¡Ojalá manifestarnos, por 'Papeles a todos', lo resolviese!
Tras tanta promesa 'buenista' incumplida por Alemania o demás, la Gran Coalición Social-Conservadora Europea [con Jefes del Estado y de Gobierno supuestos 'progresistas' ya en el Poder –tanto exclusivamente cuanto coaligados, hoy…- para Suecia, Rumanía, Portugal, Luxembourgo, Lituania, Italia, e Irlanda, Holanda, Francia, Finlandia, Eslovaquia, Dinamarca, Austria o Alemania...] decide subcontratarle a Turquía cual nuevo 'Guantánamo' alegal, 'externalizando' ahora lo que dejó antes acumular como "el problema de los refugiados" dentro de su 'fortaleza' con perímetro fronterizo correspondiente al Tratado Schengen...
"Abrir puertas a todo quien quiera venir no podemos. Aquí Merkel se ha equivocado", aseguraba ya meses atrás Jürgen Donges -catedrático emérito en Ciencias Económicas y director tanto para su 'Instituto sobre Política Económica' como del gran Otto Wolff Institute for Economic Studies en la Universidad de Colonia- referente a la "crisis migratoria" que sufre nuestra UE.
Según su análisis, para la Unión Europea esta crisis es una prueba de fuego sin precedentes históricos y aun muchísimo más exigente que gestionar la otra "crisis griega", hasta el punto de que "nos jugamos la supervivencia para esta UE actual si no reaccionamos en formas adecuadas".
El prof. Juergen B. Donges, que ya presidió el 'Consejo de Sabios' expertos económicos asesor para la Cancillería en Alemania recordaba (durante su más reciente aviso ante la madrileña Fundación Rafael del Pino) cómo los refugiados no constituyen hoy ningún colectivo homogéneo, sino encajado entre cada una de las 3 siguientes categorías:
1) las gentes perseguidas por causas de políticas, religión o raza, que son las únicas con derecho al asilo político;
2) otras personas que huyen desde situaciones en guerra o del terrorismo y a las cuales por razón humanitaria se les ayuda pero no tienen derechos para dichos asilos hoy;
y 3) quien por motivos económicas emigre (siendo, estos últimos, el grupo más importante de todos) ahora, todavía.
Según el muy conspicuo teutón -aunque sevillano, de cuna- Donges, nuestros Gobiernos tienen que hacer un esfuerzo para distinguir entre cuáles grupos están los distintos inmigrantes. Y recordó cómo, en el caso de los emigrantes económicos, las personas tienen derecho al abandonar sus orígenes; pero no a ser solo acogidos en el país que cada cual quisiere.
Este reconocido economista desglosó hasta qué punto la emigración tiene sus consecuencias económicas. Donges señaló, primero, el coste que suponen tales inmigrantes a sus países de acogidas: con alojamientos y rentas para subsistencia, servicios públicos, etc. Por tal sentido, esta crisis migratoria que sufre la Unión Europea supone un peligro al cumplir los objetivos del ajuste fiscal por parte de los diferentes Gobiernos, y algunos ya empiezan a utilizar cualquier excusa sobre sus crisis para relajárselos. Para Donges, ello supondría "una recaída en los comportamientos que nos llevaron hasta la Crisis".
No obstante, Donges también reconoció que la inmigración tiene más efectos positivos. A corto plazo, explicó que su gasto público adicional, más el consumo e inversiones privadas que se ponen en marcha expanden la demanda interna. Donges cifraba en 0'2% del PIB tal aportación a crecimientos económicos de Alemania, en 2015 y 2016, por esas avalanchas de inmigrantes que ha estado recibiendo.
A medio plazo, este economista cree que los países de acogida pueden ser ganadores, en la medida del que los refugiados tengan una cualificación profesional; porque así aumentarían la fuerza laboral y el número de cotizantes a su Seguridad Social. El problema es que la mitad entre todos ellos tienen un nivel de su escolarización mínimo, y apenas aportan al bienestar general, apuntó. Los países de acogida, por ello, solo se beneficiarían con tal llegada de emigrantes si se aplicare alguna política para la inmigración, explicó.

En este sentido, Donges abogaba por las existencias de restricciones, pues aún es limitada la capacidad para el absorber inmigrantes; sobre todo, debido al mercado laboral. Además, buena parte de quienes vienen hasta la Unión Europea no tienen disposición para integrarse a la sociedad que los recibe, indicó.
Para Donges, necesario será que la UE adopte una política de inmigración común; porque la presión de las olas migratorias no es puntual. Esa política debería basarse desde varios pilares. En primer lugar, registrarse cada persona en aquel país por el cual entre hasta la Unión Europea; dotándoles para ello, si es necesario, de ayudas económicas a esos países.
Además, propuso que nuestros Gobiernos distingan entre los 3 grupos de refugiados. En su opinión, cuando se trata de personas con derecho al asilo, los sistemas de acogida en cada país deberían tener esos mismos criterios. También debería establecerse para este tipo de refugiados un sistema del reparto entre los países pertenecientes a la UE, acorde con su PIB y población, explicó.
En el caso para refugiados procedentes desde zonas en conflicto recibiendo ayudas humanitarias, Donges defendió que la Unión Europea debería definir y regular un sistema con protección temporal al nivel europeo, pero sin permitir a los refugiados decidir el país de acogidas; eso sería, para Donges, inaceptable.
Por último, Donges consideró que deberán establecerse limitaciones cualitativas y cuantitativas -así como tener norma deliberadamente selectiva- sobre aquellos casos de los inmigrantes por razones económicas...
Según recuerda ctxt.es: 'El primer ministro turco replicó las críticas que acusan el no ser Turquía un país seguro, de acuerdo a las normas internacionales, con ironía y algún argumento irrebatible: “Somos nosotros quienes hoy tenemos acogidos a 2,8 millones de refugiados. Los que nos critican deberían darnos una opción mejor”. Erdogan, el presidente, afirmó desde Ankara que la UE no está en disposición de dar lecciones a nadie porque hasta ahora solo acogió "a un puñado de refugiados".
(...) Este sería el marco en que conviene leer un último párrafo, quizás entre lo más cínico y lamentable del Acuerdo, que mejor refleja la insostenible posición para nuestros Jefes de Gobiernos: “Europa espera”, reza el documento, “que Turquía cumpla sus obligaciones con los Derechos humanos”... Hipocresías o cinismos, broches perfectos para esta Crisis vivida por Europa, el continente sumergido en un naufragio ético sin precedentes...'
(editorial "Un día oscuro para Europa y... la Humanidad", 19.3.2016)
Problemas complejos no suelen tener ninguna solución simple, ni rápida. Pero, en todo caso, lo mínimo exigible, para intentar cualquier mejoría deberá ser tampoco rehuir ningún planteamiento -de sus datos, reales, o...- crudo: 'Solidaridades aquí con refugiados... después de que los arrojamos en desbandada'; y a este preciso respecto, nada se opondrá más a las estampidas de migrantes actuales que poner fin al polvorín inflamado con el cual desde hace tiempo insiste nuestra OTAN / 'Comunidad internacional' asolando Serbia, Eritrea, Kosovo, Afganistán, Iraq, Líbano, Sudán, Yemen, Libia, Ucrania o Siria...!