viernes, 31 de enero de 2014

Sí, viviendo[nos]... el Silencio: entre tanto ruido algo, lúcida y abierta mente, de Meditación... es


Desde hace milenios, nuestros antepasados practicaban ya la mejor manera de hallar cuanto se pudiere conservar valioso en algún pajar; es aventando su paja vana: para separarla bien, con el fin de así despejar todo, y que nos aparezca libre lo más granado. Ahora los astrofísicos han descubierto cómo la mayor parte del universo se llena de materia o energía 'oscuras' en un Vacío casi por completo imperceptible, pero que no es la nada; y en rigor, literal, somos "polvo de las estrellas": formado -práctica mente, tan bien- por átomos cuasi vacíos...

Mas también podemos recordar otra higiénica sabiduría milenaria, legada por el concurso de alguna secuencia ininterrumpida multiforme con prácticas en cierto modo análogas aunque mediante rica tradición diversa, para la experimentación... del Silenciamiento. Y no tanto por ir al tranquilizar[se]; sino hacia especular más bien, con un mejor conocer, sobre todo...
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Pirineo: de fríos invernales otra vida surge pujando, clara mente...
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Lo que con variadas maneras pero sintonía muy amplia se viene denominando Meditación, en general, para nada deberá remitir a ningún autismo insolidario ni otro tipo de actitudes quietistas; por el contrario, el apaciguamiento en atención concentrada es apertura -u oquedad...- útil que despeja cualesquier vías a toda nuestra precisa mejora, tanto para la personal como hacia las colectivas.
 
Podremos mencionar en tal sentido como destacadísimo ejemplo, entre otros, aquella notoria praxis intelectual y operativa -sin posturas cabizbundas o meditabajas, o sea, con toda su inequívoca "determinada determinacion..." reformadora: potente mente...- por parte de quien ha sido nuestra principal 'Doctora' mística, Teresa de Ávila.
 
Y recientemente se nos ofreció un particular testimonio al respecto, "Biografía del silencio", que aquí citaremos por su inicio más algunas otras cortas lineas entresecadas de texto escogido subsiguientes:
'El deseo de luz produce luz.
Hay verdadero deseo cuando hay esfuerzo de atención.
  Y esa luz es, realmente, lo que se desea cuando cualquier otro móvil es ausente.
  Aunque los esfuerzos de atención aparentaren ser durante años estériles, algún día, una luz exactamente proporcional a ellos inundará el alma.
Cada esfuerzo añade un poco más de oro a ese tesoro que nada en el mundo puede sustraer'
                                         ( Simone Weil )
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"Comencé a sentarme para meditar en silencio y quietud por mi cuenta y riesgo, sin nadie que me diese algunas nociones básicas ni que me acompañara, por tales procesos. La simplicidad del método –sentarse respirando, acallar los pensamientos…– y, muy sobre todo, de sus pretensiones –reconciliar al hombre con lo que es– me sedujeron desde un principio...
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Basta un año de meditación perseverante, o incluso medio, para percatarse del que puede vivirse de otra forma. La meditación nos con-centra, nos devuelve a casa y nos enseña el convivir con nuestro ser: nos agrieta la estructura de nuestra personalidad hasta que, con tanto meditar, la vieja se rompa por su grieta ensanchada; y comience a nacer, como una flor, otra nueva.
 
Meditar es asistir a este fascinante y tremendo proceso de muerte y renacimiento. Gracias a la meditación, el autor ha ido descubriendo que no hay ninguna dualidad, o yo y mundo; sino que son, ambos dos, una misma o única cosa...
 
Más de un 80% de nuestra actividad mental -y es probable que me haya quedado muy corto en esta proporción- será por completo irrelevante o prescindible, y peor aún, contraproducente. Es muy saludable fiarse mucho más de la intuición, del primer impulso, y pensar menos. Cuando reflexionamos solemos complicar las cosas, que suelen presentarse nítidamente claras en un primer momento...
 
Estamos buscando, siempre, soluciones. Jamás aprendemos que no hay solución; nuestro solucionar sólo son parches, y así vamos por la vida: de parche a parche. Pero si no hay solución, en buena lógica, es que tampoco hay problema. Ese problema y su solución son una misma o única cosa. Por eso, lo mejor que puede hacerse cuando se tiene un problema es vivirlo…
 
Casi ninguna reflexión conduce al actuar: una mayoría conduce a las parálisis. Es más: reflexionaremos para paralizarnos, por encontrar algún motivo que justifique nuestras inacciones; pensamos mucho la vida, pero viviéndola poco
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Instantánea de muy duraderas calmas en el Jardín botánico...
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Me ha costado cuatro décadas comprender que el hombre empieza a vivir en la medida en que deja de soñar consigo mismo. Que a dar frutos empezaremos cuando dejemos de construir castillos en el aire (…) Actuaremos conforme a la sabiduría que tenemos en cada momento, siempre; y si obramos mal es porque, al menos en ese punto, había ignorancia. Es absurdo condenar lo ignorado desde otra sabiduría presente…
 
Hoy sé que conviene dejar de tener cada vez más experiencias, del género que sean, y limitarnos a vivir: dejar a la vida expresarse tal cual es y no llenarla con los artificios de nuestros viajes o lecturas, relaciones y pasiones, espectáculos, entretenimientos (...) El verdadero vivir está detrás de lo que nosotros llamamos vida…
 
Nos batimos con duelos que no eran los nuestros. Naufragamos en mares por los que nunca deberíamos haber navegado. Vivimos vidas que no son las nuestras, y por eso morimos desconcertados. Lo triste no es morir, sino hacerlo sin haber vivido. Quien verdaderamente haya vivido, siempre estará dispuesto a morir; sabe que ha cumplido su misión…
 
Bajo sus apariencias prosaicas, cualquier vida es más hermosa e intensa que la fantasía mejor, mucho. Mi compañera real, por ejemplo, es mucho más hermosa que la idea maravillosa que yo puedo hacerme de ella. Mi novela real es infinitamente mejor que cualquiera imaginada, entre otras cosas porque la otra ni siquiera existe. Cuesta mucho aceptarlo, pero no hay nada tan pernicioso como un ideal; ni tampoco igual de liberador que una realidad, sea cual sea…
 
Le sobrecargamos al otro con nuestras expectativas cuando nos enamoramos. Y tal es lo que cargamos sobre nuestro ser amado que al final, de él o ella, no queda ya prácticamente nada. El otro es entonces, simplemente, una excusa: una pantalla de nuestras expectativas. Por eso suele pasarse tan rápidamente del enamoramiento al odio o a la indiferencia, porque nadie puede colmar expectativas tan monstruosas…
 
Lo más acertado parece ser, en consecuencia, dejar que el otro sea cuanto es; creer que uno puede ayudar es una presunción casi siempre: con el Zen se nos enseñó a dejar en paz a los demás, porque poco de lo que les suceda es asunto tuyo realmente. Y casi todos nuestros problemas comienzan por meterse donde no nos llaman…
 
Ya que por la vida estamos, ¡vivámosla! Eso parecería lo más sensato. Si hemos de aprender a nadar, es mejor que nos lancemos al agua; y que, por lo tanto, no pasemos demasiado tiempo pensándonoslo en la orilla. Esto es exactamente nuestro problema en la vida: los titubeos, los miedos, las dudas sistemáticas, el temor a vivir. Y siempre será más inteligente lanzarse a las aventuras…
 
Quiero aprender cuanto pueda, deseo probar el sabor de lo que se me ofrezca. No estoy dispuesto al quitarme mis alas... ni a que nadie me las corte (…) Cualquier atributo que al yo se le ponga, aun aquel más sublime, resulta radicalmente insuficiente. La mejor definición de mí a la que hasta ahora he llegado es 'yo soy'. Simplemente, hacer meditación es el recrearse y holgar en este 'soy'
 
Por muy grande que sea nuestro iceberg, cualquier iceberg, solo es agua. Bastará una fuente de calor lo suficientemente poderosa para que vaya derritiéndose. Un hielo siempre se deshace al calor (...) Así pues, lo único que falta es cierta curiosidad por conocer[nos...] el propio iceberg…"
  . (Pablo d'Ors: 'Biografía del silencio...', 2012, ed. Siruela)
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Y entre nosotros, dada esa Historia global en cuyas estelas de algún modo fuimos educados, aun hoy no es raro gran sincretismo cultural o mestizaje ideológico al respecto.
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   Cruz budista de Armida: jesuítica del periodo Namban en Japón, siglo XVI
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Aquí, junto a otras artes para buen vivir, nos pueden ser tan familiares el senequista lema del 'Conócete a ti mismo' como cualesquier otros ecos de melismático ritmo con querencia por estirpes más o menos -remota mente...- sufíes...
 
Lo ha retratatado Juan Gª-Gálvez con veracidad muy fiel: "Taberna oscura cordobesa / fría, y recóndita... / sin ruidos, / de parroquianos diseminados / acá y acullá / en pequeños grupos, / vasos de vino montillano / sobre mesa de madera / o en el mostrador. / Todos se conocen / y apenas dicen al entrar / un '¡buenos días, señores!' / o '¡a la paz de Dios!' / Un cliente se acerca a otro / y le dice: 'qué bien estamos, ¿verdad?'; / a lo cual es respondido, '¡mejor... callaos!'"
 
Cuando alguien apunta señalándonos alguna estrella en el cielo, de idiota sería rebajar nuestras miradas -hacia su dedo, mano, brazo u otro rasgo personal- en vez de alzar la vista para contemplarlo mejor; así que tampoco importará nada quién, o desde qué circunstancias, nos ayude a [re]descubrir cuanto andamos aquí ahora [re]citando... (Pero por no dejar de hacerle justicia, quede seguidamente constancia del autor que Pablo -nieto de aquel otro gran d'Ors- es, tan bien:
 
Tras haber publicado varias obras de ficción -como la novela 'El estupor y la maravilla'- firmó su muy singular título, 'Sendino se muere', dejando memoria fidedigna con las palabras póstumas debidas a cierta Doctora del Hospital Ramón y Cajal que se llamó África Sendino.  Y luego de haberse fogueado en el asunto dirigiendo un ciclo de conferencias sobre 'Viaje al silencio', por fin editó este citado 'Ensayo breve sobre la meditación'...)
 
En última instancia, todo esto formaría ya parte de lo que viene conociéndose desde antiguo por 'la filosofía perenne'; y hunde sus raíces entre alguna enseñanza tan lejana como fue aquello atribuido al legendario Lao-Tsé, autor del 'Tao Te Ching', hace unos 25 siglos:
 
Treinta radios lleva el cubo de una rueda; mas lo útil para ese carro es la nada de su hueco. Con arcilla se fabrican las vasijas; en ellas lo útil es la nada, o vacío, en sus oquedades. Agujeréanse puertas y ventanas al hacer una casa; la nada de cada una es lo más útil para ella. Así pues, el interés está en lo que tiene ser; pero por su 'no ser' está la utilidad...

El sabio es quien conduce los asuntos, mejor, sin acción; y ni palabras precisa para enseñarnos... En un incesante agitarse, de todas nuestras cosas, contempla su retorno siempre...”
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 Farola del puerto mediterráneo: amanecer, también ahora...
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5 comentarios:

  1. OK, está bien, sí.Mas también hay otras alternativas posibles: con todo igual salvo sustituir la inmovilidad por el caminar, solo atentos al sentir los abrazos multisensoriales, en toda nuestra naturaleza.
    No es tan complicado, menos que poder expresararlo...

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  2. Vale, claro; gracias al recordarnos tan bien esa Vía móvil de peripatéticos: los vagabundos, giróvagos e incluso errantes in itinere u otros peregrinos y camineros que andan por avanzar adentrándose más en cuanto nos circunda pudiendo empaparnos de modo natural...

    Lo resumió Gabriel Gª de Oro en 'El paseo creativo' = http://elpais.com/autor/gabriel_garcia_de_oro/ [12.1.14]

    O antes igualmente, Vila-Matas y 'El arte de caminar' = http://elpais.com/diario/2005/05/29/catalunya/1117328841_850215.html

    Recordemos al respecto a Miguel Delibes entrando en la RAE (1975) = "El hombre del siglo XX ha perdido su alegría de andar, los pies ya no le sirven (...) sino para desembragar y acelerar..."

    Antonio Machado en su 'Proverbios y cantares' (1909) nos advirtió -"Caminante, son tus huellas el camino, y nada más; caminante, no hay camino, se hace camino al andar. Al andar se hace camino, y al volver la vista atrás se ve la senda que no habrás nunca de volver a pisar. Caminante, no hay caminos, sino estelas en la mar..."- y recomendaba marchar "ligeros de equipaje", sabiendo apurar nuestro tiempo, y no perdiéndolo ni pretendiendo matarlo; como esas "gentes que danzan o juegan, cuando pueden, y laboran sus cuatro palmos de tierra. Nunca si llegan a un sitio preguntan a dónde llegan... Cuando caminan, cabalgan a lomos de mula vieja, y no conocen la prisa ni aun en los días de más fiesta. Donde hay vino, beben vino; donde no hay vino, agua fresca... Son buenas gentes que viven, laboran, pasan y sueñan; y en un día como tantos, descansan bajo la tierra..."

    Robert Louis Stevenson (1850-1894), en 'Excursiones a pie' = "La caminata debe hacerse a solas, porque la libertad es esencial, porque es necesario que llevemos nuestro propio paso, no el del vecino o el del amigo"

    Gandhi (1869-1948) se hizo eco del transcendentalista Thoreau, quien "escribió un libro -del arte de caminar- con el cual está dándome mucho que pensar"...

    William Hazlitt (1778-1830), 'Dar un paseo' = "El alma de una caminata es la libertad, la libertad perfecta de pensar, sentir y hacer exactamente lo que uno quiera".

    Henry D. Thoreau en su 'Pasear [Walking]...' (1862) =
    "Existe un sutil magnetismo en la naturaleza; si nos entregamos inconscientes a él, buenamente, dirigirá nuestros pasos (...) Vive cada estación según pasa; respira el aire, bebe la bebida, saborea los frutos y resígnate a todas esas influencias (...) El caminar del cual hablo no tiene nada que ver con eso llamado ejercicio (...), sino que sería la empresa o aventura del día. Si quieres verdadero ejercicio, sal a buscar las fuentes de la vida (...) Deberías caminar como un camello, de quien se dice ser la única bestia que va rumiando mientras camina (...) Un sabio reside allí donde se halle a cada momento, como hacen algunos caminantes que descargan todo el peso de su cuerpo en cada paso..."

    William Hazlitt (1778-1830), 'Dar un paseo' = "El alma de una caminata es la libertad, la libertad perfecta de pensar, sentir y hacer exactamente lo que uno quiera".

    Etcétera, etc.

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  3. APRENDER A DEJAR DE PENSAR

    No hay que subestimar el pensamiento, pero tampoco se le puede dar un carácter de omnipotencia. Es muy útil en su plano, pero no necesariamente en otros: "Cuando haya que pensar, piensa, pero cuando no haya que hacerlo, VIVE". La atención pura, libre de pensamientos, es infinitamente más sagaz que el pensamiento conceptual, y nos permite captar lo que a éste le pasa desapercibido. Si pensar es un arte, dejar de pensar lo es mucho más. Si ‘porque pienso existo’, se dice, cuando no pienso existo mucho más.

    A menudo el pensamiento va por un lado y la vida fluye por otro. Con demasiada frecuencia el pensamiento tiende a medir, comparar, etiquetar y rotular, tanto que asesina la vida y le roba toda su gloriosa frescura. Hay que ir logrando una CONSCIENCIA alerta, capaz de captar el hecho al desnudo, sin interferencias mentales; una mente renovada, libre de los ‘cachivaches’ que se han ido acumulando, que pueda así estar en continuado aprendizaje.

    El pensamiento es muy útil y necesario para muchas actividades de la vida diaria, pero otras veces frustra la energía hermosa y natural de la emoción o el sentimiento. El pensamiento conceptual puede tornarse seco y estéril, y meter a la persona en un callejón sin salida. BUDA ya prevenía contra ese amasijo de ideas que nos pueden terminar por alienar. A menudo el pensamiento forma una masa tal de ideas incontroladas que nos impide captar el momento presente en todo su esplendor.

    Hay una historia ZEN muy significativa: El discípulo acude a visitar al maestro y le dice ‘¿Hago bien en no tener ideas?’ A lo que su gurú responde ‘Allá tú si quieres seguir con esa idea de las no ideas’. El pensamiento es necesario pero en muchos ámbitos resulta insuficiente e incluso contraproducente. Hay que ir más allá de la palabra y el concepto, porque el azúcar es dulce le llamemos así o sal. Para disipar la ignorancia de la mente no basta el pensamiento, sino que se requiere visión lúcida y cabal que, precisamente, muchas veces los pensamientos incontrolados sabotean. Nuestra realidad más profunda no la vamos a captar a través del pensamiento.

    Ya nos lo avisa un precioso texto, el Jivanmukti Viveka, que dice: "El SER no se obtiene por medio de la discusión la inteligencia o el aprendizaje". Una cosa es el simple conocimiento y otra la Sabiduría. El pensamiento procura conocimiento, información, infinidad de datos, pero no Sabiduría. Más allá del conocimiento ordinario, brota ésta. Aquél no transforma, ella sí. El conocimiento se estrella contra las apariencias, pero la Sabiduría las penetra. Por eso la meditación nos enseña a activar la atención e ir más allá del pensamiento ordinario.

    La primera definición de YOGA escrita fue: "Supresión de los pensamientos en la mente". Cuando éstos cesan, uno se establece en su naturaleza real y resplandece la luz del Ser. El pensamiento, pues, es una herramienta importante, pero no única. La maraña de las ideas a menudo nos atrapa y le roba el brillo a lo existente. Si logramos que la consciencia esté más libre de interferencias mentales cuando iasí sea conveniente, ésta se tornará mucho más penetrativa y reveladora y nos permitirá conectar con la vida como es, sin tanto incurrir en juicios ni en reacciones emocionales de apego y odio, que tanto limitan nuestra capacidad vital.

    Y uno puede adquirir así un modo de ser más expansivo, pleno, despejado y vital. Reza un versículo de las sagradas escrituras de la India con respecto al sabio: "Debe ser como un loto, que cuando es cortado no tiembla ni se enfurece; como el mismo espacio, que tampoco tiembla ni se enfurece". Cuando se conecta con la fuente del pensamiento, surge una inmensurable serenidad. En el silencio interior, más allá de las ideas y conceptos, surge un poder que trasciende las palabras. Asi, como decía el yogui Ramana Maharshi, el SILENCIO se torna el lenguaje más elocuente.

    Ramiro Calle ( www.espaciohumano.com ), 27 -2 -14

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  4. LA MEDITACIÓN LOGRA SANAR.

    Empleada desde hace más de 3.000 años, fue considerada práctica reservada a los budistas, a seguidores de filosofías como el Zen o incluso a personas con cierto toque snob. Sin embargo, la lista de adeptos ha ido creciendo en países occidentales los últimos años hasta alcanzar en EE.UU unos 10 millones.

    Lejos de ser solo fieles religiosos, son profesionales agobiados, pacientes a los que su médico recetó sesiones con exploración interior para mejorar o prevenir dolor e individuos interesados por profundizar en sí mismos aprendiendo a manejar sus emociones. Allí puede accederse a cursos o sesiones de meditación en colegios, hospitales, instituciones oficiales y prisiones…

    Desde décadas de los 60 y 70 se demostró que usar esas técnicas proporciona extraordinaria concentración. El profesor de medicina Herbert Benson (Universidad de Harvard), llegó hasta mostrar cómo la práctica milenaria contrarresta mecanismos cerebrales asociados al estrés…

    El XIV Dalai Lama, Tenzin Gyatso, puso su cerebro y el de sus monjes a disposición de la neurociencia: según Richard Davidson (Wisconsin University) «los resultados indican que la meditación provoca efectos biológicos, cambios del cerebro asociados a emociones positivas y mejoras en la función inmune». Explica el investigador Daniel Goleman, autor sobre inteligencia emocional, cómo «lo importante es que meditar cambia la base de las emociones»…

    Los estudios neuronales demuestran un incremento de actividad en el lóbulo frontal izquierdo, residencia de las emociones positivas. Al mismo tiempo se reduce funcionamiento de la región derecha: quienes usan más esa zona izquierda tardan menos en eliminar emociones negativas y la tensión que pueden provocar, por ejemplo, un atasco o discutir con el jefe; tal desequilibrio entre los hemisferios conlleva también una reducción del miedo y la cólera.

    Las investigaciones en los monjes budistas con años experimentando meditación indican que tienen actividad significativamente mayor del lóbulo izquierdo que las personas no practicantes. Otros voluntarios confirmaron que no es necesario ser un consumado meditador para disfrutar sus beneficios (…) y científicos comprobaron también cómo el sistema inmune de quien se había entregado a la exploración interior era más potente que los de sus compañeros…

    John Teasdale (Unidad de Ciencias Cognitivas y del Cerebro, Cambridge, R.U) encontró datos ya mostrando que combinar meditación introspectiva con terapia cognitiva reduce a la mitad recaídas de pacientes depresivos crónicos. El Centro Clínico alemán Essen-Mitte lleva usando 5 años un programa de meditación introspectiva antiestrés para casi 3.000 pacientes con todo tipo de patologías, incluso el cáncer; y la mayoría experimenta mejoría significativa en su mal…

    En la meditación, tanto desde planteamientos budistas como por otras tendencias orientales entre las que se usa regularmente, su práctica es asociada con algún cambio de percepción sobre la realidad o al estimular procesos de conciencia: el «conocer» la existencia, según los científicos…

    (continuará)

    Ángela Boto [en SALUD, suplemento de El Mundo, 15.11.2003]

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  5. (continúa)

    Después de siglos con ambas partes del estudio en la interacción MENTE/CUERPO que describe al ser humano divorciadas, «nuevos datos proporcionados por neurociencia están matando el dualismo cartesiano». Nuestro cerebro junta las emociones y los pensamientos: «esos mismos circuitos que permiten pensar, nos hacen sentir», afirma Goleman…

    Y cambios cerebrales que produce la práctica habitual de meditación tienen algunos puntos en común con los que se observan en el estado de iluminación o éxtasis místico…

    En Oriente y el Oeste, desde tribus africanas danzantes hasta Sta. Teresa de Jesús entregada a la oración pasando por ascetismo de yoguis o chamanes indios bajo efecto del peyote, todos buscan alcanzar éxtasis y por él entrar en contacto con su dimensión espiritual: «[des]conexión divina se halla en ciertas áreas del lóbulo temporal», afirma Francisco J. Rubia (catedrático de la Complutense, Madrid)…

    Igual que ocurre con la meditación, esa región está desactivada en el momento del éxtasis. La consecuencia es pérdida del sentido de unicidad y sentimientos de unión con el resto del universo. Además, tal estimulación deja vía libre al mundo de las emociones y la sensorialidad.

    Al mismo tiempo, se desconectan circuitos cerebrales en los lóbulos parietales que limitan y clasifican todo lo que viene del exterior. Así, los individuos entran en un estado percibiendo con extraordinaria intensidad y riqueza todo lo que les rodea, pierden sentido del espacio-tiempo y el visualizar imágenes extraordinariamente luminosas es frecuente.

    Comparado con la meditación «la iluminación es un salto cualitativo», según Rubia; y añade haberse visto cómo la cualidad del éxtasis es un cambio de comportamiento inmediato en las personas que lo experimentan: «Se vuelven más compasivas». Curiosamente ésa es una de las cualidades que destacan Davidson y Goleman en los budistas con los que han trabajado…

    Para Occidente, el pensamiento racional y analítico nos adormeció los centros neuronales que sirven al enlace con esa realidad. Otras culturas, por el contrario, han dado gran valor a esta capacidad y la cultivaron. Hay numerosas técnicas para meditar…

    Por un lado las que usan algún objeto en que fijar la concentración, pudiendo ser palabras o la propia respiración e incluso algo externo como una vela; y se para el bullicio mental que nos acompaña normalmente, logrando estados de calma o relajación: ejemplo en ese tipo es la meditación trascendental, donde una palabra llamada mantra sea el objeto de concentración. Mas también puede meditarse mientras se camina; con atención centrada en cada paso y los más mínimos movimientos o sensaciones experimentadas.

    Por otro lado, se halla la meditación introspectiva; su objetivo no es detener la mente sino dejar discurrir libremente los pensamientos, pero sin detenerse por ellos ni juzgar su contenido: el meditante es un mero espectador. Con tal modo, tu atención se centra en el momento presente y desaparecen las preocupaciones del futuro. En ese grupo se incluyen técnicas del Vipassana, con origen atribuido a Buda (…) Y otra técnica similar, surgida en Japón es el ZaZen...


    = = > Para ver algo más, completo, desde:

    www.elmundo.es/salud/2003/547/1068833383.html ...y

    http://estaticos.elmundo.es/elmundosalud/documentos/2003/11/grafico547.pdf
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