El círculo vicioso del debate atosigante desde nuestros altavoces mediáticos, entre los mentideros públicos y reñideras portavocías partidistas, abrió alguna grieta estos últimos tiempos en usuales debates únicos (respecto a lo que acaso puedan adolecer las
Enseñanzas, de
religión o
lenguas cooficiales, pero no sobre otras Matemáticas -¡e, inclusive, Lecturas!- ni Ciencias en las que llegaríamos hasta ser
'penúltimos de la fila' internacional...) para de las
Pensiones acordarse:
Al no haberse actualizado -todas- las inflaciones del 2012 en las jubilaciones previstas para durante 2013, por Rajoy, oíamos que clamaban "
socialistas"... Y tampoco faltan "
populares" recordando cómo
ya se congelaron por completo las rentas para los jubilados otro año anterior, el 2011, con un decreto de Zapatero desde mayo del 2010. Pero -¡pasmosa mente!- tanto unos como los otros aceptan que la causa para tan antisociales 'recortes' proviene del 'no tener más presupuesto para sostener ese capítulo', destinado a este ingreso último de las personas trabajadoras... y deberse '
asumir esfuerzo similar -o aun sus pérdidas...- en el poder adquisitivo,
por todos', ante aquellas públicas 'insuficiencias financieras que resultan extremas e irresolubles' hoy aquí...
.
'ProgreSindicales&LiberalEmprendeores Agentes Sociales ke modera el Rey'
Al fin y al cabo, un artículo 31º de la Constitución de 1978 -no derogado ni reformado y, por tanto, en vigor aun- para este Reino de España rezaba -imperativo- que
"... todos contribuirán al sostenimiento de los gastos públicos, de acuerdo con su capacidad económica, mediante un sistema tributario justo e inspirado en los principios de igualdad y progresividad", ¿no? Pero mírese lo que -oportuno- vuelve a recordarnos Bruno Pérez:
< No es por hacer sangre, pero si usted le echa un vistazo a su nómina verá que todos los meses la empresa le retiene una cantidad que oscila entre el 15% y el 30%, en función, lógicamente, del tamaño de su sueldo. Ese pago por adelantado, que su empresa debe ingresar religiosamente todos los meses en la Agencia Tributaria, no le libra de tener que ajustar cuentas con Hacienda cuando llega el momento de la Declaración en el Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas hasta cumplir con sus obligaciones fiscales, que, según la normativa actual, pasan por entregar a Hacienda entre el 24,75% y el 52% de todo ingreso... el 56% si vive en Cataluña.
Eso es lo que le corresponde a usted por tributar como cualquier español en el IRPF. Si tuviera una Empresa, por el contrario, sólo le correspondería pagar a Hacienda el 9,4% ya no de los ingresos que genere en un año (como ocurre en el IRPF) sino de los beneficios que obtenga -y declare- como consecuencia de su actividad. Así se desprende de los
últimos datos publicados por la Agencia Tributaria, que hacen referencia a la recaudación por Impuesto de Sociedades en el ejercicio de 2010.
Ese año, las 590.000 Empresas (un 42% del total) que cerraron el ejercicio en números verdes declararon unos beneficios agregados de 164.164 millones de euros, de los que únicamente entregaron a Hacienda 15.419 millones, un 9,4% de sus -declaradas- ganancias totales. Las razones por las cuales un impuesto que sobre el papel debería gravar con un 30% los beneficios de las Empresas acaba ingresando únicamente un 9,4% de éstos son múltiples y de diversa naturaleza, e intentamos explicarlas en las próximas líneas.
Para los profesionales
en la Agencia Tributaria, inspectores de Hacienda, subinspectores e incluso algún que otro alto cargo, la actual normativa del Impuesto de Sociedades es lo más parecido a un queso emmental (resulta que el gruyere no tiene
agujeros) que hay en el marco tributario español. Una norma salpicada de huecos por los que se filtran millones y millones de euros.
Partamos de esos 164.164 millones de euros de ganancias declaradas por las Empresas, en 2010... El primer tajo llegó a la hora del determinar la base imponible, con la aplicación de lo que la Agencia Tributaria denomina en su informe "ajustes extra-contables" de naturaleza fiscal.
Estos "ajustes...", ¿qué son? En primer lugar, los derivados de la aplicación de convenios internacionales y, sobre todo, de los controvertidos créditos fiscales, esa suerte de cheques que se generan en los ejercicios cerrados con pérdidas y que permiten reducir la factura fiscal en los años de beneficios. Esas dos vías permitieron a las empresas reducir en 2010 en nada menos que 36.547 millones de euros la parte de sus beneficios sujeta a tributación, la disminución de la factura fiscal por este concepto más elevada registrada nunca por la Agencia Tributaria.
Además, hay que tener en cuenta el efecto de la consolidación de cuentas en empresas integrantes de grupos empresariales. Un mecanismo extraordinariamente complejo ideado para evitar que un mismo beneficio sea gravado dos veces, en la filial y en la matriz, pero que según fuentes de la Inspección se ha convertido en un pozo sin fondo para la recaudación del Impuesto de Sociedades. En 2010, este mecanismo permitió a las empresas "desfiscalizar", es decir, disminuir los beneficios sometidos al gravamen en 44.380 millones de euros.
El efecto conjunto de estos ajustes 'técnicos' redujo en 2010 en casi un tercio la cifra de empresas con beneficios obligadas a tributar por el Impuesto de Sociedades, reduciendo este número de 589.922 a 422.070. Es decir, que ese año sólo pagaron el Impuesto de Sociedades una de cada tres empresas españolas y apenas dos de cada tres entre las que cerraron el año con beneficios. De este modo, lo que en principio eran unos beneficios globales de 164.164 millones de euros se quedaron a ojos de Hacienda en 83.238 millones, un 49% menos.
Esa base reducida es sobre la que se aplica el tipo legal del impuesto, ese "30%", que se convierte en otros menores ("25%, 20% ó 10%"), según aquellas situaciones excepcionales relacionadas con tamaño o naturaleza de la actividad empresarial que recoge la normativa del Impuesto de Sociedades. En 2010, estas excepciones dejaron el tipo medio legal del Impuesto de Sociedades en el 27%, que fue el que se aplicó sobre esos 83.238 millones para determinar la cuota íntegra del impuesto: 22.421 millones de euros.
Si ésta fuera la cifra final ingresada por las empresas en las arcas de Hacienda, todavía habrían pagado un 13,6% de los beneficios reales obtenidos en el ejercicio... pero es que aquí no han acabado las rebajas. A las empresas les queda todavía una carta que jugar: las deducciones fiscales. Ese año 2010, las empresas aprovecharon el abanico de deducciones, bonificaciones y reducciones existentes en el Impuesto de Sociedades para aligerar su factura fiscal en otros 7.000 millones de euros.
Y eso que el uso de las mismas ese año no fue particularmente intensivo. Los datos de la Agencia Tributaria muestran que en 2006, las compañías españolas llegaron a ahorrarse 15.520 millones de euros por esta vía. Para poner ese ahorro en perspectiva baste decir que la recaudación final obtenida por Hacienda en 2010 fue de 15.419 millones de euros. Quizá ahora sea más sencillo entender por qué la recaudación por el Impuesto de Sociedades cobrado se desplomó hasta un 70% desde el inicio de la crisis. >
Pero a nosotros, la muy mayoritaria Ciudadanía que para nada ejerce de 'contribuyente al Erario' tan rácano como sí puede [no]hacerlo ese privilegiado colectivo empresarial, sólo
SUBEN LOS IMPUESTOS Y LAS TASAS PERSONALES (de Renta, Valor Añadido, etc.) mientras tanto... Si bien, como ya estaba formulado aquí hace tiempo, lo -en la realidad-
"Suicida... es no subir este Impuesto de Sociedades..." hoy únicamente cobrado por un tercio de sus tipos nominales...
.