lunes, 10 de enero de 2022

¿'NEGACIONISTA'? ¡SÍ, ESO: LO SOIS VOS...!

        
Balido único en los rebañitos -reenviando "ALARMAS!" DEL 
ABURRICIE, con 'bozales' de Negacionismo irracional 
 decretado al Derecho..., por más 'Vivan las caenas'- 
 para "Inconstitucionales"  Antilegalidades! 
 
Aunque la verdad es que para nuestras [mayores] desgracias, todo esto -del aquí, ahora- no debería sorprendernos... al tampoco ser ya nada nuevo:
 
"Hombres veo que de hombres / sólo tienen, sólo gastan / el parecer y el cigarro, / el pantalón y la barba. / En el corazón son liebres, / gallinas en las entrañas, / galgos de rápido vientre / que en épocas de paz ladran / y en épocas de cañones / desaparecen del mapa. / Estos hombres, estas liebres, / comisarios de la alarma; / en cuanto escuchan a cien leguas / el estruendo de las balas, / con singular heroísmo / a la carrera se lanzan: / se les alborota el ano, / el pelo se les espanta. 

Valientemente se esconden,gallardamente se escapan / del campo de los peligros / estas fugitivas cacas, / que me duelen hace tiempo / en los cojones del alma. / ¿Dónde iréis que no vayáis / a la muerte, liebres pálidas, / podencos de poca fe / y de demasiadas patas? / ¿No os avergüenza mirar / en tanto lugar de España / a tanta mujer serena / bajo tantas amenazas? / Un tiro por cada diente / vuestra existencia reclama, / COBARDES de piel cobarde / y de corazón de caña. / 

Tembláis como poseídos / de todo un siglo de escarcha / y vais del sol a la sombra / llenos de desconfianza. / Halláis los sótanos poco / defendidos por las casas. / Vuestro miedo exige al mundo / batallones de murallas/ y barreras de plomo a orillas / de precipicios o zanjas / para vuestra pobre vida, / mezquina de sangre y ansias. / No os basta estar defendidos / por lluvias de sangre hidalga / que no cesa de caer, / generosamente cálida, / un día tras otro día / a la gleba castellana. / 

No sentís el llamamiento / de vidas derramadasPara salvar vuestra piel / las madrigueras no os bastan, / no os bastan los agujeros / ni los retretes, ni nada. / Huís y huís dando al pueblo, / mientras bebéis la distancia, / motivos para mataros / por las corridas espaldas. / 

Solos se quedan los hombres / al calor de las batallas / y vosotros, lejos de ellas, / queréis ocultar la infamia; / pero el color de COBARDES / no se os irá de la cara. / Ocupad los tristes puestos / de la triste telaraña. / Sustituíd a la escoba, / y barred con vuestras nalgas / las mierdas que vais dejando / donde colocáis la planta."  
 
(MIGUEL HERNÁNDEZ: 'Viento del pueblo', 1937)


La manera de llamarnos a quienes estamos denunciando una sistemática vulneración de los derechos para toda la ciudadanía es «negacionista».

Ayer, en la entrevista que le realicé al Juez José María Asencio, precisamente comentábamos esta cuestión: «negacionista» se llamaba al principio a los que negaban la existencia del virus. Un término que en principio puede entenderse (y que yo jamás he compartido). El virus, evidentemente existe, evidentemente ha causado muertes y muchos problemas a demasiadas personas.
  
  
Después, comenzó a haber en grupos de personas más amplios protestas ante las medidas de confinamiento, limitación del derecho a la movilidad. También se les llamaba «negacionistas» y aquí ya empezaba el término a hacer aguas. No negaban, sino que se oponían a las medidas restrictivas, que tiempo después el Constitucional consideró inconstitucionales (no porque no hiciera falta tomarlas, sino porque no se emplearon las medidas jurídicas pertinentes para ello).

Más adelante, tras publicarse estudios científicos que ponían en cuestión el uso de la mascarilla en espacios abiertos, (confirmaban que al aire libre era una medida innecesaria si se mantenía la distancia física), hubo más gente todavía que comenzó a protestar: sobre todo por los niños. Pues bien, a ellos también se los metió en el «saco del negacionismo». Y tampoco tenían nada que ver con los «originales» que negaban el virus: sencillamente utilizaban criterios científicos para explicar que respirar aire y mantener la distancia era una forma saludable de estar en el exterior sin contagiarse.

Llegaron las vacunas: un tratamiento experimental, puesto que era la primera vez que se aplicaba el ARN mensajero en algunas de las marcas que se pusieron a disposición del público desde finales de 2020. La opacidad de los contratos con las industrias farmacéuticas que dispensarían estos medicamentos en fase de ensayo, autorizados por vía de urgencia, generó críticas y oposición por parte de centíficos, políticos y población. También se los llamó «negacionistas» entonces, porque denunciaban que el proceso no fuera transparente, que no se cumplían aquellas garantías exigidas en las otras ocasiones y que no se estuviera informando adecuadamente a la población en base a sus derechos.

Comenzaron a inyectarse las dosis: en un principio estaban pensadas para población vulnerable (mayores e inmunodeprimidos) y para personal sanitario, puesto que eran los más expuestos al contagio y había que protegerles. Poco a poco se fue extendiendo en la población en general. Se pasó por alto el consentimiento informado, se pasó por alto poner el foco en los posibles efectos adversos que se estaban empezando a notificar. Se pasó por alto información fundamental queriendo presionar a la población de manera deliberada para que se inoculase una «vacuna» sin explicar en detalle que formaba parte de un ensayo del que solamente el tiempo podría demostrar su efectividad y sus posibles efectos adversos. A quienes tenían dudas, en base al principio de prudencia -fundamentalísimo en medicina...- se les llamaba «negacionistas y Antivacunas».

A medida que las vacunas se iban aplicando, comenzó a verse que su «protección» tenía un efecto limitado en el tiempo. Y que, además, debido también a la aparición de nuevas variantes, sería necesario inocular más dosis. Comenzando por la segunda y, ahora ya, la tercera... A quienes plantearon dudas al respecto de combinar los productos de distintas farmacéuticas (algo que no se había hecho antes, habitualmente, ante ningunas otras circunstancias) se le llamó también «antivacunas y negacionistas»... Y se hacían eco sencillamente de dudas perfectamente comprensibles ante tanta incertidumbre.

Llegó el momento de la vacunación infantil. Los expertos en un primer momento apuntaban a que la vacunación en niños debería hacerse frente a casos de riesgo: para los vulnerables o quienes convivieran con personas vulnerables, ya que el beneficio comparado con el riesgo no quedaba claro. Además, teniendo en cuenta que los posibles efectos adversos deben ser analizados durante años, no son pocos los pediatras que consideran que atendiendo a que este virus no ha tenido letalidad prácticamente en los más pequeños, la prudencia sería buena consejera

Pues bien: pronto cambiaron de orientación y se decidió establecer la vacunación a la infancia de manera general. Siempre voluntaria, pero presionando a través de campañas públicas dando a entender que vacunar a los más pequeños sería una protección para los mayores (ya vacunados en su inmensa mayoría). Una decisión que contraviene claramente los principios básicos establecidos en la medicina pero también contra la Convención de Derechos del niño: no es ético someter a una criatura a un tratamiento para proteger a un adulto de algo que al niño no le afecta prácticamente. Pues a quienes han señalado esto, ahora se les llama «negacionistas y antivacunas».
 
  
Resulta agotador tener que decir una y otra vez que cientos de miles de personas como yo, aun millones, no somos negacionistas ni antivacunas. En mi caso, debido a mis años de trabajo en el ámbito de cooperación internacional, siempre me he vacunado absolutamente de todo lo habido y por haber. Me he sometido a los tratamientos aprobados y con garantías, siendo consciente de todos los posibles efectos adversos. Con mis hijos he hecho lo mismo. No soy en absoluto contraria a la vacunación tal y como siempre se ha considerado.

Ahora bien: el hecho de que ponga de manifiesto que la situación que estamos viviendo vulnera los derechos y garantías de la población, que no se nos está informando correctamente, que se está presionando a la gente para que tomen una decisión (contra la recomendación dada por el Consejo de Europa en enero de 2021) y que los medios de comunicación mayoritarios compartan financiación con las empresas farmacéuticas vendedoras de esta vacuna y esto pueda condicionar el sesgo con el que informan, nos convierte automáticamente en «negacionistas», «antivacunas» y hasta «bebelejías».

¡Basta ya!  La manipulación está llegando a tal nivel que cuesta mucho trabajo poder explicar que nada más lejos de la realidad que el rechazo a los avances de la ciencia. Nada más lejos de la realidad que la subestimación de este virus. En absoluto. Somos millones las personas que hemos cumplido rigurosamente con todas las medidas, que a pesar de no entenderlas en muchos casos (pues no han sido pocos los expertos que las han denunciado como el 'pasaporte Covid' o las mascarillas en el exterior, o vacunar a niños sanos), hemos ido cumpliendo cuanto es de cumplir y teniendo prudencia con lo que nos parecía que podía ser peligroso. 

Nosotros... no somos irresponsables, ¡sino todo lo contrario! Dejen ya de acosar y perseguir a la gente que está tomando decisiones de manera tranquila, informada y que está intentando comprender cómo es posible semejantes atropellos aplaudidos por una horda de gente que únicamente se informa por lo que dicen en la tele.

Existen médicos, biólogos, virólogos, jueces, abogados, y expertos en diferentes disciplinas que no están teniendo la atención mediática necesaria para explicarle a la población que lo que les cuentan puede no ser del todo así, que tiene un sesgo a veces interesado por quien financia los medios de comunicación. Me decía el catedrático y experto en farmacovigilancia Joan Ramón Laporte en esta entrevista que sería imprescindible que, cuando estos medios entrevisten a cualquier «supuest@ expert@» deberían hacerle(s) declarar públicamente sus 'conflictos de intereses', pues la mayoría de los que ustedes están viendo aconsejarles productos de empresas privadas farmacéuticas, han recibido de ellas algún tipo de beneficio.

Voces como Owen Jones ya reconocen que la mayoría que aumenta no sería(n) 'los negacionistas' y que algo anda empezando a cambiar porque, cada vez más gente, está harta de que le recorten derechos y libertades sin fundamento científico.
 
 
Esta noche muchas familias tendrán entre sus miembros a personas que han sido atacadas por ejercer sus derechos. Señaladas, criminalizadas, y sobre a las que se ha querido poner cartelitos que les apuntarían como «peligrosas e infecciosas» sin serlo.

Sepan ustedes que aquellas personas no vacunadas no son necesariamente más peligrosas para su salud que una persona vacunada. Pueden infectarse de la misma manera y pueden contagiarle igual. Solamente debe tener usted cuidado de la persona que esté infectada. Sepa usted que el Derecho ampara perfectamente a que la gente decida libre si quiere someterse a un ensayo sobre un producto que, durante estos meses y por el momento, parece que ha sido positivo para evitar muertes y casos graves, pero no para evitar contagios. Por lo que , una persona que no tuviera riesgos ante el virus, es perfectamente libre para ponderar si le beneficia probar un medicamento o intentar por todos los medios protegerse del virus.

Hagan el favor todos los que difaman, todos los que criminalizan, todos los que insultan de aprender un poquito de Derecho, de escuchar a la ciencia (a toda, que es amplia y diversa) y a dejar de perseguir a quienes no hacen lo que ustedes quieren que hagan. Porque tratar de imponer algo a una persona que está en su derecho de no hacer supone un delito contemplado por el Código Penal, dicho sea de paso.

A quienes optan por negar los derechos de los demás: a tener su opinión, a expresarla, a moverse libremente, a informarse de distintas fuentes, a informar y ser informado, a esos es a los que yo llamo -ahora sí- negacionistas.

* Si te parece correcto ir preguntando a la persona sobre "sus" datos clínicos, estás intentando entrar en la intimidad de esa persona (la Ley le ampara para no contarte nada sobre la medicación que toma ni sobre su estado de salud).

* Si te parece bien que alguien sano no pueda entrar en un local contra su voluntad.

* Si te parece bien no compartir con una persona sana la mesa.

* Si te parece bien insultar y perseguir a una persona sana.

* Si te parece bien que nos censuren entrevistas a médicos y analistas de datos que únicamente informan sobre hechos y pruebas contrastadas.

* Si te parece bien pensar que no merece atención sanitaria una persona cuando no se somete a un tratamiento médico todavía no del todo probado el tiempo necesario en caso de infectarse (como también puede hacerlo quien sí lo ha tomado).

Entonces... ¡negacionista eres tú!



Desde que tienen 'PCR'... en España se decreta que "YA 
NO HAY GRIPES", aunque siguen vacunándose mucha 
gente por la S. S... 'Sólo HAY COVID-19: no paró en 
bozal, ¡la gripe sí!', para Oficial FAKE negacionista.

  
<< Las afirmaciones del Dr. Robert Malone sobre la "psicosis de formación de masas" en el contexto de la pandemia COVID-19 se subrayan por el hecho de que las autoridades del Reino Unido admitieron haber utilizado métodos "totalitarios" para "control mental" infundiendo miedo en la población.

En Canadá, el ejército también admitió haber lanzado su campaña de operaciones psicológicas contra su propia gente con el fin de manipularlos para que cumplan con las restricciones y mandatos de COVID-19. Durante su podcast viral con Joe Rogan después de que Twitter lo prohibiera, Malone explicó cómo la población mundial estaba siendo manipulada para permanecer en un estado constante de ansiedad histérica a través de la psicosis de formación de masas.

“¿Qué diablos le pasó a Alemania en los años 20 y 30? Población muy inteligente, altamente educada, y se volvieron locos ladrando. ¿Y cómo sucedió eso? preguntó Malone. "La respuesta es la psicosis de formación masiva".
  
  
“Cuando tienes una sociedad que se ha disociado entre sí y tiene una ansiedad flotante en el sentido de que las cosas no tienen sentido, no podemos entenderlo, y luego su atención se centra en un líder o una serie de eventos en un pequeño punto, al igual que la hipnosis, literalmente se hipnotizan y pueden llevarse a cualquier parte”, agregó.

“Y uno de los aspectos de ese fenómeno es que las personas que identifican como sus líderes, las que típicamente vienen y dicen que tienes este dolor y yo puedo solucionarlo por ti. Yo y solo yo ”, explicó Malone además,“ Entonces seguirán a esa persona. No importa si les mintieron o lo que sea. Los datos son irrelevantes".

“Teníamos todas esas condiciones. Si recuerdas antes de 2019, todos se quejaban, el mundo no tiene sentido y todos estamos aislados unos de otros”. "Entonces sucedió esto, y todos se concentraron en ello", dijo Malone, señalando: “Así es como se da psicosis en formación de masas y eso es lo que ha sucedido aquí”.

El resumen de Malone sobre cómo ciertas autoridades sanitarias aprovecharon la amenaza unificadora de la pandemia COVID-19 exagerando el discurso para crear histeria masiva está respaldado por detalles filtrados de cómo el gobierno del Reino Unido manipuló a su población durante los primeros días.

Como lo reveló por primera vez la autora y periodista Laura Dodsworth, los científicos del Reino Unido que trabajan como asesores del gobierno admitieron haber usado lo que ahora admiten ser métodos "poco éticos" y "totalitarios" para infundir miedo en la población a fin de controlar comportamientos en la pandemia.

El London Telegraph informó  los comentarios hechos por miembros del Grupo científico de comportamiento sobre influenza pandémica (SPI-B), un subcomité del Grupo Asesor Científico para Emergencias (Sage), el principal grupo asesor científico del gobierno.

El informe cita un informe de marzo de 2020, cuando se decretó el primer cierre, que declaró que el gobierno debería aumentar drásticamente "el nivel de amenaza personal percibida" que representa el virus porque "una cantidad sustancial de personas todavía no se sienten lo suficientemente amenazadas personalmente".


Un científico del SPI-B admite qe “en marzo [de 2020] el gobierno estaba muy preocupado por el cumplimiento y pensaba que la gente no querría que la encerraran. Hubo discusiones sobre la necesidad del miedo para fomentar el cumplimiento, y se tomaron decisiones sobre cómo aumentar el miedo".

El científico anónimo agrega que "distópica es la forma en que hemos utilizado el miedo".

El científico confesó además que “El uso del miedo definitivamente ha sido éticamente cuestionable. Ha sido como un experimento extraño. Al final, resultó contraproducente porque la gente se asustó demasiado".

Otro científico independiente del subcomité profesó: “Se podría llamar a la psicología 'control mental': eso es lo que hacemos... claramente lo intentamos y hacemos de una manera positiva, pero se ha utilizado de manera nefasta en el pasado".

Otro científico advirtió que "tenemos que tener mucho cuidado con el autoritarismo que se está infiltrando", y agregó que "la gente usa la pandemia para tomar el poder e impulsar cosas que no sucederían de otro modo nunca".

Según el informe, otro investigador del grupo reconoció que "sin una vacuna, la psicología es su arma principal", y agregó que "la psicología ha tenido una muy buena epidemia, en realidad".

Sin embargo, otro científico del subcomité declaró que se han quedado "atónitos por el uso de la psicología del comportamiento como arma" durante el año pasado, y advirtió que "los psicólogos no parecían darse cuenta del que dejó de ser altruista y manipuladora se volvía".

“Tienen demasiado poder y les intoxica”, advirtió además el científico.

Además de la respuesta del gobierno del Reino Unido, también se reveló que el ejército canadiense lanzó un programa de operaciones psicológicas contra sus propios ciudadanos en los primeros días de la orden pandémica para amplificar los mensajes del gobierno y "evitar la desobediencia civil".

"Los líderes militares canadienses vieron la pandemia como una oportunidad única para probar técnicas de propaganda en un público desprevenido", informó Ottawa Citizen.
  
  
Mientras tanto, luego de los primeros esfuerzos para censurar su mención por completo, Google ahora está manipulando desesperadamente sus resultados de búsqueda hacia devolver solo artículos negativos sobre "psicosis de formación de masas" y el Dr. Malone.

El enlace de resultados de búsqueda superior actual en Google para "psicosis de formación de masas" es un artículo de éxito desde Forbes que recicla afirmaciones dudosas que el Dr. Malone ya desacreditó durante su aparición en Rogan. >> 
   
  

 
  
...
  Se comienza por el invento de Asintomática Enfermedad y así 
hasta una "pandemia" con Millón de Contagios pero 
Sin llenarse Redes Hospitalarias ninguna...
... 
   [según la -última- 'Encuesta sobre Morbilidades' del INE, 
en 2017 hubo 4'9 millones de ingresos hospitalarios
 ¡y... 1.163 muertes, total/día!: previo al Covid] 
... 
   [la Gripe aún es una "Enfermedad de Obligatoria Comunicación"
   y contaron hasta 2019 más de 0,6 millones de contagios/año
   pero desde 2020 la Estadística Oficial dice "h@y 0" Casos:
   ¡vaya trolas por NEGACIONISMO 'Fake' correctísimo!...]
     
  


      Para sobrevivir podemos
      usar el miedo, de nuestro
      cerebrín reptiliano [acatar 
      irracionales placebitos]...
      razón responsable utilizar.  

      ¡Escoge, cada cual, es libre:
      se puede creer -y reflexionar-
      sin seguir dictados del alarmar
      pero nadie ajeno resolverá eso;
      ni a nada cabe reclamarle luego!


martes, 21 de diciembre de 2021

¿Hacia una Pandemia interminable...? ¡BASTA YA!

 
La locura llegó aquí a tan disparatados extremos de abuso liberticida irracional ya que hasta incluso algunas entre las voces más templadas van arrostrando con inédita decisión el riesgo del como "enemigos del pueblo" destacarse (ahora este país entero comulgaría con ese absurdo de que "ya no habrá catarros ni gripes o intoxicaciones alimentarias"... Y se apunta en estampidas al recetario de otros "¡Vivan las Caenas!por 'La Conjura de los Necios', dictables"):

"Escribo desde hace diez años en 'Expansión' con entera libertad. Sin embargo, ayer, en el último minuto y de modo injustificable, 'Expansión' censuró y retiró este artículo que iba a publicarse hoy. Lamento que un periódico como 'Expansión' censure un artículo cuyas fuentes son, entre otros, 'The Lancet' (una de las tres publicaciones médicas más prestigiosas del mundo), artículos de reconocidos epidemiólogos en el 'Wall Street Journal' (el periódico económico más importante del mundo), comunicados del JCVI británico y del Ministerio de Sanidad de Japón más datos oficiales del Ministerio de Sanidad español.

Basta ya 

Esta locura debe acabar. El programa de vacunación masiva con vacunas y terapias genéticas en gran medida experimentales para combatir una enfermedad que cursa leve para inmensa mayoría de la población se está ya convirtiendo en un escándalo de salud pública, y su extensión a niños y adolescentes sanos es simplemente inmoral. 
  
  
Contrariamente a lo que repite la colectiva histeria creada por los contubernios político-mediático-farmacéuticos, una vacunación a estas edades no protege a los niños de nada, pues para ellos el Covid es levísimo, ni protege a sus padres o abuelos; pues los contagios de niño a adulto son inhabituales [1], y sobre todo -¡caramba...!- porque estas vacunas no nos impiden ni un contagio ni una transmisión [2], como estamos viendo. En cambio, exponen innecesariamente a los niños a potenciales efectos adversos a corto plazo que aun poco probables pueden ser serios, como la miocarditis (“con cuadro clínico atípico y de pronóstico incierto a medio plazo”, según el JCVI británico [3]), o incertidumbre por efectos secundarios desconocidos a largo plazo. 

¿Cómo calificarían ustedes a una sociedad que pone en riesgo la salud de los niños por algunos adultos que acaso puedan dormir más tranquilos? Por tanto recomiendo a los padres que, antes de tomar una decisión que será irrevocable, lo piensen mucho y no se dejen arrastrar por razones equivocadas como la presión social; sino valorando exclusivamente los riesgos y beneficios para sus hijos, que no pueden defenderse ni opinar por sí mismos. Asimismo, si sus pediatras recomiendan vacunarse, exíjanles la firma de la correspondiente receta para que asuman su responsabilidad.

Una miríada de estudios y datos epidemiológicos recientes confirman que las vacunas o terapias genéticas no impiden ni contagio ni la transmisión del Covid y que su eficacia para reducir la gravedad se ha reducido mucho. De ahí la sorpresiva 3ª dosis, inoculada en estado de pánico por Israel ante la evidencia del fiasco vacunal y promovida de tapadillo en España para intentar disimularlo igual. Hace poco nos decían que 2 dosis y un 70% de 'inmunidad de rebaño' acabarían con la epidemia. Ahora son ya '3 ó 4' dosis (en pocos meses) y un 95%. ¡Vaya tomadura de pelo!

El desmedido afán de lucro de las empresas farmacéuticas, la incalificable campaña de terror mediática y oscuros intereses políticos propiciaron desde un principio que el foco se pusiera en reducir el número de contagios ¡y no el de muertes!, algo absurdo en una enfermedad que cursa leve para la mayoría. Acto seguido se torpedeó sistemáticamente la aparición de tratamientos baratos y prometedores dirigidos sólo a los enfermos de riesgo y se hizo creer a la opinión pública que la única esperanza eran unas lucrativas vacunas poco testadas y dirigidas a toda la población. 

Una vez vacunada la población de riesgo era imprudente y estéril continuar vacunando indiscriminadamente, pero nos dijeron que las vacunas pararían la epidemia y nos devolverían a la normalidad. 'Primero les encerramos, luego les asustamos y finalmente vacunamos a todos', fue la consigna. Pues bien, la falacia se ha topado con la realidad. Las altas tasas de vacunación no están frenando los contagios. En septiembre, un estudio realizado en 68 países observó que, al contrario de lo esperado, 'las zonas con mayor porcentaje de población totalmente vacunada más casos por millón de habitantes de Covid-19 tenían [4]'. 

  
En este sentido, según otro estudio publicado en 'The Lancet Infectious Diseases', los vacunados que enferman de Covid parecen ser ligeramente más contagiosos que los no vacunados, con una carga viral similar [5]. Para más inri, otro artículo científico ponía de manifiesto que 'la aparición y frecuencia de nuevas variantes resistentes a las vacunas está fuertemente correlacionada con las tasas de vacunación [6]', es decir, que a mayor porcentaje de vacunados, más variantes. Y según un estudio sueco publicado como pre-print en 'The Lancet', Pfizer y Astrazeneca (85% de las vacunas administradas en España) no tienen 'ninguna eficacia' para prevenir la infección de Covid pocos meses después de su inoculación, y su eficacia para reducir la gravedad o muerte ha caído hasta un 'indetectable' 42% tan sólo 6 meses después del vacunarse [7]
  
No olviden que todos estos datos son anteriores a la llegada de la famosa variante 'Omicron', convertida en chivo expiatorio del fiasco vacunal. Quizá por ello, según el Ministerio de Sanidad, entre mayores de 60 años actualmente en España el 71% de los hospitalizados y el 80% de los muertos por Covid son vacunados [8]. La evidencia comenzó a ser abrumadora. Así, un recientísimo artículo en 'The Lancet' con datos de varios países ha denunciado 'la gran negligencia' de las autoridades sanitarias al negar tal evidencia [9] por una cínica huida hacia adelante. 

En Alemania 'entre los mayores de 60, son hasta 6 de cada 10 casos sintomáticos vacunados de Covid-19 [ya llegan a 7 sobre cada 10], proporcionando una clara evidencia de la creciente relevancia de los vacunados como posible fuente de transmisión'. 

Para el Reino Unido entre los mayores de 60 años, 9 de cada 10 casos 'han sido entre totalmente vacunados contra Covid-19'; mientras que sólo siete días antes había sido 'la tasa de casos entre el subgrupo de vacunados mayor que en el de no vacunados del Covid-19” con 30 años o más. 

Y en Israel un brote hospitalario cuya fuente había sido un paciente vacunado tuvo como resultado que '14 pacientes totalmente vacunados enfermaron gravemente o murieron, mientras que los 2 pacientes no vacunados desarrollaron una enfermedad leve' sólamente. 'The Lancet' concluye: 'Es una gran negligencia ignorar a la población vacunada como una fuente de transmisión posible y relevante'. Estos datos desmontan por completo el paripé del 'Pasaporte Covid', persecución de no vacunados y... los programas de vacunación infantil.



El carácter 'obligatorio-voluntario' de estas vacunas en Europa ha vulnerado principios médicos y éticos. No así en Japón, donde el Ministerio de Sanidad deja claro que 'la vacuna Covid-19 no es obligatoria ni forzosa, sino que sólo se realizará con el consentimiento de la persona a vacunar tras la información facilitada'. Y añade: 'Le rogamos que se vacune por decisión propia, comprendiendo tanto la eficacia como el riesgo de efectos secundarios; no se administrará ninguna vacuna sin dicho consentimiento, y por favor, no obligue a nadie en su lugar de trabajo o a los que le rodean a vacunarse, y no discrimine a los que no se han vacunado [10]'.  

Y aquí, ¿dónde están los 'consentimientos informados'...? ¿Qué médico ha firmado nada? ¿Dónde queda el respeto a los no vacunados en este ambiente de histeria y fascismo sanitario? En España algunos sátrapas regionales, repanchingados en sus palacetes feudales, imponen a sus siervos la presentación de un 'salvoconducto' para entrar en un hospital o tomarse una cerveza, y da igual que semejante atropello se base en una superstición, pues el vacunado transmite el virus exactamente igual (o más) que quienes no se vacunaron. ¿Y qué decir de la Sala del Tribunal Supremo (¡con numantina excepción de un voto particular solo!) que se ha prestado a esto autorizando el 'pasaporte Covid' con contradicciones que causan rubor?

Repito: esta locura debe acabar. Ha llegado el momento de exigir a los responsables políticos que digan la verdad a la población sobre las limitaciones de eficacia y seguridad de estas vacunas y que detengan la campaña infantil, para los niños aún sanos esta vacuna tiene muchos más riesgos que beneficios...
 
Y, como el inmunólogo norteamericano Robert Malone (coinventor de la tecnología con las vacunas 'ARN mensajero') dijo, 'la razón que le están dando para vacunar a su hijo es mentira: sus hijos no presentan peligro alguno para sus padres o abuelos [11]'. Yo aún diría más. No es deber de los niños proteger a los adultos, pero sí es deber de los padres proteger a sus hijos."


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 [1] The Case Against Covid Tests for the Young and Healthy – 'WSJ'
 [2] Caza de brujas vacunal – Fernando del Pino Calvo-Sotelo
 [3] JCVI statement on Covid-19 vaccination of childrens aged 12 to 15 years: 03 Sept 2021 – Gov.UK
 [4] Increases in COVID-19 are unrelated to levels of vaccination across 68 countries and 2947 counties in the United States | SpringerLink
 [5] Community transmission and viral load kinetics of the SARS-CoV-2 delta (B.1.617.2) variant in vaccinated and unvaccinated individuals in the UK: a prospective, longitudinal, cohort study – 'The Lancet Infectious Diseases'
 [6] Mechanisms of SARS-CoV-2 Evolution Revealing Vaccine-Resistant Mutations in Europe&America 'The Journal of Physical Chemistry Letters'
 [7] Effectiveness of Covid-19 Vaccination Against Risk of Symptomatic Infection, Hospitalization, and Death Up to 9 Months: A Swedish Total-Population Cohort Study by Peter Nordström, Marcel Ballin, Anna Nordström
 [8] Actualizacion_524_Covid-19.pdf (mscbs.gob.es)
 [9] The epidemiological relevance of the Covid-19-vaccinated population is increasing – 'The Lancet Regional Health' – Europe
[10] Covid-19 Vaccines | Ministry of Health, Labour & Welfare, Japan|厚生労働省
[11] Between the Forceps and the Stone (substack.com)

Sin embargo, es prácticamente imposible detectar ninguna fisura entre la multipartidista Casta realmente al mando del Poder Único ahora denominado 'cogobernanza' de CC.AA más el Gobierno Central del Estado: el único que ha recurrido al T.C hasta terminar consiguiendo que se fallara (con un retraso suficiente para inutilizar sus efectos) "inconstitucionalidad en los decretos del Estado de Alarma durante 2020 - 2021" fue VOX, que -¡casualmente!- todavia no tiene participación en gobierno ninguno, estatal o autonómico...    
  


"Aunque han transcurrido casi dos años desde el inicio de la pandemia, el ambiente social, mediático y político no permite vislumbrar su final. Mientras los fallecimientos descendieron hasta niveles comparables a enfermedades similares, la tremenda obsesión por los casos positivos imposibilita el regreso a la normalidad. Y dificulta la comprensión de algo evidente: si las restricciones fueran tan eficaces como afirman los gobiernos, no sería necesario aplicarlas una y otra vez.

Finalizada la emergencia sanitaria, la dinámica creada ha desembocado en una pandemia social de difícil salida. Desatado el pánico inicial, la perversa interacción entre una opinión pública presionando por restricciones más estrictas y unos gobiernos realimentando el miedo tensó el muelle hasta tal punto que se disparan las 'Alarmas' ahora, cuando los contagios superan un listón… que va cada vez más acercándose al suelo.

Pocos fueron conscientes de que traspasar la puerta de los confinamientos implicaba internarse en un pasadizo cada vez más inclinado y resbaladizo que se despeña en un estelar agujero negro. Regresar desde esa cuarta dimensión constituye un juego sumamente frustrante: en cada ocasión que se acaricia el final con la punta de los dedos, la histeria de la última variante devuelve siempre a la casilla de inicio. Y este círculo vicioso infernal acaba convirtiendo un fenómeno natural, que siempre fue pasajero, en una auténtica pandemia interminable. Como aquella Red Queen de 'Alicia a través de Espejo', debemos correr cada vez más aprisa… tan sólo para mantenernos en el mismo lugar.

El presente conflicto de los 'Pases de vacunación' es el último de los muchos generados por esta estrategia. La vacuna es el único instrumento que ha mostrado utilidad en esta pandemia. Constituye un buen método de protección individual pues previene eficazmente la enfermedad grave y la muerte. Pero, al reducir los contagios en una medida muy inferior a la esperada, su capacidad de 'protección colectiva' se ha revelado bastante más limitada. 

   

Por ello, los esquemas coercitivos para imponer la vacuna, imposición legal o 'Pasaporte', son de dudosa utilidad práctica pues contribuyen poco a corregir tal efecto externo sobre la sociedad. Al contrario, estas políticas coactivas generan enormes efectos negativos sobre la convivencia, los derechos, la libertad o el sistema político.

Si se trata de convencer, especialmente a ese reducido número de vulnerables no vacunados, debe hacerse desde el respeto y los argumentos razonables. Porque las amenazas e imposiciones pueden convertir un buen instrumento preventivo en una especie de 'rito iniciático', un requisito para ingresar en el grupo de elegidos. La libertad individual debe prevalecer pues, de lo contrario, las políticas abusivas desembocan en un -incontrolable...- pánico moral, capaz de arrasar los valores democráticos.
 
Un desmesurado Pánico Moral

En 'Folk Devils and Moral Panics' (1972), el sociólogo Stanley Cohen explicó que los pueblos se ven sometidos esporádicamente a pánicos morales, unos episodios impulsados desde el poder y alentados por ciertos agentes interesados, en los que se señala a un grupo de personas como grave amenaza para la sociedad. Los medios de comunicación presentan a ese colectivo como estereotipo de maldad, mientras 'los expertos' proponen soluciones para 'erradicar' el problema.

Se trata de un súbito y exagerado sentimiento de alarma y miedo, que conduce a extravagantes intentos de eliminar el peligro. El proceso posee un fuerte componente moral pues la culpa de todas las calamidades se atribuye abrumadoramente al grupo de 'malvados' (folk devils). Las cazas de brujas son ejemplos clásicos de pánicos morales. Estos episodios son temporales, volátiles e inestables. Desaparecen, pero en ocasiones dejan marcada huella al propiciarse cambios significativos en todo nuestro acervo de las leyes, las costumbres e, incluso, los valores sociales.


La disparatada gestión de esta pandemia ha desembocado en un desmesurado pánico moral, con la identificación de los no vacunados como 'folk devils', una seria amenaza para la seguridad, un insalvable obstáculo para alcanzar el final de la pandemia. Sin embargo, como señala Cohen, los 'malvados' no son más que una excusa, la pantalla donde la sociedad proyecta sus frustraciones, sus sentimientos de culpa, angustia y desconcierto. Y, en muchos casos, la persecución induce en el grupo de 'malvados' una cohesión, identidad diferenciada, resistencia y blindaje que, de otro modo, no se generarían.

En enero de 2021, la resolución 2361 del Consejo Europeo urgió a los Gobiernos al 'garantizar el que los ciudadanos sean informados de que la vacunación no es obligatoria y que nadie sufra presión política, social o de otro tipo para ser vacunado si no lo desea'. También al 'asegurarse que nadie sea discriminado por no haberse vacunado'

Son palabras que hoy resuenan completamente huecas porque el pánico moral generó una corriente tan formidable, que arrastró a la opinión pública hasta cruzar peligrosas líneas éticas y aceptar de forma natural la vulneración de derechos fundamentales, hasta ese momento incuestionables.

La estrategia para afrontar esta pandemia ha desatado las más bajas pasiones del ser humano: el recelo, el odio, la envidia, el desprecio. Y convertido la democracia en régimen de una excepcionalidad prolongada, donde la acción de gobierno se ejerce a golpe improvisado del 'Decreto...' sin los adecuados controles que marcan límites al ejercicio del poder. Se ha justificado la censura, la ausencia de debate y la supresión de libertades. E incluso, en países como Australia, ¡el establecimiento de "campos de concentración para... sospechosos" del contagio!

Regresar a la cordura del pasado

Quiénes critican estas estrategias coactivas, como los firmantes de la 'declaración Great Barrington', no proponen nada fuera de lo común. Ni siquiera novedoso. Tan solo recuperar la filosofía con la que la humanidad afrontó las pandemias del siglo XX, con un enfoque centrado en la enfermedad, no en los contagios [¡dizque 'asintomáticos'...], basado en una combinación de vacuna e inmunidad natural y en medidas voluntarias de puro sentido común, sin lugar para pánicos o histerias.
    
  
Algunos sostienen que, debido a los adelantos técnicos de los últimos tiempos, no deben afrontarse las pandemias de hoy con estrategias del siglo pasado... Pero estos prodigios de la técnica moderna son: un cubrebocas, el encierro de todos los sanos y diversas coacciones o prohibiciones. 

Armados con estos recursos tan toscos, los 'aprendices de brujo' contemporáneos se creyeron con poder suficiente para detener todo un fenómeno natural. Es urgente desechar la arrogancia, esa sensación de 'omnipotencia' que dificulta toda percepción de fronteras entre lo posible y aquello realmente imposible.

La obsesión por frenar los contagios a cualquier coste impide contemplar el otro lado de la ecuación: el contacto con el virus acaba proporcionando inmunidad, o reforzando la existente por vacuna, contribuyendo así a una sólida defensa individual y colectiva contra la enfermedad. Las restricciones generales para evitar la circulación del virus, caso de funcionar, solo estarían retrasando la consolidación de este proceso de inmunidad colectiva. Pero existe tal pavor al 'contagio' que la inmunidad natural, conocida desde hace siglos, se ha convertido hoy en un verdadero 'tabú'.

La pandemia no acaba cuando se ha 'erradicado' el virus ni desaparecen los fallecimientos sino cuando éstos ya se reducen hasta un nivel comparable al de las enfermedades equivalentes. Estas muertes son ya inevitables porque 'riesgo 0', esto es, las ausencias de mortalidad solo existen para la fantasía.

No podemos elegir si moriremos o no… pero sí el tipo de vida que deseamos llevar hasta ese crucial momento. Una opción sería vivir con libertad, alegría, racionalidad, confianza en los demás. La otra, sometidos a un régimen de servidumbre, de reglas erráticas, con recelo del prójimo, presos de constantes pánicos morales. Aceptar pasivamente la estrategia actual no evitará ninguna muerte… pero puede amargarnos el resto de la vida."  

   
¡Y así nos vemos: con bastantes menos letalidades totales que cualesquier otras veces por esta temporada pero entre aterrorizadas multitudes que se tapan bocas... excepto cuando son fumadoras... caso en el cual, precisamente, su riesgo respiratorio podría ser pésimo...! 

   
'El rey va desnudo' como la Casta, y no se ve por Alarma contra 'enfermo imaginario' 
y 'Asintomático' [pese a multivacunado] con credulidades a Posverdá Oficial del PCR