miércoles, 28 de septiembre de 2011

CORAZÓN PARTIDARIO

 
Nada va con[tra] nadie más en particular, especial mente; pero...
 
Mi corazón, lo sabes,
no está con el que triunfa o que lo espera, con el juramento
mercader
que acecha el buen provecho, se agazapa,

salta sobre la utilidad, que es su querida,

busca ganancia en el abrazo,
obtiene renta de las mariposas y pone rédito a la luz,
cobra recibo por los amaneceres milagrosos,
por la cambiante gracia del color
de una invisible rosa apresurada,
dulce y apresurada
como si fuese un hombre o una llama
o una felicidad humana: sí.

Mi corazón no está con el hombre que sabe
de la verdad todo lo necesario
para
olvidar el resto
de ella,
satisfecho del viento, poderoso del humo, canciller de la niebla, rey acaso,
pero nunca de sí.

 
Mi corazón está con el que un día,
quitado el brillo breve, retirada la gracia que hasta allí le alentó,
en bajamar hostil todo cuanto nos hace
dulce la realidad, leve la vida, adorable la luz,
sabe decir: “
no importa”.

 
Mi corazón está con el que entonces,
en el vaso que una mano de niebla le tiende entre la sombra,
bebe hasta el fin, con
lucidez,

sin amargura,
toda la hez del mundo.

 
Y luego, seriamente,
. . . . . . . . . . . . . . . . . .allá
en lo alto,
mira, con ojo nuevo,
el cielo puro.

 
      (Carlos Bousoño)
 
Imagen actual en establecimiento de la Oranian Strasse, Berlin [foto: MdlV]
 
  
 

viernes, 23 de septiembre de 2011

Dar 'confianza' retocando esa Constitución que violan al no llevar ningún Presupuesto a Cortes

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Ayer despidió su curso el Parlamento, desobedeciéndose art. 134.3 CE ("el Gobierno deberá presentar ante el Congreso de los Diputados los Presupuestos Generales del Estado al menos 3 meses antes de la expiración de los del año anterior"), ¡y aquí nadie dice ni siquiera nada sobre tan inconstitucional despropósito, en medio de las Crisis que nos están machacando!


No sólo están las incertidumbres por tal incumplimiento flagrante con inseguridad jurídica -desde Año Nuevo próximo... respecto a pensiones, gastos en los servicios públicos, de inversión sobre infraestructuras, política fiscal, Salarios Mínimos, etc.- al no poder aprobarse ya ningún Presupuesto con el que iniciar 2012, ni siquiera prorrogando el mismo del Ejercicio anterior, sino que sin más es ninguneado mandato solemne por nuestra Ley de Leyes vigente para que cumplan los gobernantes y hagan su deber preparando cuando menos algún borrador de aquellas Cuentas colectivas a debatir entre los comunes Representantes públicos elegidos desde toda la conciudadanía.

¡Muchos blablablás cuentistas -por Hunos u Otros, partidismo...- en cuanto a 'la exigencia de los Mercados...' pero bien que dimiten de sus competencias como Ejecutivo y Control democrático, respectivamente! Hace unos días consensuaban de prisa y corriendo un apañito de reforma constitucional para, supuestamente, "asegurar estabilidad presupuestaria" sobre la que alguna minoría se despepitó denunciando maldades... Y en realidad era sólo, una vez más, ridículo papelón mojado para credulidades tan políticamente correctas cual abstencionistas en los propios asuntos; no sólo porque al no preverse consecuencias con su incumplimiento de nada sirve sino, sobre todo, dado que si en su momento anual ni siquiera se propone un preceptivo Presupuesto menos tiene ningún sentido tratar de regular nada sobre los Déficit que -caso de haber llegado a formularlo- debiere o no contener: muerto el perro se acabó la rabia, ¿no?


¡Cuánto falsa polémica de imposturas y sectarismos!

lunes, 12 de septiembre de 2011

RECIENTE LUZ, EN CASA; FIN Y PRINCIPIO...

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Respiras com cautela a luz
recente.
Deve ter acordado [1]: canta.
Anos e anos adormecida
no fundo da pupila.
Já nem te lembravas [2]
que fora assim tão jovem
e tinha [3]
o nome da alegria.
Agora canta. Canta
em surdina.

. . . - - - . . .

Nem sempre [4] a luz vem assim:
salta como um rapaz muro após [5] muro,
entra pela janela [6].

O brilho dos medronhos chega ao fim:
extrema ponta dos dias,
aproximação da água.

Dia feito para a música, dizias;
ou para a dança, acrescentavas [7]:
ritmo puro, sustido [8].

De muro em muro, sem nenhum peso,
entra pela casa.
Agora é ela que dorme comigo.




[1] "haberse despertado"; [2] "recordabas"; [3] "tuviese"; [4] "casi nunca..."; [5] "tras..."; [6] "por la ventana"; [7] "añadías"; [8] "sostenido"; [9] "de la lumbre"



Después de cada batalla
alguien tiene que limpiar.
No van a ordenarse solas las cosas,
digo yo.


Alguien deberá echar los escombros
a la cuneta
para que puedan pasar
los carros llenos de cadáveres.


Alguien debe meterse
entre el barro, las cenizas,
los muelles de los sofás,
las astillas de cristal
y los trapos sangrientos.


Alguien tiene que arrastrar una viga
para apuntalar un muro,
alguien poner un vidrio en la ventana
y la puerta en sus goznes.


(Eso de fotogénico tiene poco
y requiere años;
mientras que todas las cámaras han ido ya
hacia otra guerra.)


A reconstruir puentes
y estaciones de nuevo...
Las mangas quedarán hechas jirones
de tanto arremangarse.


Alguien con la escoba en las manos
recordará todavía cómo fue.
Alguien escuchará
asintiendo con la cabeza en su sitio.
Pero a su alrededor
empezará a haber algunos
a quienes les aburra.


Todavía habrá quien a veces
encuentre entre hierbajos
argumentos mordidos por la herrumbre,
y los lleve al montón de la basura.


Aquellos que sabían
de qué iban aquí las cosas,
ahora ya, su lugar tendrán que dejarlo
a los que saben poco.
Y menos que poco.
E, incluso, prácticamente nada.


En la hierba que cubra
causas y consecuencias
seguro que habrá alguien tumbado,
con una espiga entre los dientes,
mirando las nubes.



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¡Estamos refiriéndonos, natural mente, a ese posible protagonismo embrionario -que acaso nos va ya emergiendo balbuceante, o medio lleno y medio vacío...- del movimiento 15/M...!


[Imagen memorable desde Peñas Malas...]

lunes, 5 de septiembre de 2011

Con los 'Mercados' lo peor es... el pretender 'su rescate', dejándoles 'cogernos' por la Hipoteca!

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¿En qué cas@ podría verse como buen gobierno de la común hacienda el pródigo engaño del bajar ingresos o renta propia e hipotecarse -a prestamistas usureros- cada vez con mayor endeudamiento? Pues eso que sigue siendo criterio claramente comprendido en todo lo particular hará falta recuperarlo, también, por una mejor gestión (posible) de nuestro bienestar y patrimonio colectivos:


Según bien resaltaba Juan Torres, "el candidato socialista Alfredo Pérez Rubalcaba acaba de afirmar que ha descubierto que 'hay amantes de la deuda y del déficit'. Como no se debe referir a esa derecha que ha votado con él la Reforma constitucional, cabe pensar que hace referencia a quienes nos oponemos a ella pero, si es así, cabe decirle que hace un juicio muy demagógico e injusto. Se confunde.


Precisamente somos nosotros los que, alarmados por el volumen de deuda que se está generando, venimos defendiendo políticas fiscales más equitativas y eficientes que proporcionen más ingresos; en contra de la idea del que debe desarmarse al Estado en el terreno fiscal, que llevó a eliminar Impuestos ahora echados en falta; y los que igualmente reclamamos una política de gasto más austera pero justamente en lo que nunca tocan quienes ahora defienden los recortes de gasto público: los privilegios que se conceden a los bancos, a las grandes empresas que más empleo destruyen o a la clase política; el gasto militar o las ayudas a instituciones...


Quienes nos oponemos a esa enmienda constitucional que se acaba de aprobar somos quienes reclamamos contundentes políticas contra desigualdad que provocan las que llevan a cabo los que han aprobado tal Reforma precisamente porque sabemos que ahí se encuentra la causa principal de los menores ingresos a pequeñas y medianas empresas que crean empleo, las familias y el Estado, haciendo así que aumente la deuda.


Somos muy conscientes del cómo España mantiene déficits importantes en materia social con respecto a los países más avanzados de nuestro entorno, en educación, sanidad, investigación e innovación, capital social o servicios de bienestar. Déficits que no afectan solo al bienestar de las personas (que ya es mucho) sino que, mientras persistan, impiden que se pueda consolidar el tejido productivo y empresarial capaz de generar el ingreso y el empleo que necesitamos.


Pero eso no nos lleva (...) sino a reclamar también mejores fuentes de ingresos, que no pueden obtenerse sin más justicia fiscal, más igualdad, mejores condiciones de trabajo, mayor productividad y mejor desempeño empresarial... Lo que provoca más deuda (o una pérdida impresionante de nivel de vida) no serían las políticas que proponemos los críticos de la reforma sino, por el contrario, la propuesta que nos hizo el candidato del PSOE con reclamar menos salarios y beneficios, es decir, que baje la renta..."


Y es que debe mantenerse la guardia bien alta frente a cómodos enroques con toda charlatanería cuentista... por parte de quienes (convencidos del tener garantizada ya, para siempre, razón en todo caso) rehúsen hasta el mero plantearse los concretos debates materiales contra cualquier polemista capaz para echar las cuentas imprescindibles:


"Probablemente, uno de los mayores triunfos políticos de la derecha europea y estadounidense fue lo del establecer una relación causa-efecto entre la izquierda y el déficit público [¿?]... A partir de este argumento, 'comprado' por buena parte de la opinión pública, cuando gobiernan los partidos socialdemócratas crecen el despilfarro, mala gestión de la cosa pública y clientelismo políticos, toda vez que la izquierda cuando está en el poder alimentaría con subvenciones de todo tipo iniciativas que en realidad a poc@s [cuotas] benefician. Su obsesión por repartir el pastel, pero sin atender a la creación de riqueza mediante políticas de oferta, hace el resto.


Este 'argumento' ha hecho furor. Hasta el punto de que la propia izquierda ha acabado por creerse este aparente axioma, convertido en una especia de verdad revelada. Hoy en día, amplios sectores de la izquierda están convencidos de que 'un país por endeudarse ya es mejor' a otro que no lo hace [¡!]... Hasta el punto de que ha convertido el gasto público en una de sus 'señas de identidad'. Aunque parezca mentira, se trata de un fenómeno relativamente nuevo. Tanto en el siglo XIX como hasta mediados del siglo XX, era la derecha tradicional ligada a los sectores oligárquicos quien reclamaba mayor presencia del sector público en la economía, por supuesto con aviesas intenciones, como pudo comprobarse por este país durante la Restauración y el franquismo.


El proteccionismo, los aranceles, las restricciones a la libertad de comercio han sido reivindicaciones de las derechas, históricamente; pero la irrupción del estatismo soviético, en primer lugar, y de las políticas keynesianas que cuestionaban los modelos del equilibrio macroeconómicos neoclásicos, a continuación, nos cambiaron el discurso de la izquierda. Hoy, determinados partidos y dirigentes que se proclaman socialistas o socialdemócratas reclaman gasto público como un instrumento de reequilibrio económico y social. E incluso se sienten altamente contrariados por el hecho de que el Gobierno socialista y el Partido Popular hayan pactado poner freno constitucional al déficit público.


Esos argumentos serían ciertos si estuvieran basados en la verdad empírica. Pero la realidad dice todo lo contrario: en EEUU ya fueron los republicanos quienes generaban mayor déficit público, realmente. Ahí están los casos de Reagan o Bush (padre e hijo), que dejaron las finanzas públicas temblando, al contrario que Clinton, cuyo superávit fiscal todavía se recuerda hoy como una bendición. Y qué decir de Nixon con su guerra del Vietnam.


En Europa, por el contrario, no ha habido al respecto coherencia permanente alguna; izquierda y derecha se han endeudado hasta las cejas sin rubor alguno, y por lo tanto no es fácil encontrar una pauta general de comportamiento. En los cinco países con mayor déficit en 2010 (Irlanda, Grecia, Reino Unido, España y Portugal) gobiernan o habían gobernado tanto conservadores como socialdemócratas, lo que da a entender que no se trata de una estrategia común en función de criterios ideológicos.


La cantidad del déficit público hay que relacionarla, por lo tanto, con las políticas económicas practicadas. O dicho en términos más sencillos, el desequilibrio presupuestario tiene que ver con lo que decide de forma discrecional cada gobierno. Y así nos encontramos que países como Suecia, con uno de los mayores niveles del gasto público de toda la Unión Europea (hasta el 53% del PIB) son a la vez también, igualmente, un notorio ejemplo de solvencia fiscal. El Gobierno de Estocolmo (conservador) consiguió en 2010 equilibrar el presupuesto público (déficit cero) y, al mismo tiempo, mantener elevados niveles de gasto social.


Como dijo el profesor Fernández-Villaverde, las reglas fiscales poco tienen 'de conspiración cavernícola'. La seriedad fiscal no es ni de izquierdas ni de derechas (a fin de cuentas, a irresponsables fiscales no les gana nadie a los republicanos en EEUU)...


Esto da a entender dos cosas. En primer lugar, que el nivel del gasto público (que en última instancia es lo que preocupa a algunos sectores de la izquierda y a los sindicatos) no tiene nada que ver con los 'número rojos'. Se puede gastar mucho en bienestar social (y con amplia presencia del sector público en la economía) y, al mismo tiempo, equilibrar el presupuesto. De la misma manera, el hecho de gastar mucho no garantiza nada; ¡ni la cohesión social, desde luego! Ahí está el caso de España, que combina el desgraciado mérito de ser el cuarto país con mayor déficit público y, al mismo tiempo, es el que tiene mayor tasa de desempleo (cerca del 21%)...


Esto sugiere que el problema no está sólo en gastar, sino en los ingresos (¡también!), aunque a menudo se olvide. No estará de más recordar, por lo tanto, que cuando en 2009 España alcanzó el mayor desequilibrio fiscal de su historia, el 11,2% del PIB, la mitad tuvo su origen en un aumento desbocado de los gastos (los famosos estabilizadores autonómicos derivados del aumento del desempleo), pero la otra mitad esconde sus raíces en un desplome de la recaudación...


Al contrario de lo que se suele creer, en España nuestro déficit público es de naturaleza eminentemente estructural. Debido, sobre todo, a una pérdida permanente de ingresos como consecuencia del redimensionamiento del sector inmobiliario y a la existencia de altos niveles de paro, incluso en periodos de expansión. Algo que según Eurostat, por ejemplo, explica por qué un país en bancarrota como Grecia ingresa más que España.


¿Y por qué España no recauda? Básicamente por un ineficiente sistema tributario que sobre los asalariados hace descansar la presión social. Pero al contrario de lo que cabe suponer, lo que hicieron las distintas Administraciones no fue reformar la fiscalidad para ensanchar sus bases imponibles o hacer reformas económicas de calado actuando sobre la oferta y no sólo sobre la demanda; sino, por el contrario, lo más fácil: subir impuestos por la puerta de atrás sin que nadie se entere. Al menos la generación actual, porque las que vienen detrás tendrán que pagar el 'marrón'...


¿Y cómo se hace esto? Pues pidiendo dinero a los célebres Mercados financieros o, incluso, acudiendo al Banco más cercano (mejor a una Caja de Ahorros amiga) para que les presten 'pasta'. Dicho en otras palabras, como no se atreven a cambiar por lo general ahora ya casi ninguna fiscalidad (subiendo Impuestos para financiar prestaciones públicas, al nivel que las disfruten los ciudadanos) lo que se hace es 'pedir dinero' por la ventanilla de última instancia (los Mercados)... Sujetos a quienes nadie ve y que no piden nada... Claro está, salvo 'altas rentabilidades', en última instancia el origen de la actual Crisis de 'deuda soberana'.


Ni que decir tiene que se trata del camino equivocado. Y no sólo por la falta de transparencia que suscita esta heterodoxa forma de financiar las necesidades del sector público. O incluso por un mínimo sentido de la decencia democrática. También porque de esta manera se produce un fenómeno muy perverso. Son Administraciones públicas (efecto 'crowding out') quienes se endeudan y evitan que agentes económicos privados se financien, lo que alimenta más crisis. Pero es que además, niveles elevados de déficit y ritmos crecientes de deuda pública (escenario previsible hasta 2018/20) suponen necesariamente un encarecimiento de los tipos de interés, sobre todo cuando los Mercados se encuentran en estado de alerta frente a la posibilidad de que se produzcan crisis fiscales en algunos Estados.


El equilibrio presupuestario, por lo tanto, es algo más que una necesidad económica. Otro instrumento necesario para hacer una política auténticamente social, como bien han demostrado los países escandinavos desde la crisis de los años 80: por el contrario, la existencia del elevado déficit sólo ayudó a engordar el tamaño de los Mercados financieros... y para nada refuerza cohesión social ninguna. Muy al contrario.


En definitiva, pues: hay que volver a financiar gasto público por impuestos, que son la columna vertebral de cualquier sistema democrático. Reivindicar lo contrario es el mejor camino para la autodestrucción, como de hecho explica que un 95% de los gobiernos europeos sean ya del centro derecha."


(Carlos Schez; El suicidio de la izquierda: a propósito de la reforma ..., El_Confidencial)
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