martes, 25 de septiembre de 2018

ZP dictó fin de Pensión Permanente Revisable según IPC; y debe derogarlo Sánchez, al revés



Ya llegó este Otoño, que al parecer se nos presenta como acalorado, bastante más de cuanto acostumbraría...


(Recordamos el nefasto DECRETAZO por Rguez. Zapatero, del 20.5.2010)

 
Escarnio cruel es, aquí ahora, cómo aquellos Mínimos antes instituidos (hasta, incluso, durante todo el "rodillo" de mayorías absolutas) con Aznar... no son ya propuestos -tan siquiera- entre su secuela por los Rivera o/y Casado.

  
Ni aun apenas en esto, del PS... que -minoritaria mente- logra Gobierno, sostenido desde 'progresistas' ERC e IU & Podemos: ¡forzar compensaciones automáticas y por Ley, de la inflación (total), para cada Pensionista!
 
(Decreto URGENTE de Pedro Sánchez, del 24.8.2018)
  

Cuantos partidismos traicionan ahora sus consignas de supuestas "Izquierdas" andan pavoneándosenos por otros, no tan igualitarios, objetivos y prioridades a las modas actuales...
 
  
Nada puede hacer 
'sociedá rendía' que
-pasiva mente- trágase
cualquier Desafuero, sin
OPOSICIÓN real, tan sólo
'encantadita' por palabreo
de sus -ELEGIDAS- CASTAS...

[...ni en dioses, reyes o TRIBUN@
     habrá ningún Supremo Redentor: 
      ¡Nosotr@s, mism@s, realicemos 
       cualquier -Salvador- ESFUERZO...!]

OK (débese insistir más aún) en que aquí, ahora, sigue faltándonos de todo: Paros masivos estudiantiles frente al prostituirse aquellos Títulos, que tantísimo le cuestan a las mayorías; Movilización del precariado ante tanto abusar, rampante; MANIS indesmayables (más acá de Bilbao solo) contra Pensiones devaluadas por no actualizados IPCs; '0 tolerancia' sobre cualquier tipo de Supremacismo (por Clase, Raza, Lenguas, Religión e Ideologías o Géneros y 'Nacional': género 'Humano'... internacional) en vez de unas republicanas IGUALDADES, AntiDiscriminatori@s; Derogar privilegios, heredados y con creces ¡desde Franco-juancarlismos! por neoCastas actuales; Castigo con 'Desahucio' electoral definitivo a l@s list@s culpables por Latrocinios (más allá del color partidista... o/y si estafan entre ayuntamientos, banca, empresa, oenegé, sindicato, universidad...); Resarcirnos devolviéndose los 20.000.000.000 € que se regalaron a las Cías. Eléctricas + hasta otros 100.000.000.000 € del Rescate para Bancos, pagados por la ciudadanía...
  
 

¡Más cuentas claras y menos cuento!
 

sábado, 1 de septiembre de 2018

Si(...endo nadie, y)...endo a ningunas partes...


Uno entre nuestros habituales despropósitos, como seres humanos, es el hecho de andar -constantes, e incorregibles, mentes...- pensando [tanto] futuros no predestinados o el pasado ya irremediable. Las personas jóvenes estarían atentas con preferencia sobre los primeros, porque tienen más; y quienes alcanzan mayor edad se suelen ocupar en especial del segundo, también al poseerlo más. 

Pero para experimentar la vida hemos de vivir cada momento (nunca es nada real sucediendo en pasado, sólo recuerdos; ni entre ningún supuesto futuro, una mera proyección)... Aun cuando se pierden demasiados por las dedicaciones al "ganárnosla" o a prepararla y revisar cómo ha ya pasado, el único tiempo en que -de verdad- podemos vivir es ahora, éste...
   
  
    
"Pese a que absurdo nos parezca, por lo general e incluso tras de cumplir ya los 60, 70 u 80 años, hemos de aprender cómo experimentar bien el vivir: cuando lo consiguiéramos, habríamos eliminado muchos entre nuestros problemas. ¡Mas qué sencillo suena, y cómo de difícil es! 

Somos capaces y eficientes para cuidar nuestros cuerpos. Los lavamos a menudo, salimos de casa con ropa limpia. Cada noche descansamos; mal se conseguiría, si no, soportar la tensión del vivir. 

Al cuerpo lo alimentamos con una sana nutrición. Y hacemos ejercicio, al menos caminando; ya que si no hiciéramos eso, se atrofiaría nuestra pierna, no pudiendo usarse. Pues lo mismo, exactamente, se debe hacer también con la mente... ¡O en realidad, incluso, más!

Nada entre todo el universo parece comparable a las mentes, ni puede sustituirlas, y todo es por ellas percibido. Si ha de crecer nuestra vida en visión y profundidad, cuidarlas esencial es...

Se suelen malvivir demasiadas vidas en las realidades del ayer o el mañana, lo bueno y malo, me gusta o no, esto es mío y eso tuyo, lo quiero para mí o no... Sólo podemos ver otras dimensiones cuando está entrenada la mente, que a su vez apenas puede limpiarse sino con ella misma...

Un segundo concentrándose le aporta purificación; pues, de verdad, cualquier mente nada más que puede hacer una sola cosa en cada instante. Y mientras aprendemos a cómo alargar nuestros períodos en concentración, se va limpiando de sus imperfecciones...

En la medida que desarrollamos tal habilidad, podemos comenzar aplicándola también a nuestra vida cotidiana, por ayudar al desprendernos de los pensamientos nocivos... 

Es una inmensa liberación o descanso el poder pensar, incluso por un momento, lo que quieres; porque te has convertido entonces en dueño de tu mente, y no es ella más la dueña: aprendes a no involucrarte con cualquier pensamiento que aparezca, en constante reflujo, triste o alegre...

Al principio sólo es posible dejar de hacerlo algunos momentos; lo cual ya supone un paso por la buena dirección, consistente sobre todo en abandonar, desprendiéndonos de cuanto hayamos construido a nuestro alrededor: hábitos condicionados, ideas, creencias, esquemas mentales...

Una mente fuerte no sufre de frustración, aburrimiento ni depresión, al haber aprendido a desprenderse de lo que tampoco quiere...

Nuestra mente, la más valiosa  y compleja herramienta, necesita reposos también; pero las únicas veces en que puede tener uno real es cuando deja de pensar, comenzando a solo experimentar. Nos relajamos y la mente descansa, se llena de alegría con fuerzas, porque sabe poder volverse a casa en cualquier momento....

Cuando cualquiera tranquiliza su mente, calmándose, lo hace también el respirar (al ser ésta la única función corporal que se autorregula pero pudiendo, además, a nuestra intención resultar sometible). No se debe pensar en nada para ello. La vida sigue su curso sin tampoco necesitar que pensemos. Está surgiendo en todo momento y a cada uno cesa de nuevo...

Se le atribuye a Siddhartha Gautama haber enseñado cómo 'el único camino para purificarnos, y destruirse todas las insatisfacciones, consiguiendo la liberación desde cualquier sufrimiento, es MÁS ATENCIÓN...' 

Sólo hay tres clases de sensaciones: agradables, neutras o desagradables. Y si una se incluyera en esas últimas, nos diría la mente 'Ah, esta sensación no me gusta; quiero rehuirla'... Aunque pese a todo, hasta que antes nos hubiésemos liberado del deseo de no pasar por incomodidades, tampoco habría modo para librarse.
  
 
Observemos la simple secuencia de contacto, sensación y reacciones. Centrándonos atentos a cualesquier sensaciones, en vez del querer huir de nuestro posible dolor, puede percibirse su naturaleza cambiante.

Démonos cuenta de cómo este cuerpo no tiene sufrimiento, sino es así; que más bien consiste sin remedio en un hábito del no poder sentarse, o estar tumbados, pero a la vez inmóviles y sintiendo comodidad. 

Es inherente a todo ser humano el hecho del que la sensación aparezca sin haber sido invitada para ello; ¿por qué llamarla, entonces, 'mía'...?

El deseo de comodidad y las aversiones hacia toda insatisfacción serían como 2 caras en una misma moneda. Al trabajar sobre los pensamientos y sensaciones que aparecen observamos cómo son, ambos, transitorios... 

La impermanencia, insatisfacción y no entidad son las tres características que hallamos en todo lo existente. Mientras no lleguemos a identificarlas, dentro de nosotros, difícilmente podremos apenas conocer tampoco. El único camino, para encontrarlas, acción es... 

Llevaremos junto con cada cuerpo, allá donde vayamos, acumulación psicológica por los bloqueos y obstrucciones mentales depositados a través de todas nuestras respuestas emocionales. La mente nos la puso allí; por eso, también, podríamos eliminarla. Lo cual significa 'conocer la sensación, pero no reaccionar, y luego liberarse frente a ella'. 

Esto es un aspecto muy importante para por fin alcanzar la paz y armonía interna; de otro modo, serán siempre nuestras reacciones oleadas que nos abrumarán y nunca veremos con claridad el camino. Cualquier emoción, según aparezca, la podemos ver como una sensación que se ha presentado y desaparecerá...

Nadie hay en el mundo que no sepa cómo su cuerpo, y todos los demás igual, son impermanentes. Pero sin embargo, vivimos como si fuéramos permanentes; e incluso nos afligimos por estos cuerpos en tanto sucumben a las leyes de la naturaleza, pareciendo que fuera esto algo inesperado...


Tratamos de ver -sola mente...- aquello agradable. Y el que constantemente nos estemos enfrentando a sus opuestos es un hecho del cual tratamos de culpar al otro...

La verdad en la vida es impermanencia total y tenemos que aceptarlo, para vivir de acuerdo con ello, experimentándolo. Cuando aprendemos a profundizar más, percibimos que dentro de cada célula del cuerpo hay un movimiento continuo... Y los científicos nos han mostrado que no existe tampoco ninguna otra formación de suficiente 'sólidez' en todo el orbe...

La mente se podría, en consecuencia, preguntar: 'si hay movimiento constante, ¿por dónde andará el yo? Todas las emociones han cambiado ya. No queda ni una de aquellas que tan sólo hace un momento tuve. Y mi cuerpo se mueve. Tampoco encuentro nada donde poder aferrarme. Los pensamientos no dejan de moverse, igual. Entonces, ¿en dónde, yo, estoy?'...

Desde luego, después las gentes hallan posibilidades imaginarias acerca del por dónde podría estar, tales como en los 4 elementos: tierra, fuego, agua o aire; y un quinto más, espacio. Dentro de nosotros, en el interior del cuerpo, hay numerosos espacios abiertos. Y nuestro universo, al fin, espacio es...

Los medios pueden ser muy esenciales, o necesarios, pero no deben confundirse con sus fines: la calma es el medio... y visión interior su fin...

Suele decirse que dijo el Buda, por ejemplo: 'tan sólo enseño una cosa, la insatisfacción (nacer un sufrimiento es, igual que la decadencia, o el morir; mas no lograr cuanto se desea, también, lo es...), y el CONSEGUIR QUE CESE...'.

Aunque todo esto significa que tampoco cabe sufrimiento si no hay nadie reaccionando a él. Cesa cualquier yo: si aquí no queda nadie que tenga un problema, ¿cómo puede haber, ya, ninguno? Usando la más agradable vía sólo para buscar nuestra comodidad, en cambio, vamos en opuesto sentido...
  


Cada pensamiento nuevo aparecido no es ningún intruso molesto. Sino todo un maestro para enseñarnos que nuestras mentes, ingobernables, nunca son de confianza ni seguras; porque tampoco hacen cuanto quisiéramos que hiciesen.

Así pues, ¿cómo creernos todo aquello en lo  que normalmente pensamos? Por el contrario, sería mejor olvidar la mayor parte de los pensamientos que tenemos.

La mente quiere distraerse, y ser nutrida, continuamente. Necesita su aportación porque nunca contiene nada que reste dentro de sí misma. Los pensamientos, en realidad, son muy impermanentes. A cada momento aparecen o se van...

Impermanencia y no posesión: tampoco tú quieres, de veras, poseer todos esos pensamientos, ¿no es así? Nunca valen la pena, realmente, por lo general. Y es muy difícil que nos aparezca uno digno de consideración. Entonces, ¿para qué pensarnos que yo soy esto? ¿O por qué no ver cómo sólo son ellos aparición y consiguiente desaparecer naturales?

La vanidad en el ego significa ver tanto el mundo como, en especial, a nosotros mismos desde sólo puntos de vista del 'yo'. Y cuando lo hacemos a menudo es amenazador, todo él, igual que la gente; pues nuestro yo se siente frágil al poder herirse o ser derribado fácilmente...

A través de nuestra experiencia personal ganamos visión interior sobre qué son lo impermanente, o las insatisfacciones, y la no entidad. La mayoría entre la gente pasan su vida intentando retener sensación agradable y desprenderse de lo que les desagrada. Esto es luchar por una causa perdida, e imposible; nadie puede...

Si decidimos reposar sin movernos más aunque solo sea durante algún rato, por observar lo que representa el no huir del desagrado -ni asirse a sus opuestos...- después, habremos podido aprender una enormidad sobre nosotros mismos: 'De modo que apareció, permanecerá un momento y desaparecerá; nada persiste igual. Si observo detalladamente, aunque sólo sea en un momento, estoy haciendo uso de atención, antes que reaccionar'...

A no ser que nos percatemos de qué ha ocurrido por nuestra mente cuando esta sensación aparece, caeremos una y otra vez siguiendo normas de nuestros viejos hábitos. Lo que pensamos cada vez, aquello ante cuanto constantemente reaccionamos, marca surcos en la mente. Igual que por un camino fangoso, el surco se hunde mas y más. Hasta que al fin es tan hondo como para creernos imposible salirse adelante...

La mente puede ser lista o manipuladora y hacer cualquier cosa, racionalizando hasta el punto del tener siempre razones ella mientras que todos los demás están equivocados. Debemos aprender cómo sería imposible llevar completamente la razón. Una mayor parte de las veces, lo que intentamos es defender nuestra miope visión particular, basada en propio ego...
 

Cada momento puede usarse para ganar mejor o más amplia visión interior, y con ello surge calma: si comprobamos que no se necesita prestar atención a todos nuestros pensamientos, resulta fácil el desprendérnoslos; cuando vemos cómo no hemos de reaccionar ante cualquier sensación, es más fácil desprenderse de las reacciones...

Mientras no se halla calma, en la mente, hay olas de agrado y desagrado. Como el agua, debe mantenerse sin agitar o tranquila; y así, la visión que surge puede hacerlo clara, dejando ver con profunda nitidez...

Cualquier persona con buena voluntad se desprendería de algún pensamiento etiquetado por 'avaricia' u 'odio'. Tal es el camino de la purificación: etiquetar(nos) muestra lo que le ocurre a la mente...

Las palabras pueden ser peligrosas. Nos producen ilusión sobre algo permanente y no son sino conceptos, careciendo de realidad...

Hay tres grados, por así decirlo, de amor. Primero, benevolencia: dependemos de la que tenga nuestro vecindario; y si deja de practicarla, se produce un caos. Otro grado es amistad, que nos hace la gente más entrañable; pero lleva incrustada en ella un enemigo muy cercano al amor, el apegarnos a ese afecto, creándose odio a la idea de perder aquello que ya queremos. 

Tenemos miedo, y sólo podemos temer lo que odiemos. Mas, por fin, sentir amor -incondicional, y hacia otros- nos crea seguridad: la del saber cómo vamos a reaccionar; al no temer, puede confiar cada cual en sí mismo...

Nunca podemos acabar ya con los que nuestros problemas vienen siendo: está siempre surgiendo uno, nuevo. Pero si renunciamos a eso y dirigimos nuestra insistente atención sobre las absolutas insatisfacciones en donde parece sujeto cada ser humano, no sólo podemos ver su plena universalidad sino que hasta el propio sufrimiento carece de significado.

Se siente cómo forma parte, también, de la propia existencia. Entonces cabe que surja la compasión, hacia uno mismo y por cualquier otro ser; o determinación de acabar con todo sufrimiento...

Alegría empática es un antídoto seguro contra las depresiones. No siempre se pueden tener ocasiones ni pensamiento alegres en la propia vida; mas a cambio, si nos alegramos por el bien de otro, con seguridad encontraremos algo para ser felices... 

Nuestra ecuanimidad nace de mayor visión interior del cambio continuo en todas las cosas: tanto si es malo como bueno eso que ha ocurrido, no debe ser motivo para desánimo ni excitación; está ocurriendo, sólo. Y en cualquier caso, esa seguridad que todos buscamos es un mito, apenas una ilusión que no existe...

   
  
El camino de la emancipación es aquel por el cual vamos cambiando nuestra naturaleza interior. Estamos tentados constantemente de cometer el error del involucrarnos entre nuestros 'enemigos'. Al llevarlos dentro de nosotros, difícil es reconocerlos. Antes que nada, debemos intentar esquivarlos; para seguir después purificándonos, hasta que al fin ya ni tan siquiera formen parte de nuestro ser...

Uno entre todos ellos, que tanto estrago produce dentro de nosotros y también por ende a nuestro entorno, es la cólera, malevolencia u odio.

Todo empieza desde nuestro corazón y así, por lo tanto, resulta esencial que nos demos cuenta del cómo el mundo no es la otra gente: cada uno de nosotros lo somos; y hasta no poder encontrar paz por nuestro interior, primero, tampoco la encontraremos en otra ninguna parte.

Que alguien se vea equivocado, furioso, egoista o molesto no debe importarnos en absoluto. Lo importante, única mente, sería qué hacemos nosotros respecto a ello. No habrá nunca paz absoluta en el mundo. La única, relativa, que nosotros podemos experimentar es la propia de nuestros corazones. 

La cólera surge porque de un modo u otro hemos llegado a sentirnos heridos. Ha surgido algo doloroso y el singular instinto natural, absurda reacción, es a su vez infligir dolor en respuesta. Entre tanto no lo comprendamos así menos podremos cambiarlo. Algunos, incluso, se lo infligen a sí mismos: tragando su cólera, la reprimen y ésta hierve dentro con preocupación o resentimiento...

Quizá podamos ver cuánto sólo es reacción de nuestros personales impedimentos la cólera sentida contra cualquiera o algo. Y no tiene que ver tanto con otras acciones ni quienes las hagan.

Cuando empezamos a comprender esto tenemos posibilidades de cambiar; pero sólo si prestamos atención, y nos damos cuenta de cuándo surge tanto irritarnos, actuará ésta como los frenos del coche acelerado...

La mayor necedad que muchas gentes cometen es hacerse desgraciadas a sí mismas con sus reacciones...

Todo el mundo está lleno de impurezas, aunque se nos olvida cómo es imposible por completo entristecerse o enfurecer si no tenemos cierta tendencia -interna, latente- a querer ser provocados...
  
 
No podemos esperar situación perfecta porque nunca se presenta: el único error que cometemos, en este sentido, es por tal pretender cosas equivocadas...

Quien puede dominar la ira naciente,
igual que refrena un carruaje:
a él le llamo un verdadero auriga,
y meros asideros de riendas a los otros. 
                                                         (Dhammapada)

El deseo -sensual...- produce placer si se lo satisface. Y a pesar de todo, es un tan peligroso enemigo como la malevolencia o cólera. Son las 2 caras en una misma moneda: cuanto más hay del uno, igual de la otra. El desear placer con avidez o apego produce un ansia que a menudo se ve frustrada...

Lo sentido no son sino manifestaciones físicas -de oído, nariz, ojo, paladar o piel- que acarrean conciencia sensual: no hay nada personal, ni sano esencialmente o insano, en ella; tampoco se crea un mal mérito u otro bueno por todo eso. Daño en la mente llega si pretendes conservar y renovar dichos placeres. El sufrimiento surge del hecho de querer experimentar, poseer o retener lo placentero una tras otra vez...

Y el único antídoto claro a practicar es tener ese tipo de amigos con los que no se comentan chismes ni del tiempo, cualesquier políticas u otra gente, sino sobre nuestra emancipación...
 
'Quien conquistó un millar de veces mil ejércitos nada es comparado al que a si mismo se conquista.' Lo cual significaría el conquistarse las propias inclinaciones naturales, no dejando que -por pereza- la mente haga cuanto quisiera...

Normalmente sentimos ansiedades respecto del futuro, y una mayoría de la gente se preocupa con extrema facilidad muy a menudo; sin que pueda, por ello, detenerse para pensar cuán absurdo e inútil es. 

El desasosiego ante lo futuro no tiene sentido. Esa misma persona que hoy está ya preocupándose no es quien va después en realidad a experimentarlo. Habrá cambios: no sólo será mayor, y es de confiar que algún tanto más avisada; sino tendrá un conjunto de circunstancias totalmente distintas, con sensaciones y pensamientos dferentes, además. Preocuparse por el futuro es inútil...

Esto no quiere decir que nunca podamos planificar: la planificación se convierte sólo en ansiedades cuando nos pasamos al pensar tanto si cada plan irá, o no, a lograr materializarse; inquietándonos por los resultados futuros....

Todos los momentos empleados en el preocuparse son perdidos. Estaríamos recordando y proyectando. Eso ya nada es realmente de vida, la cual se tiene que al momento experimentar, no podemos pensarla...

Nuestra morada externa no puede funcionar bien si la interna tampoco lo hace. Olvidamos lo que íbamos a tratar de hacer al estar preocupándonos por algo, distraídos. Y no hacemos nuestro trabajo con facilidad o tranquilos porque las mentes andan en alguna otra parte.

Hasta que no consigamos que nuestra mente opte por sentirse a gusto, nunca nos podrá ocurrir de otro modo...

'Los pájaros del mismo plumaje vuelan juntos': las clases de gente con la cual vamos indican claramente lo que nos interesa...

La única confianza posible respecto de nosotros mismos es aquella que surge cuando somos capaces para realizar al fin cuanto nos hemos propuesto. No es más que una sensación de la seguridad factible solo en tanto ponemos nuestras emociones bajo control; y no importará ya lo que pueda ocurrir, pues nuestra reacción va siempre a ser equilibrada o suave. Porque sabemos habermos convertido en personas fiables...

Así, se nos vuelve cuanto hacemos en situación para enseñanza y aprendizaje, todo..."