jueves, 15 de julio de 2010

Sobre serenidades del Ánim@... [¡año 53 d.C!]

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Vivir -sin matar el tiempo que tenemos y sorteando locuras del medio ambiente a la moda- es principalísimo arte que precisaría ocuparnos, hoy tanto cuanto ayer, antes de todo. Cada cual debe intentar solo su tarea, como mejor sabe, con ciertas dosis de ambiciones; así se hará, según -e incluso mientras- puédase, para disfrutarlo: a veces nos ha venido alguna buena música regalada por tal caminar hacia la paz... y bastantes más, en pos de dicha conciencia, unión o yugo que ante/bajo/entre/sobre/cabe naturaleza somos, nadie necesita ni siquiera eso.
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Otro finde reciente (por ejemplo, el último sábado día 3) salían de nuevo al orear unas cuantas personas celebrando ese simple misterio aquí ahora reeditable, tras algún verdadero 'buen vivir' en amistosas compañías [no estuvieron cuantas -real mente...- suelen ser pero sí que todas las asistentes lo eran...], reunidas por 'GASTRO-TREKKING' final del curso; y desde puerto del Paular (o Cotos, entre Montes de Valsain, para Real Sitio en la Granja de San Ildefonso) encaminaban paso hacia las lagunillas Los Pájaros, junto a risco de Claveles, en su más próximo alto destino del Peñalara.

Los campos despliegan este año aun rebosantes con verdor, fragancias y trinares muy previos a la sequedad agostada de crudos veranos imaginables para los climas continentales; gracias al agua que generosamente sigue llegándonos, así por tierras como en el cielo. No inquietaba la meteorología, cambiante durante horas; e incluso al final aparecieron las riberas prometidas de La Isla con sus arroyos Angostura y Guarramillas, que alumbran al Lozoya...

Objetivo primordial fue conmemorar, del modo que se merece, la sabiduría legada por nuestro andalusí mentor para el caso [palabras finales -con 1.957 años- ‘De la serenidad en el alma’]:
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“ (…) Hay que seleccionar sobre todo a las personas, por ver si merecen que invirtamos en ellas alguna parte de nuestras vidas, y si el sacrificio de nuestro tiempo llegará hasta ellas; pues hay quienes, encima, nos imputan nuestros favores como deudas. Pero nada podría recrear tanto el espritu como la leal y dulce amistad. ¡Qué dicha tan grande cuando tienes amigos en cuyos corazones bien dispuestos cualquier secreto puede guardarse a salvo, cuya conciencia temes menos que a la tuya, cuyas palabras mitigan tus preocupaciones, su parecer aclara tu decisión, su ánimo disipa tu tristeza, y sólo el verles una alegría es! Naturalmente que los escogeremos (…) y en la medida posible pondremos cuidado de ganarnos a los menos corrompidos: germen para la enfermedad es mezclar lo sano con enfermos.

Pero tampoco puedo aconsejar que busques un Sabio y sólo de él amigo hágaste; pues ¿dónde vas a encontrar a ése que llevamos tantos siglos buscando? Valga como lo mejor el menos malo… Difícilmente tendrías oportunidades de alguna elección más feliz, si entre los Platones, los Jenofontes y aquellas multitudes de la camada Socrática buscases los buenos amigos, o si tuvieses a tu disposición la generación de Catón, que produjo un gran número de dignos para nacer en su siglo… Hoy, en cambio, con tamaña carestía de hombres de bien, hágase la selección menos enojosa; pero evítense sobre todo los tristes y que se lamentan de todo, a quienes cualquier pretexto les parezca siempre bien para quejarse. Por benévolo y fiel que sea, un compañero trastornado y protestando por todo es enemigo de la tranquilidad (…)

Y hay que pasear a pleno campo para que, a cielo abierto y al aire libre, el alma se agrande y se eleve; de vez en cuando un viaje, porque la ruta y el cambio de paisajes darán vigor, así como un banquete y una bebida más copiosa (…) Al inventar el vino se le llamo Líber no porque suelta la lengua, sino por cuanto libera el alma de la esclavitud de sus preocupaciones y reafirma, fortificándola; y le da nuevos bríos para cualquier empresa (…) aunque no hay que hacerlo a menudo, no vaya a ser que la mente adquiera mal hábito; pero no obstante de vez en cuando hay que dejarla salir hasta alcanzar su euforia y libertad, alejando por un momento la triste sobriedad.

Pues, tanto si le creemos al Poeta griego –‘...de vez en cuando, es agradable estar loco…’- como a Platón –‘en vano llamaba un cuerdo a las puertas de la poesía…’- o según Aristóteles sentó ya -‘ningún talento fue grande sin alguna dosis de locura…’- sólo el alma perturbada podrá decirnos algo mejor y superior a los demás. Después de que desdeñó lo vulgar y lo habitual y con un instinto sagrado se elevó hacia las alturas, entonces por fin cantó algo demasiado inédito para la boca de un mortal. No puede alcanzarse nada sublime ni situado en lugares escarpados mientras en sus cabales esté. Conviene que salga de la ruta habitual y se desboque, y muerda los frenos y arrastre a su jinete y lo lleve a donde habría tenido miedo de ascender por sí sólo.
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Aquí tienes, queridísimo Sereno, qué cosas pueden salvaguardar tranquilidad; cuáles restablecerla, cuáles hacer frente a los vicios que invaden el alma. Pero ten muy presente que ninguna de ellas es lo bastante eficaz, para quienes conservan un bien tan frágil, si con una siempre atenta y asidua ronda no se custodia el ánimo propenso al desfallecer.”
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[L.A Seneca, el Joven (Córdoba –Hispania, año 4- a Roma, 65), en su obra ‘De tranquilitate animi’: epistolar…]
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Válganos por ahora, pues; como aperitivo ante otros placenteros alimentos que -para sana mens, in sano corpo...- de nuevo habrán de seguir aderezando más nuestros días o noches en el próximo curso, también: ¡mas con, siempre, mucha salud y una muy bien resuelta determinación...!
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4 comentarios:

  1. Este año es especial. El verdor que desprenden las fotos es imposible de ver en años anteriores, por estas fechas.
    Jornada gastro... ya veo la mesa puesta.
    No veo a Cive, o no lo reconozco... considerando las fotos que me envió.
    Agradable encontrarme el monte aquí, sorpresivo.
    Besos nocturnos: PAQUITA

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  2. Sí, Caminante, ya díjose de las personas en marcha cómo "no estuvieron cuantas -real mente...- suelen ser pero sí que todas las asistentes lo eran": arrieritos somos y aun duramos, o sea, que con cualesquier otras tareas in itinere de nuevo hallarémonos.

    Abrzzz de los foros, calurosos, a la serranía!

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  3. Muy agradecida por la cita que nos libraría del sambenito ése sobre que nuestro gran Maestro, cordobés, predicó una suerte de ataraxia pasota: conformada con hacer MÚ pasivo al decir el OMM... ante cada desventura -o nuevo atropello- que nos venga. Ahí está una fuente; y poco muestra tener que ver su SENEQUISMO con dicha simpleza.

    Concha.

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  4. ¡Si, muy bien; pero al fin lo más importante continuará siendo solo que (según explicó L. A. Seneca) 'no hay nunca otro destino como las personas'...

    O también podríamos retenerlo (con otras palabras, de L. E. Aute...) en lo del 'que a tus pies, y desde la cabeza, sueño hacer algún largo viaje'...!

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