miércoles, 28 de septiembre de 2011

CORAZÓN PARTIDARIO

 
Nada va con[tra] nadie más en particular, especial mente; pero...
 
Mi corazón, lo sabes,
no está con el que triunfa o que lo espera, con el juramento
mercader
que acecha el buen provecho, se agazapa,

salta sobre la utilidad, que es su querida,

busca ganancia en el abrazo,
obtiene renta de las mariposas y pone rédito a la luz,
cobra recibo por los amaneceres milagrosos,
por la cambiante gracia del color
de una invisible rosa apresurada,
dulce y apresurada
como si fuese un hombre o una llama
o una felicidad humana: sí.

Mi corazón no está con el hombre que sabe
de la verdad todo lo necesario
para
olvidar el resto
de ella,
satisfecho del viento, poderoso del humo, canciller de la niebla, rey acaso,
pero nunca de sí.

 
Mi corazón está con el que un día,
quitado el brillo breve, retirada la gracia que hasta allí le alentó,
en bajamar hostil todo cuanto nos hace
dulce la realidad, leve la vida, adorable la luz,
sabe decir: “
no importa”.

 
Mi corazón está con el que entonces,
en el vaso que una mano de niebla le tiende entre la sombra,
bebe hasta el fin, con
lucidez,

sin amargura,
toda la hez del mundo.

 
Y luego, seriamente,
. . . . . . . . . . . . . . . . . .allá
en lo alto,
mira, con ojo nuevo,
el cielo puro.

 
      (Carlos Bousoño)
 
Imagen actual en establecimiento de la Oranian Strasse, Berlin [foto: MdlV]
 
  
 

10 comentarios:

  1. [HAGAMOS UN TRATO:
    Cuando sientas tu herida sangrar,
    cuando sientas tu voz sollozar,
    cuenta conmigo
    -de una canción de Carlos Puebla-...]

    Compañer@,
    usted sabe
    que puede contar conmigo,
    no hasta dos ni hasta diez
    sino contar conmigo.

    Si algunas veces
    advierte
    que le miro a los ojos,
    y una veta de amor
    reconoce en los míos,
    no alerte sus fusiles
    ni piense que deliro;
    a pesar de la veta,
    o tal vez porque existe,
    usted puede contar
    conmigo.

    Si otras veces
    me encuentra
    hurañ@ sin motivo,
    no piense que es flojera
    igual puede contar conmigo.

    Pero hagamos un trato:
    yo quisiera contar con usted,
    es tan lindo
    saber que usted existe,
    un@ se siente viv@;
    y cuando digo esto
    quiero decir contar
    aunque sea hasta dos,
    aunque sea hasta cinco.

    No ya para que acuda
    presuros@ en mi auxilio,
    sino para saber
    a ciencia cierta
    que usted sabe que puede
    contar conmigo.

    (¡Que bien dijo Mario, el Benedetti!)

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  2. Ojalá esos tratos cundieran, sí, aunque parecería que las personas nos empeñáramos en hacerlos casi del todo inverosímiles. ¡A cuántos obstáculos fantasmáticos nos hacemos receptivos, virtual mente, que luego nos ciegan salidas elementales en los dilemas de lo más real cuando eso tan bien podría seguir siendo sin traición de no habernos crecido la invención imaginada! Como el fatal e inevitable desenlace a tanto caso inmortalizado por el arte, del tipo de unos u otros montescos y capuletos... Pero pasemos a otro. Como el de cierta 'Elektra...' que a punto estamos de disfrutar en el Real:

    Antes de un definitivo "Schweig, und tanze! [Callad y bailemos!]"... aquel encuentro con El...la de O... sobrecoge, ¿cómo no?... Y Richard Strauss explayó tanto la música reveladora del sentido subyacente tras lo dialogado que su libretista, Hugo von Hofmannsthal, viose obligado a escribir más palabras -¡oh, parajoda!- con las que rellenar el tiempo necesario para desarrollar esos imprescindibles compases.

    Así lo puso, entre "Orest! Orest! Orest! / Es rührt sich niemand. O laß deine Augen / mich sehn! Traumbild, mir geschenktes / Traumbild, schöner als alle Träume [¡Orestes!, ¡Orestes!, ¡Orestes! / ¡Nadie se mueva! ¡Permite que tus ojos / me contemplen, imagen soñada, sueño que se nos ofrece, / imaginación, más bella que todos los sueños!]"... y "Nein, du sollst mich nicht umarmen! / Tritt weg, ich schäme mich vor dir. Ich weiß nicht, / wie du mich ansiehst. / Ich bin nur mehr der Leichnam deiner Schwester, / mein armes Kind. Ich weiß, es schaudert dich / vor mir. Und war doch eines Königs Tochter! [¡No, pero no deberás abrazarme! / Retrocede. Ante ti, siento vergüenza. No sé / qué puedes pensar de mi aspecto. / No soy más que el cadáver de tu hermana. / ¡Mi pobre niño! Sientes repulsión / ante mí, pero ¡yo fui la hija de un Rey!]":

    "Ach, hehres, unbegreifliches / und erhabenes Gesicht, / o bleib' bei mir! / Lös' nicht in Luft dich auf, / vergeh' mir nicht, er sei denn, / daß ich jetzt gleich sterben muß / und du dich anzeigst / und mich holen kommst: / dann sterbe ich seliger, / als ich gelebt! / Orest, Orest! [Oh, augustísimo inalcanzable / y sublime rostro, / ¡permanece junto a mí! / No desaparezcas en el aire, / no me abandones, salvo que éste sea / el momento de mi muerte / y vengas / para llevarme contigo: / en ese caso, moriré más dichosa / de cuanto lo fui en vida. / ¡Orestes!, ¡Orestes!]...".

    Sin embargo, cada intento por desarrollar lo auténtico tal como dase indefectiblemente suele desencadenar nuevos episodios indeseados de algunas expectativas (propias o ajenas) abocadas a esa tan torturante frustración en que toda la madurez personal parece resolverse. Como decíanos aquel profe de humanidades juveniles, "¡¡la vida, chicus!!"

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  3. En fin, que la pasión demasiado sostenida es muy mala consejera para el vivir... Pero no cunda el pánico; ayer desde nuestro Auditorio madrileño pudimos oir "Tabaré" de Juan Zorrilla de San Martín musicado por Cervetti:

    "Ay! Cayó la flor al río! / Derramó su perfume entre las algas. / Se ha marchitado, ha muerto. / Las algas la estrecharon en sus brazos de hielo... / Ha brotado, en las grietas del sepulcro, un lirio amarillento. //

    Como el pájaro canta en una ruina, / el trovador levanta / la trémula elegía indescifrable / que a través de los árboles resbala. / Cuando os siente pasar en las tinieblas / y tocar con las alas su cabeza / que entrega a los embates / del viento secular de las montañas, / sombras desnudas que pasáis de noche / en pálidas bandadas / goteando sangre que al tocar el suelo / como salvaje imprecación estalla, yo os saludo al pasar. //

    Duerme, hijo mío, entre las ramas / está dormido el viento. / El tigre en el flotante camalote / y en el nido los pájaros pequeños. / Duerme, hijo mío, entre las ramas / está dormido el viento. / Ya no se ven los montes de las islas: / también están durmiendo. / Han salido las nutrias de sus cuevas, / se oye apenas la voz del teru-tero. / Las tribus embriagadas, aullaban a lo lejos, / el aire con los roncos alaridos elaboraba quejas y lamentos. //

    (...) Duerme, hijo mío, mira entre las ramas, / está dormido el viento. / El tigre en el flotante camalote / y en el nido los pájaros pequeños. / Hasta en el valle duermen los ecos, duerme... / ¡Si al despertar no me encontraras / yo te hablaré a lo lejos! / Una aurora sin sol vendrá a dejar / entre los labios mi invisible beso. Duerme, me llaman... concilia el sueño. //

    !Yo formaré crepúsculos azules / para flotar en ellos, / para infundir en tu alma solitaria la tristeza más dulce de los cielos!"

    Ea, con salud.

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  4. No, en absoluto, que no siéntome de acuerdo con este concluir contra PASIÓN o/y por Ataraxias:

    Pero si el desideratum es obvio; aunque luego a ver quién pónele por tal cascabel a nuestros gatos... o cómo átame usted ese mosqueo por el rabo, ¿no?

    Hablan ya de la 'Inteligencia Emocional', ¡ábate! Mas como nadie ye, Objetiva mente, Racional en realidá sobre todo -ni tampoco debería ser, nunca, 'Sujeto pasivo y Paciente'...- el acierto pasaría por vivirnos mejor con PASIONES... mas RAZONANDO...

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  5. Sólo una puntualización sobre tu cita del fin de la ópera Elektra.

    Previo a dicho funesto desenlace de la protagonista expirando agotada entre sus éxtasis, danzantes ("Yo llevo la alegría / y bailo ante vosotros. / ¡A quien sea tan dichoso / como nosotros, / sólo le queda callar y bailar!"), le habíamos oído con Crisotemis: "Nuestro hermano está aquí, amor / fluye como el aceite y la mirra. / ¡Todo es amor! / ¿Quién capaz de vivir sin amor? / ¡Ah! ¡El amor mata! / ¡Mas nadie se muere / sin haberlo conocido antes!"...

    ¿No está bien claro ya?

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  6. Sí, pues por eso mismo, no conformarse:

    ¿Por qué negar, ni rechazar, la pasión? A veces toda la verdad está -solo- ahí, o en otras no racionalidades de Poesía, como en lo que rec@ntaba Clara Janés (tanto nos da si es más o menos real) =

    "Volvió a mi sueño / y con su beso blanco / lanzó una palabra / que alentó mis entrañas. / Y cada beso nuevo era / nueva palabra que anudaba / muñecas, tobillos, cabeza... / Y yo respiraba sólo por su boca. / Su cuerpo, lentamente, / con mi piel se fundía, / nuestros tejidos se mezclaban. / Y juntos flotábamos sin ser cada uno, / sino los dos en uno. / Mis ojos eran pozo de sus ojos. / Su pecho, sepulcro de mi pecho. / Y sin contacto ya con el espacio, / la insalvable distancia / era cerco a la cópula del alma. / Entre los sauces, / nos confundíamos / con la blancura de la luna, / como forma sonámbula."

    (de 'Los secretos del bosque'...)

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  7. Vale, no replicarete ya más aquí. Todo lo que tú quieras, pero conste -sin confusión- cómo "Il n'y aura pas d'amour hereux" [Brassens]... o que "Los amores perdíos son los mejores" [Lole y Manuel ]... A saber.

    Lo cual no quita para que tengamos el bálsamo de las artes como reanimador, más allá incluso de alguna otra erudita consolatio philosophiae. Oigamos, por ejemplo a Francis Cabrel o Bernard Lubat, con el instrumentista Michel Portal en sus músicas gasconas:
    www.youtube.com/watch?v=A_1GFgHn_D4

    JE SUIS D'ICI D'EN BAS / D'ici d'enfance de là / Je suis d'ici d'en moi / D'ici d'en haut en bas //

    Je suis d'ici d'en soi / D'ici d'en bouge de toi / Je suis d'ici d'en cas / D'ici d'en rouge de moi //

    Je suis d'ici d'en vie d'en faire jazzer / D'ici d'en délire de désir d'ici d'en l'art / D'ici d'en lit sonnant blues blanc //

    Je suis d'ici d'en vie d'en faire fader / D'ici d'en redire le plaisir d'ici d'en bas / Dissident dissipant bouge blanc //

    Je suis d'ici d'en bas / D'ici d'en prince de là / Je suis d'ici d'endroit / D'ici d'enfreindre de là //

    Je suis d'ici d'en d'âge / D'ici d'en langue des bois / je suis d'ici d'en gage / D'ici d'en gauche de toi //

    Je suis d'ici d'enfance sauvagement tendre / D'ici d'en courir le désir d'ici d'en l'art / D'ici d'en dixieland blues blanc //

    Je suis d'ici d'en son créolisons / D'ici d'en souffrir le plaisir d'ici d'en bas / Dissident dislaxons bouge blanc //

    Je suis d'ici d'en en âge / D'ici d'enceinte d'en base / Je suis d'hifi d'en sage / D'ici d'empreinte sauvage //

    Je suis d'ici d'en page / D'ici d'en crie et gage / Je suis d'ici d'en sciage / D'ici d'en torse d'en rage //

    Je suis d'ici d'en cage d'en faire fuguer / D'ici d'en respect de désir d'ici d'en l'art / Dissident dilatant blues blanc //

    Je suis d'ici d'ancien gascon cubain / D'ici d'en m'écrire de plaisir d'ici d'en bas / D'ici d'en disculpant bouge blanc //

    Je suis d'ici d'en froid / D'ici d'en prise d'effroi / Je suis d'ici d'en trop / D'ici du bas en haut //

    Je suis d'ici d'en barge / D'ici d'en crise en charge / Je suis d'ici d'en large / D'ici d'en long d'en marge //

    Je suis d'ici d'en jeux dits dangereux / D'ici d'en périr de plaisir d'ici d'en bas / Dissident disséquant blues blanc //

    Je suis d'ici d'en prise d'imperfection / D'ici d'en faillir de plaisir d'ici d'en bas / dis landons bouge blanc //

    Je suis d'ici d'en bas / D'ici d'en branche de lin / Je suis d'ici d'en poids / D'ici d'en nid en bois //

    Je suis d'ici d'en voix / D'ici d'en porte voix / Je suis d'ici d'en proie / D'ici d'en Uzestois //

    Je suis d'ici d'en semble d'en faire craquer / D'ici d'en souffrir le plaisir d'ici d'en bas / Dissident dissertant bouge blanc //

    Je suis d'ici d'en vers et contre chant / D'ici d'en rugir le désir d'ici d'en l'art / Dissident divaguant blues blanc.

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  8. Gracias, yo tampoco te responderé más entonces respecto a esto... Pero déjame que te cuente por acabar lo que dice una gran poeta ruso-finesa, Edith Södergran, en 'Sueños inquietos' (2006). Concluía:

    "No te acerques demasiado a tus sueños.
    Son el humo, pueden desvanecerse.
    Son peligrosos y pueden perdurar…"

    Naturalmente, algunas personas no podremos estar nunca de acuerdo; pues, al revés, nos parece casi un imperativo de consistencia personal el seguir a diario midiéndonos con esas asíntotas inalcanzables para no sucumbir antes de tiempo a la 'sensura' (o amputación castrante del sentido en el desear) que definió Bernard Noël...

    Pero quede reflejado en reconocimiento a esos avisos vuestros, también útiles con tal de que respeten sin desprecio ni ofensas o manipulaciónes cuanta verdad contradictoria quepa en quienes osan los riesgos del jugársela frente a lo azaroso de la vida.

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  9. Resumiendo: ni lo uno solo ni, tan poco, lo contrario. JMS lo resumía, muy bien dicho:

    "De vez en cuando la vida / nos besa en la boca / y a colores se despliega / como un atlas, / nos pasea por las calles / en volandas / y nos sentimos en buenas manos; / se hace de nuestra medida, / toma nuestro paso / y saca un conejo de la vieja chistera / y uno es feliz como un niño / cuando sale de la escuela. //

    De vez en cuando la vida / toma conmigo café / y está tan bonita que / da gusto verla. / Se suelta el pelo y me invita / a salir con ella a escena. //

    De vez en cuando la vida / se nos brinda en cueros / y nos regala un sueño / tan escurridizo / que hay que andarlo de puntillas / por no romper el hechizo. //

    De vez en cuando la vida / afina con el pincel: / se nos eriza la piel / y faltan palabras / para nombrar lo que ofrece / a los que saben usarla. //

    De vez en cuando la vida / nos gasta una broma / y nos despertamos / sin saber qué pasa, / chupando un palo sentados / sobre una calabaza."

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    Respuestas
    1. Hay de todo, no generalizarás diciendo verdad:

      "Yo NO soy de ese tipo de mujeres
      incapaces de amor y ternura.

      Yo sé lo que es el valor y lo que es la sangre,
      aunque odie el sacrificio y me repugne
      la vanidad que nace en la violencia.

      Quiero ser la mujer de un mercenario,
      de un poeta o de un mártir, es lo mismo.
      Y sé mirar los ojos de los hombres.

      Conozco a quien merece mi ternura"

      Amalia Bautista

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