domingo, 1 de febrero de 2026

A nuestro 'mundo libre, de sociedad abierta', el Terror del Estado (e incluso doméstico) llegó...


1.- No se trata de ningún torvo 'anti-americanismo': el tremendo testimonio directo lo explica "The New York Times", bien documentadamente Ni tampoco es algo sólo contra víctimas palestinas, iraníes, eslavas, lejanas orientales o latinoamericanas; porque cae sobre ciudadanía propia, en el interior de metrópolis del "hemisferio -dizque- occidental"...

¡Sí: a nuestro "Mundo Libre, de sociedades abiertas [o sea, con mercados globales libres, aunque también ahora bajo los Aranceles que Trump dicte sin someter a ninguna regulación ajena ni predeterminada]", el terror del Estado (hasta en lo doméstico...) llegó

"Después de las tres últimas semanas de violencia en Minneapolis, ya no debería ser posible decir que el gobierno de Donald Trump solo pretende gobernar este país. Realmente, pretende reducirnos a todos al estado de miedo constante, un miedo a la violencia de la que algunas personas pueden librarse en un momento dado, pero de la que nadie estará nunca de verdad a salvo. Esa es nuestra nueva realidad nacional. El terror de Estado ha llegado.

Por favor, repasemos esta lista. Desde principios de enero, cuando el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas amplió sus operaciones en Minneapolis y St. Paul, Minnesota, los agentes federales mataron a Renee Good, una mujer blanca y madre de clase media. 
 
 
Seguidamente; amenazaron a una abogada de inmigración embarazada en el parking de su bufete; detuvieron a numerosos ciudadanos estadounidenses, incluido uno al que sacaron de su casa en ropa interior; rompieron ventanillas de coches y detuvieron a sus ocupantes, incluida una ciudadana estadounidense que se dirigía a una cita médica en un centro de lesiones cerebrales traumáticas; detonaron granadas antidisturbios y un contenedor de gas lacrimógeno junto a un coche en el que viajaban seis niños, entre ellos uno de 6 meses; registraron un aeropuerto, donde exigieron ver la documentación de la gente y arrestaron a más de una decena de personas que trabajaban allí; detuvieron a un niño de 5 años... 

Y -para colmo de sus acciones enloquecidamente terroristas hasta el momento- a continuación también mataron otro ciudadano estadounidense, Alex J. Pretti, enfermero de la unidad de cuidados intensivos sin antecedentes penales. Parece que era blanco. Los agentes lo tenían en el suelo, sometido, antes de dispararle, al parecer, al menos 10 tiros a quemarropa.

Ante una lista como esta (un diluvio como este), buscamos detalles que puedan explicar por qué estas personas fueron sometidas a este trato, detalles que puedan darnos la tranquilidad de que nosotros, por el contrario, no estamos en peligro. Good tenía una relación con una mujer, y su pareja, que tiene una expresión de género más masculina, habló -impertinente mente- a un agente del ICE; así que -según han alegado...- después de todo, "Good no era la típica madre blanca...". 

Chong Ly Thao, aquel hombre que sacaron de su casa en ropa interior, es migrante de Laos; no es blanco, y se puede suponer que habla con acento. La mujer que se dirigía a la consulta médica y la familia con seis hijos atravesaron zonas donde se estaban produciendo protestas contra el ICE. La familia del niño de 5 años no tiene estatus permanente. Poco se sabe de Pretti mientras escribo estas líneas, pero su padre dijo que participó en protestas y que podría haber llevado un arma (legalmente).
 
La demonizada defensora de los Derechos Civiles, Nekima Levy-Armstrong.
 
No nos enfocamos en estos detalles para justificar acciones de los agentes federales, que son brutales e injustificables claramente, lo hacemos para obligar al mundo a tener sentido, y para calmar nuestros nervios. Si no contestamos de forma insolente, si modificamos nuestras rutas para evitar las protestas, si tenemos la suerte de ser estadounidenses de nacimiento, blancos y heterosexuales (o, si no lo somos, pero nos mantenemos agazapados, silenciosos), estaremos a salvo. Por el contrario, podemos elegir alzar la voz, ir a las protestas, arriesgarnos. En cualquier caso, nos decimos, si podemos predecir las consecuencias, tenemos capacidad de acción. 

Pero no es así como funciona el terror de Estado... En la década de 1990, cuando hablé con personas de la antigua URSS sobre las experiencias del terror estalinista en sus familias, me sorprendió repetidamente lo mucho que la gente parecía saber sobre sus circunstancias. Una y otra vez, la gente me contaba exactamente lo que había llevado a la detención o ejecución de sus familiares. Vecinos celosos los habían denunciado ante las autoridades, o compañeros que habían sido detenidos los nombraban bajo coacción. Estas historias se habían transmitido de generación en generación. Me pregunté cómo podían llegar a saber tanto. No podían. La gente elaboraba relatos a partir de sospechas, rumores e indicios, para satisfacer la necesidad desesperada de una explicación.

Mi libro favorito sobre el terror de Estado es 'Sofia Petrovna', de Lydia Chukovskaya, una novela corta rusa que se ha traducido a varias lenguas. La protagonista, una mujer de mediana edad leal al Partido Comunista de Stalin, pierde la cabeza intentando encontrar el sentido de la detención de su hijo. Mi propia historia familiar contiene un corolario. Después de que la policía secreta detuviera a la mayor parte del personal directivo del periódico en el que mi abuelo era subdirector, esperó a que llamaran a su puerta. Cuando la policía secreta no apareció noche tras noche, semana tras semana, se angustió tanto que no cesó hasta el internamiento en un psiquiátrico. Puede que así evitara ser detenido. O puede que la policía secreta hubiera cumplido su cuota de detenciones para ese mes.

Porque este era el secreto de la policía secreta que quedó claro cuando se abrieron (brevemente) los archivos del KGB en la década de 1990: se regían por cuotas. Los escuadrones locales tenían que detener a un número determinado de ciudadanos para que fueran designados 'enemigos del pueblo'. Que los agentes detuvieran a menudo a grupos de colegas, amigos y familiares fue probablemente una cuestión de conveniencia más que otra cosa. De forma fundamental, simplemente, llegó a ser un terror aleatorio; así es como funciona, de hecho, el terror de Estado.
 

 
La aleatoriedad es la diferencia entre un régimen basado en el terror y otro sencillamente represivo. Incluso en los regímenes represivos de forma brutal, incluidos los de las colonias soviéticas en Europa oriental, uno sabía dónde estaban los límites del comportamiento aceptable. Las protestas abiertas eran motivo de detención, pero no las conversaciones en la cocina. Escribir ensayos o novelas subversivas o editar revistas clandestinas era motivo de detención; leer estas obras prohibidas y pasárselas discretamente a los amigos, probablemente no. En cambio, un régimen basado en el terror despliega la violencia precisamente para reforzar el mensaje de que cualquiera puede ser víctima sometido a ella.

Cuando pensamos en los regímenes de terror del pasado, resulta tentador superponerles una narrativa lógica, como si los líderes totalitarios tuvieran una lista de tareas pendientes de exterminio y se abrieran paso a través de ella metódicamente. Creo que así es como la mayoría de la gente entiende la famosa cita 'Primero vinieron...' de Martin Niemöller. En realidad, las personas que vivían bajo esos regímenes nunca sabían qué grupo sería designado enemigo del Estado a continuación.

En la época de Niemöller, el terror lo ejercían la policía secreta y las fuerzas paramilitares (especialmente las SA, más conocidas como 'camisas pardas'), cuyo trabajo consistiría en el infundir miedo a la población. En 1934, Adolf Hitler mandó detener a entre 150 y 200 miembros de la propia cúpula de las SA y ejecutó a sus principales generales, en la demostración definitiva de que nadie era inmune a la violencia mortífera del Estado. Stalin llevó a cabo con regularidad purgas similares. El terror en sí no era el objetivo final de esos regímenes, pero nada de lo que siguió habría sido posible sin él.

La caja de herramientas no es especialmente variada. El presidente Trump está utilizando todos los instrumentos: las cuotas de detenciones del ICE que se han reportado; la fuerza paramilitar formada por matones embriagados de su propia brutalidad; el espectáculo de la violencia aleatoria, sobre todo en las calles de las ciudades; con incluso vilipendio post mortem de las víctimas. Es natural que nuestros cerebros luchen por encontrar una lógica a lo que estamos viendo. Existe una lógica, y esta lógica tiene un nombre. Se llama terror de Estado."

(M. Gessen, 26/1/26, 'El terror de Estado llegó a EE. UU.')
 
 
2.- ¡Pero es que, además, ese modelo es el propagado para nuestra UE hoy! Véase, por ejemplo, lo que pasa ya en la "loc@_motora" de la República Federal Alemana:

Roser Gari es una activista madrileña que vive en Berlín y ha acompañado como observadora a muchos activistas que están sufriendo represión política por apoyar la causa palestina con su grupo Palestine on Trial y han publicado varios informes al respecto. Hablamos con ella para que explique lo que está ocurriendo a las personas solidarias con Palestina en Alemania. Desde octubre de 2023 puede haber 11.000 juicios relacionados contra el movimiento pro-palestino, estima:

[- ¿Qué has podido observar en los juicios contra activistas pro-Palestina en Berlín?]

- El Estado represivo alemán está funcionando exactamente como quería. Tenemos varias conclusiones. Una parte fundamental de esta represión tiene por objetivo que la gente deje de ir a las calles y de organizarse. Las personas que pasan por procesos judiciales se quedan sin recursos económicos, porque los juicios son caros y los abogados también.

Muchas de estas personas sufren niveles de estrés muy fuertes: problemas de sueño, depresión, ansiedad generalizada y, como consecuencia, abandonan la militancia porque están completamente agotadas. A muchas personas a las que la policía ha pegado de forma excesiva, la propia policía las acusa de lo contrario: de haber agredido a los agentes. Eso significa que, tras de sufrir agresión, enfrentan incluso penas de cárcel. Son, pues, personas profundamente traumatizadas.
 
     
 
Esta misma semana estuve en un juicio de una persona acusada del haber pegado al policía dejada inconsciente. No permitieron que las ambulancias atendieran... Y aun así, le llegó una acusación por agredir a la policía, con posible pena de cárcel. Imagínate cómo se siente alguien a quien han dejado inconsciente y luego recibe una carta diciendo que ha sido él quien ha pegado a la policía.

Y esto no es una excepción: es constante. La mayoría de los juicios por agresión a la policía en Alemania responden a situaciones en las que ha sido la policía la que ha agredido primero. Aun así, las personas se enfrentan a antecedentes penales. Y eso tiene consecuencias gravísimas: problemas con visados, retrasos o retiradas de permisos de residencia, pérdida de becas, dificultades laborales.

[- ¿Por qué tipo de cargos se está procesando a activistas que se manifiestan ejerciendo, en teoría, su derecho a la protesta?]

Hablamos de multas económicas altas. Agredir a un policía puede costar 3.600 euros, más los gastos judiciales y el abogado, que pueden llegar fácilmente a 2.000 euros. Desde octubre de 2023 puede haber unos 11.000 juicios relacionados con el movimiento pro-palestino. El Estado está intentando rebajar las cifras públicamente, pero la magnitud es enorme. La policía entra a detener a alguien por un eslogan, por un símbolo prohibido o simplemente porque es una persona conocida. Entran 10 agentes que, pegando alrededor a todos, llevan alguien por la fuerza. Está GRABADO y se puede ver.

Si protestas porque te empujan, te pueden acusar de insultar a la policía. Si no te apartas lo suficientemente rápido, es “resistencia a la autoridad”. Si te tocan y tú reaccionas mínimamente, es “agresión a la policía”. “Resistir a la autoridad” es todo: no oír una orden, no caminar al ritmo que quieren, cubrirte la cara mientras te pegan. Asistí a un juicio de un estudiante al que tiraron al suelo y le dieron patadas. En el vídeo se ve claramente cómo se cubrió la cara protegiéndose, y lo juzgan resistencia a la autoridad. Salió culpable y tuvo que pagar unos 4.000 euros.
 
 
También hay juicios por eslóganes y símbolos. El principal es “From the river to the sea, Palestine will be free” [simétrico del que proclama el genocida partido Likud, gobernante sobre Israel], después de que el Ministerio del Interior declarase ese slogan como símbolo de Hamás en noviembre de 2023. Decirlo se considera apología del terrorismo. El mero reclamo se usa incluso para disolver manifestaciones enteras.

Este caso llegó a segunda instancia y se perdió en un juicio completamente amañado, con una jueza que ya había declarado su postura y un “experto” abiertamente racista. También hubo juicios por consignas como “los sionistas son fascistas”, por los triángulos rojos, por sandías, por kufiyas, por puños. Incluso detuvieron a una persona LGTBI por un triángulo rosa, y luego tuvieron que pedir disculpas. Las propias universidades, como la Humboldt o la Freie Universität, han denunciado a sus estudiantes. Algunos tienen prohibida la entrada en su propia Universidad.

[- Dentro de toda esta estructura represiva, ¿cuál es el papel de las observadoras como tú?]

Primero, la solidaridad. Muchas personas van solas a los juicios y sentarse frente a los policías que te han pegado es durísimo. Intentamos estar ahí, acompañar, llevar comida, ponernos físicamente entre la policía y las personas acusadas. Segundo, somos muy conscientes de que cuando ponen a una persona, en el banquillo, nos están poniendo a todas. No es un juicio individual: es un juicio político contra todo el movimiento. Y tercero, documentamos. En Alemania no hay transcripciones públicas completas. Muchas barbaridades racistas, falsas o violentas no quedan registradas. Nosotras transcribimos, archivamos y guardamos pruebas de lo que ocurre. Tener esas transcripciones pueden ser clave al recurrir y para la memoria colectiva.

Nosotros somos los testigos que dejamos constancia de lo que ocurre. Los policías mienten muy mal y hemos presenciado casos en los que tras declarar les repreguntan si quieren decirlo de otra manera, porque su colega no ha declarado eso. El juez les repite exactamente lo que ha dicho el otro compañero para que puedan corregirse, ya que, si un testigo, mientras está declarando, se retracta o cambia su versión, no se le puede imponer una multa. Es una forma de decir: “¿Seguro que quieres afirmar que ocurrió así? Porque tu colega no lo ha explicado de ese modo”. Si se retracta, ya no se le puede sancionar por haber mentido en juicio. La mayoría de los que propinan las palizas más brutales, justo después de hacerlo, se cogen una baja médica por depresión. Están dos o tres meses de baja médica y luego vuelven haciéndose las víctimas.
 
 
[- ¿Quiénes están siendo más perseguidos?]

Personas racializadas, migrantes, musulmanas, personas LGTBIQ+ y activistas con trayectoria previa. La mayoría de quienes salen a la calle no son alemanes blancos. A personas con doble nacionalidad se les amenaza con retirársela. Hay un racismo y una islamofobia muy fuertes, incluso en sectores de la izquierda. La violencia policial genera mucha menos empatía social cuando la víctima es racializada. Por ejemplo, a un palestino que tenía ya la nacionalidad alemana se la han retirado porque en la última década, según ellos, habría compartido contenido antisemita.

[- ¿Cómo enmarcas esta represión dentro del giro autoritario y militarista alemán, y qué mensaje mandarías al activismo en el Estado español?]

Están usando al movimiento pro-palestino como laboratorio. Igual que Palestina es el laboratorio de Israel, el movimiento pro-palestino es el laboratorio de Alemania. Están probando hasta dónde pueden llegar. Tenemos cooperación directa con Israel, rearme policial, nuevas leyes que permiten entrar en casas sin orden judicial y espiar teléfonos y ordenadores. El mensaje es claro: hoy somos nosotros, mañana sois vosotros. Están construyendo la idea de que el enemigo está dentro, que somos terroristas, y con eso justifican más represión. Por eso es fundamental mirar lo que pasa aquí. Ya hay personas acusadas de terrorismo por acciones de protesta, gentes en prisión preventiva durante meses sin cargos. Esto no es una excepción: es el futuro que están ensayando.

 
3.- Y sin duda forma parte de una estrategia terrorista consistentemente desplegada con decisión ya desde hace bastante tiempo sobre los ámbitos euro-comunitarios:

En una entrevista publicada en diciembre pasado por el periódico 'Berliner Zeitung'Jacques Baud -un historiador militar y coronel retirado del servicio secreto suizo- explicó así el alcance del castigo del cual es objeto: "no puedo entrar en otros países de la UE. Un abogado me ha dicho que, debido a mi residencia ya en territorio de la Unión Europea como es Bruselas, no puedo cruzar ninguna frontera dentro de la misma. Esto significa que no puedo salir de Bélgica y, por lo tanto, tampoco puedo regresar a mi país de origen. No puedo volar en el espacio aéreo europeo, por lo que tampoco puedo regresar a mi país en avión. Aunque no tenía ninguna relación financiera con Rusia y nunca he recibido ni un céntimo de ese país, mis activos en la UE están congelados y ya no tengo acceso a mis cuentas bancarias. Técnicamente, esto significa que no puedo comprar comida y que necesito una exención humanitaria para poder pagar mis facturas, comer y llevar una vida más o menos normal."
 
 
El euro-diputado alemán Martin Sonneborn reflexiona sobre tales «castigos» destinados por nuestra Unión al prestigioso analista y autor de best-sellers, so pretexto del imputársele su difusión de «propaganda rusa», contextualizado el caso con últimas prácticas de la suprema dirigencia continental: "Mientras la presidenta de la Comisión encadena sin oposición una mentira tras otra (por ejemplo, que el gas de fracking estadounidense es «más barato y mejor» que el ruso, que convertirá a la UE en la más democrática y transparente de todos los tiempos o que el robo de activos del banco central es «legal»), al mismo tiempo, actúa de forma brutal, autoritaria y arbitraria contra ciudadanos inocentes, como sólo se conoce en la historia de las dictaduras.

Este ciudadano suizo con una formación científica universal no ha cometido ningún delito... a diferencia de lo probado a la poderosa frau Von der Leyen... No ha violado ninguna obligación democrática de rendir cuentas ni ha infringido ningún código de conducta o normativa para funcionarios públicos. Nunca se ha arrogado ilegalmente poderes presidenciales que no le corresponden. No es venal ni corrupto, no trama en bastidores pseudodemocráticos ni colabora con fascistas, posfascistas, proto-fascistas o fascistas híbridos, ni dentro ni fuera de la UE. No ha malgastado miles de millones de fondos públicos en actores criminales o lobbystas del armamento, ni los ha desviado a Estados altamente corruptos. No ha matado a nadie, no ha insultado la inteligencia básica de nadie y no ha cometido ningún delito, ni siquiera ha mentido.

En sus discursos, que merecen ser leídos y escuchados, este antiguo agente de la CIA y asesor de la OTAN nunca citó fuentes rusas, sino exclusivamente ucranianas, europeas y estadounidenses. Simplemente se ha permitido sacar de los hechos allí expuestos conclusiones diferentes a las que les gustarían a von der Leyen y Kallas. Esas "sanciones" las imponen sin acusación, o juicio, ni sentencia: Sin conceder al «acusado» ni siquiera la posibilidad de expresar su opinión, y mucho menos de defenderse, y sin que quede ni remotamente claro cómo o si un ciudadano afectado por tales sanciones arbitrarias podría recurrir contra ellas. Actualmente hay 59 europeos en esta lista de "sanciones".

Una pesadilla para el Estado de derecho: la decisión arbitraria de una entidad no estatal, tomada a puerta cerrada, basada en motivos secretos y promulgada por un aparato arbitrario sin rostro, sin nombre y sin nivel, en el que se ha convertido la UE ciento diez años después de El proceso de Kafka. Como se puede ver, bajo el liderazgo de von der Leyen, Europa no avanza, sino que retrocede a pasos agigantados. Con la teoría idiota de la «quinta columna» que ahora se aplica a Jacques Baud y otros, intelectualmente ya hemos llegado al año 1936, cuando el término fue acuñado por el militar fascista español Emilio Mola, que poco después fue asesinado por Franco.
 
 
Una vuelta ilegal más —y otro mandato presidencial— y la UE habrá llegado a la Edad Media: con von der Leyen en el papel de una papisa impía que condena a cadena perpetua bajo arresto domiciliario a cualquiera que siga viendo que la Tierra gira alrededor del Sol —¡en contra del dogma de la UE!— mediante procedimientos inquisitoriales formalizando herejes. La ciencia, la verdad y la responsabilidad ética en las garras de un modelo de pensamiento pre-ilustrado y absolutista que no eleva la razón, la búsqueda de la verdad o la duda a principio, sino una ortodoxia sin pruebas y obtusa.

La UE es una mera construcción contractual, un producto de la imaginación. No se basa en ningún movimiento ciudadano, ninguna revolución, ninguna constitución. No debe su existencia a la voluntad decidida del demos europeo, sino a un puñado de tratados entre Estados europeos, lo que supone una diferencia fundamental. Mientras esta criatura prometeica llamada «UE» se movía dentro del marco de su programación contractual y jurídica, su legitimidad aún podía justificarse; desde que Von der Leyen asumió la Comisión, ya no es así. 

No hay ningún artículo importante del respectivo Tratado que la UE no haya violado bajo su liderazgo: desde la usurpación de competencias contraria al Tratado, pasando por la apropiación de ámbitos políticos ajenos, hasta la presidencialización de la Comisión, la militarización y el endeudamiento de la UE, la opacidad deliberada y las medidas autoritarias contra ciudadanos y Estados miembros, como en Europa no se había visto desde hacía décadas. Desde el uso ilegal de la legislación 'ómnibus' hasta la aplicación abusiva de cláusulas para 'emergencias' por eludir de facto el derecho de propiedad y el principio de unanimidad...

La UE ha llegado a un punto en el que ya no se parece en nada al proyecto contractual original para la promoción económica, el aumento de la prosperidad y el mantenimiento de la paz, tal y como se fundó en su día por encima de las cabezas de los ciudadanos europeos. Bajo el mandato de Von der Leyen, ha estado violando de forma flagrante espíritu y contenido de los Tratados, en que se constituye su única base de legitimidad, tanto... que sólo queda constatar lo siguiente: la UE no puede derivar su legitimidad de Tratados que ella misma no respeta.

Bertolt Brecht, con su obra de teatro, ponía en boca de Andrea Sarti, el ingenuo y joven hijo de la ama de llaves de Galileo, las siguientes palabras: «Desgraciada la patria que no tiene héroes». Pero «¡no, desgraciada la patria que necesita héroes!», le respondió aquél..."
 

4.- Entre tanto los casos continúan multiplicándose, siempre con la misma impune discrecionalidad al margen de toda normativa constitucional por completo:

"En este país se produjo una gran indignación cuando el Gobierno estadounidense impuso sanciones directoras generales alemanas de la red «Hate Aid». Mientras tanto, la Unión Europea, con el consentimiento de Alemania, sigue añadiendo personas a sus propias listas de sanciones, la última de ellas el suizo Jacques Baud. Se acusa al ex coronel de ser «invitado habitual en programas de televisión y radio prorrusos» y de actuar como «portavoz de la propaganda prorrusa», según se afirma en la página web de la Comisión Europea. Sin embargo, una carta de solidaridad publicada el jueves afirma que «no es un delito llamar la atención de los lectores sobre las falsedades y la propia propaganda de la UE y la OTAN». Se exige «el levantamiento inmediato de las sanciones ilegales contra Jacques Baud, así como contra todos los periodistas, científicos y ciudadanos de la UE».

El mismo día, el periodista berlinés de izquierdas Hüseyin Doğru, sancionado desde mayo de 2025 con pretextos poco convincentes, informó de que desde su banco privado le han bloqueado incluso acceso al mínimo vital de 506 €/mes. Esto significa que ya no tiene dinero para alimentar a su familia, entre la que hay dos bebés. «De hecho, la UE también ha sancionado a mis hijos», escribió Doğru al respecto en la plataforma XEl periodista no tenía información sobre los motivos del bloqueo el viernes, según declaró a Junge Welt. El banco había dejado pasar el plazo correspondiente de sus abogados. «Es responsabilidad del Gobierno federal y de la UE garantizar que tenga acceso al menos a los 506 euros», afirmó Doğru. Según la ley, tiene derecho a esta suma. El Banco Federal Alemán, responsable en Alemania de la aplicación de las medidas coercitivas de la UE, no proporcionó más información el viernes a petición de Junge Welt. Se trata de una «relación contractual de derecho privado entre una persona determinada y una empresa».

La UE justificó las sanciones, entre otras cosas, alegando que Doğru, con sus reportajes sobre Palestina, sembraba «discordia étnica, política y religiosa» y contribuía así a las «actividades desestabilizadoras de Rusia». Hasta la fecha, no ha presentado pruebas sólidas de que exista una conexión con Moscú. Mientras tanto Janina Böttger, la portavoz parlamentaria en el Bundestag sobre política europea del grupo Die Linke (La Izquierda), se mostró conforme con la UE. El Frankfurter Rundschau citó el jueves su declaración: «La desinformación rusa es un problema grave, las sanciones impuestas hasta ahora contra los propagandistas financiados y apoyados por Rusia en la UE son instrumentos de una democracia capaz de defenderse y actuar». En este sentido, Böttger también entiende la decisión del Consejo de la UE en diciembre de sancionar a Baud y a otras 12 personas físicas. Sin embargo, ve de otra manera las medidas contra «Hate Aid»: «En este momento estamos asistiendo a una intimidación impulsada por el Gobierno de EE.UU. contra diversos actores que defienden el Estado de derecho y los valores democráticos fundamentales».

Con tal comentario aprueba «castigo extrajudicial, suprimir libertades de expresión y periodística» y, en el fondo, el «desmantelamiento de la democracia burguesa», señaló Doğru, refiriéndose al doble rasero de la política de izquierda. «Le recomiendo que viva por un día la vida de una persona sancionada». Böttger no respondió a una consulta antes del cierre de la edición. «Amigos, estad alerta», advirtió mientras tanto el exministro de Finanzas griego Yanis Varoufakis en X. Lo que la UE le ha hecho a Doğru también se le puede hacer a otros..."



5.- Esta condena de la UE contra los periodistas críticos se puede remontar hasta una decisión tomada en la cumbre de la OTAN del 2023. Así, pues, en la UE ya rige una 'ley marcial' no declarada:

"La «Agenda Estratégica» de la UE de 2024 contiene una declaración de guerra contra los periodistas críticos con la UE y la OTAN que casi nadie ha notado. Con esta agenda, el Consejo de la UE aplicó fielmente las directrices de la cumbre de la OTAN celebrada en Vilnius en 2023. El resultado son sanciones drásticas contra periodistas como Hüseyin Doğru, Alina Lipp, Thomas Röper y Jacques Baud. Los gobiernos de la OTAN anunciaron en su cumbre de Vilnius de 2023 que cooperarían con la UE en sus esfuerzos redoblados por desarrollar la resiliencia social (también conocida como capacidad bélica), especialmente en lo que a "lucha contra la desinformación" respecta:

«A medida que intensificamos nuestros esfuerzos para desarrollar la resiliencia, seguiremos colaborando con nuestros socios que realizan esfuerzos similares, en particular con la Unión Europea. (…) Seguiremos luchando contra la desinformación y la información errónea, entre otras cosas mediante una comunicación estratégica positiva y eficaz [es decir mediante propaganda. Nota del lector]. También seguiremos apoyando a nuestros socios en el fortalecimiento de su resiliencia frente a los retos híbridos». Esto puede interpretarse como un reconocimiento de que la OTAN está detrás de la lucha contra la llamada desinformación. No es casualidad si Bruselas es la capital tanto de la UE como de la OTAN

Y así fue como la UE, con su «Agenda Estratégica 2024-2029» anunciada en junio de 2024, se embarcó de lleno en la carrera armamentística. Debido a una nueva «realidad geopolítica», el Consejo de la UE promete (a la OTAN) «reforzar la resiliencia (de la UE) en el marco de un enfoque que abarque todos los peligros y toda la sociedad», prestando especial atención a la resiliencia social y democrática. El razonamiento y la elección de palabras se asemejan mucho a los que se encuentran en las declaraciones de la OTAN sobre el tema de la resiliencia. En esta «agenda estratégica», el Consejo de la UE califica sumariamente como intento de desestabilización todo lo que entra dentro de una definición muy amplia de «desinformación»: se menciona «siembra de la división» en el mismo contexto que terrorismo y extremismo violento:
 
 
«Reforzaremos nuestra resiliencia democrática, entre otras cosas, (…) defendiéndonos de los intentos de desestabilización, incluidos la desinformación y el discurso de odio. (…) Contrarrestaremos los intentos de sembrar la división, la radicalización, el terrorismo y el extremismo violento». De hecho, así la UE declara enemigos del Estado a los críticos del Gobierno y de la OTAN.

Los medios de comunicación no tomaron nota de ello. Li advertencia entonces sobre esta declaración de guerra por la UE a los publicistas críticos se haría realidad muy pronto y de forma muy drástica. Los publicistas que atacan la narrativa estratégica de la OTAN y la UE en lo que respecta a Ucrania y, en el caso de Doğru también en lo que respecta a Palestina, fueron condenados a un ostracismo medieval; privados de casi todos los derechos humanos y civiles.

Debemos ser conscientes de que esto no solo parece una ley marcial. En la UE ya rige una ley marcial no declarada. No es casualidad que el canciller federal y otros nos repitan una y otra vez que, aunque "todavía no estamos en guerra, tampoco estamos en paz..." Esto significa que la OTAN gobierna en segundo plano y que las garantías habituales del Estado de derecho en tiempos de paz, como la libertad de expresión y de información, ya no se aplican cuando se trata de cuestiones importantes para la OTAN."

(Norbert Häring, 'Propaganda Zensur EU Sanktionen NATO giplel', 6/1/2026) 
 
y...- en definitiva, ateniéndonos a lo vivido dentro del Reino de España, quedaría muy claro hasta qué grado... ¡aquí ahora la legalidad no casa con partidismos gobernantes...!      
 
 

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