martes, 25 de septiembre de 2018

ZP dictó fin de Pensión Permanente Revisable según IPC; y debe derogarlo Sánchez, al revés



Ya llegó este Otoño, que al parecer se nos presenta como acalorado, bastante más de cuanto acostumbraría...


(Recordamos el nefasto DECRETAZO por Rguez. Zapatero, del 20.5.2010)

 
Escarnio cruel es, aquí ahora, cómo aquellos Mínimos antes instituidos (hasta, incluso, durante todo el "rodillo" de mayorías absolutas) con Aznar... no son ya propuestos -tan siquiera- entre su secuela por los Rivera o/y Casado.

  
Ni aun apenas en esto, del PS... que -minoritaria mente- logra Gobierno, sostenido desde 'progresistas' ERC e IU & Podemos: ¡forzar compensaciones automáticas y por Ley, de la inflación (total), para cada Pensionista!
 
(Decreto URGENTE de Pedro Sánchez, del 24.8.2018)
  

Cuantos partidismos traicionan ahora sus consignas de supuestas "Izquierdas" andan pavoneándosenos por otros, no tan igualitarios, objetivos y prioridades a las modas actuales...
 
  
Nada puede hacer 
'sociedá rendía' que
-pasiva mente- trágase
cualquier Desafuero, sin
OPOSICIÓN real, tan sólo
'encantadita' por palabreo
de sus -ELEGIDAS- CASTAS...

[...ni en dioses, reyes o TRIBUN@
     habrá ningún Supremo Redentor: 
      ¡Nosotr@s, mism@s, realicemos 
       cualquier -Salvador- ESFUERZO...!]

OK (débese insistir más aún) en que aquí, ahora, sigue faltándonos de todo: Paros masivos estudiantiles frente al prostituirse aquellos Títulos, que tantísimo le cuestan a las mayorías; Movilización del precariado ante tanto abusar, rampante; MANIS indesmayables (más acá de Bilbao solo) contra Pensiones devaluadas por no actualizados IPCs; '0 tolerancia' sobre cualquier tipo de Supremacismo (por Clase, Raza, Lenguas, Religión e Ideologías o Géneros y 'Nacional': género 'Humano'... internacional) en vez de unas republicanas IGUALDADES, AntiDiscriminatori@s; Derogar privilegios, heredados y con creces ¡desde Franco-juancarlismos! por neoCastas actuales; Castigo con 'Desahucio' electoral definitivo a l@s list@s culpables por Latrocinios (más allá del color partidista... o/y si estafan entre ayuntamientos, banca, empresa, oenegé, sindicato, universidad...); Resarcirnos devolviéndose los 20.000.000.000 € que se regalaron a las Cías. Eléctricas + hasta otros 100.000.000.000 € del Rescate para Bancos, pagados por la ciudadanía...
  
 

¡Más cuentas claras y menos cuento!
 

sábado, 1 de septiembre de 2018

Si(...endo nadie, y)...endo a ningunas partes...


Uno entre nuestros habituales despropósitos, como seres humanos, es el hecho de andar -constantes, e incorregibles, mentes...- pensando [tanto] futuros no predestinados o el pasado ya irremediable. Las personas jóvenes estarían atentas con preferencia sobre los primeros, porque tienen más; y quienes alcanzan mayor edad se suelen ocupar en especial del segundo, también al poseerlo más. 

Pero para experimentar la vida hemos de vivir cada momento (nunca es nada real sucediendo en pasado, sólo recuerdos; ni entre ningún supuesto futuro, una mera proyección)... Aun cuando se pierden demasiados por las dedicaciones al "ganárnosla" o a prepararla y revisar cómo ha ya pasado, el único tiempo en que -de verdad- podemos vivir es ahora, éste...
   
  
    
"Pese a que absurdo nos parezca, por lo general e incluso tras de cumplir ya los 60, 70 u 80 años, hemos de aprender cómo experimentar bien el vivir: cuando lo consiguiéramos, habríamos eliminado muchos entre nuestros problemas. ¡Mas qué sencillo suena, y cómo de difícil es! 

Somos capaces y eficientes para cuidar nuestros cuerpos. Los lavamos a menudo, salimos de casa con ropa limpia. Cada noche descansamos; mal se conseguiría, si no, soportar la tensión del vivir. 

Al cuerpo lo alimentamos con una sana nutrición. Y hacemos ejercicio, al menos caminando; ya que si no hiciéramos eso, se atrofiaría nuestra pierna, no pudiendo usarse. Pues lo mismo, exactamente, se debe hacer también con la mente... ¡O en realidad, incluso, más!

Nada entre todo el universo parece comparable a las mentes, ni puede sustituirlas, y todo es por ellas percibido. Si ha de crecer nuestra vida en visión y profundidad, cuidarlas esencial es...

Se suelen malvivir demasiadas vidas en las realidades del ayer o el mañana, lo bueno y malo, me gusta o no, esto es mío y eso tuyo, lo quiero para mí o no... Sólo podemos ver otras dimensiones cuando está entrenada la mente, que a su vez apenas puede limpiarse sino con ella misma...

Un segundo concentrándose le aporta purificación; pues, de verdad, cualquier mente nada más que puede hacer una sola cosa en cada instante. Y mientras aprendemos a cómo alargar nuestros períodos en concentración, se va limpiando de sus imperfecciones...

En la medida que desarrollamos tal habilidad, podemos comenzar aplicándola también a nuestra vida cotidiana, por ayudar al desprendernos de los pensamientos nocivos... 

Es una inmensa liberación o descanso el poder pensar, incluso por un momento, lo que quieres; porque te has convertido entonces en dueño de tu mente, y no es ella más la dueña: aprendes a no involucrarte con cualquier pensamiento que aparezca, en constante reflujo, triste o alegre...

Al principio sólo es posible dejar de hacerlo algunos momentos; lo cual ya supone un paso por la buena dirección, consistente sobre todo en abandonar, desprendiéndonos de cuanto hayamos construido a nuestro alrededor: hábitos condicionados, ideas, creencias, esquemas mentales...

Una mente fuerte no sufre de frustración, aburrimiento ni depresión, al haber aprendido a desprenderse de lo que tampoco quiere...

Nuestra mente, la más valiosa  y compleja herramienta, necesita reposos también; pero las únicas veces en que puede tener uno real es cuando deja de pensar, comenzando a solo experimentar. Nos relajamos y la mente descansa, se llena de alegría con fuerzas, porque sabe poder volverse a casa en cualquier momento....

Cuando cualquiera tranquiliza su mente, calmándose, lo hace también el respirar (al ser ésta la única función corporal que se autorregula pero pudiendo, además, a nuestra intención resultar sometible). No se debe pensar en nada para ello. La vida sigue su curso sin tampoco necesitar que pensemos. Está surgiendo en todo momento y a cada uno cesa de nuevo...

Se le atribuye a Siddhartha Gautama haber enseñado cómo 'el único camino para purificarnos, y destruirse todas las insatisfacciones, consiguiendo la liberación desde cualquier sufrimiento, es MÁS ATENCIÓN...' 

Sólo hay tres clases de sensaciones: agradables, neutras o desagradables. Y si una se incluyera en esas últimas, nos diría la mente 'Ah, esta sensación no me gusta; quiero rehuirla'... Aunque pese a todo, hasta que antes nos hubiésemos liberado del deseo de no pasar por incomodidades, tampoco habría modo para librarse.
  
 
Observemos la simple secuencia de contacto, sensación y reacciones. Centrándonos atentos a cualesquier sensaciones, en vez del querer huir de nuestro posible dolor, puede percibirse su naturaleza cambiante.

Démonos cuenta de cómo este cuerpo no tiene sufrimiento, sino es así; que más bien consiste sin remedio en un hábito del no poder sentarse, o estar tumbados, pero a la vez inmóviles y sintiendo comodidad. 

Es inherente a todo ser humano el hecho del que la sensación aparezca sin haber sido invitada para ello; ¿por qué llamarla, entonces, 'mía'...?

El deseo de comodidad y las aversiones hacia toda insatisfacción serían como 2 caras en una misma moneda. Al trabajar sobre los pensamientos y sensaciones que aparecen observamos cómo son, ambos, transitorios... 

La impermanencia, insatisfacción y no entidad son las tres características que hallamos en todo lo existente. Mientras no lleguemos a identificarlas, dentro de nosotros, difícilmente podremos apenas conocer tampoco. El único camino, para encontrarlas, acción es... 

Llevaremos junto con cada cuerpo, allá donde vayamos, acumulación psicológica por los bloqueos y obstrucciones mentales depositados a través de todas nuestras respuestas emocionales. La mente nos la puso allí; por eso, también, podríamos eliminarla. Lo cual significa 'conocer la sensación, pero no reaccionar, y luego liberarse frente a ella'. 

Esto es un aspecto muy importante para por fin alcanzar la paz y armonía interna; de otro modo, serán siempre nuestras reacciones oleadas que nos abrumarán y nunca veremos con claridad el camino. Cualquier emoción, según aparezca, la podemos ver como una sensación que se ha presentado y desaparecerá...

Nadie hay en el mundo que no sepa cómo su cuerpo, y todos los demás igual, son impermanentes. Pero sin embargo, vivimos como si fuéramos permanentes; e incluso nos afligimos por estos cuerpos en tanto sucumben a las leyes de la naturaleza, pareciendo que fuera esto algo inesperado...


Tratamos de ver -sola mente...- aquello agradable. Y el que constantemente nos estemos enfrentando a sus opuestos es un hecho del cual tratamos de culpar al otro...

La verdad en la vida es impermanencia total y tenemos que aceptarlo, para vivir de acuerdo con ello, experimentándolo. Cuando aprendemos a profundizar más, percibimos que dentro de cada célula del cuerpo hay un movimiento continuo... Y los científicos nos han mostrado que no existe tampoco ninguna otra formación de suficiente 'sólidez' en todo el orbe...

La mente se podría, en consecuencia, preguntar: 'si hay movimiento constante, ¿por dónde andará el yo? Todas las emociones han cambiado ya. No queda ni una de aquellas que tan sólo hace un momento tuve. Y mi cuerpo se mueve. Tampoco encuentro nada donde poder aferrarme. Los pensamientos no dejan de moverse, igual. Entonces, ¿en dónde, y@, estoy?'...

Desde luego, después las gentes hallan posibilidades imaginarias acerca del por dónde podría estar, tales como en los 4 elementos: tierra, fuego, agua o aire; y un quinto más, espacio. Dentro de nosotros, en el interior del cuerpo, hay numerosos espacios abiertos. Y nuestro universo, al fin, espacio es...

Los medios pueden ser muy esenciales, o necesarios, pero no deben confundirse con sus fines: la calma es el medio... y visión interior su fin...

Suele decirse que dijo el Buda, por ejemplo: 'tan sólo enseño una cosa, la insatisfacción (nacer un sufrimiento es, igual que la decadencia, o el morir; mas no lograr cuanto se desea, también, lo es...), y el CONSEGUIR QUE CESE...'.

Aunque todo esto significa que tampoco cabe sufrimiento si no hay nadie reaccionando a él. Cesa cualquier yo: si aquí no queda nadie que tenga un problema, ¿cómo puede haber, ya, ninguno? Usando la más agradable vía sólo para buscar nuestra comodidad, en cambio, vamos en opuesto sentido...
  


Cada pensamiento nuevo aparecido no es ningún intruso molesto. Sino todo un maestro para enseñarnos que nuestras mentes, ingobernables, nunca son de confianza ni seguras; porque tampoco hacen cuanto quisiéramos que hiciesen.

Así pues, ¿cómo creernos todo aquello en lo  que normalmente pensamos? Por el contrario, sería mejor olvidar la mayor parte de los pensamientos que tenemos.

La mente quiere distraerse, y ser nutrida, continuamente. Necesita su aportación porque nunca contiene nada que reste dentro de sí misma. Los pensamientos, en realidad, son muy impermanentes. A cada momento aparecen o se van...

Impermanencia y no posesión: tampoco tú quieres, de veras, poseer todos esos pensamientos, ¿no es así? Nunca valen la pena, realmente, por lo general. Y es muy difícil que nos aparezca uno digno de consideración. Entonces, ¿para qué pensarnos que yo soy esto? ¿O por qué no ver cómo sólo son ellos aparición y consiguiente desaparecer naturales?

La vanidad en el ego significa ver tanto el mundo como, en especial, a nosotros mismos desde sólo puntos de vista del 'yo'. Y cuando lo hacemos a menudo es amenazador, todo él, igual que la gente; pues nuestro yo se siente frágil al poder herirse o ser derribado fácilmente...

A través de nuestra experiencia personal ganamos visión interior sobre qué son lo impermanente, o las insatisfacciones, y la no entidad. La mayoría entre la gente pasan su vida intentando retener sensación agradable y desprenderse de lo que les desagrada. Esto es luchar por una causa perdida, e imposible; nadie puede...

Si decidimos reposar sin movernos más aunque solo sea durante algún rato, por observar lo que representa el no huir del desagrado -ni asirse a sus opuestos...- después, habremos podido aprender una enormidad sobre nosotros mismos: 'De modo que apareció, permanecerá un momento y desaparecerá; nada persiste igual. Si observo detalladamente, aunque sólo sea en un momento, estoy haciendo uso de atención, antes que reaccionar'...

A no ser que nos percatemos de qué ha ocurrido por nuestra mente cuando esta sensación aparece, caeremos una y otra vez siguiendo normas de nuestros viejos hábitos. Lo que pensamos cada vez, aquello ante cuanto constantemente reaccionamos, marca surcos en la mente. Igual que por un camino fangoso, el surco se hunde mas y más. Hasta que al fin es tan hondo como para creernos imposible salirse adelante...

La mente puede ser lista o manipuladora y hacer cualquier cosa, racionalizando hasta el punto del tener siempre razones ella mientras que todos los demás están equivocados. Debemos aprender cómo sería imposible llevar completamente la razón. Una mayor parte de las veces, lo que intentamos es defender nuestra miope visión particular, basada en propio ego...
 

Cada momento puede usarse para ganar mejor o más amplia visión interior, y con ello surge calma: si comprobamos que no se necesita prestar atención a todos nuestros pensamientos, resulta fácil el desprendérnoslos; cuando vemos cómo no hemos de reaccionar ante cualquier sensación, es más fácil desprenderse de las reacciones...

Mientras no se halla calma, en la mente, hay olas de agrado y desagrado. Como el agua, debe mantenerse sin agitar o tranquila; y así, la visión que surge puede hacerla clara, dejando ver con profunda nitidez...

Cualquier persona con buena voluntad se desprendería de algún pensamiento etiquetado por 'avaricia' u 'odio'. Tal es el camino de la purificación: etiquetar(nos) muestra lo que le ocurre a la mente...

Las palabras pueden ser peligrosas. Nos producen ilusión sobre algo permanente y no son sino conceptos, careciendo de realidad...

Hay tres grados, por así decirlo, de amor. Primero, benevolencia: dependemos de la que tenga nuestro vecindario; y si deja de practicarla, se produce un caos. Otro grado es amistad, que nos hace la gente más entrañable; pero lleva incrustada en ella un enemigo muy cercano al amor, el apegarnos a ese afecto, creándose odio a la idea de perder aquello que ya queremos. 

Tenemos miedo, y sólo podemos temer lo que odiemos. Mas, por fin, sentir amor -incondicional, y hacia otros- nos crea seguridad: la del saber cómo vamos a reaccionar; al no temer, puede confiar cada cual en sí mismo...

Nunca podemos acabar ya con los que nuestros problemas vienen siendo: está siempre surgiendo uno, nuevo. Pero si renunciamos a eso y dirigimos nuestra insistente atención sobre las absolutas insatisfacciones en donde parece sujeto cada ser humano, no sólo podemos ver su plena universalidad sino que hasta el propio sufrimiento carece de significado.

Se siente cómo forma parte, también, de la propia existencia. Entonces cabe que surja la compasión, hacia uno mismo y por cualquier otro ser; o determinación de acabar con todo sufrimiento...

Alegría empática es un antídoto seguro contra las depresiones. No siempre se pueden tener ocasiones ni pensamiento alegres en la propia vida; mas a cambio, si nos alegramos por el bien de otro, con seguridad encontraremos algo para ser felices... 

Nuestra ecuanimidad nace de mayor visión interior del cambio continuo en todas las cosas: tanto si es malo como bueno eso que ha ocurrido, no debe ser motivo para desánimo ni excitación; está ocurriendo, sólo. Y en cualquier caso, esa seguridad que todos buscamos es un mito, apenas una ilusión que no existe...

   
  
El camino de la emancipación es aquel por el cual vamos cambiando nuestra naturaleza interior. Estamos tentados constantemente de cometer el error del involucrarnos entre nuestros 'enemigos'. Al llevarlos dentro de nosotros, difícil es reconocerlos. Antes que nada, debemos intentar esquivarlos; para seguir después purificándonos, hasta que al fin ya ni tan siquiera formen parte de nuestro ser...

Uno entre todos ellos, que tanto estrago produce dentro de nosotros y también por ende a nuestro entorno, es la cólera, malevolencia u odio.

Todo empieza desde nuestro corazón y así, por lo tanto, resulta esencial que nos demos cuenta del cómo el mundo no es la otra gente: cada uno de nosotros lo somos; y hasta no poder encontrar paz por nuestro interior, primero, tampoco la encontraremos en otra ninguna parte.

Que alguien se vea equivocado, furioso, egoista o molesto no debe importarnos en absoluto. Lo importante, única mente, sería qué hacemos nosotros respecto a ello. No habrá nunca paz absoluta en el mundo. La única, relativa, que nosotros podemos experimentar es la propia de nuestros corazones. 

La cólera surge porque de un modo u otro hemos llegado a sentirnos heridos. Ha surgido algo doloroso y el singular instinto natural, absurda reacción, es a su vez infligir dolor en respuesta. Entre tanto no lo comprendamos así menos podremos cambiarlo. Algunos, incluso, se lo infligen a sí mismos: tragando su cólera, la reprimen y ésta hierve dentro con preocupación o resentimiento...

Quizá podamos ver cuánto sólo es reacción de nuestros personales impedimentos la cólera sentida contra cualquiera o algo. Y no tiene que ver tanto con otras acciones ni quienes las hagan.

Cuando empezamos a comprender esto tenemos posibilidades de cambiar; pero sólo si prestamos atención, y nos damos cuenta de cuándo surge tanto irritarnos, actuará ésta como los frenos del coche acelerado...

La mayor necedad que muchas gentes cometen es hacerse desgraciadas a sí mismas con sus reacciones...

Todo el mundo está lleno de impurezas, aunque se nos olvida cómo es imposible por completo entristecerse o enfurecer si además nosotros no tenemos también cierta tendencia -interna, latente- a querer ser provocados...
  
 
No podemos esperar situación perfecta porque nunca se presenta: el único error que cometemos, en este sentido, es por tal pretender cosas equivocadas...

Quien puede dominar la ira naciente,
igual que refrena un carruaje:
a él le llamo un verdadero auriga,
y meros asideros de riendas a los otros. 
                                                         (Dhammapada)

El deseo -sensual...- produce placer si se lo satisface. Y a pesar de todo, es un tan peligroso enemigo como la malevolencia o cólera. Son las 2 caras en una misma moneda: cuanto más hay del uno, igual de la otra. El desear placer con avidez o apego produce un ansia que a menudo se ve frustrada...

Lo sentido no son sino manifestaciones físicas -de oído, nariz, ojo, paladar o piel- que acarrean conciencia sensual: no hay nada personal, ni sano esencialmente o insano, en ella; tampoco se crea un mal mérito u otro bueno por todo eso. Daño en la mente llega si pretendes conservar y renovar dichos placeres. El sufrimiento surge del hecho de querer experimentar, poseer o retener lo placentero una tras otra vez...

Y el único antídoto claro a practicar es tener ese tipo de amigos con los que no se comentan chismes ni del tiempo, cualesquier políticas u otra gente, sino sobre nuestra emancipación...
 
'Quien conquistó un millar de veces mil ejércitos nada es comparado al que a si mismo se conquista.' Lo cual significaría el conquistarse las propias inclinaciones naturales, no dejando que -por pereza- la mente haga cuanto quisiera...

Normalmente sentimos ansiedades respecto del futuro, y una mayoría de la gente se preocupa con extrema facilidad muy a menudo; sin que pueda, por ello, detenerse para pensar cuán absurdo e inútil es. 

El desasosiego ante lo futuro no tiene sentido. Esa misma persona que hoy está ya preocupándose no es quien va después en realidad a experimentarlo. Habrá cambios: no sólo será mayor, y es de confiar que algún tanto más avisada; sino tendrá un conjunto de circunstancias totalmente distintas, con sensaciones y pensamientos dferentes, además. Preocuparse por el futuro es inútil...

Esto no quiere decir que nunca podamos planificar: la planificación se convierte sólo en ansiedades cuando nos pasamos al pensar tanto si cada plan irá, o no, a lograr materializarse; inquietándonos por los resultados futuros....

Todos los momentos empleados en el preocuparse son perdidos. Estaríamos recordando y proyectando. Eso ya nada es realmente de vida, la cual se tiene que al momento experimentar, no podemos pensarl@...

Nuestra morada externa no puede funcionar bien si la interna tampoco lo hace. Olvidamos lo que íbamos a tratar de hacer al estar preocupándonos por algo, distraídos. Y no hacemos nuestro trabajo con facilidad o tranquilos porque las mentes andan en alguna otra parte.

Hasta que no consigamos que nuestra mente opte por sentirse a gusto, nunca nos podrá ocurrir de otro modo...

'Los pájaros del mismo plumaje vuelan juntos': las clases de gente con la cual vamos indican claramente lo que nos interesa...

La única confianza posible respecto de nosotros mismos es aquella que surge cuando somos capaces para realizar al fin cuanto nos hemos propuesto. No es más que una sensación de la seguridad factible solo en tanto ponemos nuestras emociones bajo control; y no importará ya lo que pueda ocurrir, pues nuestra reacción va siempre a ser equilibrada o suave. Porque sabemos habermos convertido en personas fiables...

Así, se nos vuelve cuanto hacemos en situación para enseñanza y aprendizaje, todo..."




viernes, 24 de agosto de 2018

El 'agujero' en España por la Obra pública (con 'aproximacion a las geografias del Despilfarro')


No se trataría sólo del último "socavón" en Paseo marítimo vigués, temerario, u otras citas a (lejana) Italia por reciente crimen masivo con un Viaducto sin mantener. Ni hablamos de soflama partidista indocumentable, o sobre más 'chocolate del loro' reconcentrado -única mente...- hacia minuciosos ridicula vitae para "la Casta", omnipresente; no.


  
Aquí se trata cierto tema -que determina recortes, dizque "irremediables", a Pensiones y más (224 víctimas en el siniestro del tren AV de Angrois lanzado a 191 km/h sin la debida seguridad, más las 90 del Metro valenciano, entre otros ejemplos)...- desde solventes análisis nada baladís, publicados con todas las garantías académicas, como bien lo glosa este claro artículo por un ex Interventor General del Estado:
 

  
"La prensa se ha hecho eco recientemente de dos informes que, aunque diferentes, tienen un punto en común, el despilfarro en obras públicas. El primero ha sido elaborado por la 'Asociación española de geógrafos' y estudia el grado de ineficacia en el que han estado incurriendo las distintas administraciones públicas con obras acometidas durante 2 últimas décadas. Como es lógico, su contenido se ha limitado a nuestro país, pero con extensión en casi todos los tipos de la inversión pública. 
El otro está elaborado por auditores del Tribunal de Cuentas europeo y se orienta exclusivamente al analizarse la inversión realizada en trenes de alta velocidad -como el AVE- desde el año 2000, pero centrado en 6 países miembros: Francia, España, Italia, Alemania, Portugal y Austria. Es curioso (...) como parecía que iba únicamente referido a España y era nuestro país al que se dedicaban todos los reproches y las críticas. Si bien es verdad que nos correspondía una cuota importante de todo, por ser los que invertimos más en este medio de transporte y recursos mayores habíamos obtenido de la UE para este fin.  
(...) Cuando hablamos aquí ahora del despilfarro pensamos, automáticamente, en la corrupción. Sin duda, se trata de la forma más inmediata y radical en que se muestra el derroche de los recursos públicos, pero no es única; ni quizá más importante desde puntos de vista cuantitativo y económico (otra cosa será el ético). Por corrupción entendemos habitualmente algunas formas de ilegal actuación adoptadas conscientemente contra el patrimonio del Estado y en una mayoría de los casos persiguiendo el beneficio -de terceros o propio- por quienes haya interés y a los que se pretenda beneficiar. Suele girar alrededor de la apropiación indebida o del tráfico de influencias.
Toda corrupción se traduce de una u otra forma en despilfarro, un mal uso para medios públicos bien mediante apropiación directa, o en modos indirectos a través de la contratación pública; quizás lo más generalizado y aquello que sería contemplado por los informes comentados. Es verdad que aparentemente son recursos de una empresa (no públicos) los que directamente al corrupto le retribuyen, pero esta comisión es el precio siempre de algo; lo cual pueden ser unas adjudicaciones a favor de quien no la merezca, que irán en detrimento para calidades de la obra, o bien admisión de un sobrecoste injustificado sobre los inicialmente previstos que redundará como es lógico en perjuicio al erario público. A través de los procesos penales nos enteramos en tales despilfarros y también es como pueden cuantificarse, siempre conscientes del cuánto muy posible será el que asuntos y cantidades conocidas representen solo una pequeña parte sobre toda la real.

Hay otras formas de dilapidarse recursos con las obras públicas que no tienen por qué presuponer forzosa corruptela, sino malas administraciones o/y una deficiente gestión. Una es el sobrecoste ya citado. Ambos informes se centran mucho en tal tipo de malversación; motivados quizá porque resulta fácil del detectar y, por lo tanto, para ser cuantificable. Solo se precisa comparar el precio al que la obra fue adjudicada con el que resulta finalmente  de su liquidación.
Los datos pueden resultar escandalosos: por ejemplo, desviación en la línea del AVE Madrid-Barcelona que presenta un sobrecoste de 38,5%; y en algunas fases, como accesos a Barcelona, alcanza el 230% . Si bien hay desviaciones que pueden estar plenamente justificadas y por esos casos no se puede ver malversación, dispendio ni falta de la debida eficacia...
A menudo aquellos que desconocen el sistema de contratación administrativa tienen tentación del considerar corrupciones, o administración sin rigor, a todo sobrecoste que aparezca. Ese caso se produce cuando un ministro de Fomento, con desconocimiento total del cómo funcionan tanto el presupuesto como procesos de contratación administrativa, critica escandalizado totalmente al Gobierno anterior porque los créditos en 2017 para inversiones por su departamento solo eran ejecutados hasta el 70% (lo cierto es que resulta casi totalmente imposible la ejecución del 100% porque pocas obras tienen una duración inferior al año, y el crédito debería estar retenido, desde inicio de cada obra): ejecuciones al 70% son algo totalmente normal; y ojalá que no retornemos a los tiempos de antaño cuando las autoridades de dicho Ministerio colocaron por objetivo central el incrementar como fuese porcentajes ejecutados en los créditos, incluso empleando mecanismos ilegales al anticipar recursos a sus contratas por acopio de materiales que realmente no habrían existido.
La inversión pública, pese a cómo se llama, está realizada casi toda por privados interesados en que la obra sea liquidable con los precios más elevados posibles respecto de su adjudicación. Tienden por tanto a propiciar algún 'modificado'. Si los responsables administrativos y políticos entran en cierta complicidad con las empresas adjudicatarias o por negligencias y apatías no realizan controles adecuados, pueden producirse desviaciones no justificadas con el consiguiente perjuicio al erario público. El hecho es tanto más probable en cuanto se contraten por empresas terceras también los proyectos (que a menudo son elaborados con importantes deficiencias) y hasta la dirección de obra. Y aún más aumenta el riesgo cuando no se controlan adecuadamente las ausencias de intereses comunes entre tales empresas que suscriben proyectos o asumen su dirección de obra y la encargada para realizarla; la capacidad al presionarse por las grandes constructoras es notable, encontrándose siempre mecanismos para inflar los precios.
 

  
El despilfarro en recursos públicos es producido también por mala planificación y graves errores de cálculo que conducen a ejecutar inversiones innecesarias, poco viables o no suficientemente ordenadas. El informe del Tribunal de Cuentas señala como uno de los defectos más graves en el trazado para los AVE al nivel europeo una falta de coordinación entre los países miembros y su incapacidad para imponer pautas coherentes a los Estados, que han actuado cada uno según su criterio, en la mayoría de los casos motivado por rentabilidad política y electoral cortoplacista. 
En el caso español, el informe por los geógrafos confirma la existencia de múltiples inversiones que nunca se deberían haber realizado. Tramos del AVE desechados, líneas con un rendimiento totalmente ruinoso, aeropuertos que jamás han entrado a funcionar ni lo harán aún, desaladoras paradas pues el precio al que se obtiene su agua es absolutamente prohibitivo, autopistas en las que se ha duplicado el recorrido y han terminado quebradas, etc. En muchos de dichos casos, el hecho del haberse acometido estas obras mediante concesiones y asociaciones público-privadas por condiciones muy ventajosas para las iniciativas privadas hace que su pérdida fundamentalmente recaiga sobre algún erario público.
Además (...) en  nuestro país la existencia de Comunidades Autónomas ha conducido a una pugna entre las mismas y el Estado, de manera que su decisión sobre inversiones era tomada no según fuese lo más lógico y eficaz, sino por mayores o menores presiones que pudiesen realizar las respectivas Administraciones. Caso típico y evidente es lo que se ha producido con el AVE. Su trazado está muy lejos de haber obedecido al buen criterio de oportunidad, más bien se debió a las exigencias desde diversas Autonomías. Todas querrían su línea y que además terminase pasando por todas las provincias. Tal como cita el mismo informe de los geógrafos, si se accede a la página web 'Marca España' se puede leer 'El país de las altas velocidades' (2017) como titular del apartado en infraestructuras.
Ciertamente, nuestro país se ha colocado a la cabeza de toda Europa por sus líneas en alta velocidad. A tal objetivo se destinan ingentes fondos públicos. Pero hay que preguntarse si son lo más adecuado esas opciones tomadas. Resulta evidente que se precisaba modernizar las estructuras ferroviarias, pero ¿de verdad se precisaba en todos los recorridos el AVE? ¿No hubiesen sido suficientes en muchos de ellos otros tendidos de velocidad media? Tal vez con menos recursos se podrían haber abarcado un mayor número de líneas.
Pero en el tema de las Obras públicas hay una pregunta más radical: ¿No nos hemos pasado asignando recursos a las infraestructuras en detrimento de capítulos dedicados para otros cometidos, y especialmente aquellos con más contenido social, los que componen la economía del bienestar?
 

Frente a la cuantía cada vez más reducida de las Pensiones, ante una menor cobertura del Seguro por desempleo que condena un número elevado de hogares al carecer de cualquier ingreso, ante las carencias en Sanidad y Educación públicas u otra indigencia en Administraciones de Justicia, presentamos nivel para Equipamiento e Infraestructuras que ha llegado a ser la 'envidia' de muchos Países con ingresos bastante más elevados que lo nuestro. 
Desde los AVE a equipamientos en algunos de nuestros pueblos más pequeñitos, casi todas las Administraciones Públicas han venido dedicando cuantiosos recursos a Obra pública.
¿Cuál es la razón para este comportamiento posiblemente tan anómalo? La respuesta quizá la encontremos una vez más derivada de nuestra pertenencia en la Unión Europea (...)  
En España se habrían creado unos auténticos Cmantras por cuanto a 'las enormes cantidades de recursos que se han recibido desde Europa'. Tal mito se ha mantenido en base a una política sin duda inteligente por 'Bruselas' obligando el publicitársenos la marca ”Europa” en todas aquellas obras o actividades financiadas, aun cuando fuese parcialmente, por sus Fondos, y a propaganda interior empeñada en cantarnos las excelencias de la UE y lo mucho que nos estábamos aprovechando de nuestro pertenecer a ella.


Nadie, por el contrario, se ha preocupado en explicarnos que buena parte de tal recurso habría salido antes de aquí mismo: los fondos Euro-Comunitarios no caen del cielo, sino de las contribuciones por todos los Estados miembros, entre los que se incluye a España.
Y dichos Fondos, además, eran ayudas finalistas que debían ser invertidas entre determinados objetivos; principalmente para infraestructuras, forzando a los Estados miembros a dedicar una parte de sus presupuestos a dichas finalidades: no sólo por contribuciones realizadas a la UE, sino también mediante las partes de inversión o actividades que deberían cofinanciar las Haciendas públicas estatales, incluyendo el sobrecoste que se pudiere producir en la Obra pública. 
La finalidad de no perder los Fondos, unido a una creencia un tanto ingenua del que gratuitos eran, ha hecho que demasiadas Administraciones nos lanzasen al acometer tanta obra no demasiado acertada. Ello puede ser una explicación para el enorme desarrollo que han experimentado las infraestructuras, algunas hasta incluso sin justificación, en detrimento de gastos para protección social.
Ante toda esta perspectiva, no parece lo más acertado que lo primero anunciado por el nuevo ministro de Fomento sea su intención de anular los peajes en importante número de autopistas, cuando vayan terminándose sus concesiones. Muy seguro es que hay otros muchos objetivos bastante más perentorios (claro que, a lo mejor, lo que se trataría es de premiar al secesionismo catalán por haber montado un Cgolpe de Estado o, más bien, haber llevado a P. Sánchez hasta la Moncloa) en los cuales emplear dichos recursos públicos."