Persisten aquí hoy ciertas realidades merecedoras de todo máximo escándalo que, sin embargo, nunca se suelen mencionar ni parecerían en absoluto verosímiles; mas a pesar de todo ello...
"Al inicio de 2026, durante una larga entrevista con el presidente Donald TRUMP en el New York Times, uno de los reporteros del periódico le preguntó si veía algún freno a su poder en el escenario mundial. Y respondió: «Sí. Hay una cosa. Mi propia moralidad. Mi propia mente. Es lo único que puede detenerme, y eso es muy bueno». Otro reportero le preguntó sobre el derecho internacional. «No necesito el derecho internacional», explicó. «No busco hacer daño a la gente. No busco matar gente». Esa actitud —salvo las dos últimas frases— se ha puesto de manifiesto dramáticamente en los últimos meses. Incluso antes del declararse las últimas 'guerras' -en Gaza e Irán- con su habitual secuela de innumerables víctimas 'colaterales' civiles, ya ha servido de base para la ejecución extrajudicial de hasta más de 150 personas (presuntamente transportando drogas) en alta mar y a continuación para la muerte de al menos otro centenar de personas, durante la invasión ilegal de Venezuela (buscando detener al presidente Nicolás Maduro, provocar un cambio de régimen y obtener acceso al petróleo del país)...
Tras de los atentados terroristas del 11 de septiembre, George W. BUSH declaró una "guerra contra el terrorismo" amorfa, global y preventiva, ampliando el concepto de guerra preventiva más allá de cualquier límite significativo (...) Bajo esa teoría, Bush se atribuyó el derecho a atacar a cualquier organización terrorista internacional en cualquier parte del mundo, declarando así una guerra global. Las medidas "preventivas" de la administración incluyeron la desaparición de sospechosos en centros clandestinos de la CIA, donde fueron sometidos a torturas, incluyendo el ahogamiento simulado. También detuvo a más de 700 musulmanes árabes en EE.UU con cargos migratorios como pretexto y sólo entonces los investigó para determinar si tenían vínculos terroristas. Entre todas esas víctimas, ninguna víctima fue antes acusada de ningún delito relacionado con el terrorismo...
El presidente Barack Obama hizo campaña para poner fin a la guerra en Irak y anunció la conclusión de una larga retirada de tropas en 2011. Sin embargo, no abandonó el concepto de guerra preventiva ni buscó responsabilizar a los funcionarios de la administración Bush por los crímenes que cometieron en su nombre. Uno de los legados más perdurables de OBAMA es el uso de asesinatos a distancia mediante ataques con drones. Para cuando dejó el cargo, había autorizado unos 542 ataques con drones para ejecutar a personas que las agencias de seguridad habían incluido en "listas de asesinatos" basándose en acusaciones secretas de terrorismo. Se estima que esos ataques mataron a 3.797 personas. Dado que la inclusión en la lista de asesinatos no requería juicio ni condena, todas las personas asesinadas por el programa de drones eran, al menos, presuntamente inocentes. Muchas de las víctimas, además, ni siquiera figuraban en la lista; simplemente se encontraban en el lugar equivocado en el momento equivocado cuando se produjo un ataque con drones...
Desafortunadamente, existe una conexión directa entre la lista de asesinatos de Obama y las ejecuciones ilegales de narcotraficantes por parte de Trump. En ambos casos el respectivo Presidente afirmaría, sin juicio público ni tan siquiera rendición de cuentas ninguna, que cual[es]quier persona[s] representa[n] una amenaza futura[!] para EE.UU ordenando que alguien pulse botones... acabando con su[s] vida[s], así como con la de quienes lo rodean..."
(David Cole, ex Director Jurídico Nacional de la ACLU y "Honorable Prof. George J. Mitchell de Derecho y Políticas Públicas", para el Centro del Derecho de la Georgetown University: THE LIE OF 'PREVENTIVE' WAR-26/03/06-'The_New_York_Review')


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