jueves, 5 de enero de 2023

Nicolás Redondo [Urbieta], o/y la Izquierda sensata -y auténtica- entre nosotros, ¡R.I.P.!

   
Hace más de un cuarto del siglo, en el naufragio al que llegó la izquierda real del Reino de España comenzamos a seguir los argumentos suscritos por un ya muy olvidado 'Colectivo ITACA' pero entonces singular resistente desde sus insumisas minorías (o sea Nicolás Redondo, José A. Gimbernat, Joaquín Navarro Estevan y Juan Fco. Martín Seco)... 


Y hoy sentimos recordarlos al hilo de la última noticia que ya nos quita toda esperanza del poder volver a oírles razonando más juntos, ay, en tal impagable minoría:

"Es un artículo que siento mucho escribir y, sin embargo, sabía que era previsible que tuviera que hacerlo. Por lo menos, hubiera querido retrasarlo lo más posible. Ha fallecido Nicolás Redondo Urbieta. Es posible que a muchos de los que hoy se mueven en la política o en la prensa este nombre no les diga demasiado. A diferencia de otros, Nicolás nunca ha pretendido ser un jarrón chino y hace tiempo que se mantenía en un discreto aislamiento. No obstante, los que contamos ya con bastantes años de edad somos conscientes del papel que ocupó en la historia reciente de España. Fue un protagonista indiscutible del mundo laboral, político y social español.

En las primeras campañas electorales, el PSOE usó como eslogan “40 años de honradez”, al que el PC de forma hiriente agregó “y 40 de vacaciones”. El añadido no carecía de razón, pues el partido socialista, con la dirección en el exilio, estuvo bastante al margen de la lucha antifranquista. Fueron tan solo un número exiguo de socialistas los que la protagonizaron, pero en esa [excepcionalmente dignísima] minoría desde luego se encontraban el PSOE y la UGT de Euskadi y, en un papel predominante, Nicolás. Siendo muy joven presenció la persecución y tortura de su padre, también militante del partido y del sindicato, y posteriormente sufrió la propia, ingresando varias veces en la cárcel.

Curiosamente no solía alardear de nada de ello. Todo lo contrario, lo mantenía en un pudoroso ocultamiento. Solo en algunas conversaciones de mucha confianza cuando salían a relucir aquellos tiempos infaustos descorría parcamente el velo y dejaba traslucir la amargura y la tristeza que le producían dichos acontecimientos. Siempre fue consciente del necesario esfuerzo de olvido que representó la Transición. Esto resulta tanto más significativo cuanto que hoy se invoca continuamente eso que llaman la memoria histórica y algunos que apenas conocieron el franquismo se manifiestan como si hubiesen sido guerrilleros y mártires toda la vida.
 
En Nicolás contrastaba la aparente dureza de sus posiciones con la humildad de sus planteamientos personales. Siempre fue consciente de su papel, de lo que podía y no podía hacer, de cuáles eran sus limitaciones. Se sabía un trabajador de la metalurgia, un luchador obrero, y fue por eso por lo que en el congreso de Suresnes, cuando los distintos grupos regionales del interior dieron un viraje al partido derrotando a la dirección del exterior, Nicolás, que aparecía como el candidato indiscutible a la secretaría general, se quitó de en medio y propuso en su lugar a Felipe González, cosa que este ha intentado siempre que no se airease demasiado.

 
Nicolás era consciente de que quizás se precisaba para ese puesto y para convertir al PSOE en uno de los partidos más importantes de España, un hombre más joven que él y con capacidad para 'aggiornarse' a los nuevos tiempos políticos. Él prefirió quedarse al frente de la UGT y conseguir, como así lo hizo, la gran transformación sindical que se produjo durante los 18 años que estuvo al frente de la Organización.

No es de extrañar, por tanto, que en octubre de 1982 cuando el PSOE llegó al Gobierno, el poder y la influencia de Nicolás fuese grande, hasta el punto de que un secretario general de Presupuestos y Gasto público anduviera gimoteando por el Ministerio de Hacienda porque Nicolás Redondo le había echado de una reunión ya que se había puesto demasiado impertinente. Eran tiempos de unidad entre el PSOE y la UGT, de manera que mutuamente se hablaba del partido hermano y del sindicato hermano. Casi todos los miembros de ambas organizaciones tenían la doble militancia. y fueron muchos los cuadros de la organización sindical que pasaron a ocupar un puesto en el gobierno.

Esta luna de miel no duró demasiado tiempo. Pronto lo que se llamó el "felipismo", de acuerdo con los aires que venían de Europa, fue girando hacia posiciones soci@liberales, que casaban mal con los planteamientos de los sindicatos e incluso con lo que había sido hasta ese momento el programa del PSOE. El primer encontronazo se produjo en 1985 con la ley de reforma de las pensiones, que tanto Nicolás Redondo como Antón Saracíbar, ambos cargos sindicales y diputados del PSOE, votaron en contra en el Congreso, rompiendo la disciplina de voto. Tal vez deberían tomar nota los actuales diputados del PSOE que en privado se muestran tan contrarios a medidas tales como la desaparición del delito de sedición o la reducción de las penas de corrupción política y sin embargo votan afirmativamente en el Parlamento.

Nicolás se negó a aceptar que el sindicato fuese simplemente la correa de transmisión del partido y del gobierno, y arrastró a Comisiones Obreras a la unidad de acción sindical. Las circunstancias propiciaron que los enfrentamientos con el gobierno se convirtiesen en algo más que una lucha sindical. El resultado del PSOE en las elecciones de octubre de 1982 fue de 202 diputados, una victoria sin parangón que dejaba al ejecutivo prácticamente sin oposición política. En ausencia de esta, las organizaciones sindicales, y a su cabeza Nicolás Redondo, ocuparon su lugar.

 
La demostración más palpable de lo anterior es la Huelga General del 14 de diciembre de 1988, motivada por las medidas que se pensaba aprobar en materia de precariedad en el empleo y de impuestos. El gobierno estuvo a punto de caer, pero no forzado por ninguna oposición política, sino por los sindicatos. El país entero se paralizó y Felipe González aquel día pensó dimitir y dejar en su lugar a Narcís Serra. Pero una vez más se demostró que quien aguanta termina ganando, o al menos no termina perdiendo. Viendo hoy la actuación de los sindicatos cuesta creer que sean los mismos que hicieron temblar entonces al presidente del gobierno.

Hoy se habla del régimen autocrático de Pedro Sánchez y ciertamente lo es, pero el "felipismo" quizás no lo fuera menos. Hay que recordar a Nicolás diciéndole en televisión a Solchaga aquello de “Carlos, tu problema son los trabajadores. Es más, los autócratas de hoy se crearon, aprendieron y crecieron en esa tierra de cultivo. Todos los felipistas emplearon los medios más rastreros para perjudicar al sindicato y lograr que Nicolás Redondo dejase la secretaría general, como así sucedió en 1994, en que no se presentó a la reelección. Sólo 2 años más tarde, Felipe González perdería el gobierno.

De la sustitución de Nicolás en la secretaría general han transcurrido casi 2 décadas. Estos 18 años ha permanecido en un discreto lugar. Se impuso un respetuoso silencio, lo cual no quiere decir que permaneciese ajeno a los acontecimientos políticos. Tampoco significa ni mucho menos que estuviese de acuerdo con todo. Algunos conocemos muy bien su postura crítica, su desasosiego e incluso su tristeza por la orientación seguida por su partido y su sindicato. Leía cualquier cosa que cayese en sus manos. A sus 95 años mantenía una cabeza totalmente lúcida, y no perdía ocasión de enterarse de todo y de analizar todo. Yo confieso que, entre otras muchas cosas, echaré de menos sus frecuentes llamadas telefónicas enjuiciando mi último artículo. Descansa en paz, luchador, compañero del alma, compañero.
 
 

lunes, 2 de enero de 2023

Fraudes respecto del "Calentamiento Global": nuestro Clima es cíclico, y de él sabemos poco

   
"Nuestro viejo y querido planeta Tierra sigue girando ajeno por completo a las pretensiones de sus habitantes, pero para quienes viven del floreciente negocio del Fraude climático el 2022 ha sido un mal año. Nadie lo diría, leyendo los mismos medios que repiten las mentiras sobre el Covid o las sandeces sobre la guerra de Ucrania, pero los iconos del Cambio Climático han ido quedando al desnudo como lo que siempre fueron: mentira, propaganda, humo.

¿Sabe usted que los satélites muestran que la Tierra es cada vez más verde? A pesar del crecimiento de la población, cada vez hay más superficie cubierta por árboles [ver "Global land change from 1982 to 2016", publicado por 'Nature'], es decir, que no existe ya un problema de deforestación en el planeta gracias a la disminución de la superficie quemada por incendios forestales [ver "A human-driven decline in global burned area", editado por 'Science'], a la reforestación y al aumento del maravilloso CO2, alimento por antonomasia de plantas y árboles, sinónimo de vida.

Para empeorar las cosas, diciembre ha terminado con un frío polar sin precedentes en EEUU, que los obedientes periodistas achacan a la tormenta “Elliot” como hace dos años fue “Filomena”. Ya saben, cuando hace mucho frío sólo es meteorología (una simple “ola de frío” con “vientos árticos”), pero cuando hace calor ya no hay “olas de calor” naturales y recurrentes, sino “calentamiento global”. Por cierto, ningún “científico” supo predecir este frío siquiera con un par de semanas de antelación, ¿pero saben a ciencia cierta lo que pasará en el planeta dentro de 100 años?
 
El Ártico y el oso polar
 
El primer ídolo climático caído es la reducción del hielo del Ártico, un mantra constante a pesar de su irrelevancia, pues sólo supone el 0,07% del hielo del planeta. Además, su potencial derretimiento no implicaría un aumento del nivel de los océanos, pues flota ya en la superficie del mar (principio de Arquímedes). El hecho es que, tras algunos años reduciéndose, la superficie media de hielo en el Ártico se está estabilizando e incluso ha crecido ["Sea Ice Mysteries – Watts Up With That?"]:


Por primera vez desde el 2008 este año la ruta marítima del Norte que bordea la costa de Eurasia no ha estado libre de hielos, y en su mínimo estival la superficie de hielo del Ártico ha superado los 6 millones de km2  (12 veces la superficie de España), casi la mayor cifra desde 2007 ["Summer’s waning light | Arctic Sea Ice News and Analysis", colgado en la NSIDC.org], año en que el periodista y político Al Gore hizo caja profetizando que en el 2013 el Ártico estaría sin hielo. Nadie ha sabio predecir este aumento, y nadie sabe por qué se ha producido.

Hablar del Ártico es hablar del oso polar, icono ecologista por excelencia convertido en víctima del “calentamiento global”. La imagen (¡de dibujos animados!) de un pobre osito ahogándose fue tan efectiva en una sociedad tan infantilizada como la nuestra que conocidas organizaciones ecologistas la utilizaron para sablear al personal en exitosas campañas. Esto no dejaba de resultar extraño, pues el oso polar es el mamífero terrestre que tiene menos probabilidad de ahogarse: su récord de natación ininterrumpida en mar abierto es de 687 km durante casi 10 días de travesía en aguas gélidas.

Mensaje para adultos: el oso polar no es un osito de peluche sino un peligroso y despiadado depredador que despelleja a sus presas antes de comérselas (a veces, aún vivas) en una sangrienta orgía de rojo sobre blanco. También practica el canibalismo matando y comiendo crías de su propia especie ["EXCLUSIVE: Male Polar Bear Chases and Eats Cub", editado por 'National Geographic' – YouTube]. Pues bien: para desmayo de sus presas, su población crece sin parar y se estima hoy en 32.000 ejemplares ["Polar bears continued to thrive in 2021 – The Global Warming Policy Foundation", colgado en TheGWPF.org]. Uf, qué alegría.
 
Groenlandia y la Antártida, cada vez más frío
 
Groenlandia es un reservorio de hielo 125 veces más importante que el Ártico. La superficie de esta enorme isla, cuatro veces el tamaño de España, está cubierta por una capa de hielo de 3 km de espesor. Durante algunos años su hielo disminuyó ligeramente, pero también se está recuperando y este año ha estado por encima de la media desde 1980 ["Massive Increase in Greenland Surface Ice Sheet Suggests Possible Overall Gain in 2022", publicado por 'The Daily Sceptic']. La Antártida es la mayor reserva de hielo del planeta (un 90% del total) con un volumen 1.250 veces superior al del Ártico. Como es el caso de Groenlandia, la mayor parte del hielo está cubriendo el continente con un espesor medio de más de 2km y una pequeña parte flota libremente en sus costas.

En conjunto, la Antártida está ganando hielo según un estudio de la NASA ["NASA Study: Mass Gains of Antarctic Ice Sheet Greater than Losses", editado por la NASA], pero incluso la pequeña parte que flota, mucho más inestable y objeto habitual de filmaciones en las que grandes trozos de hielo caen al mar, crece ligeramente desde hace 40 años ["New Perspectives on the Enigma of Expanding Antarctic Sea Ice", publicado por EOS].

En definitiva, parece que no deberíamos perder el sueño por el hielo del “continente helado” (llamado así por algún motivo), cuya temperatura media es de -57°C y cuyo Polo Sur se enfría ligeramente desde hace 60 años ["Fifty-year Amundsen–Scott South Pole station surface climatology", difundido en 'ScienceDirect'], habiendo sufrido su invierno más gélido en el 2021 ["It has never been so cold at the South Pole", informado en el 'Polar Journal']:


Nadie supo predecir este enfriamiento, y nadie sabe por qué se ha producido.
 
La resurrección de los corales
 
Otro icono de la propaganda climática ha sido el blanqueamiento y destrucción de los corales causado, claro está, por el calentamiento. Dado que la primera referencia al blanqueamiento de los corales australianos data del año 1575, que los océanos apenas están mostrando calentamiento desde que se miden con las boyas Argo y que los corales son impresionantemente longevos y resistentes, la relación causa-efecto disparaba las alarmas habituales de las mentiras del fraude climático. Esto ha quedado demostrado este año cuando, contrariamente a las cansinas profecías catastrofistas, la superficie de coral en la Gran Barrera australiana ha crecido hasta batir el récord de los últimos 36 años, especialmente en la zona norte ["Annual Summary Report of Coral Reef Condition 2021/22", difundido en el AIMS].


Nadie supo predecir este aumento y nadie sabe por qué se ha producido. Finalmente, cabe mencionar que la evidencia empírica tampoco muestra un aumento de fenómenos meteorológicos extremos: no hay ninguna tendencia apreciable en sequías, ni olas de calor, ni inundaciones, ni huracanes, como ven en el siguiente gráfico ["Little evidence of changes in extreme weather trends – The Global Warming Policy Foundation", publicado por TheGWPF.org]:


La difícil medición de temperaturas globales
 
La temperatura atmosférica sólo se ha podido medir con cierta precisión desde que se desplegaron los primeros satélites en 1979, y la del mar sólo desde 2007, cuando concluyó el despliegue inicial de boyas Argo (un termómetro por cada 100.000 km2 de océano). Así, desde 1979 (un año frío) los satélites han mostrado un aumento de temperatura de 0,13°C por década [Roy Spencer, PhD, colgado en drroyspencer.com], variación que quizá caiga dentro del rango de error instrumental, aunque desde finales del s. XX la temperatura atmosférica apenas ha variado:


La medición de temperaturas de esa inmensidad de volumen que es la atmósfera del planeta tiene enormes limitaciones, a pesar de la seguridad con que se manifiestan algunos. Para observaciones muy anteriores a 1979 sólo existe un limitado número de termómetros que cubren un porcentaje ridículo de la superficie del planeta (y sólo en el hemisferio norte), y que además están contaminados por el llamado “efecto de isla urbana de calor” (UHI), es decir, por mediciones hechas con termómetros que hace 100 años estaban en mitad del campo y que hoy están en medio de la ciudad (con asfalto, coches y calefacciones). Para mediciones de temperatura en series paleo-climáticas (de miles o cientos de miles de años) la principal fuente son las estimaciones derivadas de los isótopos de oxígeno atrapados en el hielo antártico y, en menor medida, groenlandés, que dan una idea de la temperatura local (sólo en dos puntos de la Tierra) y que además se comportan de modo asíncrono.

Pues bien, coincidiendo con este ligerísimo aumento de temperaturas la concentración de CO2 en la atmósfera ha pasado del 0,025% al 0,04%. Los instigadores del fraude climático (los yonquis del poder globalistas y grandes intereses económicos) han desarrollado una simplista relación causa-efecto que, contrariamente al mantra del “consenso”, es cuestionada por muchos científicos de enorme prestigio. Así, han culpado a una pobre criatura llamada hombre, que pasaba por ahí, del “cambio climático”, como si el clima no hubiera cambiado siempre de forma natural, y pronostican que de seguir aumentado la temperatura unos pocos grados más llegará el apocalipsis.

No sé si a ustedes les pasa, pero yo sobrevivo sin problemas a diferencias de temperatura de 10°C todos los días del año entre la mañana y la tarde y de 30°C entre el invierno y el verano. ¿Creen que el hombre y el planeta no pueden adaptarse a un suave aumento de temperatura de 1 o 2°C en los próximos dos siglos, si es que llega a producirse? ¿Qué solución proponen para evitar el Apocalipsis? Lo de siempre: más poderes y dineros para unos pocos junto con empobrecimiento y servidumbre para el resto.
  
El clima es cíclico y sabemos poco de él  
             
El principio fundamental del clima es la variabilidad cíclica, y al igual que la marea primero sube y luego baja, ni el día ni la noche, ni el frío ni el calor, ni la lluvia ni la sequía, ni el verano ni el invierno, ni siquiera los gobernantes psicópatas son eternos. Lo mismo pasa con el clima: es cíclico y lleva cambiando desde el albor de los tiempos, con glaciaciones en las que el nivel de los océanos era 120m inferior al actual y calentamientos posteriores, pero la propaganda climática ha aprovechado estos ciclos naturales para crear su relato apocalíptico extrapolando ad infinitum tendencias de corto plazo. El clima terrestre es un sistema multifactorial, complejo y caótico sobre el cual el hombre apenas comprende una pequeña parte. De ahí que las predicciones meteorológicas fallen estrepitosamente más allá de unos pocos días o que esta increíble ola de frío y nieve en EEUU haya llegado casi por sorpresa.
  

Cualquier físico atmosférico honrado reconoce que lo que ignoramos del clima es mucho más de cuanto conocemos. Afectado por la radiación solar, los movimientos de traslación y rotación, por las grandes masas oceánicas y sus corrientes, por las nubes, sujetas a retroalimentaciones de distinto signo, y por gases de efecto invernadero (de los que el más importante es el vapor de agua), simplemente no conocemos bien su funcionamiento. La tendencia de las temperaturas, además, depende del punto de partida elegido. 

Como dice el geólogo Ian Plimer, “si usted quiere mostrar que hay calentamiento, tome el período 1979-1998; si quiere mostrar que no lo hay, escoja los últimos 24 años; si quiere demostrar que hay calentamiento por causas naturales, escoja los últimos 300 años; si quiere demostrar que hay enfriamiento, escoja los últimos 6.000; y si quiere demostrar que el clima es cíclico por causas naturales, tome el último millón de años, como hago yo ["Not for Greens", publicado por Ian Plimer, 2014]”.
 
El fraude climático
 
Querido lector: cuando le asusten con el cambio climático, recuerde la manipulación masiva que hemos sufrido con el Covid. La táctica es similar: el miedo como herramienta de control, la ocultación de datos, el abuso de la mentira, la censura, la manipulación y corrupción de “la Ciencia”, el falso consenso, la persecución del disidente (“¡negacionista!”), la servil complicidad de los medios y el afán de poder.

Y no se olvide nunca cómo el fraude del cambio climático (“calentamiento global”) tiene un alto precio: la pérdida de la libertad y empobrecimiento masivo, del que la inflación es un ejemplo. El objetivo final es concentrar el poder y el dinero en unos pocos.

“No existe ninguna emergencia climática” afirman más de 1.400 científicos en la World Climate Declaration (*). Sin duda; esa pretenciosa criatura llamada hombre no tiene el poder de determinar el clima de su planeta ni, por ahora, la capacidad para comprenderlo, ¡qué más quisiera!"
  
(Fdo. del Pino: 'Cambio Climático: frío polar en EEUU, ¿calentamiento global?')
  

 

¿Quiere firmar? Por favor, rellene este formulario.

 

  

Hoy, la ciencia climática debería ser menos política; mientras que las políticas climáticas deberían ser más científicas. En particular, los científicos deben enfatizar que el resultado de sus modelos no es el resultado de la magia: los modelos de computadora están hechos por humanos. Lo que sale depende totalmente de lo que los teóricos y programadores hayan introducido: hipótesis, suposiciones con relaciones más parametrizaciones y restricciones de estabilidad, etc. Desafortunadamente, en la ciencia climática convencional, la mayor parte de esta información no se declara.

Creer en el resultado de un modelo climático es creer en lo que han puesto los creadores del modelo. Este es precisamente el problema de la discusión climática actual en la que los modelos climáticos son centrales. La ciencia del clima ha degenerado a discusión basada en creencias, pero no en ninguna ciencia sólida y autocrítica. Deberíamos liberarnos de la creencia ingenua en modelos climáticos inmaduros. Para el futuro, las investigaciones climáticas deberían darle algún énfasis significativamente mayor a la ciencia empírica.


NO EXISTE EMERGENCIA CLIMÁTICA
 
Una red de 1400 científicos y profesionales ha preparado este urgente mensaje. La ciencia del clima debiera ser menos política, mientras que las políticas climáticas debieran ser más científicas. Los científicos debieran abordar abiertamente las incertidumbres y exageraciones en sus predicciones sobre calentamiento global, mientras que los políticos debiesen considerar desapasionadamente los costos reales así como los beneficios imaginados de sus medidas políticas.
 
Factores naturales así como antropogénicos causan calentamiento
 
El archivo geológico revela que el clima de la Tierra ha variado desde que existe el planeta con fases frías y cálidas naturales. La Mini Era de Hielo terminó tan recientemente como en 1850. Por lo tanto, no sorprende que ahora estemos experimentando un período de calentamiento.

Este calentamiento es mucho más lento que lo pronosticado
 
El mundo se ha calentado en menos de la mitad de la tasa pronosticada por el IPCC sobre la base de una forzante antropogénica modelada y de un desequilibrio radiativo. Nos dice que estamos lejos de entender el cambio climático.
 
La política climática se basa en modelos inadecuados
 
Los modelos climáticos tienen muchas deficiencias y no son remotamente plausibles como herramientas de política global. Explotan el efecto de los gases de efecto invernadero tales como el CO2. Adicionalmente, éstos ignoran el hecho que enriquecer la atmósfera con CO2 es beneficioso.
 
El CO2 es el alimento de las plantas, base de toda vida en la Tierra
 
El CO2 no es un contaminante. Es esencial a toda vida en la Tierra. La fotosíntesis es una bendición. Más CO2 es beneficioso para la naturaleza, enverdeciendo la Tierra: CO2 adicional en el aire ha fomentado el crecimiento de la biomasa vegetal global. También es bueno para la agricultura, aumentando los rendimientos de los cultivos en todo el mundo.
  
El calentamiento global no ha aumentado los desastres naturales
 
No existe evidencia estadística de que el calentamiento global esté intensificando los huracanes, inundaciones, sequías y desastres naturales semejantes, o haciéndolos más frecuentes. Sin embargo, existe una vasta evidencia de que las medidas de mitigación al CO2 son tan perjudiciales como costosas.
 
La política climática debe respetar las realidades científicas y económicas.
 
No existe emergencia climática. Por lo tanto, no existe causa de pánico y alarma. Firmemente nos oponemos a la política dañina y poco realista de CO2 cero-neto propuesta para 2050. Si surgen mejores enfoques, y ciertamente lo harán, tenemos tiempo suficiente para reflexionar y readaptarnos. El objetivo de la política global debe ser la “prosperidad para todos” proporcionando energía confiable y económica en todo momento. En una sociedad próspera, los hombres y las mujeres están bien educados, las tasas de natalidad son bajas y las personas se preocupan por su entorno.
 
EPÍLOGO
 

La presente "Declaración Mundial sobre el Clima (WCD)" ha reunido a una gran variedad de científicos competentes de todo el mundo*El considerable conocimiento y experiencia de este grupo es indispensable para alcanzar una visión equilibrada, desapasionada y competente del cambio climático.

A partir de ahora el grupo funcionará como “Grupo de Inteligencia Climática Global”El Grupo CLINTEL brindará asesoramiento solicitado y no solicitado sobre cambio climático y transición energética a gobiernos y empresas de todo el mundo.

* No es el número de expertos sino la calidad de los argumentos lo que cuenta."

 

Declaración Mundial del Clima - EMBAJADORES:

 
PREMIO NOBEL NORUEGO PROF. IVAR GIAEVER / USA

PROFESOR GUUS BERKHOUT / PAÍSES BAJOS

DR. CORNELIS LE PAIR / PAÍSES BAJOS

PROFESOR REYNALD DU BERGER / CANADÁ FRANCÓFONO

BARRY BRILL / NUEVA ZELANDA

VIV FORBES / AUSTRALIA

DR. PATRICK MOORE / CANADÁ DE HABLA INGLESA

JENS MORTON HANSEN / DINAMARCA

PROFESOR LÁSZIÓ SZARKA / HUNGRÍA

PROFESOR SEOK SOON PARK / COREA DEL SUR

PROFESOR JAN-ERIK SOLHEIM / NORUEGA

STAVROS ALEXANDRIS / GRECIA

FERDINAND MEEUS / BÉLGICA DE HABLA HOLANDESA

PROFESOR RICHARD LINDZEN / ESTADOS UNIDOS

MAS HENRI / BÉLGICA FRANCÓFONA

PROFESORA INGEMAR NORDIN / SUECIA
 
JIM O'BRIEN / REPÚBLICA DE IRLANDA
 
PROFESOR IAN PLIMER / AUSTRALIA
 
DOUGLAS POLLOCK / CHILE
 
DRA. BLANCA PARGA LANDA / ESPAÑA
 
PROFESOR ALBERTO PRESTININZI / ITALIA
 
PROFESOR BENOÎT RITTAUD / FRANCIA
 
DR. THIAGO MAIA / BRASIL
 
PROFESOR FRITZ VAHRENHOLT / ALEMANIA
 
VIZCONDE MONCKTON DE BRENCHLEY / REINO UNIDO
 
DUŠAN BIŽIĆ / CROACIA, BOSNIA-HERZEGOVINA, SERBIA Y MONTE NEGRO.
  
Primeros Firmantes en España
 
1. Blanca Parga Landa, PhD, Modelling Expert, specialist in Environmental Law; WCD Ambassador
 
2. Dr. Saúl Blanco, Associate Professor of Ecology at the University of León
 
3. Ferran Brunet, Professor on the European Economy, Unniversitat Autònoma de Barcelona
 
4. Juan Luis Edwards Velasco, Civil engineer in hydraulics, Universidad Católica de Chile, Master in hydraulic engineering, Universidad de Santander, Spain
 
5. María Teresa Estevan Bolea, Ingeniero Laureado 2019 Royal Spanish Academy of Engineering. World Award 2018 In Engineering WFEO (World Federation of Engineering Organizations), National Prize in Industrial Engineering 2019.
 
6. José Carlos González Hidalgo, Professor of Physical Geography, teaching more than 20 years on Climatology and doing Research on the Topic, University of Zaragoza, Dep. Geografia
 
7. Antonio J. Huertas, Engineer with 35 years experience in Energy Politics and Operation, and Environmental Care
 
8. Antonio Jesús Muñoz Cobo, Doctor in Environmental Sciences from the University of Jaén member of the research group TEP-233 (Environmental Technologies) of the Department of Chemical, Environmental and Materials Engineering
 
9. Luis Pomar, Emeritus Professor of the University of the Balearic Islands, Spain, Sedimentologist specialized in the study of Carbonate Rocks which the Impact of CO2 and Paleoclimate are essential to understand the origin of these rocks
 
10. Wynn Williamson, co-founder and managing partner of real estate developer BWRE


viernes, 9 de diciembre de 2022

Confidencias muy íntimas, Leconte: relación auténtica a través de heridas [Lisímaco H.H]


Post en 'Los jardines de Psique' del analista L. Henao H:
 
 
 "Voy a partir de la escena que más me gusta, en términos de mi extraversión: aquella en que el asesor fiscal William Faber baila en su apartamento. La cámara se sitúa en un pasillo y por el va y viene Faber y su baile. Ese pasillo, en mi opinión, representa la vida del personaje. No tiene mucho espacio físico y por lo que sabemos durante el desarrollo de la trama tampoco mucho espacio psíquico. Faber ha quedado preso de su destino como hijo de su padre, heredero de su oficio y dueño del espacio donde creció y ahora trabaja. Este baile nos anuncia un deseo de movimiento aún no liberado que al final de la película [*] encontrará alas, pero que por el momento se encuentra incubándose gracias a un encuentro tan accidental como necesario.

 Jung denominaba sincronicidad a ese encuentro significativo entre una necesidad psíquica y un evento externo. Faber ha escuchado durante largos años a sus clientes, ellos le hablan, según él mismo de nacimiento, matrimonio, divorcio, jubilación y muerte, el ciclo de la vida. Pero Faber nunca ha escuchado como ahora lo hará, es decir, escuchándose al mismo tiempo. Es un verdadero efecto de sincronicidad que Anna toque a su puerta por error, pues el ser puesto en el lugar de la escucha auténtica es lo que él necesita para moverse del estrecho y polvoriento lugar del hábito. Observemos que ni siquiera sabe de qué va el cuadro colgado en la pared, en otras palabras, él no habita realmente ese lugar, ese lugar se ha convertido en el hábito que lo cubre.

 William Faber nunca se imaginó que terminaría haciendo lo mismo que su padre, pero el desarrollo de la trama [*] nos sugerirá que el problema no radica en lo que hacemos sino en la inconsciencia con la que lo hacemos. No se trata al final de que Faber haya equivocado su oficio, se trata de que en su vida ha terminado siendo como esos juguetes que colecciona: una antigüedad mecánica, un juguete de la sobrevivencia que todos los días se da cuerda a sí mismo. William Faber es un fracasado. Su exmujer le muestra al “verdadero hombre”, al “hombre de éxito” que encarna su nueva pareja: el gerente de gimnasio, un cuerpo físico fuerte que conduce su propio auto y se muestra agresivamente masculino (cualidades de las que Faber carece). Sí. Es un fracasado. Hasta su oficio y su secretaria le vienen por herencia, su padre le heredó inclusive sus clientes representados por el anciano que le recuerda una y otra vez lo grande que fue su progenitor. Ahora bien. Este asesor de impuestos parece aceptar con cierto talante depresivo su fracaso y esto, tal como nos lo enseña Rafael López-Pedraza en su texto “La consciencia del fracaso” puede ser la verdadera esencia de una vida coherente con nuestra auténtica naturaleza. No es posible el éxito. Aunque sea este el ideal actual de occidente, aunque nacemos y nos desvivimos en medio de discursos sobre la consecución del éxito (económico, social, sexual, intelectual, etc.), fracasamos constantemente frente a las fuerzas inconmensurables de nuestra división psíquica en opuestos: como seres conscientes fracasamos frente a la energía inmensa de lo inconsciente, como seres pensantes fracasamos frente a la energía avasallante de los sentimientos y viceversa, como seres de control fracasamos constantemente frente a el impulso emocional que nos invade de cuando en cuando, como masculinos frente a lo femenino reprimido y viceversa.

 En esta lógica Faber nos muestra la mejor actitud posible, una “cierta consciencia del fracaso”, un cierto talante depresivo, una humildad del ego de la que conocimos algo a través de las religiones pero que hemos perdido fácilmente al aferrarnos a las ilusiones del ego científico-positivista. Los mejores momentos de esa consciencia del fracaso son aquellos en los que Faber hace chistes sobre sí mismo (frente a Anna, frente a su exesposa y frente al nuevo compañero de esta), dándonos a entender que su buena relación con el arquetipo del bufón es facilitadora de dicha consciencia.

 Y es este talante, en mi opinión, el gran facilitador del movimiento psíquico en la historia [*] que se nos cuenta, de movimiento en Anna y en el mismo Faber. Así como nadie se siente del todo cómodo en una habitación perfecta, nadie se siente del todo cómodo frente a un escucha que parece tenerlo todo resuelto. Anna, por el contrario, encuentra un ser en el que hay grietas, inseguridades y fracaso; motivo por el cual ella se siente con la confianza suficiente de mostrar sus propias grietas, su propio fracaso, su propia sombra. Muchas veces habló Jung de sus reacciones frente a los pacientes y no pocas veces se le refutó esta actitud, señalándole la necesidad de que los analistas muestren afectos planos o por lo menos cierta ecuanimidad. La respuesta del psiquiatra de Zurich frente a tales señalamientos fue siempre la misma: el paciente debe saber que está frente a otro ser humano, de lo contrario se verá abocado a falsearse para mostrar la misma seguridad e inteligencia del terapeuta o se cansará de tanta perfección o se sentirá humillado o dependiente de aquella autoridad del éxito que representa su terapeuta.
 
 
 En el desarrollo de la trama [*] encontramos variadas articulaciones de complejos masculinos y femeninos. El marido de Anna parece representar el fracaso de Faber en términos de lo no asumido, pues trata de que Anna le resuelva sus propios asuntos mediante la realización de sus fantasías (recordemos que el protagonista ya miraba por aquella ventana antes de ser invitado a mirar la cópula de Anna y el marido, pero se interesaba más por el drama humano que en aquellas habitaciones se desarrollaba que por la pasión sexual allí presente). El marido de Anna está cojo, ella misma le ha herido, lo cual nos recuerda el tema arquetípico de la herida; como he dicho, este personaje no se ha hecho cargo de su herida mientras que Faber si lo hace mediante una cierta consciencia del fracaso, motivo por el cual puede y se convierte en sanador, en el sanador herido.

 A través de esa herida ingresa Anna con su herida y, como en el mejor tratamiento psicológico profundo, juntos trasiegan por sus carencias, sus pobrezas de recursos psíquicos, sus recuerdos y desilusiones, hasta desembocar en la transformación subjetiva. Ellos no sólo se dedican a la catarsis y esto es muy importante. Su relación apunta al hecho de tomar decisiones que trascienden la repetición neurótica y dan sentido al hecho de estar en el mundo. Estas transformaciones trascendentales están simbolizadas en la película en el regreso de ella al ballet y en el cambio de apartamento de él. Todo esto, es bueno recordarlo, está más allá de las sospechas de la ex de Faber de que la verdadera intención de Anna es seducirlo y aún más allá de nuestras propias sospechas como espectadores de que esa última escena en la que él se sienta en el diván donde ella está recostada, puede continuar hacia el contacto físico.

 Otro personaje importante en la trama [*] es el psicoanalista Mennier, quien, por una buena cantidad, se convierte en el supervisor de Faber, siguiendo con el estilo de la formación analítica en todas las escuelas de psicología profunda. El maestro, el analista de mayor experiencia y edad, una representación del arquetipo del Anciano, está allí para controlar una posible inflación egoica del virtual terapeuta y lo hace recordándole que quizás Anna más que su propio problema, está asistiendo a las citas para resolver el problema de Faber.

 Siento que esta película [*] es un bello homenaje al encuentro terapéutico. Pero pienso que va más allá. Es una oda al encuentro humano auténtico, a la auténtica amistad, al vínculo profundo que afortunada o desafortunadamente suele darse con mayor facilidad entre extraños que entre familiares o cercanos, pues sucede que nuestras relaciones diarias están tan cargadas por nuestras identificaciones con las máscaras que construimos, que la verdadera apertura sólo se logra cuando no hay nada qué perder, ni siquiera el prestigio."

___________

       Sinopsis desde labutaca.net
       Foto de Sandrine Bonnaire en Sensacine.com

Por llamar a la puerta equivocada Anna (Sandrine Bonnaire) termina contándole sus problemas matrimoniales a un consejero financiero llamado William Faber (Fabrice Luchini). Conmovido por su angustia, que a la vez le resulta excitante, Faber no tiene valor para decirle que en realidad no es psicólogo. De una cita a otra, se va creando un extraño ritual entre ellos. William se siente conmovido por la joven mujer a la vez que fascinado por oír los secretos que ningún hombre alcanza a oír. Pero, ¿quién es Anna? y ¿realmente la está engañando con este juego? Yendo mucho más allá en esta extraña relación, Anna y William empiezan a cuestionarse sus vidas y a pensar en sus seres queridos. Gracias a la perspectiva del otro, empiezan a ver todo de manera distinta, sin tener ni idea de dónde les llevará...

Dirección: Patrice Leconte. 
País: Francia. 
Año: 2004. 
Duración: 104 min. 
Género: Drama. 
Interpretación: Fabrice Luchini (William Faber), Sandrine Bonnaire (Anna), Michel Duchaussoy (Doctor Monnier), Anne Brochet (Jeanne), Gilbert Melki (Marc), Laurent Gamelon (Luc), Hélène Surgère (Sra. Mulon), Urbain Cancelier (Chatel), Isabelle Petit-Jacques (Secretaria), Albert Simono (Sr. Michel). 
Guión: Jérôme Tonnerre y Patrice Leconte.