la ONU y Davos. 
- El tercero es la propuesta de que la cumbre del clima COP28 “sea histórica” con “formas vinculantes de transición energética que sean eficientes, obligatorias y se puedan monitorear”, de modo que sea “drástico e intenso” el proceso que se inicie (n. 59). 
 
 
Mas... primero, las energías renovables jamás podrán ser eficientes, por las leyes inexorables de la Física; y segundo, su obligatoriedad y carácter drástico” recomendados garantizan una pérdida de libertad y un desastre económico posiblemente sin precedentes.
 
El inquietante trasfondo antropológico
 
El brevísimo contenido espiritual de Laudate Deum ocupa sólo 5 puntos de los 73 de la exhortación (n.61-65) y se limita fundamentalmente a extensas citas de Laudato Si con escaso texto nuevo, lo que refuerza la teoría de una exhortación escrita a toda prisa. Finalmente, los últimos puntos (66-73) son una breve mención a diversas cuestiones unida a una llamada a la cooperación internacional. Lo más preocupante de Laudate Deum es que subyace una opinión negativa del ser humano, algo que aplaude el ecologismo radical. Por ejemplo, Leonardo Boff, sacerdote secularizado que defiende la “eco-teología de la liberación”, denomina la especie humana “un parásito, un cáncer de la Tierra”, acusando a las religiones “abrahámicas” de ser “las más violentas” hacia la “Madre Tierra” [28]. Pues bien, si Laudato Si denunciaba “los constantes desastres que el ser humano ocasiona” (LS 34), Laudate Deum va más allá al describir a los seres humanos como “seres altamente peligrosos” (n.28).

Pero el hombre no es una criatura más, sino la “única criatura terrestre a la que Dios ha amado por sí mismo” (GS 24), por lo que resulta desconcertante que la exhortación pueda generar confusión sobre el papel relativo del ser humano en la Creación. “Las demás criaturas de este mundo han dejado de ser compañeros de camino para convertirse en nuestras víctimas” (n. 15). En efecto, a algunas nos las comemos, como ellas se comen entre sí, y a otras las evitamos, como ellas se evitan entre sí, pero cuesta comprender que sean “compañeros de camino” del hombre hacia la vida eterna. 

La misma tónica tiene la afirmación sobre la “estrecha relación de la vida humana con la de otros seres vivientes”; lo cual "ha constatado la pandemia" según Laudate Deum (n.19). Más preocupante es su afirmación de que “la cosmovisión judeocristiana defiende el valor peculiar y central del ser humano (…), pero hoy nos vemos obligados a reconocer que sólo es posible sostener un antropocentrismo situado” (n.67). ¿Cosmovisión o Revelación? Y ese “pero hoy”, ¿qué significa exactamente? Finalmente, al afirmar que “Dios nos ha unido a todas sus criaturas” y que todo el mundo es una “zona de contacto” (n.66), cita un libro de Donna Haraway, autora que en esas mismas páginas se burla del Génesis, habla sin respeto de Dios y critica la “excepcionalidad humana” propuesta por el “monoteísmo judío y cristiano” [29].

Laudate Deum no contribuirá precisamente al prestigio del Magisterio de la Iglesia. Plagada de desiderata de carácter político y cuestionables afirmaciones científicas, defiende a las mismas “elites de poder” que denuncia y convierte a la Santa Sede en mero portavoz y propagandista de los intereses políticos de la ONU. Asimismo, (...) esta exhortación apenas habla de Dios y no para de repetir consignas climáticas. Entonces, ¿qué palabra da la Iglesia distinta a la del mundo? Aunque esto sea desafortunado, lo más preocupante es que plantea una opinión negativa del hombre y (...) ni ofrece una luz de esperanza a un mundo cada vez más cubierto por las tinieblas (...) "
 
  
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[1] 'Loado Seas, mi Señor', BAC 2015.
[2] San Juan Pablo II: 'Discurso con Ocasión del 350 Aniversario de la Publicación de Galileo', 9 mayo 1983.
[3] 'Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia' (68)
[10] 'Threat to Islands', Canberra Times, Monday 26th September 1988
[11] 'IPCC Assessment Report 5, WG 1', Chapter 2.6, p. 214-220.
[13] 'IPCC Assessment Report 6, WG 1', Chapter 11.6.4
[24] R. M. Carter, Climate: the Counter Consensus, Stacey International 2010.
[26] Alexander King, 'The First Global Revolution', Club of Rome Report, 1993.
[27] James Dellingpole, 'Watermelons', 2011
[28] Citado en Juan Carlos Sanahuja, 'Poder global y Religión Universal', 2016
[29] Donna J. Haraway, 'When Species Meet', 2008, p. 205-249.