martes, 30 de julio de 2019

¡Ante acosos o Maltrato, por Siniestro laboral tampoco calles nunca, ni uno más: Denuncia!


En este aquí ahora nuestro, los fanatismos partidistas y la condescendencia ególatra de unas 'correcciones políticas' en cuanto a 'discriminación positiva' para lo identitario que se deberá considerar no impropio (es decir, "propi@", ya, únicas o exclusivas mentes...) impondrían tolerar hasta el infinito comportamientos carroñeros con un patente desprecio por excesiva vida humana (sin 'protecciones Integrales' otra mera vergüenza, ninguna, cuando menos...) e impune, cada día.

(Reciente sufrimos el terrible caso de Alicia, esa última vecina madrileña que -desesperada en los instantes de ser 'lanzada' fuera del piso, debido a su desahucio...- no vio mejor solución sino terminar arrojándose por una ventana. ¡Qué pena comprobar una vez más cómo NO estaba prevista ninguna medida, para el APOYO a esta víctima en particular, al 'no' incluirla... dentro de -alguna especifica- cuota '(política mente) correcta'... o sea, por 'la violencia terrorista, homófoba, fascista... o del 'género, etcétera', etc.!)
  
   
Las ideologías reniegan de toda una compleja realidad, que se resiste siempre a ver la inclusión del mundo vivo entre sus estrechos maniqueísmos doctrinarios: hoy apenas puede haber Justicia social... pues ya no parecen concebirse sino Libertad 'nacional', Orgullos 'LBTG', Solidaridad 'ecológica', Igualdades 'de géneroo Víctima 'de terrorismo' (fascista, etarra, machista e islámico... ¡aunque nunca del 'mercantil, laboral ni capitalista', es@s ya jamás!) tan solamente o en exclusiva: hoy aquí, los adjetivos desplazan e invisibilizan a lo -real mente...- sustantivo.
  
    
Más otro mundo continuará siendo posible, sin embargo, si optamos por conservar la esperanza: "con el mazo dando" (2 semanas apenas después del acabarse con la vida de Alicia en Chamberí, otro empeño por echar a Pepi Santiago y sus 2 hijas fuera de  su casa resultó frenado ante las decenas de personas presentadas allí para ello desde Lavapiés contra un 5º intento consecutivo...), en vez de fidelizarnos para simple cacareo borreguil de cada nueva consignita que a su parroquia pregonen desde alminar o púlpito (en Moncloa, La Navata, Zurbano, Ferraz, Alcalá, Miguel Yuste, Sant Jaume, etc.) hunos u otr@s muecines tertulianeantes muy virales...
  
    

"Mi libro 'La notte del mondo. Marx, Heidegger e il tecnocapitalismo' (2019) es un intento de razonar según las categorías de ambos y en particular sobre lo que, con los versos leídos a Hölderlin, el segundo define como "La noche del mundo". Una época tal que cuando la oscuridad es tan presente como para ya ni siquiera poderla ver en sí ni, por lo tanto, ser conscientes tampoco de tamaña oscuridad. Heidegger lo expresa diciendo "es la noche de la huida de los dioses"; desde donde ya ni siquiera seríamos conscientes de la pobreza -y aun miseria- en que nos encontramos. Ésta es una situación de máxima emergencia. Y por su parte Marx, en los 'Grundrisse', decía: "el mundo moderno deja insatisfecho, o si en algo satisface es trivialmente" (...) 
  
   
La tragedia es cómo la izquierda abandonó esa lucha ya, contra esta Unión Europea sólo pro globalización capitalistaen la medida que ha pasado del internacionalismo proletario al cosmopolitismo liberal; y por lo tanto deja que la lleven a cabo fuerzas donde muy a menudo no se quieren la emancipación humana ni solidaridad entre los trabajadores, tratan de simplemente reaccionar mirando hacia un pasado no existente ya (...) donde los Estados únicamente se conviertan en mayordomos del capital. 
   

  
Esa es la visión liberal del Estado en realidad. Estados nacionalesoberanos también han sido los lugares de las democracias y conquistas salariales por sus clases débiles. Y es por tal razón que hoy el capital quiere destruirlos, ciertamente no para evita.r las guerras o el imperialismo que, de hecho, prosperan más que nunca en el marco post-estatal. Hoy el Estado puede representar el único vector de una revolución opositora contra capital mundialista (...)
  
   
Hoy quien reafirma la necesidad de controlar políticamente la economía y, por lo tanto, reintroducir soberanías ante aperturas cosmopolitas, es vilipendiado y se le tacha de inmediato por 'fascista', 'rojipardo', 'estalinista', etc. Esa categoría del fascismo, completamente deshistorizada, solo sirve para ocultar aquel verdadero rostro en lo que Pasolini había identificado ya como este verdadero fascismo de hoy: totalitarismo (desde la sociedadde los mercados y las Bolsas (de valores...) especulativas. Este es el verdadero poder hoy en día. 
   

   
Muchos tontos autollamados de izquierda dicen luchar 'contra fascismo', que ya no existemas aceptan totalitarismo del 'mercado' y muy plenamente: son los que luchan en Francia contra Le Pen mas aliándose de buenas ganas a Macron (...) para poder aceptar la nueva porra invisible desde su economía de mercado. Y, por supuesto, la clase intelectual, el circo mediático y el clero intelectual desempeñan un papel fundamental en este procesosu tarea es garantizar que los dominados acepten el dominio de la clase dominante en lugar del rebelarse. De modo que, como en la caverna de Platón, amen sus propias cadenas y luchen contra cualquier libertador.
  
  
(...) hoy estamos asistiendo a procesos mediante los cuales el capital nos trata de quitar Derechos [civiles'] Sociales, que son aquellos vinculados al trabajo, a la vida comunitaria en las polis: anula éstos para, en cambio, aumentar otros 'del consumidor'; siempre vinculados al consumo llevado a cabo de manera individual (sin cuestionarse nunca el orden de la producción) y así, por ende, terminan fortaleciendo este sistema capitalista más que debilitarlo. Son, con otras palabras, los derechos del individuo que cada cual quiera y compre porque pueda en particular; como sus vientres de alquiler, por ejemplo, y las custodias del niño según costes para el consumidor.


Además, crean una especie de micro-conflictualidad generalizada que actúa como un arma de distracción masiva y permanente. Por un lado, distrae de la contradicción capitalista, que ya ni siquiera se menciona; y por el otro, divide a las masas en homosexuales o heterosexuales, musulmanes o cristianos, veganos o carnívoros, fascistas o antifascistas, etc. Y mientras ocurra ello de manera natural, el capital deja que salgan a la calle las personas por el orgullo gay, los animales o casi cualquier otra cosa; ¡pero que no se atrevan a echarse por las calles para luchar contra la esclavitud del salario ni sus precariedades o economía capitalista! De ser así, ahí está la represión, como sucedió en Francia -por ejemplo- con los 'chalecos amarillos'.
   
   
(...) en lo esencial, Gramsci es todo lo más opuesto a cuanto están haciendo las izquierdas en Italia y gran parte de Europa; ya no son rojas sino fucsias, ni con la hoz y el martillo, sino del arco iris. Luchan por el capital y no para la clase más trabajadora, o hacia cosmopolitismos liberales en vez del internacionalismo de todos los trabajadores..."
   
  
Por otra parte, se sabe ya muy comprobable una directa correspondencia entre la prolongación de jornada laboral con las horas extras y mayor índice relativo en siniestralidad laboral... Pues bien: 
El pasado mes de mayo comenzó a funcionar el registro de jornada por el cual las empresas están obligadas a contabilizar el tiempo efectivo de trabajo de sus empleados y pagarles todas las correspondientes horas extra... Pero la realidad es que han optado por ignorarlo, añadiendo un incumplimiento a la larga lista de fraudes con el empleo que hay en España.
  
  
Los datos gubernamentales desde la Encuesta de Población Activa (EPA) muestran que aumentó el número de horas extra no pagadas para el 2º trimestre del año en España nada menos que un 10,5%. Y como total se realizaron 37,9 millones de horas extra que no fueron remuneradas ni tampoco cotizaron para la Seguridad Social. Tal carga de trabajo sería la equivalente a contratar a 72.800 trabajadores a tiempo completo durante todo el trimestre... (JAVIER G. JORRÍN, 'El Confidencial'

- Hasta un millar de vidas hemos visto arrebatar por el terrorismo prolongado (de/contra) ETA en la España democrática, más otros dos centenares largos del más reciente Yihaddismo... y son múltiples las medidas políticas, institucionales, periodísticas, judicialeslegislativas, policiales, etc. de nuestra Sociedad para la 'Tolerancia 0' frente al drama de Víctimas inocentes, tantas...
    
  
 - 1.418 personas muertas en accidentes de carreteras españolas -tan sólo- desde 2013 hasta el último año pasado...
   
  
  - 3.206 trabajadores perdieron la vida por siniestro laboral en España entre -sólamente- último quinquenio de 2013/18...
   
   
   

¡Y nada -entre todo esto...- cabrá el que lo juzguemos "inevitable, o casual", ni fortuito (como tampoco resolvería lo más mínimo un simple diluirse la responsabilidad causal de tales victimizaciones mediante idéntico recurso al "enajenamiento mental" usado para los atenuamientos penales con casos del 'parricidio' cuando sean culpables progenitor@s de sólo 'género apropiado'...)!

   



domingo, 30 de junio de 2019

Disparar la consigna y matar el cerebro, es aquí [¿'universidades, madrasas o guarderías'?], hoy

  
La descripción del último síndrome psicológico cuya evidente metástasis generalizada invade a todos nuestros pretendidos 'debates' en este ámbito socio-político actual, que ha hecho Juan Soto Ivars, es de mucha claridad:

"Lo más llamativo de las reacciones a la condena de La Manada en el Supremo es cómo la feminista Irene Montero y el antifeminista Francisco Serrano dieron la misma consigna sin que sus fans se percatasen. Los dos dijeron que la presión popular había sentenciado a 15 años a los criminales. Para Montero era una victoria y para Serrano una señal del fin de los tiempos, pero los dos estaban sin embargo partiendo del mismo diagnóstico equivocado.


Aunque a Serrano le afearon la astracanada en su partido, otros políticos de izquierdas tiraron por el camino de Montero entre los aplausos de su multitud. Era difícil precisar qué partes de cinismo, qué partes del desconocimiento sobre nuestro sistema constitucional de justicia y qué partes de papanatismos había en los mensajes ni cuántos de los que lo repitieron estaban convencidos, pero llegó a todas partes empujado por un montón de gente que lo repetía aquí y allá.

Fue el ejemplo perfecto de cómo funcionan las consignas de la propaganda: como todo un pistoletazo de salida en una carrera. Las consignas son, pues, paquetes de discurso simplificado que la gente repite para mostrar ante los demás que pertenece al mismo grupo. Funcionan como una baliza que permite saber de qué pie cojeas y por eso se expanden a toda velocidad. Cuando este artefacto -discursivo- está funcionando, se termina la posibilidad de razonar.

Las consignas son muy socorridas en una sociedad con exceso de información y déficit de atención: nos ayudan a tomar decisiones morales sin el engorro que supone recabarse alguna información y reflexionar sobre ella. Nos proporcionan además la sensación de seguridad y de certeza en medio de un mundo fluctuante y difícil de entender. El instante de duda que provocaba un acontecimiento quedaría solucionado gracias a la consigna. ¡Aleluya, esta es mi posición!

De ahí el hecho del que los políticos sean ahora tan rápidos disparándolas (...) Acusaciones tan ridículas y manipuladas que solo alguien muy pro partidismo propio sería capaz de tragárselas.


La consigna produce un efecto en los grupos que me gusta llamar pensamiento obediente. El pensamiento obediente consiste en desactivar el juicio crítico para un asunto concreto y repetir una idea que están cacareando los demás. Es el mecanismo responsable de que personas a las que tenemos por inteligentes y razonables difundan unos mensajes objetivamente estúpidos y adopten una actitud tajante e intransigente... Anula toda la capacidad para valorar las evidencias, sopesando sus contradicciones y descubrir falacias.

En las redes sociales, los efectos por tal pensamiento obediente se magnifican. Dado que tendemos a escuchar más a quienes piensan más perecido a nosotros y a irritarnos más fácilmente cuando se nos contradice, en cuanto la consigna se ha infiltrado en nuestro grupo nos vemos rodeados por alguna especie engañosa de consenso. Esos pensamientos obedientes tienen entonces el premio de la reputación, los 'likes' y sus retuits. Intuimos qué decir para recibir nuestra parte del botín, y qué callar si no queremos salir escaldados.

Las consignas desde nuestros políticos o/y líderes de opinión son siempre muy maximalistas: nos plantean una situación límite, un dilema entre el bien absoluto y el desastre total, una elección urgente (conmigo o contra mí) en la que todo lo que queda fuera del paraguas es indigno e infame. Czesław Miłosz estudió a fondo este recurso de los propagandistas en la Polonia soviética. En 'La mente cautiva' (Ed. Galaxia Gutenberg) exploraba la obediencia mental de los intelectuales comunistas ante las consignas del Partido.

Así es como describió a esta clase de intelectual: “Es afectuoso y bueno, es amigo del hombre, pero no del hombre tal como es. Sino tal como debería ser. Pero no lo podemos comparar con un inquisidor medieval. Éste creía que torturando el cuerpo trabajaba para la salvación del alma individual. El primero trabaja para la salvación de la especie humana”..."

('España is not Spain', 26-6-2019, EL CONFIDENCIAL)
  




"Lo teníamos aquí mismo señalado hace años ya y ahora, con más datos recientes, puede comprobarse cómo entre nosotros casi no quedarían apenas -¡ni se tolerarán...!- laic@s o libre-pensadoras mentes: el sempiterno cainismo inquisitorial de nuestras 'Realidades [pluri]Nacionalestan sólo se ha limitado a tocomocharnos por otro (frente a la "incorrección política", al practicarse crítica, o insumiso razonar) aquel viejo anatema del 'pecado', irreverente, contra las 'Verdades Reveladas'...

"Más que ‘templos del saber’, muchos centros de actuales estudios superiores dan rienda suelta para las intolerancias y estupideces.

La Universidad de Castilla-La Mancha ha decidido baremar el sexo en su plan de investigación. Al margen de otros méritos, los aspirantes a un contrato pre-doctoral de personal investigador se verán recompensados con un punto más si la tesis la dirige una mujer. O sea, como un cupón para la sartén de regalo. Aquí es cuando la discriminación positiva se convierte en discriminación sin adjetivos, y en ofensa para la mujer.
 
Hace mucho tiempo que la mediocridad, el enchufismo, la estupidez y la intolerancia encontraron buen refugio en las universidades españolas. Claro que al lado de lo que está ocurriendo en otros egregios “templos del saber” en el mundo anglosajón, a los nuestros da gloria verlos.
 
Vayamos a la Universidad de Cambridge, por ejemplo. El pasado mes de marzo, la Facultad de Divinidad (suena a Harry Potter, pero es el centro de teología, estudios bíblicos, filosofía de la religión, etcétera) retiró una beca de investigación al intelectual canadiense Jordan Peterson, psicólogo clínico, profesor de la Universidad de Toronto y escritor de éxito. Peterson es experto en la psicología de las ideologías y las religiones, pero el veto no tenía que ver con eso.

Conocedor de la ingeniería de los sistemas totalitarios, el canadiense ha emprendido una particular batalla contra lo que considera imposiciones lingüísticas y conceptuales de la izquierda radical, que se disfrazan bajo la etiqueta de la “corrección política”. Sobre todo aquellas de los “activistas identitarios”, que pretenden imponer las categorías colectivas sobre los individuos.
    
    
Cabe suponer que tener a un polemista brillante sería un estímulo para los alumnos, ¿no? Pues no. Peterson se enteró de que había sido “desinvitado” por un tuit del sindicato de estudiantes, que logró amedrentar al decano, un calzonazos de cuidado. “Cambridge es un ambiente inclusivo… Sus opiniones no son representativas del cuerpo estudiantil”, decían sin sonrojo ante la contradicción. Un académico recordaba que si hubieran aplicado ese criterio, ni Darwin ni Keynes habrían podido estudiar en tan docta institución, el uno cuestionando el Génesis y el otro la economía neoclásica.
 
También podemos asomarnos a Harvard. El pasado mayo, Ronald Sullivan y su mujer, profesores de Derecho, fueron destituidos como decanos de una residencia estudiantil del campus estadounidense. Era por cierto la primera pareja negra en haber llegado a ese cargo, y él además había asesorado a Obama en su campaña. O sea, poco sospechosos. Pero, ay, Sullivan había aceptado participar en el equipo de abogados defensores del productor Harvey Weinstein, procesado por abuso sexual. Y le cayeron encima el #MeToo y una campaña de iracundos alumnos. ¡A ver, que el tipo era penalista! Pues ni siquiera una carta de apoyo de medio centenar de profesores de Derecho de Harvard pudo ayudar.
 
Ridículo Made in USA
 
Un caso parecido vivió en 2015 Nicholas Christakis, médico, sociólogo, pionero en el estudio de las redes sociales y director, junto a su mujer, del Silliman College, en la Universidad de Yale. La pareja se vio asediada por protestas de estudiantes que los acusaban de racismo. Y es que Erika, antropóloga, educadora y experta en relaciones interculturales, había mandado un mensaje a los estudiantes en el que criticaba, con una delicadeza encomiable, una guía de la universidad sobre los disfraces de Halloween, para que no fueran “cultural o racialmente insensibles”.
 
“¿Os parece bien que decidan por vosotros?”, les preguntaba. “¿Hemos perdido la fe en vuestra capacidad de ejercer la autocensura? ¿Es que ya no hay realmente espacio para que un niño o un joven pueda ser un poquito malévolo, un poquito inadecuado, provocador o, sí, ofensivo?”
 
El error de Erika Christakis fue pensar que se dirigía a adultos. Les cayó la del pulpo. A ella por reflexionar en voz alta, y a él por salir en su defensa. Inmortalizado quedó en un vídeo, tratando inútilmente de conversar con un grupo de alumnos histéricos y agresivos. No es de extrañar que la pareja optara por mandar a paseo la residencia y las tutorías y se dedicara a sus clases e investigaciones. Vaya en descargo de Yale que el año pasado otorgó a Nicholas Christakis su mayor reconocimiento (eso sí, en verano, ya sin clases).

  


  
Según ACTA, una ONG dedicada a impulsar la libertad y la excelencia académica en Estados Unidos, la libertad de expresión está en peligro en los campus. Entre 2000 y 2017 hubo 342 boicoteos exitosos contra conferenciantes o profesores. Algunos de renombre, como Condoleezza Rice o Christine Lagarde.

Las universidades se han llenado de códigos de lenguaje, “zonas seguras” y “advertencias” para proteger a los alumnos de ideas que consideran ofensivas. Obligarlos a pensar y desarrollar su sentido crítico les puede reventar el cráneo. No es broma. Hay “estudios” sobre cómo escuchar determinados conceptos puede matar neuronas y provocar “migrañas, dolencias cardiacas, ansiedad, desórdenes alimenticios…”. Tal vez por eso, cuando el comentarista liberal Ben Shapiro acudió en 2017 a la Universidad de Berkeley, el rector prometió a los estudiantes “servicios de apoyo psicológico” ante los traumas que el evento pudiera causar en las almas sensibles.

En los EE.UU. hacen todo a lo grande. También el ridículo.

Al lado de este clima de opresión, que los expertos vinculan a la vigencia del pensamiento de Herbert Marcuse y los neomarxistas de los sesenta, los escraches que organizan las huestes de Pablo Iglesias en las facultades de políticas parecen cosa de aficionados.

Da miedo. Si aquellos que acceden a la enseñanza superior, los futuros líderes, no pueden soportar que los hagan discurrir, debatir y enfrentarse a sus contradicciones, vamos, como dice mi colega José Ignacio Torreblanca, al suicidio civilizacional..."
  


miércoles, 26 de junio de 2019

Tian An Men: 30 años desde la mayor crisis, de toda su historia, en la República Popular China


Contamos con el privilegio de poder transcribir aquí algunas breves páginas conmemorativas resumidas -para un blog del 'Real Instituto Elcano'- por Enrique Fanjul Martín, quien recuerda la historia partiendo del entonces haber sido testigo inmediato en primerísimas lineas:


"Se cumple ahora este mes de junio el 30 aniversario de los violentos sucesos de Tiananmen, que provocaron una enorme conmoción en el mundo. Fue un trágico desenlace de un proceso que se había iniciado un mes y medio antes. Tuve ocasión de vivir directamente ese proceso, pues en aquellos momentos ocupaba el puesto de Consejero Comercial en la embajada de España en Pekín.

Tras la muerte, el 15 de abril de 1989, de Hu Yaobang, un dirigente del partido comunista que tenía fama de ser relativamente liberal y aperturista, comenzaron a producirse manifestaciones de estudiantes, que poco a poco fueron creciendo, y en ciertos momentos contaron con un amplio apoyo de la población.

El primer gran hecho llamativo del fenómeno de Tiananmen es el carácter espontáneo que tuvo el desarrollo del movimiento estudiantil. Estamos en 1989 en una China que ha salido hace poco de la etapa maoísta, un país que se caracteriza por un férreo control social y político, por un sistema que se puede calificar de totalitario.

Sin embargo, los estudiantes comienzan a manifestarse por las calles, y desarrollan una organización sofisticada que en un momento dado llega prácticamente a controlar el centro de Pekín. Todo esto en medio del desconcierto y la sorpresa tanto de la población como de los dirigentes chinos.

Muchos esperaban que el movimiento se desvanecería por sí solo. Pero si bien es cierto que la participación ciudadana disminuye fuertemente a partir de un determinado momento, sobre todo a partir de la proclamación de la ley marcial, un importante grupo de estudiantes persistirá en la protesta, hasta que a principios de junio los gobernantes chinos deciden que intervenga el ejército y restablezca el orden. Se produce un violento final que provoca la muerte de un número difícil de determinar de personas, probablemente unos cientos, entre los cuales se hallan también policías y soldados.

Muchos análisis caracterizaron el movimiento estudiantil como un movimiento democrático de oposición al régimen del Partido Comunista Chino, un movimiento que postulaba el advenimiento de un sistema democrático. Esta apreciación debe ser matizada teniendo en cuenta el sentido que en China, por regla general, se atribuye al concepto de democracia.



Durante las protestas de Tiananmen muy pocos pedían la implantación de un régimen democrático tal como lo entenderíamos hoy en Occidente; es decir, un régimen político con multipartidismo, elecciones libres, alternancia en el poder. Muy pocos de los que protestaron en las calles de Pekín en aquel 1989 se cuestionaban el papel central del Partido Comunista (era frecuente ver a grupos de estudiantes cantando La Internacional).

Para la mayor parte de la población china, la democracia se refiere al imperio de la ley, tener un gobierno justo, la obligación de los dirigentes políticos de responder a las necesidades de los ciudadanos, la lucha contra la corrupción, la lucha contra la arbitrariedad y el nepotismo, etc.
  
   
Los efectos indeseados de la reforma

Detrás de las protestas de Tiananmen de 1989 se encuentran en una medida determinante los efectos indeseados de la política de reforma, la nueva orientación de apertura al exterior y liberalización económica que China había adoptado en 1978. La reforma había traído consigo un gran crecimiento económico, pero también había generado corrupción, desequilibrios en la distribución de la renta, inflación, enriquecimiento de muchos dirigentes, el retorno de actividades como la prostitución.

Tras de aquellos sucesos de Tiananmen numerosísimos analistas nos pronosticaron el colapso del régimen comunista chino, ya, como... cayeron por esa época los regímenes comunistas de la Europa del este... Otros pronosticaron una involución en la política de reforma que se había adoptado en 1978; China abandonaría la reforma y la apertura al exterior y volvería hacia pautas cercanas a las de la época maoísta.



Ambos pronósticos se mostraron equivocados. China prosiguió con la política de reforma y apertura al exterior, que la ha convertido con el paso del tiempo en la segunda economía del mundo. Y el poder del Partido Comunista se ha mantenido incólume, reforzado incluso en la última etapa de Xi Jinping.

En este sentido, las consecuencias de Tiananmen no han sido muy apreciables, ni en la evolución económica ni en la política. Quizás la principal consecuencia es que los dirigentes chinos adquirieron una especial conciencia de la necesidad de mantener la estabilidad (vigilando para controlar férreamente los movimientos de disidencia que pudieran surgir), así como de evitar que crezca el descontento social (de ahí la prioridad que tiene mantener un alto nivel de crecimiento económico, o las campañas contra la corrupción).
  
  
¿Una revisión de Tiananmen?

Muchos consideran que la herida de Tiananmen no se ha cerrado, y que en algún momento tendrá que producirse una revisión de los hechos y de su valoración oficial. Lo cierto es que la censura del gobierno chino ha borrado cualquier referencia a los sucesos de Tiananmen en medios de comunicación y libros.

Gran parte de la población china, la más joven, la que no vivió aquellos hechos, desconoce prácticamente lo que ocurrió, y que hubo una crisis –probablemente la crisis más grave de la República Popular China. Como han contado por ejemplo algunos periodistas y cineastas que han mostrado fotos de los sucesos de Tiananmen a estudiantes chinos de nuestro tiempo, casi ninguno de éstos era capaz de identificar a qué correspondían esas imágenes.



Tiananmen, como suceso histórico, está dejando de existir en la memoria de China, gracias a la eficiencia del aparato de control gubernamental, reforzada en los últimos años con las nuevas tecnologías.

Es difícil hacer previsiones a largo plazo. A corto, desde luego, con la involución que está sufriendo China en la etapa de Xi Jinping, hay que descartar un cambio en la política del gobierno chino en relación con Tiananmen."

Y por otra parte una segunda versión mucho más pormenorizada, incluyendo citas literales imperdibles y referencias para documentación complementaria muy esclarecedora, puede ser libremente disfrutada también mediante su texto paralelo 'Tiananmen: 30 años de la mayor crisis de la historia de la República Popular China':
  
"(...) Hasta muy poco antes de 1989 la sociedad china podría calificarse de totalitaria. El gobierno lo controlaba todo. La población estaba sometida a una férrea disciplina. No existía libertad de discusión ni libertad de prensa, la vida personal de la gente estaba controlada y organizada por el Estado. Por eso, lo que sucedió en Pekín en esas semanas tiene un carácter extraordinario. En un breve espacio de tiempo los estudiantes desarrollaron con independencia un movimiento muy bien organizado. Cientos de miles de ciudadanos se manifestaron en las calles, de manera libre y espontánea. No estaban siguiendo las consignas del poder político, como habían hecho en las décadas anteriores de la República Popular.

La determinación de los estudiantes fue aumentando a lo largo de las semanas. El 13 de mayo decidieron iniciar una huelga de hambre. Las manifestaciones se extendieron a otras ciudades, a Tianjin, Shanghái… Los estudiantes de diversas ciudades chinas empezaron a coordinarse entre ellos. El gobierno proclamó la ley marcial en el centro de Pekín el 20 de mayo. Sin embargo, las tropas del ejército que intentaron entrar en la ciudad para hacer efectiva la ley marcial fueron detenidas por los manifestantes, que formaron barricadas con autobuses y vallas.

El centro de Pekín pasó a estar controlado por el movimiento estudiantil. De la calle desaparecieron hasta los policías de tráfico. La capital de la República Popular China adquirió un aire irreal, festivo. Hubo noches en las que la plaza de Tiananmen y la avenida Changan se llenaban con cientos de miles de personas, familias enteras, que acudían a contemplar y participar en lo que más parecía una gran celebración festiva. Había puestos de helados, de golosinas, la gente paseaba sonriente.

Grupos de estudiantes, con bandas de tela en los brazos que los identificaban como miembros del servicio de orden, controlaban y dirigían la circulación. Pekín era una ciudad en la que normalmente la gente se retiraba temprano a casa, en la que la actividad en las calles a las nueve o diez de la noche era mínima. El hecho de que varios cientos de miles de personas estuvieran por las calles hasta la madrugada, en aquellas noches primaverales, mientras regía en teoría una ley marcial, constituía un fenómeno que, visto con la perspectiva del tiempo, parece algo irreal.

A finales de mayo los estudiantes erigieron en la plaza de Tiananmen una estatua, que llamaron la «Diosa de la democracia». Estudiantes de la Academia de Bellas Artes prepararon la estatua, que parecía estar inspirada en la Estatua de la Libertad norteamericana. Situada frente a la entrada de la Ciudad Prohibida, justo enfrente del retrato de Mao Tse-tung, aquella estatua, inspirada en un popular símbolo democrático del mundo occidental, representaba una nueva provocación al gobierno.

La “primavera de Pekín” tendría, en la noche del 3 al 4 de junio, un final violento. El gobierno decidió enviar las tropas del ejército para que desalojaran a los estudiantes de Tiananmen y restablecieran el orden y el control de la capital. Los soldados irrumpieron en la plaza desde varios de los edificios públicos que la rodean, a donde llegaron a través de la red de túneles subterráneos que los comunican (construidos en la época de Mao). En paralelo, las tropas avanzaron en vehículos militares hacia el centro de la ciudad desde diversas direcciones, arrollando las barricadas y los obstáculos con los que se intentó frenarlas. Las cámaras de televisión transmitieron a todo el mundo escenas de gran violencia: vehículos incendiados, heridos que eran evacuados con precipitación, carros de combate que arrollaban a los manifestantes, disparos, humo, sangre, y heridos y muertos.

La evidencia proporcionada por personas que estuvieron presentes en la plaza durante la noche del 3 al 4 de junio parece confirmar que los soldados no entraron en la plaza disparando contra los estudiantes, sino en todo caso al aire. Los estudiantes se concentraron alrededor del monumento a los Héroes del Pueblo, en el centro de la plaza. Desde allí, y tras una pequeña negociación, abandonaron la plaza en relativo orden. En la negociación tuvo una participación destacada el conocido intelectual, Liu Xiaobo, que se encontraba en la plaza en solidaridad con los estudiantes. Liu adquiriría posteriormente una fama notable. 

[Liu fue uno de los principales promotores de la Carta 08, un manifiesto firmado por intelectuales y defensores de los derechos humanos. Xiaobo recibió el Premio Nobel de la Paz en 2010, algo que irritó enormemente a los gobernantes chinos. En 2009 fue juzgado y condenado a 11 años de cárcel, la cuarta vez que era condenado. Liu falleció en 2017]. Tras convencer a los estudiantes de que lo mejor era retirarse, se negoció con los jefes de las unidades militares para que permitieran el abandono pacífico de la plaza. A eso de las 5 de la mañana los estudiantes comenzaron a marcharse de la plaza de Tiananmen, sin que se produjeran incidentes violentos [*].

Enfrentamientos y muertes se produjeron en numerosas otras partes de Pekín, en especial en la parte oeste de la avenida Changan. Por qué y cómo se produjeron estos hechos violentos no está claro. Probablemente hubo una diversidad de situaciones y motivos (...) La líder estudiantil más famosa, Chai Ling, llegó a declarar en una ocasión que «lo que estamos esperando es el derramamiento de sangre, el momento en el que el gobierno esté dispuesto a masacrar descaradamente al pueblo. Solo cuando la plaza (de Tiananmen) esté bañada en sangre, el pueblo de China abrirá sus ojos» [IHT, 3-5-95]. 
 
Algunos de los intelectuales que participaron en las protestas criticaron después la política de los estudiantes. Liu Xiaobo llegó a describirlos como «niños jugando a la guerra». Otro intelectual, Dai Qing, diría que «los intelectuales estábamos atrapados entre un gobierno irracional y unos estudiantes irracionales». El 15 de mayo, uno de los dirigentes estudiantiles, Shen Tong, propuso una retirada táctica de los estudiantes de la plaza de Tiananmen, con el fin de darle una oportunidad al gobierno de salvar la cara y facilitarle a Zhao Ziyang una oportunidad de maniobra. Con ello se trataba de favorecer a los sectores más reformistas y moderados dentro del Partido Comunista...
Un trabajador le gritó: «Estás abandonando al pueblo de Pekín. Estás abandonando a los trabajadores. Pedirnos que abandonemos te hace un traidor al movimiento». Según una versión bastante aceptada de los acontecimientos, el 27 de mayo hubo una reunión de estudiantes e intelectuales en la que se acordó que habría una retirada el 30 de mayo. Sin embargo, los grupos radicales boicotearon este acuerdo, e impusieron la idea de que había que seguir adelante.
A mediados de los años 1990 el director de cine Michael Apted realizó un interesante documental sobre los sucesos de Tiananmen, llamado “Moviendo la montaña”. En ella se recoge el enfrentamiento entre las tendencias moderadas y radicales que hubo en el movimiento estudiantil. En la película impresiona la sinceridad con la que habla una de las líderes estudiantiles, Wang Chaochua: «No puedo decir que he matado a nadie, pero hay un viejo dicho chino de hace miles de años: ‘Tal vez tú no hayas matado a una persona, pero es posible que haya muerto por una acción tuya'» [en el documental, cuando Wang Chaochua dice estas palabras, la cámara enfoca durante unos instantes a Chai Ling]. «Siempre he pensado eso. Que puede que hubiera mucha gente que murió por mi culpa. Por mis acciones, por los errores que cometí», continúa Wang Chaochua, rompiendo a llorar..."
  
(íntegro en el 'Observatorio de Política China', 2019-05-30)
  
   
Finalmente nos añadía otro dato clave Juan Restrepo, corresponsal entonces allí presente, de TVE: "(...) Teníamos noticias de hechos similares en Polonia aquel año, y en otros países del este de Europa, y hay que admitir que eso también nos confundió. Muchos pensamos que China tomaría por aquel mismo camino y eso precisamente era lo que los dirigentes chinos no estaban dispuestos a tolerar. Por eso se sumieron en un silencio que dio la impresión de vacío de poder y desgobierno y lo que había era un dramático debate en el interior del Comité Central del partido sobre la forma de salir de aquel atolladero y conservar el control de una ciudad sumida en el caos.

Deng Xiaoping y los demás dirigentes chinos también pagaron un precio muy alto para lo que son los valores de una sociedad tan alejada de la nuestra. "Perdieron la cara" ante el líder soviético Mijail Gorbachov, que visitó por aquellos días la capital china y no pudo hacer una visita obligada a la plaza de Tiananmen, y esto es una afrenta que solo los chinos saben valorar. Si quienes cubríamos aquellos acontecimientos para medios occidentales entonces hubiésemos comprendido la verdadera dimensión de la ofensa quizá habríamos podido intuir la reacción violenta que se incubaba..."
  
  
   
.    .[Enrique Fanjul acaba de publicar el ebook 'Memoria de Tiananmen. Una primavera de Pekín' sobre los sucesos de 1989]