viernes, 29 de noviembre de 2013

Deber ser maestros de sí mismos [y ‘…nada tan útil como estas artes inútiles’]: diario de Otoño


Pocas cosas pueden sentirse de más valor que algunas oportunidades del compartir cualesquier confidencias por quien veamos adelantarnos en el recorrido de la edad con experimentados y serenos aciertos. Como cuando hemos escuchado a Salvador Pániker respondiendo sobre sus penúltimas páginas recién publicadas con las Memorias del "Diarios de otoño", que Matías Néspolo titula 'En el arte del Vivir, uno tiene que ser el Maestro de sí mismo'...

 
[Ingeniero, filósofo de un misticismo sin dios, fundador de la editorial Kairós, presidente de la asociación Derecho Morir Dignamente (DMD), introductor del pensamiento oriental... Incluso llegó a ser el diputado más fugaz en la historia de nuestra democracia, sólo 24 horas en su escaño a comienzos de la Transición. Y hoy es un venerable maestro, aunque no quiera. A los 86 años parece haber encontrado su ‘kairós’ finalmente: “Estoy en la edad en la que uno se pregunta en qué cosas creer de verdad. Tocando madera, creo que un poco más sabio que antes lo soy, sólo un poco. Porque ya no tengo algunas servidumbres de juventud, cuando era más ambicioso o trepador”, confiesa.
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Pániker se considera un tipo afortunado. Cree que su longevidad es una “cuestión de genes y de buena suerte”, ayudada por la “vida higiénica” sin alcohol ni tabaco que procura, para no seguir la senda de algunos “amigos de generación, como Carlos Barral o Gil de Biedma, que se autodestruyeron”. Cosa que le permite mantenerse activo, sigue escribiendo sus diarios y confía en publicar nuevas entregas. La de ahora supone una suerte de culminación de su pensamiento forjado en la materia cotidiana, que iniciara con los anteriores ‘Cuaderno amarillo’ (2001) y ‘Variaciones 95’...]

- Siempre he querido vivir y escribir a un tiempo. Otros grandes escritores como Pessoa o Borges no vivieron; a mí me interesaban las dos cosas. Y para eso la fórmula más pura del dietario, primera persona del singular en presente del indicativo, es muy buena. Yo la aconsejo, porque tiene unos efectos terapéuticos clarísimos generalmente: ni acertamos al verbalizar nuestras emociones... o sentimientos, que son otras emociones más elaboradas ya conceptualmente, ni siempre sentimos aquello que creemos sentir... Y el hábito de escribir un diario te brinda ese factor terapéutico de acertar. Eso es base para la 'Inteligencia emocional'; de lo que hablaba Goleman, al que trajimos a España con Kairós hace algunos años.
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He ahí a Lune hoy viviendo su rincon del jardín     
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- Sí, hay bastante de recapitulación o lo que lo llamo escritura holográfica: que en cada fragmento esté todo tu pensamiento entero. No sigue una idea fija, sino una serie de flashes de mi ‘paideia’, en la que preconizo tres cosas que me parecen fundamentales: curiosidad intelectual que te mantenga vivo el espíritu crítico; la fe o lo que defino como una confianza en la realidad que no te es hostil y, sobre todo, que te enseñen a aprender a aprender. Si tienes esas 3 cosas, cualquier Universidad es un trámite. Y como yo mismo a veces olvido algunos temas que ya he tratado en otros libros, repito e insisto en las cosas que siempre he predicado en la vida: como la ‘retroprogresión’, alguna ‘religión a la carta’, el hacer a cada momento lo que veas que tienes que hacer, un diluir el ‘ego’...
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- La figura del ‘gurú’ me resulta bastante antipática. Reclamo que cada uno haga su propia síntesis, no quiero ser maestro de nadie; pero hay gente que necesita maestros, esto es inevitable. También hay cosas, como aprender a tocar el ‘sitar’, que requieren un maestro y un discípulo. Sin embargo, en lo realmente importante, como el arte de vivir, uno tiene que ser maestro de sí mismo. El propio Buda ya lo dijo: “Sed lámparas de vosotros mismos”. Yo no he tenido muchos maestros, de hecho soy un autodidacta. En mi época tan oscura de estudiante no había muchos. Aranguren y pare de contar. Sí he conocido algunos en California, como Alan Watts o Norman Brown, que me los traje como editor.
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- En la filosofía, que hoy es casi un género literario, no puedes hacer filigranas, tienes que ser transparente. Pero es verdad, reconozco en mí una tensión entre dicho rechazar el lenguaje dualista y la necesidad del expresarme con claridad. Para superar el dualismo me han influido las filosofías orientales. La ‘no-dualidad’ es un concepto claramente hindú y yo lo recojo. También lo hacen algunos artistas y científicos, como Schrödinger en la mecánica cuántica. Yo no acepto la distinción entre ciencia y arte, van por camino distinto pero intuyen finalmente algo parecido.
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Nieves primeras, ahora por la hoya de San Blas, hacia el circo del Mediano
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- Jung decía que la primera mitad de tu vida la tenías que dedicar a construirte un ‘ego’ fuerte, y la segunda mitad, a deshacerte de él. Yo lo he intentado, ahora tengo menos que antes. No brillantez ni originalidad, sino que quiero ser real y originario. Se dice que filosofar es prepararse para la muerte, y no lo entiendo así. Como decía Epicuro, “cuando yo estoy, la muerte no está y cuando la muerte está, yo no soy”. Eso te inmuniza contra la muerte. El que la teme es nuestro ‘ego’; se puede superar ese miedo, superándolo a él... Yo no le temo a la muerte, le temo a la vejez y a la decrepitud.
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- Antes me definía como un agnóstico con cierto oído para la transcendencia, pero la muerte de mi hija me ha vuelto todavía más agnóstico que melómano. La muerte para mí ha sido un trasfondo de despedida permanente. Me gustaría morirme de repente y a solas, como los elefantes o los japoneses que se iban al monte. Y luego que me incineren.

- Fue un avance aquel Código Penal del 95 que despenalizaba la ‘eutanasia pasiva’, pero despenalizar las activas y voluntarias aún está muy verde, y con el PP en el Gobierno todavía más. Al principio teníamos en contra a la Iglesia, a los médicos y a los juristas. Ahora sólo a la Iglesia y a los médicos en un 50%. Es muy importante su posición. Holanda consiguió ley de la Eutanasia porque un 80% de los médicos estaban a favor. Es uno de los derechos humanos de primera generación, para mí lo deseo por si algún día estoy decrépito o inhabilitado. El suicidio racional es una herencia estoica que, incluso dentro del catolicismo, ya predicaba Tomás Moro.

- El nuevo Papa me parece una figura apreciable, solo tiene un defecto: es ‘católico’ (dicho con risas)… Sería bueno que la Iglesia se abstuviera de hablar sobre algunos temas secularizados en los que ya no tiene competencia; al parecer es lo que Francisco está procurando hacer. La confianza en la realidad o un sentido del misterio podría ser el profundo mensaje religioso de la Iglesia; en lugar de meterse, por camisas de once varas, en que si ‘el condón sí o no…’ Es grotesco.

- Sí, hay un nihilismo latente en mi pensamiento; y lo hay en toda mi generación, que se aferraba al arte o la poesía para superarlo, como Castellet. Pero yo le intento aplicar el antídoto del Taoísmo, un misticismo materialista. Vivo la situación actual con cierta preocupación. Soy un defensor de la Transición, creo que fue una obra que se hizo con bastante sabiduría, pero ahora noto, además del deterioro económico, también el institucional y político y no veo grandes figuras.
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Saludando, sola mente, al Sol en vestíbulo del nuevo Delhi Airport
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- Soy políticamente moderado, de centro izquierda, partidario del pacto y del consenso. He aprendido que cuando vienen las palabras con mayúscula empiezan los crímenes: Patria, Partido, Revolución… No soy fanático de nada y, como cosmopolita, las identidades nacionales me cogen de una manera muy penúltima. En un momento en el que las fronteras caen, no tiene sentido levantar nuevas. Estoy convencido de la necesidad de un pacto y creo que habrá de venirnos: la cosa no puede seguir así, hay mucha visceralidad por encausar; aun cuando reconozco que aquel “café para todos”, lo más criticable de la Transición, no fue una buena fórmula.
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- En el fondo de nuestro corazón no hay ninguna ley moral como creía Kant, quizá solo perplejidad y vértigo. Perplejidad, desde luego, sí. ¿Quién no está perplejo frente a la realidad? Digo en algún lado que realidad produce estrés. Más aún para los que tenemos el sistema neurovegetativo averiado, como es mi caso, para los que somos más perceptivos, hipersensibles y soportamos peor el dolor. Pero es verdad que he sustituido el vértigo por una cierta serenidad: el Taoísmo y, sobre todo, el Zen me han ayudado mucho en esto. Una serenidad que debería estar al alcance de todas las fortunas.

- ¿Qué es el Zen?: pues, una nube en el cielo y una jarra de agua. Alan Watts decía que “la vida no es problema ninguno por resolverse; sino, más bien, alguna realidad a experimentar”. El que vive plenamente no se pregunta por el sentido de la vida, ni se preocupa por lo que le pase después de muerto. Los existencialistas como Sartre o Camus decían que nuestro sentido hay que crearlo o inventarlo; yo en cambio creo en el experimentarlo, de una manera no verbal. La música de Juan Sebastian Bach, que es una de mis grandes pasiones, no tiene ningún mensaje ni sentido alguno, va más allá.

- Pero, entonces, ¿esa trascendencia, por la cual aguzar el oído y en que creer, es quizás tan solo alguna pura inmanencia del aquí y ahora? Yo no lo formularía en esos términos, pero bien se puede decir así, es correcto. La trascendencia también es inmanencia…
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Por eso debemos permanecer siempre atentos ante las enseñanzas que -bajo luces del criterio propio, siempre, mas consciente sobre "la utilidad de lo inútil"...- puedan acabar llegándonos desde quienes, como aquel P. Ovidio Nasón de las 'Pónticas' citadas en el título, ya lograron esclarecimientos mayores:
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4 comentarios:

  1. Una y otra vez, es necesario que te recluyas en las montañas profundas y valles escondidos para restaurar tu vinculo con la fuente de la vida.
    Inhala y déjate elevar hasta los fines del universo; exhala y trae al cosmos de vuelta adentro.
    Luego respira todo la fecundidad y vibración de la tierra. Finalmente, mezcla el aliento del cielo y el aliento de la tierra con el tuyo, tornándote así el Aliento de Vida mismo.
    Ueshiba.

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    1. ¡Qué oportuno ese citarse -Anónimo- al gran Morihei Ueshiba del cual oímos ya que "para practicar [sus] artes de Aikido, plenamente, debemos calmar el espíritu y regresar al origen.

      Limpiar cuerpo y espíritu removiendo malicias, egoísmo y deseo.

      Ser siempre agradecidos por dones recibidos del Universo, de nuestra familia y la Madre Naturaleza o los otros, semejantes, Seres Humanos"...!

      Pues eso, al origen, con agradeccimiento; nada más, ni menos.

      M

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  2. “No podrá entenderse nuestro mundo sin sustituir concepto lineal o simplista del progreso por el más caótico y complejo de RETROPROGRESO; toda historia de la ciencia e incluso cultural pasa por parcelación y alejamiento del origen que retroalimenta impulso paradójico de recuperar origen perdido: cuando adulta se torna también abstracta o, a fuerza de compartimentar parcelando realidad para lograr formalización que permita tratamiento formal (lógico, matemático, etc.), se aleja de lo no-dual originario. Mas eso explica que bajo las aventuras del conocimiento lata un aliento ‘místico’, devolver las cosas a su no-dualidad original. Complejidad creciente y Gravitación hacia el origen, 2 caras del mismo proceso. Procede sustituir mito canceroso del Progreso por noción más ambivalente.

    Tomar conciencia de que donde un avance no es retroprogresivo los costes exceden a su ventaja: una sociedad informatizada que no sirve a recuperar ciertas virtudes preindustriales tampoco vale mucho. Antes de inventar reloj y calendario el hombre no tenía obsesión del tiempo que pasa generando angustia; si algún sentido tiene un mundo en informatizada sincronía es recuperar vieja sabiduría SIN TIEMPO de las cosas, vivir presente diariamente reinventado. En la era retroprogresiva todo tiende a ser híbrido, a la vez innovador y tradicional, superado el espejismo historicista del tiempo lineal: no es que haya entrado en crisis concepto de razón y progreso, se complejizó. La modernidad agoniza y ante su crisis no sirve respuesta parcial del neofundamentalismo ni posmodernismo predicando fin de la historia. Aproximarse al origen abierto e incertidumbre futura, clave que la época reclama.

    Retroprogresión, posmodernidad, balbuceo de una edad por fin pluralista sin discurso totalitario ni síntesis suprema, donde recuperar formas del pasado se concilie con irrupción de nueva tecnología; pacto fértil entre complejidad y origen. Terminó la identificación del XVIII entre devenir histórico y progreso, falso antagonismo de lo nuevo (revolución) y antiguo (reacción); incluso los ilustrados, redescubriendo idea de naturaleza y mito del ‘buen salvaje’, compensaron su progresismo aun con cierta regresión. El XIX fue de la historia. Lamarck y Darwin, con distinto modelo, coincidieron en descubrir evolución. Pero con el concepto de la ENTROPÍA comenzó crisis del progresismo. En física, biología, psicología, ciencias sociales, descubrimos ambivalencia evolutiva: junto a empuje ascendente, gravitación hacia el origen. Konrad Lorenz: cuando se produce demasiada mutación sin el correspondiente conservar pasado, salen monstruos: por pérdida de genes o tradición, falla su mecanismo.

    ¿Qué prohíbe conciliar a Nietzsche y Heidegger con discurso de las Luces? Por modelo retroprogresivo no tener, Habermas acusó a la posmodernidad de mero regreso a premodernidades. Nada impide conciliación ambivalente. Ser retroprogesivo se define por sentirse a la vez secular y resacralizado, abierto a las aventuras de la razón y al misterio del origen. Retroprogresivo modelo de salud y equilibrio, simultáneo. "Cuanto más hondas RAÍCES más alto el árbol", Nietzsche. Animal retroprogresivo es el que se diferencia en ambas direcciones, a la vez que se seculariza y fragmenta va recuperando raíz. En términos de psicología profunda: primero, del inconsciente; luego, el cuerpo; y su medio ambiente; finalmente, la totalidad. Sabe que puede construir un ego fuerte y racional y al mismo tiempo restaurar conciencia mística atrofiada, o ‘advaita’ del hinduismo.

    No vale sustitutivo; la política, por ejemplo, que ha sido gran religión de modernidad: reducida en proporción más modesta, deja campo abierto a profundizar en lo ‘religioso’, lugar del arte y asombro. En resolución, genuino progreso es retroprogresar; ascendente/descendente dialéctica, movimiento espiral hacia origen y complejidad, lo individual y colectivo, espíritu y materia. Por tal esquema, en momento que a la biotecnología plantea desafíos estrictamente inéditos, será muy oportuno constituir nueva teoría de RETROEVOLUCIÓN”

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    1. Gozo renovado del compartir tan bien esto de Panikkar, Salvador: ¡Gracias, de veras, Mario!

      E -igual mente, podríamos aprovechar para recordar algo más -no menos básico: 'Saber vivir, saber morir'- por su hermano, Raimon: http://youtu.be/3afo7tSAkxo

      [ Correspondo con otra cita puede que un tanto complementaria, en este caso del fígaro David Jiménez desde su recomendado 'El lugar más feliz del mundo', por si aca... =

      "Quizás hay lugares a los que no se debería volver. Los visitaste tiempo atrás, guardas un recuerdo de cómo eran, de cómo eras tú cuando estuviste en ellos, y al regresar te das cuenta de que todo ha cambiado. El lugar. Tú.

      La nostalgia es una pésima compañera de viaje. Te distrae de lo nuevo. Te arrastra a lo conocido. Y, una vez allí, te susurra con malicia: '¿Te das cuenta? Nada permanece'..." ]

      Ea, con Salú y ale...
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