En ruta entre Barcelona y Bilbao recala hoy a Madrid para sólo efímera pasada durante 72 horas un suceso muy especial (es decir 'grandioso e íntimo, poniéndonos piel de gallina') del gran demiurgo escénico de la Creación, aquel Uwe Scholz prematuramente perdido, ahora repuesto en danza por su Oper Leipzig Ballet con los aforos agotados: o sea, el montaje urdido en torno y so pretexto de "Die Große Messe" ante cuyo tan luminosísimo como sacramental acontecimiento -mozartiano más que nada, pero no solo- acabamos de disfrutar la ocasión extraordinaria del en Canal tener abierto acceso a los últimos ensayos generales...
¡No será episódico ni aun lamentable, sino más bien central para nuestra vida, lo del encarar desconcierto y afrontar pérdida sobrellevándolos entre los gozos de vivir! Como pretendería esta '...Gran Misa', cuyas espiritualidades y complejidad técnica la convierten en obra "impresionante, un espectáculo total que une canto, poesía, ritual y baile" según el director de los Teatros... que nos la trajo, Albert Boadella.
Este gran espectáculo que trabaja el Ballet de Leipzig une músicas debidas a una Opus KV 427, la Misa Grande en Do menor de Wolfgang Amadeus Mozart, con piezas de Arvo Pärt, Thomas Jahn y György Kurtág, más poemas de Paul Celan y la ejecución en directo de la Joven Orquesta y Coro de la Comunidad de Madrid. En la versión de Scholz, las partes no escritas se reemplazan por cantos gregorianos y música contemporánea, una especie de "collage" de grandes contrastes que sólo pretenden destacar el concepto.
El director musical, Mario Schröder, nos explica que -aunque su compositor se habría basado en unos textos latinos inequívocamente creyentes a los que introdujo elementos de inquietud "sembrándolo todo de dudas y zonas oscuras" o creando incluso algún sentimiento contrario al texto original- Scholz retoma esta dicotomía para darle otra vuelta de tuerca: "A través de su coreografía se plantearán las preguntas más fundamentales, entre ellas, si existiere... posibilidad para vivir en paz o si hay lugar a la esperanza; y todo ello sobre recursos coreográficos enfrentando al espectador con esas cuestiones, porque ninguna obra de arte nos da respuestas"...
El director musical, Mario Schröder, nos explica que -aunque su compositor se habría basado en unos textos latinos inequívocamente creyentes a los que introdujo elementos de inquietud "sembrándolo todo de dudas y zonas oscuras" o creando incluso algún sentimiento contrario al texto original- Scholz retoma esta dicotomía para darle otra vuelta de tuerca: "A través de su coreografía se plantearán las preguntas más fundamentales, entre ellas, si existiere... posibilidad para vivir en paz o si hay lugar a la esperanza; y todo ello sobre recursos coreográficos enfrentando al espectador con esas cuestiones, porque ninguna obra de arte nos da respuestas"...
Al fin de dos horas largas -mas transcurridas como en un intenso e imperdible suspiro- con escogidas palabras del poeta, o cronista para... "la desolación..., se nos anuncia después de tantas espinas la llegada de una rosa blanca que se despliega ante nuestros ojos: brazos estambres, cuerpos pétalos y toda su fragancia... Invitación al ascender, de nuevo; pero inevitablemente regresarán otra vez la soledad, la tumba y la muerte.
'Nadie nos volverá a amasar de tierra y barro,
nadie conjurará nuestro polvo.
nadie conjurará nuestro polvo.
Nadie.
Loado seas tú, nadie.
Por tu amor queremos
florecer.
Hacia
ti.
Una nada
éramos, somos, seremos,
foreciendo:
la rosa de nada,
la rosa de nadie.'
(P. Celan) ..."



